Les presento a un perrito amigo, que en posición vertical, apoyado en sus patitas traseras y deteniéndose con las manitas en alto, me acompaña desde su encierro en mis paseos por su calle, que no da a nuestro campo de fútbol ni es tan florida. Pero es interesante; ya lo verán.
La calle tiene solo una cuadra y, más o menos a la mitad de ella, nos topamos con este árbol o arbusto, robusto y muy bien jardineado. Ocupa un cuarto o un tercio del ancho de la vialidad.
Bloquea un espacio de estacionamiento vehicular y prácticamente todo el ancho de la banqueta. Como peatón por la banqueta, no se puede pasar.
Esto no sería tolerado en una ciudad medianamente civilizada, pero aquí no molesta y así seguirá por siempre. Yo lo extrañaría pues en el jardincito banquetero de la casa dueña de este árbol, nos encontramos con esto:
| Merece estar sola, grande, en el centro. |
Al terminar la calle topamos con estas bellezas...
... y con bichillos amigables, como éste.
| ¡Parecen de otro mundo! |
| Mis plantitas banqueteras, que nunca fallan |
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