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Soy Rogelio Macías-Sánchez, de tantos años ya, que se me permite no decir cuántos. Soy mexicano y vivo en México país, médico cirujano de profesión, neurocirujano y neurólogo de especialidad. Ahora y por edad, soy neurólogo y neurocirujano en retiro. Soy maestro de mi especialidad en la Facultad de Medicina de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y un entusiasta de la difusión de la ciencia a la comunidad. Pero eso no es toda mi vida. Soy un amante fervoroso de la música clásica, actividad que fomento desde mi infancia. La vivo intensamente y procuro compartirla. Soy diletante en vivo y mucho disfruto, de la música grabada, mejor cuando es en compañía de almas gemelas para esto. Finalmente, amo la vida y la disfruto. Parte de ello es comer bien y beber mejor, es decir, moderado pero excelente. De aquí mi afición a los vinos y las cavas. Los conozco, los disfruto y me entusiasma compartir lo que conozco y lo que me gusta. Esta página pretende abrir una comunicación sobre los vinos, la música clásica y la neurología para profanos. Si es socorrida, el mérito será de ustedes. Diciembre de 2022

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lunes, 2 de febrero de 2026

CONCIERTO FEO, ¿SOLO PARA NOSOTROS ???




La noche del pasado 30 enero nos hicimos presentes en la Sala Tlaqná para estar en un concierto más de temporada de la Orquesta Sinfónica de Xalapa (OSX), bajo la dirección de su titular, el maestro francés Martin Lebel. El programa lucía un poco incómodo por solo moderno, particularmente para las gentes de edad ya avanzadita, como soy yo con mis ochenta y ocho años cumplidos. Pero llegamos al concierto con buen ánimo, mi esposa, la esposa de nuestro hijo y yo.

El programa no lucía muy atractivo para mi y otros viejos, con tres obras cortas, de veinte minutos cada una, dos de ellas modernas: Schelomo, para violonchelo y orquesta de Ernest Bloch y En el Sur de Edward Elgar. Finalmente Tasso, lamento y triunfo de Franz Liszt, que era la esperanza de nosotros los viejos 

La entrada fue buena, me pareció mejor que el promedio. Para ello influyó que la solista en el violonchelo para la primera obra fue Inna Nassidze, que es miembro de la orquesta y maestra en el Instituto Superior de Música del Estado de Veracruz. Muchos alumnos fueron a estar con su maestra. ¡Qué bueno!

Se dio el concierto, con una orquesta estupenda, una dirección irreprochable y una magnífica solista en la primera obra. Pero a nosotros, los de la tercera edad, no nos gustó, para nada; es más, nos molestó. Fue "mucho ruido y pocas nueces". La obra de Elgar, lo mismo. La esperanza nuestra era la obra de Liszt, pero tampoco; ¡igual o más fea que las dos primeras! Aclaro que estas son opiniones personales.

Al terminar, salimos corriendo, pues hasta Liszt nos falló.

¡Así es esto del arte!, sobre todo aquel que se da en el tiempo y no en el espacio. El próximo viernes regresaremos a la Sala Tlaqná, a ver como nos va.


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NB.  Esta entrada no tiene ilustración por que no se me ocurrió que poner.


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