Acerca de mí

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Soy Rogelio Macías-Sánchez, de tantos años ya, que se me permite no decir cuántos. Soy mexicano y vivo en México país, médico cirujano de profesión, neurocirujano y neurólogo de especialidad. Ahora y por edad, soy neurólogo y neurocirujano en retiro. Soy maestro de mi especialidad en la Facultad de Medicina de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y un entusiasta de la difusión de la ciencia a la comunidad. Pero eso no es toda mi vida. Soy un amante fervoroso de la música clásica, actividad que fomento desde mi infancia. La vivo intensamente y procuro compartirla. Soy diletante en vivo y mucho disfruto, de la música grabada, mejor cuando es en compañía de almas gemelas para esto. Finalmente, amo la vida y la disfruto. Parte de ello es comer bien y beber mejor, es decir, moderado pero excelente. De aquí mi afición a los vinos y las cavas. Los conozco, los disfruto y me entusiasma compartir lo que conozco y lo que me gusta. Esta página pretende abrir una comunicación sobre los vinos, la música clásica y la neurología para profanos. Si es socorrida, el mérito será de ustedes. Diciembre de 2022

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lunes, 27 de julio de 2026

CON LA VENIA DE LOS FILÓSOFOS

 





Golden Gate Bridge en el estado de California, USA.

El azar y mi pasión por la música me han traído a esto de escribir del arte, oficio al parecer tan alejado de mi formación profesional. No me siento un intruso, pues lo hago desde el punto de vista del público profano y no del artista, y tratando de hacerlo cada vez mejor, he buscado conocer algunos aspectos técnicos y teóricos de la música.

Pero esto no basta, pues pronto se da uno cuenta que el arte es algo más que una técnica si ha de ser algo más que una artesanía. Entonces se buscan respuestas en la estética, tan huidiza como su madre la filosofía, de nuestro pensamiento no educado. Pero hay que tratar de ella, pues es la que versa sobre la belleza y el arte.

¿El arte o las artes?, pues no tengo claro si es uno, en singular y masculino o son varias, en plural y femenino. La Catedral de Florencia es una obra de arte, como también lo son El Pensador de Rodin, Los Borrachos de Velázquez, El Quijote de Cervantes, los Veinte Poemas de Amor de Pablo Neruda, la Danza de Isadora Duncan, la sonata Apassionata de Beethoven, El Acorazado Potemkin de Einsenstein,  Las Dos Fridas de Frida Kalo. ¿Son sus semejanzas o son sus diferencias las que hacen que creaciones tan diversas sean todas obras de arte? ¿Es acaso que el arte es lo que queda cuando a sus obras se les despoja de la forma externa? ¿Que es lo común, entonces, a todas ellas?

No parece ser la belleza, aunque no le estorba. Su presencia facilita el acceso al arte, pero es una circunstancia secundaria e imprecisa, pues parece ser la más subjetiva de las abstracciones humanas. Pero aunque así no fuere, no todo lo bello es obra de arte; y las  "pinturas negras" de Goya son feas, pero ante su presencia queda la conciencia de estar ante una obra de arte.

¿Que es lo común al Partenón, a las Piedades de Miguel Ángel, a los paisajes del Valle de México de José María Velasco, a los poemas de Federico García Lorca o a la Quinta Sinfonía de Shostakovich? Ante cualquiera de estas piezas, la mayoría de los hombres nos conmovemos y, aún sin saber porqué, afirmamos que "son" obras de arte.

Es este último verbo el que señala la condición primera común a todas ellas. Son criaturas, son seres con existencia propia y presencia física, independientes de las de su creador. Si en un cuarto con un piano estamos solos un amigo pianista y yo y empieza a tocar la Sonata Patética de Beethoven, después del tercer compás estamos tres en la sala: mi amigo, la Patética y yo, pero no Beethoven. El arte es, primero que nada, una actividad instauradora. La ciencia investiga y modifica; el arte crea.

El arte es intencional. No se da en forma casual ni es producto de serendipia. El creador es un experto dominador de las técnicas; no hay fortuna en su creación, hay trabajo. Y el creador es siempre un hombre, pues no hay arte de la naturaleza. Es obra de arte un árbol bonzai que el paciente artista japonés ha formado en muchos años. No es obra de arte el altivo roble que imponente y bello crece en una verde ladera. Como no es obra de arte el glorioso paisaje de un atardecer en el campo, pero sí lo es el Molino de Rembrandt. Los pájaros no cantan con arte; Vivaldi y Beethoven, cuando los imitan en sus orquestas, sí.

El arte no es utilitario. A nadie le ha servido que exista la música de Chopin, que Murillo haya pintado muchas Asunciones, que Juana de Asbaje haya escrito sus Décimas, que exista el decorado de la Capilla Sixtina por Miguel Ángel o la Victoria de Samotracia. El arte no sirve para nada, es suntuario, y en esto se parece al juego, aunque el juego se agota en hechos que no crean ninguna entidad establecida. Se dirá que el Golden Great Bridge, ese hermoso puente que cruza sobre la Bahía de San Francisco, es una obra utilitaria. Lo utilitario es el puente, como cualquier otro; no el Golden Gate Bridge, que es único. Es una obra de arte en un objeto que sirve; están unidos, con razones de ser distintas.

El arte se percibe primeramente por los sentidos; es sensual, es emotivo, y la razón, contrariamente a lo que sucede con la ciencia, estorba para su aprehensión, por lo menos en un principio. El arte no se entiende, se siente. El conocer los detalles de la técnica o el programa motivacional, ampliará el campo sensual, pero el fenómeno estético siempre será emocional, no intelectual.

Finalmente, el artista en cada obra expresa su convicción filosófica. Ninguna de sus creaciones está huera de ideología; todas conllevan un mensaje. Si así no fuera, por eso solo se descalificaría como obra de arte y, si acaso, se situaría como una pieza de artesanía.

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Este artículo se publicó primeramente en el año 2008, en un libro de mi autoría que se llama  Algo de Música, que se publicó en español en los Estados Unidos de Norteamérica.



jueves, 23 de julio de 2026

INTERMEZZO 131. SYLVIA MACÍAS ORDÓÑEZ

 





                                              Por este umbral pasarán   
                                                              las hermosas









































































                                                                                                                                          
                                                                                                                     
                                   




































































lunes, 20 de julio de 2026

DEL TORNEO MUNDIAL DE FÚTBOL QUE AYER TERMINÓ

 

              



Poster oficial de la Copa Mundial de Futbol
que ayer terminó en la ciudad de Nueva York,
en los Estados Unidos.
                                                                                                                                                                                                                                                                                      

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                

En fecha previa pero reciente, dije aquí de mis experiencias en los campeonatos mundiales de fútbol pasados, que ya son muchos, tomando en cuenta que ya tengo muchos años de vida. Hice énfasis en los que tuve participación como público activo, ya fuera por radio el de 1950 o como público presencial el de 1970. Ahora, en el 2026, cuando tengo ya ochenta y nueve años cumplidos, he seguido en forma muy cercana y acuciosa, por televisión, el de este año, el que por vez primera se llevó al cabo en tres países: Canadá, México y Estados Unidos, y aceptó un número récord de países asistentes, cuarenta y ocho. Fue un fenómeno deportivo y social grande y significativo, que no puedo pasar por alto en esta columna, pues curso en mi año noventa de edad y no se si me toque vivir otro, que no me caería mal. Así pues, adelante


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Después de un mes y nueve días de torneo, el domingo 19 de julio se dio, en la ciudad de Nueva York, el encuentro final entre las selecciones nacionales de España y Argentina; fútbol latino, alegre y vistoso. Hermoso juego que ganaron los españoles con un marcador de 1 - 0. Dignos campeones son los hispanos, que en todo el mundo lo festejan con generosidad.


Las medallas individuales y el trofeo de campeones de la Copa Mundial de Fútbol 2026 las entregaron el presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, y su esposa.

Felicidades a los triunfadores de tan magnífico evento, que una vez más en mi vida, he disfrutado a cabalidad.

Gracias a la vida.




                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                            

                            



                                                                                   

lunes, 13 de julio de 2026

DISGRESIONES SOBRE SOCIOLOGIA DE LA MÚSICA

 










En varias ocasiones he platicado de la historia de la música y la he analizado en forma aislada. Ha sido un error, pues entonces solo he enfrentado la historia de los estilos musicales. La música siempre se ha dado en el marco del desarrollo de todas las otras actividades humanas y, por lo tanto, a través de su estudio pueden interpretarse las corrientes ideológicas de las épocas en que fue creada.

La historia social de la música occidental parte de la organización de la iglesia medieval y como ella, permaneció estática durante setecientos años,  atrincherada en el canto gregoriano. No había músicos profesionales en el sentido de ganarse el sustento produciendo arte, sino que los mismos religiosos hacían e interpretaban la música para sus oficios litúrgicos. La música de la calle la hacían los trovadores populares y, al final del medioevo, servidores de señores feudales en pequeñas cortes, principalmente de lo que ahora es Francia y el norte de Italia.

La eclosión del Renacimiento no le quitó el carácter de sirvientes a los artistas, pero los hizo menos pobres, pues los mecenas entonces fueron los banqueros y comerciantes del Norte de Italia. Y los hizo ricos en cuanto a ideas musicales, pues tomaron los elementos de la música profana, popular o cortesana, y los integraron en las formas religiosas conocidas para crear los monumentos de la polifonía. Al final del Renacimiento surgió la ópera, que es la manifestación artística más sofisticada que se ha inventado.

El Renacimiento trajo algo más, la reforma religiosa de Lutero, que cuestionaba, más que cualquier otra idea, el libre albedrío de los humanos si es que Dios conoce el pasado, el presente y el porvenir. Este atrevimiento, que terminó en una partición más de la iglesia de Cristo, explica la audacia de Johann Sebastian Bach, el barroco, al ofrecer una interpretación diferente de los Evangelios en su obra cumbre, la Pasión según San Mateo.

En el período clásico, que probablemente se llamó así por haberse dado al mismo tiempo que en las otras artes se daba el neoclásico, el mundo estaba completo, cerrado, en equilibrio. Se había vuelto a los ideales estéticos griegos y latinos. El siglo XVIII representaba la perfección social y de gobierno, y hay quien aún piensa eso. Así fue su música, perfecta. Si alguien lo duda, que busque a Haydn, Mozart o al joven Beethoven.

Pero esto no duró; en la música, ni cincuenta años. Las injusticias sociales que Beaumarchais, da Ponte y Mozart denunciaron en Las Bodas de Fígaro, estallaron en la Revolución Francesa de 1789. Los ideales de Libertad, Igualdad y Fraternidad se tornaron vigorosas y apareció el Beethoven liberal, que liberta al Prometeo encadenado, en la Tercera Sinfonía, y literalmente grita en la Novena para fraternalmente abrazar a la humanidad, después de abrirse paso con afanes, pero con la seguridad de su genio, hasta las cumbres más altas de la intelectualidad. Surge Wagner, el socialista heterodoxo, que analiza y critica la moral del poder en el inmenso Anillo del Nibelungo. Idealismo que se sublima en Mahler, con solo música.

El ideal se rompió en forma brusca. Si la gente común tenía razón, algunos de sus dirigentes no estaban de acuerdo. Estalló la Primera Guerra Mundial, que ha sido la mayor crisis existencial de la humanidad. El mundo se volvió feo, física y espiritualmente. Y el arte también, que solo denunciaba los pecados de su tiempo. Los valores tradicionales habían sido traicionados y no se podía pintar, escribir o componer como antes. El modernismo sentó sus reales a pesar de que la gente no estaba educada para él. Y por vez primera el público no dictó las normas estéticas, fueron los artistas. Nosotros, ahora, tenemos que ir a ellos y esta es sólo una opinión: -Vale la pena.

Estamos en este camino. En un mundo que experimenta fórmulas para un mejor vivir, cuando parece que eso no es posible. En un mundo idealista, más que el del siglo XIX, porque ahora se está consciente de la carencias y los errores. Como Stravinsky, que fue capaz de reconocer los excesos y las equivocaciones, volver los ojos al pasado y construir un nuevo y bello presente. En música se llama Neoclasicismo. En otras áreas del quehacer humano, no lo sé.


jueves, 9 de julio de 2026

INTERMEZZO 130. ANIMALIA LOCAL O SEA: BICHOS EN NUESTRO PARQUE

 






Vegetalia, hogar de bichos.














- ¡Alístense amigos!
Rogelito nos escogió como tema para esta entrada.




                                                                                                                                                                      












                                                            -¡Listo...!
                    ¿Luzco bien?

 .      
























-¡Bueno! Yo soy feo y torpe, aunque no tengo la culpa de ello. Me apunto y estoy listo.


















            -Todo sea 
              por la preservación 
              de la especie.
              Estamos listos.




















-¡Soy el escarabajo hermoso!
¿O no?





¡Buenas noches!
(Fotografía tomada en noche temprana, sin lámpara ni flash)



lunes, 6 de julio de 2026

DEL TORNEO MUNDIAL DE FÚTBOL EN CURSO (2026)

 




No es posible vivir en este mundo (planeta Tierra) y en esta época (año 2026) y no enterarse y de algún modo tomar parte y partido en el Campeonato Mundial de Futbol, que se desarrolla ahora en tres países de Norteamérica: Canadá, Estados Unidos y México, nombrados por su orden de localización terrestre de Norte a Sur. Somos los más sureños y los más simpáticos.

De mis experiencias que me han valido la pena en campeonatos previos, ya dije y con amplitud en la entrada de hace tres semanas. Es poca, pero muy valiosa para mí, y siempre ha estado referida, principalmente,  al equipo mexicano. Ahora, 2026, es lo mismo: Poca pero muy sentida con nuestro equipo nacional.

Espero a que se dé el partido de México contra Inglaterra a las 7 de la tarde/noche de hoy, domingo 5 de julio. Aliento esperanzas y de las mayores

                             . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .


Domingo 5 de julio del 2026, 21:44 horas (nueve y media de la noche)

Pues hace unas cuantas horas se dio el juego eliminatorio entre México e Inglaterra. Perdió México 3 - 2 y quedó temprano fuera de la competencia. Nos volveremos a ver en cuatro años; esperamos.

Mientras tanto y desde YA, no diré más del Campeonato Mundial de Fútbol. Ya veremos en cuatro años.


lunes, 29 de junio de 2026

DE LAS SINFONÍAS DE BEETHOVEN *

 










Hay en la ciudad de Viena un monumento  a Beethoven hermoso de verdad, no sólo por su diseño y adecuación al entorno urbano, sino por su concepción ideológica. En lo alto está Beethoven adulto, sentado, pensante y sereno, en una actitud que me recuerda a Dante. En una de las cabeceras de la base está Prometeo encadenado, aquel espíritu renovador liberado por Beethoven; en la otra hay una alegoría, en forma de mujer, del triunfo y la alegría; en los lados están las estatuas en bronce de nueve niños traviesos, hombres y mujeres que representan los hijos dilectos de Beethoven, sus nueve sinfonías. Los nueve niños representan la misma edad: cuatro a cinco años.

Beethoven alguna vez escribió: "El poder es la moralidad del hombre infatigable y también es la mía". El poder fue la ética de Beethoven. El poder fue la moralidad de su perspectiva sinfónica, poder que extendió los límites de la sinfonía hasta liberarla de las humanas imposiciones y darle una dimensión titánica.

Beethoven heredó un modelo artístico de precisión, equilibrio y belleza tensil. En sólo un cuarto de siglo lo convirtió en una forma mayor, no menos precisa, pero capaz del gran drama, construyendo una música tanto de melodías como de ideas. Con su Tercera Sinfonía agotó las posibilidades sinfónicas de la poesía trágica. Con la Quinta trazó la unidad de transformación heroica a través del uso de un tema básico que crece triunfante de movimiento en movimiento. Con la Séptima propuso una emancipación dionisiaca del espíritu. Con la Novena idealizó una comunidad ecuménica, usando texto y voz para celebrar la fraternidad del género humano.

El clasicismo fue una preferencia por el equilibrio; el romanticismo, una furia de poder. Beethoven vivió las dos épocas y no fue clásico ni romántico. Beethoven supervisó, en música, esa transición histórica. Para el tiempo en que murió, había remotivado la sinfonía como una forma emocional, que fue el logro más significativo en el desarrollo de la sinfonía romántica.

Apenas esto puedo decir de las sinfonías de Beethoven, cuando he intentado lo imposible, verter al verbo el lenguaje musical.

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Nota buena:

Este artículo mío apareció en un libro que recopiló una selección de mis entregas periodísticas semanales en Morelia del año 1989 al 2008. Lo escribí en el año 2007 con motivo del Festival Internacional de Música de Morelia de ese año, en el que se presentó la Novena Sinfonía de Beethoven por la Orquesta Sinfónica de Xalapa (OSX) bajo la batuta del maestro Fernando Lozano.

Ahora, el viernes 26 de junio del 2026, la presentó la OSX en la Sala Tlaqná de Xalapa, bajo la dirección del maestro Martin Lebel. Estupenda.