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Soy Rogelio Macías-Sánchez, de tantos años ya, que se me permite no decir cuántos. Soy mexicano y vivo en México país, médico cirujano de profesión, neurocirujano y neurólogo de especialidad. Ahora y por edad, soy neurólogo y neurocirujano en retiro. Soy maestro de mi especialidad en la Facultad de Medicina de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y un entusiasta de la difusión de la ciencia a la comunidad. Pero eso no es toda mi vida. Soy un amante fervoroso de la música clásica, actividad que fomento desde mi infancia. La vivo intensamente y procuro compartirla. Soy diletante en vivo y mucho disfruto, de la música grabada, mejor cuando es en compañía de almas gemelas para esto. Finalmente, amo la vida y la disfruto. Parte de ello es comer bien y beber mejor, es decir, moderado pero excelente. De aquí mi afición a los vinos y las cavas. Los conozco, los disfruto y me entusiasma compartir lo que conozco y lo que me gusta. Esta página pretende abrir una comunicación sobre los vinos, la música clásica y la neurología para profanos. Si es socorrida, el mérito será de ustedes. Diciembre de 2022

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lunes, 22 de diciembre de 2025

DE LA RAMA VERACRUZANA Y LOS VILLANCICOS NAVIDEÑOS

 




La Rama a las puertas de una casa




Los villancicos nacieron en la España medieval como canciones populares y profanas, no navideñas, de las aldeas (villas), cantadas por gente común (villanos), sobre la vida diaria, el amor o sátiras con estrofas y estribillo. En el Renacimiento y la época barroca, la iglesia católica los adoptó para la evangelización, adaptando sus melodía sencillas para temas religiosos, como la Navidad, y así acercar la liturgia al pueblo, convirtiéndose en piezas de la Navidad.

En México se conocen y se usan desde el siglo XVI, cuando este país era la Nueva España. Es claro que han cambiado y si ahora me presentaran uno de los de entonces, no lo reconocería.

El primer villancico que yo conocí, como buen niño de la Ciudad de México, fue Noche de Paz, que es un villancico alemán moderno, que no pasa de moda con los años. Se escucha por estas fechas, tanto ahora como hace ochenta y tantos años.

Pero mi primera experiencia con los villancicos populares mexicanos de ahora, data de los años 1960 y 1961, cuando hice mi Servicio Social como pasante de la carrera de Médico Cirujano en la Isla Holbox, del ahora estado de Quintana Roo, que entonces era todavía territorio. En el mes de Diciembre llegaban niños y niñas a la puerta de tu casa con "la rama", que era y es, una rama de cualquier árbol, adornada como primitivo árbol de Navidad y te cantaban "la rama", que es un minivillancico. Se les agradecía obsequiándoles dulces; no te pedían dinero.

Ahora, en el Sur y Sureste de México, lo piden y suelen llevar un bote-alcancía con ranura para las monedas; son los tiempos modernos. En casa los recibimos con gusto, pero no damos dinero; damos dulces o galletas y los reciben bien.




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