Buenos días, tardes o noches...
| Vino Château Margaux 2006. Costo actual en México: $ 35,000.00 la botella. |
Imagina que te compras una botella de vino por el módico precio de 558,000 euros y ni siquiera llegas a probarla. Pues esto le pasó al millonario estadounidense Bill Koch, cuando uno de los vinos más raros y antiguos de su colección, un Château Margaux de 1787, fue robado… ¡y bebido! El ladrón, tras colarse en la bodega, decidió darse el lujo de probar el que es considerado uno de los vinos más caros del mundo. No sabemos si el ladrón apreció tanto la añada como debería, pero lo que está claro es que disfrutó de un trago de historia.
Los romanos sabían cómo montar una buena fiesta y el vino siempre era el protagonista. Pero lo que quizá no sabías es que les encantaba beber el vino… ¡caliente! El "mulsum", una mezcla de vino con miel, especias y servido caliente, era la bebida estrella de las bacanales. Así que si te quejas de que tu vino tinto está a temperatura ambiente, imagínate lo que sería tomarte una copa a 60 grados.
Supersticiones al redor del vino hay muchas, pero una de las más curiosas es la que dice que brindar con la mano izquierda trae mala suerte. Esta creencia tiene su origen en la Edad Media, cuando se pensaba que los traidores brindaban con la izquierda para ocultar una daga en la derecha, lista para atacar. Así que, por si acaso, la próxima vez que levantes tu copa, asegúrate de hacerlo con la derecha.
El vino que inspiró a Newton
¿Sabías que la gravedad y el vino están conectados? Isaac Newton, el hombre detrás de la teoría de la gravedad, también era un amante del vino. Se cuenta que después de ver caer la famosa manzana, Newton observó cómo el vino se movía en su copa mientras lo vertía, y esto le dio una pista sobre la forma en que los líquidos y los cuerpos se comportan bajo la influencia de la gravedad. Así que, técnicamente, ¡podemos decir que el vino ayudó a cambiar la historia de la ciencia!
Todos hemos tenido algún amigo que, por alguna extraña razón, nunca se atreve a descorchar una botella especial por “esperar el momento perfecto”. Pues bien, existe una fobia llamada "oenofobia", que no es miedo al vino en sí, sino específicamente miedo a abrir una botella. La ansiedad por arruinar un gran momento, o simplemente por no saber si se trata de una buena añada, puede paralizar a algunos amantes del vino.
En España HAY vino QUE corre como agua
Hemos oído decir de las famosas fuentes de vino que existen en algunas zonas de España, pero hay una que destaca entre todas: la fuente de vino de Irache. Situada en el Camino de Santiago, esta fuente ofrece vino gratis a los peregrinos para darles fuerzas en su largo recorrido. Así que, si alguna vez te encuentras caminando por Navarra, asegúrate de llevar una copa o una botella vacía. Es la única fuente donde el agua es cosa del pasado.
Bueno, técnicamente no "gritan", pero el Champagne lo hace de una manera un tanto peculiar. Si descorchas una botella y escuchas el clásico ¡pop!, es porque has dejado salir el gas de manera brusca, algo que los sommeliers consideran un fallo. Se supone que un buen descorche debe ser casi silencioso, como un susurro. Así que si la próxima vez escuchas un estallido, sabrás que el vino está "gritando" por su libertad de la botella. ¡Estás advertido!
| Dmitri Shostakovich 1906 - 1975 |
| Anton Bruckner, austriaco 1824 - 1896 |
Hace tres días, el viernes 13 de febrero, regresamos a la hermosa Sala Tlaqná en el campus de la Universidad Veracruzana en Xalapa, para estar en un concierto más de temporada de la Orquesta Sinfónica de Xalapa, bajo la dirección de su titular, el maestro francés Martin Lebel, consentido, por méritos propios, del público melómano de la ciudad y "puntos aledaños", como se decía en mis tiempos y lugares pasados.
En el programa, sólo la Cuarta Sinfonía, llamada Romántica, de Anton Bruckner. La obra, de cuatro movimientos, es larga, dura ochenta minutos. Entré a la sala sin prejuicio alguno.
Esto de “entrar a la sala sin prejuicio alguno” deriva de algunas opiniones mías vertidas con anterioridad, en el sentido de que Bruckner “no había compuesto diez sinfonías, si no diez veces la misma sinfonía”. Eso está en dos entradas previas de este blog.
Echando fuera este sentimiento me disponía yo a asistir al concierto donde se tocaría la Cuarta Sinfonía de Antón Bruckner por la Orquesta Sinfónica de Xalapa, bajo la dirección de su titular, el maestro Martin Lebel. Pero...
... cinco días antes del concierto estuve en una comida de cumpleaños en la que estuvo un maestro contrabajista de la orquesta; es joven y somos amigos recientes. Él sabe de mis opiniones en lo que respecta a la música y en particular a las sinfonías de Bruckner. En un momento dado se acercó a mí y me dijo: “No se pierda el concierto del viernes; esta sinfonía de Bruckner es diferente. Ya verá.”’
Le hice caso, pues él sabe, y estuve en el concierto del viernes pasado; en el programa, una sola obra: la Cuarta Sinfonía de Anton Bruckner, de los últimos románticos, si no es que el último. Accedí a ella en buena onda.
Y mucho la disfruté. Es una obra de belleza absoluta, del romántico tardío, por no decir el último, de fines del siglo XIX. Es una sinfonía que, como casi todas las de Bruckner, le consumió muchos años hacerla, revisarla y volverla a revisar; sólo o asesorado por amigos que el autor consideraba sabios, hasta lograr los resultados estéticos que el había imaginado para la sinfonía en turno.
La Cuarta Sinfonía de Bruckner, conocida también como Romántica, fue compuesta en 1874, pero su proceso de revisión terminó en 1888. ¡Qué horror!
Es hermosa, larga (70 minutos), característica del romántico más bello, el último; en el que la melodía es la reina, la armonía es compleja y el ritmo es seductor. Habemos quienes hemos llorado ante ella y aplaudido con fervor al terminarse. Así fue el pasado viernes, pero sin llanto. ¡Bravo por la OSX y su director!
Nota buena: como es frecuente en su caso, el maestro Martin Lebel ¡dirigió la obra "de memoria", sin partitura a la vista! Guauuu…!
Buscando para hacer esta entrada, me encontré una página que reúne Frases y citas sobre el vino, dando crédito a los autores, que todos han sido "gente grande" en la historia de este mundo. Estas son algunas de ellas.
Que ustedes las disfruten.
| ¡Salud...! |
El vino es la leche de los ancianos. Platón.
Trasplantar rosales sobre pies de viña daría vinos rosados naturales. Pierre Dac.
El mundo entero tiene más o menos tres vasos de vino de retraso. Humphrey Bogart.
Un día sin vino es un día sin sol. Frase típica de la Provenza.
El hombre debe al vino ser el único animal que bebe sin sed. Plinio.
Los chicos deberían abstenerse a beber bebidas con alcohol hasta la edad de 18 años, dado que no es bueno echar aceite al fuego. Platón.
El agua conduce la electricidad, pero si se le añade vino ya no tiene derecho a hacerlo. Jean Marie Gourio.
Demasiado o demasiado poco vino prohiben la verdad.
Quien sabe degustar no bebe jamás el vino, sino que degusta secretos. Salvador Dalí.
Para no sentir el horrible peso del tiempo sobre sus espaldas, hay que embriagarse sin tregua. De vino, de poesía o de virtud, a vuestra elección. Pero embriáguese. Baudelaire.
Nada puede ser más frecuente que un vaso de vino ocasional. Dicho popular.
Para conocer el origen y la calidad del vino no hay necesidad de beber todo el barril. Oscar Wilde.
El alcohol me ha dado más que me ha quitado. Winston Churchill.
La verdad está en el vino. Proverbio latino.
Dios no hizo más que el agua, pero el hombre hizo el vino. Víctor Hugo.