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Soy Rogelio Macías-Sánchez, de tantos años ya, que se me permite no decir cuántos. Soy mexicano y vivo en México país, médico cirujano de profesión, neurocirujano y neurólogo de especialidad. Ahora y por edad, soy neurólogo y neurocirujano en retiro. Soy maestro de mi especialidad en la Facultad de Medicina de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y un entusiasta de la difusión de la ciencia a la comunidad. Pero eso no es toda mi vida. Soy un amante fervoroso de la música clásica, actividad que fomento desde mi infancia. La vivo intensamente y procuro compartirla. Soy diletante en vivo y mucho disfruto, de la música grabada, mejor cuando es en compañía de almas gemelas para esto. Finalmente, amo la vida y la disfruto. Parte de ello es comer bien y beber mejor, es decir, moderado pero excelente. De aquí mi afición a los vinos y las cavas. Los conozco, los disfruto y me entusiasma compartir lo que conozco y lo que me gusta. Esta página pretende abrir una comunicación sobre los vinos, la música clásica y la neurología para profanos. Si es socorrida, el mérito será de ustedes. Diciembre de 2022

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lunes, 1 de junio de 2026

LA SEGUNDA SINFONÍA DE BEETHOVEN SIN ORQUESTA SINFÓNICA, EN VIVO.





Así, tal cual dice el título, sucedió y yo estuve presente.


El Trío Chopin en audición pública, 
pero no en la que se refiere en esta nota.

El pasado jueves 28 de mayo, a las cinco de la tarde, asistimos a un programa de radio, en vivo, por Radio Universidad (Radio UV), desde el auditorio de tal institución en el centro de Xalapa. El programa se anunció con la Segunda Sinfonía de Ludwig van Beethoven como única obra, a cargo del Trío Chopin. Este trío clásico (piano, violín y violonchelo) es una institución universitaria bien consolidada. 

El conjunto instrumental clásico, como tal, data de hace muchísimos años, desde antes de que naciera Beethoven. Este lo conocía muy bien y es claro que en algún momento de su juventud participó en alguno o algunos. 

Lo que pasa con las sinfonías tempranas de Beethoven, es que las componía para la Orquesta de Viena, con la que tenía compromiso de por vida que siempre cumplió. Pero la Orquesta de Viena no tocaba cada semana. Cuando un autor completaba una serie de obras, según el convenio particular, se reunía la orquesta y preparaba el concierto donde habría de estrenar la obra o las obras de marras. Después, no había como ahora, conciertos semanales programados; se iban programando sobre la marcha y las rodillas.

Los entusiastas de la música que no habían acudido a la función de estreno de una sinfonía de Beethoven o de quien fuera, les era muy difícil escucharla en su vida, pues no había programación frecuente programada. Entonces iban con el autor (Beethoven en este caso), le explicaban su problema y su deseo de conocer la nueva sinfonía. El mismo autor, repito que Beethoven en este caso, les hacía una versión para dos, tres músicos o los que fueran, y se las vendía baratas. Así la escuchaban y así nos heredaron esas piezas maestras como su Segunda Sinfonía en versión para Trío de piano, que se completa con un violín y un violonchelo, en este caso.

La versión que nos tocó escuchar fue estupenda e inolvidable. Gracias...