En este blog, en las entradas dedicadas a la Neurología para profanos, he presentado varios temas prácticamente en la misma forma en que los presento a mis alumnos de la Facultad de Ciencias Médicas y Biológicas de la Universidad Michoacana de San Nicolas de Hidalgo. Para estos lo hago en línea, pues yo resido en las Tierras Altas de Veracruz.
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Louis Pasteur (1822 - 1895) |
Hace ya varias entradas que no presento un tema monográfico; hoy lo haré con Infecciones del Sistema Nervioso Central y se da justo una semana después de que traté el tema de las infecciones en la medicina general y el papel inconmensurable que jugó y sigue jugando la herencia ideológica de Louis Pasteur. Es más, la primera infección que ese señor hizo desaparecer de la Tierra fue la rabia, que es una infección del sistema nervioso, una encefalitis.
Infección es una enfermedad provocada por microorganismos (microbios) que invaden los tejidos; pueden ser bacterias, hongos, protozoos o virus y la enfermedad consiste en un desequilibrio entre la capacidad de los microorganismos de invadir y enfermar los tejidos y la capacidad protectora del individuo, pues microbios y humanos convivimos siempre, desde el nacimiento hasta la muerte, y la mayor parte de nuestras vidas lo hacemos en paz, con beneficios para ambos bandos. La enfermedad ocurre cuando ese sutil equilibrio se rompe, generando ventajas a los microbios. Entonces ocurre la infección.
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Diversos microorganismos que pueden provocar infección del sistema nervioso central.
Ahora bien, los microorganismos infectantes pueden provocar diversas enfermedades del sistema nervioso central: meningitis, encefalitis o abscesos del encéfalo. Tal para cual de mala, pues cualquiera de ellas compromete la vida del paciente a corto plazo y las tasas de mortalidad son altas, a pesar de los modernos antibióticos y los procedimientos, en ocasiones quirúrgicos, para tratar estas enfermedades.
 | Variedades de infecciones del encéfalo.
Al estudio de un enfermo en que sospeche infección del sistema nervioso debe procederse de inmediato con un interrogatorio y exploración física cuidadosos, haciendo énfasis en aquellos síntomas y signos que sabemos que son indicativos de estas infecciones. Casi siempre se procederá a un estudio de líquido cefalorraquídeo (el líquido de la espina), tomado por punción lumbar. En muchos casos, este estudio identifica plenamente el microbio infectante.
Desde algunos años, son de ayuda innegable los estudios modernos de imagen: la tomografía computada y mejor la resonanacia magnética del cráneo, que son capaces de mostrarnos, "en vivo", las lesiones del sistema nervioso, sin riesgo agregado al de la enfermedad de base. Las imágenes que siguen son muestra de ello.
Una vez establecido el diagnóstico, de preferencia incluyendo el del microbio causal, se debe proceder "de inmediato" al tratamiento, con los antibióticos específicos para el agente causal y aquellos que ayuden al tratamiento antibiótico. El tratamiento debe ser con las dosis mayores recomendadas y por el tiempo mínimo también recomendado. En algunos casos, como los abscesos cerebrales o la hidrocefalia secundaria, puede y debe procederse a un tratamiento quirúrgico de la condición.
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