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Soy Rogelio Macías-Sánchez, de tantos años ya, que se me permite no decir cuántos. Soy mexicano y vivo en México país, médico cirujano de profesión, neurocirujano y neurólogo de especialidad. Ahora y por edad, soy neurólogo y neurocirujano en retiro. Soy maestro de mi especialidad en la Facultad de Medicina de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y un entusiasta de la difusión de la ciencia a la comunidad. Pero eso no es toda mi vida. Soy un amante fervoroso de la música clásica, actividad que fomento desde mi infancia. La vivo intensamente y procuro compartirla. Soy diletante en vivo y mucho disfruto, de la música grabada, mejor cuando es en compañía de almas gemelas para esto. Finalmente, amo la vida y la disfruto. Parte de ello es comer bien y beber mejor, es decir, moderado pero excelente. De aquí mi afición a los vinos y las cavas. Los conozco, los disfruto y me entusiasma compartir lo que conozco y lo que me gusta. Esta página pretende abrir una comunicación sobre los vinos, la música clásica y la neurología para profanos. Si es socorrida, el mérito será de ustedes. Diciembre de 2022

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lunes, 13 de julio de 2026

DISGRESIONES SOBRE SOCIOLOGIA DE LA MÚSICA

 








En varias ocasiones he platicado de la historia de la música y la he analizado en forma aislada. Ha sido un error, pues entonces solo he enfrentado la historia de los estilos musicales. La música siempre se ha dado en el marco del desarrollo de todas las otras actividades humanas y, por lo tanto, a través de su estudio pueden interpretarse las corrientes ideológicas de las épocas en que fue creada.

La historia social de la música occidental parte de la organización de la iglesia medieval y como ella, permaneció estática durante setecientos años,  atrincherada en el canto gregoriano. No había músicos profesionales en el sentido de ganarse el sustento produciendo arte, sino que los mismos religiosos hacían e interpretaban la música para sus oficios litúrgicos. La música de la calle la hacían los trovadores populares y, al final del medioevo, servidores de señores feudales en pequeñas cortes, principalmente de lo que ahora es Francia y el norte de Italia.

La eclosión del Renacimiento no le quitó el carácter de sirvientes a los artistas, pero los hizo menos pobres, pues los mecenas entonces fueron los banqueros y comerciantes del Norte de Italia. Y los hizo ricos en cuanto a ideas musicales, pues tomaron los elementos de la música profana, popular o cortesana, y los integraron en las formas religiosas conocidas para crear los monumentos de la polifonía. Al final del Renacimiento surgió la ópera, que es la manifestación artística más sofisticada que se ha inventado.

El Renacimiento trajo algo más, la reforma religiosa de Lutero, que cuestionaba, más que cualquier otra idea, el libre albedrío de los humanos si es que Dios conoce el pasado, el presente y el porvenir. Este atrevimiento, que terminó en una partición más de la iglesia de Cristo, explica la audacia de Johann Sebastian Bach, el barroco, al ofrecer una interpretación diferente de los Evangelios en su obra cumbre, la Pasión según San Mateo.

En el período clásico, que probablemente se llamó así por haberse dado al mismo tiempo que en las otras artes se daba el neoclásico, el mundo estaba completo, cerrado, en equilibrio. Se había vuelto a los ideales estéticos griegos y latinos. El siglo XVIII representaba la perfección social y de gobierno, y hay quien aún piensa eso. Así fue su música, perfecta. Si alguien lo duda, que busque a Haydn, Mozart o al joven Beethoven.

Pero esto no duró; en la música, ni cincuenta años. Las injusticias sociales que Beaumarchais, da Ponte y Mozart denunciaron en Las Bodas de Fígaro, estallaron en la Revolución Francesa de 1789. Los ideales de Libertad, Igualdad y Fraternidad se tornaron vigorosas y apareció el Beethoven liberal, que libera al Prometeo encadenado en la Tercera Sinfonía y literalmente grita en la Novena para fraternalmente abrazar a la humanidad, después de abrirse paso con afanes, pero con la seguridad de su genio, hasta las cumbres más altas de la intelectualidad. Surge Wagner, el socialista heterodoxo, que analiza y critica la moral del poder en el inmenso Anillo del Nibelungo. Idealismo que se sublima en Mahler, con solo música.

El ideal se rompió en forma brusca. Si la gente común tenía razón, algunos de sus dirigentes no estaban de acuerdo. Estalló la Primera Guerra Mundial, que ha sido la mayor crisis existencial de la humanidad. El mundo se volvió feo, física y espiritualmente. Y el arte también, que solo denunciaba los pecados de su tiempo. Los valores tradicionales habían sido traicionados y no se podía pintar, escribir o componer como antes. El modernismo sentó sus reales a pesar de que la gente no estaba educada para él. Y por vez primera el público no dictó las normas estéticas, fueron los artistas. Nosotros, ahora, tenemos que ir a ellos y esta es sólo una opinión: -Vale la pena.

Estamos en este camino. En un mundo que experimenta fórmulas para un mejor vivir, cuando parece que eso no es posible. En un mundo idealista, más que el del siglo XIX, porque ahora se está consciente de la carencias y los errores. Como Stravinsky, que fue capaz de reconocer los excesos y las equivocaciones, volver los ojos al pasado y construir un nuevo y bello presente. En música se llama Neoclasicismo. En otras áreas del quehacer humano, no lo sé.


jueves, 9 de julio de 2026

INTERMEZZO 130. ANIMALIA LOCAL O SEA: BICHOS EN NUESTRO PARQUE

 






Vegetalia, hogar de bichos.














- ¡Alístense amigos!
Rogelito nos escogió como tema para esta entrada.




                                                                                                                                                                      












                                                            -¡Listo...!
                    ¿Luzco bien?

 .      
























-¡Bueno! Yo soy feo y torpe, aunque no tengo la culpa de ello. Me apunto y estoy listo.


















            -Todo sea 
              por la preservación 
              de la especie.
              Estamos listos.






















-¡Soy el escarabajo hermoso!
¿O no?





¡Buenas noches!
(Fotografía tomada en noche temprana, sin lámpara ni flash)



lunes, 6 de julio de 2026

DEL TORNEO MUNDIAL DE FÚTBOL EN CURSO (2026)

 




No es posible vivir en este mundo (planeta Tierra) y en esta época (año 2026) y no enterarse y de algún modo tomar parte y partido en el Campeonato Mundial de Futbol, que se desarrolla ahora en tres países de Norteamérica: Canadá, Estados Unidos y México, nombrados por su orden de localización terrestre de Norte a Sur. Somos los más sureños y los más simpáticos.

De mis experiencias que me han valido la pena en campeonatos previos, ya dije y con amplitud en la entrada de hace tres semanas. Es poca, pero muy valiosa para mí, y siempre ha estado referida, principalmente,  al equipo mexicano. Ahora, 2026, es lo mismo: Poca pero muy sentida con nuestro equipo nacional.

Espero a que se dé el partido de México contra Inglaterra a las 7 de la tarde/noche de hoy, domingo 5 de julio. Aliento esperanzas y de las mayores

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Domingo 5 de julio del 2026, 21:44 horas (nueve y media de la noche)

Pues hace unas cuantas horas se dio el juego eliminatorio entre México e Inglaterra. Perdió México 3 - 1 y quedó temprano fuera de la competencia. Nos volveremos a ver en cuatro años; esperamos.

Mientras tanto y desde YA, no diré más del Campeonato Mundial de Fútbol. Ya veremos en cuatro años.


lunes, 29 de junio de 2026

DE LAS SINFONÍAS DE BEETHOVEN *

 










Hay en la ciudad de Viena un monumento  a Beethoven hermoso de verdad, no sólo por su diseño y adecuación al entorno urbano, sino por su concepción ideológica. En lo alto está Beethoven adulto, sentado, pensante y sereno, en una actitud que me recuerda a Dante. En una de las cabeceras de la base está Prometeo encadenado, aquel espíritu renovador liberado por Beethoven; en la otra hay una alegoría, en forma de mujer, del triunfo y la alegría; en los lados están las estatuas en bronce de nueve niños traviesos, hombres y mujeres que representan los hijos dilectos de Beethoven, sus nueve sinfonías. Los nueve niños representan la misma edad: cuatro a cinco años.

Beethoven alguna vez escribió: "El poder es la moralidad del hombre infatigable y también es la mía". El poder fue la ética de Beethoven. El poder fue la moralidad de su perspectiva sinfónica, poder que extendió los límites de la sinfonía hasta liberarla de las humanas imposiciones y darle una dimensión titánica.

Beethoven heredó un modelo artístico de precisión, equilibrio y belleza tensil. En sólo un cuarto de siglo lo convirtió en una forma mayor, no menos precisa, pero capaz del gran drama, construyendo una música tanto de melodías como de ideas. Con su Tercera Sinfonía agotó las posibilidades sinfónicas de la poesía trágica. Con la Quinta trazó la unidad de transformación heroica a través del uso de un tema básico que crece triunfante de movimiento en movimiento. Con la Séptima propuso una emancipación dionisiaca del espíritu. Con la Novena idealizó una comunidad ecuménica, usando texto y voz para celebrar la fraternidad del género humano.

El clasicismo fue una preferencia por el equilibrio; el romanticismo, una furia de poder. Beethoven vivió las dos épocas y no fue clásico ni romántico. Beethoven supervisó, en música, esa transición histórica. Para el tiempo en que murió, había remotivado la sinfonía como una forma emocional, que fue el logro más significativo en el desarrollo de la sinfonía romántica.

Apenas esto puedo decir de las sinfonías de Beethoven, cuando he intentado lo imposible, verter al verbo el lenguaje musical.

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Nota buena:

Este artículo mío apareció en un libro que recopiló una selección de mis entregas periodísticas semanales en Morelia del año 1989 al 2008. Lo escribí en el año 2007 con motivo del Festival Internacional de Música de Morelia de ese año, en el que se presentó la Novena Sinfonía de Beethoven por la Orquesta Sinfónica de Xalapa (OSX) bajo la batuta del maestro Fernando Lozano.

Ahora, el viernes 26 de junio del 2026, la presentó la OSX en la Sala Tlaqná de Xalapa, bajo la dirección del maestro Martin Lebel. Estupenda.







jueves, 25 de junio de 2026

INTERMEZZO 129. SYLVIA MACÍAS ORDÓÑEZ




















Torre, campanario y puntual reloj de la Parroquia de San Jerónimo, patrono del pueblo.



Cultivada en casa
                                                                                                                                                                  














































Buenas noches, si ya las son...



















lunes, 22 de junio de 2026

A PROPÓSITO DE LA INVECTIVA EN LA MÚSICA

 










Esta entrada reproduce, recortadillo, un artículo mío que apareció en el libro personal que se tituló ALGO DE MÚSICA y que se publicó en Morelia en el año 2008. Ese artículo reproduce uno original que se llama como este, de autoría de Nicolas Slonimsky, que consiste en una recolección de 669 citas periodísticas en las que 49 autores, desde Beethoven hasta Stravinsky, fueron agredidos acremente por los críticos de su tiempo, críticas insanas que parecen derivadas de la inhibición psicológica que puede ser descrita como la "No Aceptación de lo No Familiar".

Lo primero que llama la atención es que las tales críticas no existieran antes de Beethoven. No es que no hubiera maledicientes entonces, sino que no había conciertos públicos y las audiciones privadas en las cámaras de los nobles y de los ricos no invitaban a los periodistas. Otra cosa era en Italia con la ópera, donde desde mediados del siglo XVII las funciones fueron públicas y era el público quien se encargaba de manifestar, en ocasiones con extrema violencia, su inconformidad.

Otro hecho notable en el libro es que los autores más atacados sean Beethoven, Brahms, Ravel, Schoenberg, Strauss, Stravinsky y Wagner, es decir, los innovadores, y es aquí donde aplica la frase guía del libro entero: la No Aceptación de lo No Familiar.

Esas opiniones, que se equivocaron a futuro, si se analizan cuidadosamente muestran lo que, de la música, sacó de quicio a sus autores, tanto, que los llevó a escribir verdaderas barbaridades. Lo que más extraña el crítico es la melodía, Hay que recordar que los clásicos de hoy fueron los monstruos de la antimelodía de ayer. Pero la no aceptación se extiende a los ritmos asimétricos, al "mucho ruido", a las melodías atonales y a las armonía disonantes, por lo menos para ese momento. George Bernard Shaw dijo que "La historia técnica de la armonía moderna es una historia de tolerancia creciente por el oído humano para acordes que al principio sonaban discordantes y sin sentido..."


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Ahora les copio algunos de esos disparates:

Recientemente se dio la obertura a la ópera de Beethoven, Fidelio, y todos los músicos imparciales y los amantes de la música están en perfecto acuerdo en que nunca se ha producido en música algo tan incoherente, chirriante, caótico y que deshaga los oídos. Las más penetrantes disonancias chocan en una armonía realmente atroz y unas pobres ideas solamente aumentan el efecto desagradable y ensordecedor.

(August von Kotzebue, Der Freimütige, Viena Septiembre 11, 1806)


Ritmo, melodía, tonalidad, estas son tres cosas desconocidas para Monsieur Debussy y deliberadamemte desdeñadas por él. Su música es vaga, flotante, sin color y sin forma, sin movimiento y sin vida... ¡No, decididamente, yo nunca estaré de acuerdo con estos anarquistas de la música! 

(Arthur Pougin, Le Ménestrel, París, Mayo 4, 1902)     


Salvo que tu sientas el llamado de lo primitivo... La Consagración de la Primavera (de Stravinsky) sólo será una horrible jerga de principio a fin, mera discordancia sin derecho a tener un lugar en el mismo programa con la música verdadera.

(Philadelphia Public Ledger, Marzo 4, 1922)


El concierto terminó con una obertura (a la ópera Tanhauser) de Monsieur Wagner, compositor alemán. Su obra nos pareció nada más que un acompañamiento ruidoso ausente de melodía. Después de todo, no hay ley que prohiba escribir a quien no tiene ideas. El trabajo de Monsieur Wagner es, entonces, perfectamente legal.  

(National, París, Noviembre 30, 1850)


Yo no creo que una sola composición de Wagner le sobreviva. 

(De una carta de Moritz Hauptmann fechada el 3 de febrero de 1849 y publicada en Briefe von Moritz Hauptmann an Franz Hauser, Leipzig, 1871)


Rigoletto es la obra más floja de Verdi. No tiene melodía. Esta obra difícilmente tiene oportunidad de quedarse en repertorio.

(Gazette Musicale de Paris, May 22, 1853)


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¿Qué tal...? Así se las gastaban algunos "críticos" musicales del siglo XIX y principios del XX. Muchos de ellos eran pagados para hacer eso, lo cual agrava la culpa.


domingo, 14 de junio de 2026

DE "MIS MUNDIALES DE FÚTBOL"







Yo nací en Junio de 1937, lo que significa que este mes cumpliré 89 años; ya son muchos, pero no me quejo; por el contrario, cada día me apego más a la vida, la cual, honestamente, me ha tratado de maravilla. Si así siguiera, me gustaría vivir otro tanto, pero eso no sucederá y mejor que no suceda; ¿quien me soportaría? Ni yo mismo...

Todo esto viene porque en casa hemos acogido y compartido con gusto el entusiasmo por el Torneo Mundial de Fútbol, que se desarrolla ahora en Canadá, Estados Unidos y México, que es el número 23. Y cuando digo "en casa", me refiero a mi esposa y yo; nuestro hijo y el nieto comparten en algunos partidos. Todos los días está prendida la televisión en los canales que pasan juegos del mundial, donde sea que se den. Ahora mismo, el sábado 13 de junio, vimos el juego entre Brasil y Marruecos que empataron a 1 y ayer, domingo 14, el juego en que también empataron  a 1 Países Bajos (antes se llamaba Holanda) y Japón. Ya veremos como se da y termina este campeonato mundial; le voy a México.

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Pero mi historia con los "mundiales de fútbol" data de 1950, cuando apenas yo tenía 13 años y se dio en Brasil el IV Campeonato Mundial. Participó México y su entrenador y técnico fue Octavio Vial, goleador histórico de México y del Club América, pero no muy exitoso como entrenador. Mi relación con él era que Octavio Vial era el marido de una gran amiga de una mi prima Rebeca Aurora. No había entonces televisión a esas distancias y nos juntábamos en la casa de él (Octavio Vial) a escuchar los partidos por radio,  su esposa Elvira, mi prima Rebeca Aurora y a mí me llevaban de acompañante. Repito que yo tenía 13 años.

Y bueno, me tocó escuchar las tres derrotas de México, la primera ante Brasil (4 - 0) y acompañar a Elvira Vial en sus llantos lamentosos. El campeón fue Uruguay en el recordado maracanazo, cuando venció en la final al super gran favorito Brasil.

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Siguieron los Campeonatos Mundiales de Fútbol y mi experiencia mayor con ellos se dio en el año 1970, siendo ya entonces yo un médico especialista con trabajo de base en el IMSS y casado con una médica también especialista y con trabajo de base también. 

Pues pedimos vacaciones en nuestros trabajos en las fechas del "Mundial", compramos abonos para todos los partidos en la Ciudad de México y un compañero médico futbolero de la ciudad de Guadalajara, nos compró boletos para el juego Brasil vs Inglaterra. Finalmente acabó recibiéndonos a dormir en su casa la noche previa al juego, pues no hubo modo de conseguir un hotel, de cualquier categoría, en toda la ciudad. 

Fue un "Mundial" de privilegio eterno, de una calidad de juegos verdaderamente excepcional, con anécdotas heroicas de algunos jugadores, el primero que ganó Brasil, el que consagró a Pelé como el mejor jugador de la historia (por lo menos hasta entonces), y el que ameritó placas conmemorativas de juegos o hazañas futboleras en varios estadios.

                             . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 

Ahora, más de medio siglo después, mi esposa y yo disfrutamos mucho el Vigésimo Tercer Campeonato Mundial de Fútbol, con número récord de países participantes y con sede en tres países: Estados Unidos, México y Canadá. Esperamos buenas nuevas de las actuaciones de nuestro equipo. Hay que echarle porras desde la televisión. ¡Suenan bien!