| La Rama a las puertas de una casa |
Los villancicos nacieron en la España medieval como canciones populares y profanas, no navideñas, de las aldeas (villas), cantadas por gente común (villanos), sobre la vida diaria, el amor o sátiras con estrofas y estribillo. En el Renacimiento y la época barroca, la iglesia católica los adoptó para la evangelización, adaptando sus melodía sencillas para temas religiosos, como la Navidad, y así acercar la liturgia al pueblo, convirtiéndose en piezas de la Navidad.
En México se conocen y se usan desde el siglo XVI, cuando este país era la Nueva España. Es claro que han cambiado y si ahora me presentaran uno de los de entonces, no lo reconocería.
El primer villancico que yo conocí, como buen niño de la Ciudad de México, fue Noche de Paz, que es un villancico alemán moderno, que no pasa de moda con los años. Se escucha por estas fechas, tanto ahora como hace ochenta y tantos años.
Pero mi primera experiencia con los villancicos populares mexicanos de ahora, data de los años 1960 y 1961, cuando hice mi Servicio Social como pasante de la carrera de Médico Cirujano en la Isla Holbox, del ahora estado de Quintana Roo, que entonces era todavía territorio. En el mes de Diciembre llegaban niños y niñas a la puerta de tu casa con "la rama", que era y es, una rama de cualquier árbol, adornada como primitivo árbol de Navidad y te cantaban "la rama", que es un minivillancico. Se les agradecía obsequiándoles dulces; no te pedían dinero.
Ahora, en el Sur y Sureste de México, lo piden y suelen llevar un bote-alcancía con ranura para las monedas; son los tiempos modernos. En casa los recibimos con gusto, pero no damos dinero; damos dulces o galletas y los reciben bien.
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