Rogelio Macías Sánchez. Vinos, Música y Neurología para profanos
Acerca de mí
- Rogelio Macías Sánchez
- Soy Rogelio Macías-Sánchez, de tantos años ya, que se me permite no decir cuántos. Soy mexicano y vivo en México país, médico cirujano de profesión, neurocirujano y neurólogo de especialidad. Ahora y por edad, soy neurólogo y neurocirujano en retiro. Soy maestro de mi especialidad en la Facultad de Medicina de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y un entusiasta de la difusión de la ciencia a la comunidad. Pero eso no es toda mi vida. Soy un amante fervoroso de la música clásica, actividad que fomento desde mi infancia. La vivo intensamente y procuro compartirla. Soy diletante en vivo y mucho disfruto, de la música grabada, mejor cuando es en compañía de almas gemelas para esto. Finalmente, amo la vida y la disfruto. Parte de ello es comer bien y beber mejor, es decir, moderado pero excelente. De aquí mi afición a los vinos y las cavas. Los conozco, los disfruto y me entusiasma compartir lo que conozco y lo que me gusta. Esta página pretende abrir una comunicación sobre los vinos, la música clásica y la neurología para profanos. Si es socorrida, el mérito será de ustedes. Diciembre de 2022
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jueves, 28 de mayo de 2026
lunes, 25 de mayo de 2026
EL NACIMIENTO DE LA MÚSICA SEGÚN ALEJO CARPENTIER
| Alejo Carpentier (1904 - 1980) |
Alejo Carpentier es todo un personaje, cuya novelística parece estar basada en su propia y complicada vida. Pero no se trata de decir de él, sino de un pasaje de su novela Los pasos perdidos, párrafo dramático y conmovedor de ambiente de selva sudamericana, donde el personaje asiste al nacimiento de la música.
Dice asi:
"Pero he aquí que todos echan a correr. Detrás de mí, bajo un amasijo de hojas colgadas de ramas que sirven de techo, acaban de tender el cuerpo hinchado y negro de un cazador mordido por un crótalo. Fray Pedro dice que ha muerto hace varias horas. Sin embargo, el Hechizero comienza a sacudir una calabaza llena de gravilla -único instrumento que conoce esta gente- para tratar de ahuyentar a los mandatarios de la Muerte. Hay un silencio ritual, preparador del ensalmo, que lleva la expectación de los que esperan a su colmo. Y en la gran selva que se llena de espantos nocturnos, surge la Palabra. Una palabra que es ya más que palabra. Una palabra que imita la voz de quien dice, y también la que se atribuye al espíritu que posee el cadáver. Una sale de la garganta del ensalmador; la otra, de su vientre. Una es grave y confusa como un subterráneo hervor de lava; la otra, de timbre mediano, es colérica y destemplada. Se alternan. Se responden. Una increpa cuando la otra gime; la del vientre se hace sarcasmo cuando la que surge del gaznate parece apremiar. Hay como portamentos guturales, prolongados en aullidos; sílabas que, de pronto, se repiten mucho, llegando a crear un ritmo; hay ritmos de súbito cortados por cuatro notas que son el embrión de una melodía. Pero luego es el vibrar de la lengua entre los labios, el ronquido hacia adentro, el jadeo a contratiempo sobre la maraca. Es algo situado mucho más allá del lenguaje, y que, sin embargo, está muy lejos aún del canto. Algo que ignora la vocalización, pero es ya algo más que palabra. A poco de prolongarse, resulta horrible, pavorosa, esa grita sobre un cadáver rodeado de perros mudos. Ahora, el Hechicero se le encara, vocifera, golpea con los talones en el suelo, en lo más desgarrado de un furor imprecatorio que es ya la verdad profunda de toda tragedia -intento primordial de lucha contra las potencias de aniquilamiento que se atraviesan en los cálculos del hombre. Trato de mantenerme fuera de esto, de guardar distancias. Y, sin embargo, no puedo sustraerme a la horrenda fascinación que esta ceremonia ejerce sobre mí... Ante la terquedad de la Muerte, que se niega a soltar su presa, la Palabra, de pronto, se ablanda y descorazona. En boca del Hechicero, del órfico ensalmador, estertora y cae, convulsivamente, el Treno -pues esto y no otra cosa es un treno-, dejándome deslumbrado con la revelación de que acabo de asistir al Nacimiento de la Música."
lunes, 18 de mayo de 2026
INTELIGENCIA ARTIFICIAL (IA)
| Encéfalo humano Imagen generada por el modelo de IA de generación de imágenes. |
La inteligencia artificial, abreviada como IA o AI (por su nombre en inglés: artificial intelligence) en el contexto de las ciencias de la computación, es una disciplina y un conjunto de capacidades cognitivas e intelectuales expresadas por sistemas informáticos cuyo propósito es la creación de máquinas que imiten la inteligencia humana. ¡Ufff!
Estas tecnologías permiten que las máquinas aprendan de la experiencia, se adapten a nuevas entradas y realicen tareas humanas como el reconocimiento de voz, la toma de decisiones, la traducción de idiomas o la visión por computadora.
En la actualidad, la inteligencia artificial abarca una gran variedad de subcampos. Estos van desde áreas de propósito general, aprendizaje y percepción, a otras más específicas como el reconocimiento de voz, el juego de ajedrez, la demostración de teoremas matemáticos, el cálculo y la resolución de problemas aritméticos y algebraicos, la escritura de poesía, la composición musical, la creación artística, las reglas gramaticales y lingüísticas y el diagnóstico de enfermedades. La inteligencia artificial sintetiza y automatiza tareas que en principio son intelectuales y, por lo tanto, es potencialmente relevante para cualquier ámbito de actividades intelectuales humanas.
En este sentido, es un campo genuinamente universal; además, la IA se encuentra en constante evolución gracias al desarrollo de tecnologías como el aprendizaje profundo, redes neuronales y procesamiento del lenguaje natural, lo cual permite un avance acelerado en su capacidad para resolver problemas complejos.
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Los tres párrafos que anteceden a éste NO los escribí yo ni algún otro ser humano. Los escribió, en segundos, un programa de IA (les recuerdo: inteligencia artificial) cuado yo tecleé "inteligencia artificial". Ningún humano ni superhumano puede hacer ni hará eso "nunca".
Y ya me despido, pues estoy literalmente agobiado por esto que he escrito; es demasiado para mis casi ochenta nueve años. Pero pronto, muy pronto, entraremos en detalles, que yo mismo necesito aprender para traérselos.
| Ciudad diseñada por IA. También diseñó los interiores y todos los detalles técnicos constructivos. No la han construído y si lo hacen, no me tocará vivir para verlo. A muchos de ustedes, SÍ. Felicidades. |
jueves, 14 de mayo de 2026
INTERMEZZO 126
lunes, 11 de mayo de 2026
DE LA MÚSICA ABSOLUTA Y DE LA MÚSICA DE PROGRAMA
Lo que sucede es que el programa de la música no se puede traducir al lenguaje del verbo, que es el que usamos la mayoría de los humanos para expresar nuestros pensamientos. El lenguaje musical tiene formas como las literarias y una gramática compleja como la del verbo, pero las formas y la gramática no son las ideas. Las de un poeta pueden quedar plasmadas en un bello soneto y las de un filósofo en un magnífico ensayo, pero ninguno de ellos podría expresarlas en música. Un músico no tiene verbo para decir sus cosas, sólo tiene música. Y si le preguntan ¿qué significa?, contesta: "Si mis ideas las pudiera expresar con palabras, no escribiría música" (Silvestre Revueltas y Gutiérrez Heras). Esa es la música absoluta, aquella que su programa ideológico no tiene traducción al lenguaje verbal.
La música programática es lo contrario. El músico, intencionalmente trata de poner en las formas y con la gramática musical, un programa ideológico tomado del lenguaje verbal o transcribir imágenes visuales (paisajes, pinturas, mujeres, etc.) a imágenes auditivas. Se trata de generar con la música emociones similares a las que el autor recibió al ver el objeto que describe con la música o al leer las ideas escritas que le indujeron a componer.
El género de música programática por excelencia es el poema sinfónico y uno de sus principales cultivadores fue Richard Strauss, quien hacía gala de poder describir el color del pelo de una mujer, con música. Por supuesto que quizo trasmitir las ideas de Nietzsche cuando hizo Así hablaba Zaratustra. La verdad es que si no conocemos la obra del filósofo alemán, no tenemos idea de sus ideas con sólo escuchar el poema sinfónico y, si no nos dicen que tal música pinta a una pelirroja, ni siquiera sospechamos que se trata de una mujer. Esta es la desventaja de la música programática, que nos tienen que explicar el programa; pero cuando esto ocurre y seguimos la música con el programa, se disfruta mucho.
No hay que confundirla con la música imitativa, que consiste en reproducir, con instrumentos musicales y dentro de una obra, el canto de un pájaro, el ruido de una tormenta o la llegada de un ferrocarril. Esta imagen sonora no proviene del lenguaje verbal o de una imagen no auditiva, sino de otra imagen auditiva. Esto es imitación y se vale en la música, aunque en pequeñas dosis.
lunes, 4 de mayo de 2026
DEL SÍNDROME DE LA PÁGINA EN BLANCO
SÍNDROME es un término médico, clínico, que se refiere a un conjunto de signos y síntomas, que siempre van juntos porque obedecen todos a un mismo mecanismo generador, pero que puede tener causas varias, enfermedades distintas que lo produzcan. Los síndromes son ejes funcionales y clínicos para llegar a un diagnóstico causal de las enfermedades.
Muchos síndromes tienen nombres propios y otros se nombran según los síntomas y/o signos que los constituyen.
Hay síndromes que nada tienen que ver con la medicina, sí con actividades de la vida diaria de algunos sujetos ansiosos, perfeccionistas y previsores, que suelen ejercer actividades de comunicación entre sujetos humanos. Yo soy uno de ellos, un comunicador, y para entenderme deben olvidarse de que soy médico y aceptar que puedo padecer el Síndrome de la página en blanco.
¿Cómo es ese síndrome?
1. Eres un comunicador periodístico que tienes un plazo fijo para mandar tu colaboración periódica (diaria, de dos o tres días a la semana, semanal, quincenal o el plazo que ustedes gusten) y, llegando el día anterior a la publicación, no has escrito nada, porque nada bueno se te ha ocurrido. Y por horas has estado sentado frente a la pantalla de la compu en blanco, desesperado y sin algo que escribir se te ha ocurrido.
2. Eres un comunicador informático, como lo soy yo, y llegado el día periódico de subir al espacio informático tu trabajo en la compu, no se te ha ocurrido nada, y te pasas las horas frente a la pantalla de la compu sin que nada que escribir se te ocurra (he repetido textualmente y a propósito, los dos últimos renglones, porque es lo mismo que en el periodismo).
Y es lo que me ha pasado ahora, en los dos últimos días. Y bueno... quizá sea bueno, pues se me ha ocurrido mandar esta queja, tal y cual, como mi próxima entrada, que será mañana lunes, a las 2 de la mañana; es decir, al rato.
jueves, 30 de abril de 2026
INTERMEZZO 125. A CARGO DE SYLVIA MACÍAS ORDÓÑEZ
La entrada de hoy Jueves NO está a cargo mío. Le he pedído a Sylvia Macías Ordóñez el material para cubrirla, sabiendo que es una excelente fotógrafa aficionada y floricultora de fantasía, además de otras virtudes.
No digo más y disfrútenla ustedes.