Acerca de mí

Mi foto
Soy Rogelio Macías-Sánchez, de tantos años ya, que se me permite no decir cuántos. Soy mexicano y vivo en México país, médico cirujano de profesión, neurocirujano y neurólogo de especialidad. Ahora y por edad, soy neurólogo y neurocirujano en retiro. Soy maestro de mi especialidad en la Facultad de Medicina de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y un entusiasta de la difusión de la ciencia a la comunidad. Pero eso no es toda mi vida. Soy un amante fervoroso de la música clásica, actividad que fomento desde mi infancia. La vivo intensamente y procuro compartirla. Soy diletante en vivo y mucho disfruto, de la música grabada, mejor cuando es en compañía de almas gemelas para esto. Finalmente, amo la vida y la disfruto. Parte de ello es comer bien y beber mejor, es decir, moderado pero excelente. De aquí mi afición a los vinos y las cavas. Los conozco, los disfruto y me entusiasma compartir lo que conozco y lo que me gusta. Esta página pretende abrir una comunicación sobre los vinos, la música clásica y la neurología para profanos. Si es socorrida, el mérito será de ustedes. Diciembre de 2022

Seguidores

Archivo del Blog

lunes, 27 de abril de 2026

LAS IDEAS EN EL VERBO Y EN LA MÚSICA

 








Lo prometido es deuda y ahora la cumplo, aunque me cueste trabajo. Esto último, por que me está costando, y mucho.


Lo primero, encontrar un título adecuado a una entrega prometida que debe versar sobre un fenómeno negativo: "La música sinfónica NO es buena mensajera de ideas verbales y a las ideas verbales NO les cae bien que las pongan en música para expresarlas." Espero encontrar un título para esta entrada antes de terminar de escribirla.

La música sinfónica no es buena mensajera de ideas verbales, sus mensajes idóneos son musicales; es decir una combinación de notas que con sus sonidos combinados están expresando una idea que NO tiene traducción al lenguaje verbal. Si yo pregunto "¿que quiere decir eso que estoy oyendo?" mientras asisto a un concierto puramente instrumental, la buena contestación será: "¡Eso!"  mientras me señalan a los instrumentos. Eso me sucedió hace muchos años y lo aprendí para siempre: "Las ideas musicales no se pueden traducir al verbo"

Lo contrario es equivalente: "Las ideas verbales no se pueden explicar con música", porque no hay equivalencia. No se puede expresar con música la idea de que "estoy triste porque el cielo está nublado". Cuando más, la alegría puede expresarse con música rápida y la tristeza con lenta y se acabó.

                                   - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

Una aclaración antes de seguir: Una pieza musical con tema textual cantado se llama Cantata. Eso es el cuarto movimiento de la Novena Sinfonía de Beethoven y los movimientos cuarto y quinto de la la Sinfonía No. 2 de Gustav Mahler, que escuchamos con la Orquesta Sinfónica de Xalapa el pasado 17 de abril en la Sala Tlaqná y que es el motivo de esta entrada. 

                                   - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

Y bueno, lo que se dice en una cantata, en general no se entiende. Si estamos en México, porque casi todas las cantatas que se escuchan son en otro idioma, más frecuentemente en alemán. Pero en Alemania tampoco las entienden, porque en general, la música va tan rápido y a tal volumen, que no se distinguen las palabras. Y sucede entonces, que al tratar de entender el texto, pierdo la música y me quedo "como el perro de las dos tortas": por querer las dos, me quedo con ninguna.

Ahora bien, el sonido generado con el canto genera tonos musicales que pueden contribuir, como música, a la belleza de la cantata. Así las disfruto yo, sin importarme el significado de lo que  dicen.

¡Uff! Aquí le paro y por el día de hoy, no me pregunten.