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Soy Rogelio Macías-Sánchez, de tantos años ya, que se me permite no decir cuántos. Soy mexicano y vivo en México país, médico cirujano de profesión, neurocirujano y neurólogo de especialidad. Ahora y por edad, soy neurólogo y neurocirujano en retiro. Soy maestro de mi especialidad en la Facultad de Medicina de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y un entusiasta de la difusión de la ciencia a la comunidad. Pero eso no es toda mi vida. Soy un amante fervoroso de la música clásica, actividad que fomento desde mi infancia. La vivo intensamente y procuro compartirla. Soy diletante en vivo y mucho disfruto, de la música grabada, mejor cuando es en compañía de almas gemelas para esto. Finalmente, amo la vida y la disfruto. Parte de ello es comer bien y beber mejor, es decir, moderado pero excelente. De aquí mi afición a los vinos y las cavas. Los conozco, los disfruto y me entusiasma compartir lo que conozco y lo que me gusta. Esta página pretende abrir una comunicación sobre los vinos, la música clásica y la neurología para profanos. Si es socorrida, el mérito será de ustedes. Diciembre de 2022

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domingo, 14 de junio de 2026

DE "MIS MUNDIALES DE FÚTBOL"







Yo nací en Junio de 1937, lo que significa que este mes cumpliré 89 años; ya son muchos, pero no me quejo; por el contrario, cada día me apego más a la vida, la cual, honestamente, me ha tratado de maravilla. Si así siguiera, me gustaría vivir otro tanto, pero eso no sucederá y mejor que no suceda; ¿quien me soportaría? Ni yo mismo...

Todo esto viene porque en casa hemos acogido y compartido con gusto el entusiasmo por el Torneo Mundial de Fútbol, que se desarrolla ahora en Canadá, Estados Unidos y México, que es el número 23. Y cuando digo "en casa", me refiero a mi esposa y yo; nuestros hijos y el nieto comparten en algunos partidos. Todos los días está prendida la televisión en los canales que pasan juegos del mundial, donde sea que se den. Ahora mismo, el sábado 13 de junio, vimos el juego entre Brasil y Marruecos que empataron a 1 y ayer, domingo 14, el juego en que también empataron  a 1 Países Bajos (antes se llamaba Holanda) y Japón. Ya veremos como se da y termina este campeonato mundial; le voy a México.

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Pero mi historia con los "mundiales de fútbol" data de 1950, cuando apenas yo tenía 13 años y se dio en Brasil el IV Campeonato Mundial. Participó México y su entrenador y técnico fue Octavio Vial, goleador histórico de México y del Club América, pero no muy exitoso como entrenador. Mi relación con él era que Octavio Vial era el marido de una gran amiga de una mi prima Rebeca Aurora. No había entonces televisión a esas distancias y nos juntábamos en la casa de él (Octavio Vial) a escuchar los partidos por radio,  su esposa Elvira, mi prima Rebeca Aurora y a mí me llevaban de acompañante. Repito que yo tenía 13 años.

Y bueno, me tocó escuchar las tres derrotas de México, la primera ante Brasil (4 - 0) y acompañar a Elvira Vial en sus llantos lamentosos. El campeón fue Uruguay en el recordado maracanazo, cuando venció en la final al super gran favorito Brasil.

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Siguieron los Campeonatos Mundiales de Fútbol y mi experiencia mayor con ellos se dio en el año 1970, siendo ya entonces yo un médico especialista con trabajo de base en el IMSS y casado con una médica también especialista y con trabajo de base también. 

Pues pedimos vacaciones en nuestros trabajos en las fechas del "Mundial", compramos abonos para todos los partidos en la Ciudad de México y un compañero médico futbolero de la ciudad de Guadalajara, nos compró boletos para el juego Brasil vs Inglaterra. Finalmente acabó recibiéndonos a dormir en su casa la noche previa al juego, pues no hubo modo de conseguir un hotel, de cualquier categoría, en toda la ciudad. 

Fue un "Mundial" de privilegio eterno, de una calidad de juegos verdaderamente excepcional, con anécdotas heroicas de algunos jugadores, el primero que ganó Brasil, el que consagró a Pelé como el mejor jugador de la historia (por lo menos hasta entonces), y el que ameritó placas conmemorativas de juegos o hazañas futboleras en varios estadios.

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Ahora, más de medio siglo después, mi esposa y yo disfrutamos mucho el Vigésimo Tercer Campeonato Mundial de Fútbol, con número récord de países participantes y con sede en tres países: Estados Unidos, México y Canadá. Esperamos buenas nuevas de las actuaciones de nuestro equipo. Hay que echarle porras desde la televisión. ¡Suenan bien!











lunes, 16 de febrero de 2026

DE LA CUARTA SINFONÍA DE ANTON BRUCKNER

 


Anton Bruckner, austriaco
1824 - 1896




Hace tres días, el viernes 13 de febrero, regresamos a la hermosa Sala Tlaqná en el campus de la Universidad Veracruzana en Xalapa, para estar en un concierto más de temporada de la Orquesta Sinfónica de Xalapa, bajo la dirección de su titular, el maestro francés Martin Lebel, consentido, por méritos propios, del público melómano de la ciudad y "puntos aledaños", como se decía en mis tiempos y lugares pasados.

En el programa, sólo la Cuarta Sinfonía, llamada Romántica, de Anton Bruckner. La obra, de cuatro movimientos, es larga, dura ochenta minutos. Entré a la sala sin prejuicio alguno.

Esto de  “entrar a la sala sin prejuicio alguno” deriva  de algunas opiniones mías vertidas con anterioridad, en el sentido de que Bruckner “no había compuesto diez sinfonías, si no diez veces la misma sinfonía”. Eso está en dos entradas previas de este blog.

Echando fuera este sentimiento me disponía yo a asistir al concierto donde se tocaría la Cuarta Sinfonía de Antón Bruckner por la Orquesta Sinfónica de Xalapa, bajo la dirección de su titular, el maestro Martin Lebel. Pero...

... cinco días antes del concierto estuve en una comida de cumpleaños en la que estuvo un maestro contrabajista de la orquesta; es joven y somos amigos recientes. Él sabe de mis opiniones en lo que respecta a la música y en particular a las sinfonías de Bruckner. En un momento dado se acercó a mí y me dijo: “No se pierda el concierto del viernes; esta sinfonía de Bruckner es diferente. Ya verá.”’

Le hice caso, pues él sabe, y estuve en el concierto del viernes pasado; en el programa, una sola obra: la Cuarta Sinfonía de Anton Bruckner, de los últimos románticos, si no es que el último. Accedí a ella en buena onda.

Y mucho la disfruté. Es una obra de belleza absoluta, del romántico tardío, por no decir el último, de fines del siglo XIX. Es una sinfonía que, como casi todas las de Bruckner, le consumió muchos años hacerla, revisarla y volverla a revisar; sólo o asesorado por amigos que el autor consideraba sabios, hasta lograr los resultados estéticos que el había imaginado para la sinfonía en turno.

La Cuarta Sinfonía de Bruckner, conocida también como Romántica, fue compuesta en 1874, pero su proceso de revisión terminó en 1888. ¡Qué horror!

Es hermosa, larga (70 minutos), característica del romántico más bello, el último; en el que la  melodía es la reina, la armonía es compleja y el ritmo es seductor. Habemos quienes hemos llorado ante ella y aplaudido con fervor al terminarse. Así fue el pasado viernes, pero sin llanto. ¡Bravo por la OSX y su director!

Nota buena: como es frecuente en su caso, el maestro Martin Lebel ¡dirigió la obra "de memoria", sin partitura a la vista!  Guauuu…!

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lunes, 22 de diciembre de 2025

DE LA RAMA VERACRUZANA Y LOS VILLANCICOS NAVIDEÑOS

 




La Rama a las puertas de una casa




Los villancicos nacieron en la España medieval como canciones populares y profanas, no navideñas, de las aldeas (villas), cantadas por gente común (villanos), sobre la vida diaria, el amor o sátiras con estrofas y estribillo. En el Renacimiento y la época barroca, la iglesia católica los adoptó para la evangelización, adaptando sus melodía sencillas para temas religiosos, como la Navidad, y así acercar la liturgia al pueblo, convirtiéndose en piezas de la Navidad.

En México se conocen y se usan desde el siglo XVI, cuando este país era la Nueva España. Es claro que han cambiado y si ahora me presentaran uno de los de entonces, no lo reconocería.

El primer villancico que yo conocí, como buen niño de la Ciudad de México, fue Noche de Paz, que es un villancico alemán moderno, que no pasa de moda con los años. Se escucha por estas fechas, tanto ahora como hace ochenta y tantos años.

Pero mi primera experiencia con los villancicos populares mexicanos de ahora, data de los años 1960 y 1961, cuando hice mi Servicio Social como pasante de la carrera de Médico Cirujano en la Isla Holbox, del ahora estado de Quintana Roo, que entonces era todavía territorio. En el mes de Diciembre llegaban niños y niñas a la puerta de tu casa con "la rama", que era y es, una rama de cualquier árbol, adornada como primitivo árbol de Navidad y te cantaban "la rama", que es un minivillancico. Se les agradecía obsequiándoles dulces; no te pedían dinero.

Ahora, en el Sur y Sureste de México, lo piden y suelen llevar un bote-alcancía con ranura para las monedas; son los tiempos modernos. En casa los recibimos con gusto, pero no damos dinero; damos dulces o galletas y los reciben bien.




lunes, 22 de septiembre de 2025

EL FENÓMENO MUSICAL JUAN GABRIEL.

 



Juan Gabriel en concierto






La noche del pasado viernes 12 de septiembre estuvimos nuevamente en la Sala Tlaqná, en Xalapa, la ciudad capital del Estado de Veracruz. Fue un concierto de abono dentro del programa semestral de nuestra amada Orquesta Sinfónica de Xalapa. El programa se tituló EL DIVO SINFÓNICO y todo fue con canciones de Juan Gabriel. El cantante solista fue Sergio Ledesma y el director invitado, David Pérez Olmedo. El costo de los boletos fue de casi cuatro veces el costo normal. Los abonados no participamos de ese costo, pues en nuestro abono de temporada estaba incluido este programa especial. Los boletos se agotaron apenas puestos a la venta y la velada se dio con sala llena, ordenada y dispuesta a escuchar y disfrutar.

No voy a describir el concierto, porque finalmente yo creo que la música no se puede describir con el verbo. Puedo decir de mis emociones ante el fenómeno musical, discutir algunas consideraciones teóricas y nada más; pero anticipo que la velada la disfruté muchísimo.

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Soy un mexicano de la primera mitad del siglo pasado. Ya pronto cumpliré noventa años y no me faltan muchos para los cien. Me encantaría cumplirlos, siempre y cuando esté de salud y juicio como ahora, por lo menos.

Crecí y me eduqué en una familia de la Ciudad de México, auténtica de clase media, medio educada, que gustaba mucho de la música, tanto la clásica (mi madre) como la popular (una abuela, también mi madre y tíos).  Vivimos siempre en colonias de clase media. Todo esto me permitió una educación rica y compleja, sin excesos ni carencias graves, de la que estoy muy agradecido con la vida.

Esta familia estuvo siempre al tanto de la música del momento y sus protagonistas y dentro de la familia había acuerdos y diferencias, llegando a ocurrir algunas discusiones, no graves, por fortuna. Yo nunca participé, pero estaba enteradísimo de todo. 

Todo esto, para decirles que el referente musical mexicano del género popular el siglo pasado hasta sus años setentas, lo fue, indiscutiblemente, Agustín Lara, con sus cientos de canciones tan gustadas y de géneros variados.

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Ahora bien, no me cabe duda que el referente musical mexicano en el último tercio del siglo pasado y en este primero del siglo XXI, ha sido JUAN GABRIEL.

Nuestra experiencia al respecto data de cincuenta años, uno más o uno menos. Recién llegados a Morelia, se dio alguna de las ferias anuales, donde, además de exposiciones industriales, ganaderas, agrícolas y demás, había palenque con peleas de gallos e intermedio musical.

En una fecha de feria, en el intermedio de las peleas de gallos, estaba anunciado Cuco Sánchez, del cual, mi esposa y yo éramos admiradores fervientes. Pedimos que nos llevaran al palenque para estar con Cuco Sánchez. Lo que no sabíamos era que había teloneros, es decir, artistas menores que actuaban para preparar el ánimo del público para el artista mayor. Resultó que el telonero en esa ocasión fue Juan Gabriel, el cual, entonces, era apenas conocido. Nosotros no sabíamos de él y nos gustó mucho su actuación, pero hasta ahí.

Pero ahora, medio siglo después, me queda claro que el referente musical mayor en el tercio final del siglo XX y lo que va de esta centuria, en México, ha sido Juan Gabriel. Su producción, muy generosa y hermosa, ha sido enormemente gustada por todos los grupos sociales de los países donde se ha dado. Además, mucho amplió las fuentes de trabajo de grupos musicales complejos y numerosos, como los mariachis.

Homenaje popular a Juan Gabriel la noche de su muerte
ante su estatua monumento, en la Plaza Garibaldi
en la Ciudad de México.


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Fue un gusto enorme haber estado en el concierto del pasado viernes 12 de septiembre del 2025 en la Sala Tlaqná, de Xalapa, Veracruz. Será difícil que una experiencia tal se repita en mi vida; pero si se me aparece, la tomaré. 

Abur.














lunes, 1 de septiembre de 2025

OÍR MÁS NO SIGNIFICA OÍR MEJOR... CONFESIONES PERSONALES.

 


Para quienes no lo sepan y para quienes lo sepan lo recuerden, he de decir que soy medico cirujano desde hace más de sesenta años, especialista en neurología y neurocirugía desde hace más de cincuenta y ahora jubilado de mi profesión y especialidades desde hace cinco. Entonces escapé a las Tierras Altas de Veracruz a terminar felizmente mi vida, como lo ha sido toda en la Ciudad de México y en Morelia. Parece que así va.

Como médico también he sido enfermo, incluso con algunos padecimientos graves que felizmente he capoteado bien. Tengo algunas fallas menores que no se han corregido a lo largo de los años, pero que no son incapacitantes y ni siquiera estorbosas.

Una de ellas es una baja de la capacidad auditiva derecha, media de magnitud y de predominio en los tonos altos, los agudos. Como nunca me ha estorbado para vivir,  nunca le hice caso ni quise usar una prótesis auditiva para mejorar mi capacidad de percibir los tonos altos a través del oído derecho.

En mi última revisión con el especialista (otorrinolaringólogo) volvió a aparecer, más severa, la falla auditiva derecha para los tonos altos, lo que no me inquietó. Alguien, muy cercano a mi, me dijo: “Yo te pediría que te hicieras del auxiliar auditivo, porque sería muy triste que llegaras a perder el gusto por la música que tanto amas”. Casi lloré de la emoción, me hice del auxiliar auditivo diseñado para mi condición y lo traigo puesto.

Ahora es claro que oigo más, por ratos de más, pero eso se mejora con un control de volumen que tiene el aparatito. Pero hay un inconveniente que no es posible desaparecer: algunos tonos, particularmente los altos, los distorsiona y los mantiene vivos aunque ya no se estén generando en el exterior; persisten oyéndose, aunque hayan desaparecido en su fuente.

No persisten en el oído; persisten en el cerebro. Porque nosotros no escuchamos con los oídos, escuchamos con el cerebro. Los oídos sólo son estaciones de paso. A saber...

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... Las vías auditivas humanas son un conjunto de estructuras que transforman el sonido en señales cerebrales, comenzando con el oído externo que recoge las ondas sonoras. Luego, estas ondas vibran el tímpano y la cadena de huesecillos (martillo, yunque y estribo) en el oído medio, amplificando la señal. En el oído interno se convierten en señales eléctricas que viajan por el nervio auditivo y ascienden por diversas estaciones neuronales hasta la corteza auditiva en el lóbulo temporal del cerebro, contralateral, donde se interpretan como sonido.


                                           Vía auditiva normal en el oído derecho.
                                   Termina en el hemisferio cerebral izquierdo.

             Todo esto significa que escuchamos con el cerebro.

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Toda esta teoría la puse a prueba el pasado viernes, cuando acudí a un concierto de temporada de nuestra amada Orquesta Sinfónica de Xalapa. Ocupé mi asiento con mi auxiliar auditivo en mi oído derecho y encendido. Empezó la audición...

Oí bien la música, de buen volumen en general, pero desbalanceado; más volumen a la derecha que a la izquierda. Esto no fue grave, pues bajé el volumen del lado derecho con los controles de volumen del auxiliar auditivo; se ajustaron los volúmenes a la simetría.

Pero no todo estaba bien; ocasionalmente entraban por la derecha sonidos agudos intermitentes, como chirridos, no muy intensos pero estorbosos, que dependían de la presencia del auxiliar auditivo encendido, sin que pudiera evitarse su presencia. Se generaban en mi oído derecho por el estímulo del asistente.

La solución es fácil. Por ahora no usaré el auxiliar auditivo en los conciertos sinfónicos; para muchas otras cosas me ayuda claramente. Y estoy seguro que algún día me ayudará en la sala de conciertos.

¿Valdrá la pena? Ya les diré...


lunes, 17 de marzo de 2025

DE LAS SINFONÍAS DE ANTON BRUCKNER, 2

 


Anton Bruckner, austriaco
1824 - 1896





Esta entrada da seguimiento  a una primera de fecha 7 de octubre de 2024, que tiene el mismo título que ésta, sin el numeral. Incluso, ahora usamos la imagen de entonces, que es característica del compositor tema de esta serie. La entrada de entonces refiere nuestra impresión acerca de un concierto donde se tocó la Séptima Sinfonía de Anton Bruckner como pieza única en el programa; la interpretación estuvo a cargo de la Orquesta Sinfónica de Xalapa (OSX) bajo la dirección de su titular, el maestro Martin Lebel; hicimos notar que la duración de la obra fue de sesenta y cinco (65) minutos. Para las consideraciones estéticas de la obra sugiero ir la entrada de marras del 7 de octubre del año pasado. Esto me parece importante porque esta entrada se refiere a la Novena Sinfonía de Anton Bruckner, que como pieza única en el programa, la OSX  presentó el pasado viernes 14 de marzo, también bajo la dirección del maestro Martin Lebel; la duración de la obra fue de sesenta y tres (63) minutos.

No voy a hacer un análisis de la interpretación porque fue, como es costumbre del maestro Lebel, estupenda. Lo que quiero es recalcar una afirmación que sostenemos los melómanos sinceros que conocemos a Bruckner y que no lo reconocemos como un gran sinfonista: Bruckner no compuso diez sinfonías; compuso diez veces la misma sinfonía y en la Novena Sinfonía es un copión de Wagner, en su orquestación y en rasgos melódicos.

Nada más por hoy, porque ya me agarró la madrugada.