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Soy Rogelio Macías-Sánchez, de tantos años ya, que se me permite no decir cuántos. Soy mexicano y vivo en México país, médico cirujano de profesión, neurocirujano y neurólogo de especialidad. Ahora y por edad, soy neurólogo y neurocirujano en retiro. Soy maestro de mi especialidad en la Facultad de Medicina de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y un entusiasta de la difusión de la ciencia a la comunidad. Pero eso no es toda mi vida. Soy un amante fervoroso de la música clásica, actividad que fomento desde mi infancia. La vivo intensamente y procuro compartirla. Soy diletante en vivo y mucho disfruto, de la música grabada, mejor cuando es en compañía de almas gemelas para esto. Finalmente, amo la vida y la disfruto. Parte de ello es comer bien y beber mejor, es decir, moderado pero excelente. De aquí mi afición a los vinos y las cavas. Los conozco, los disfruto y me entusiasma compartir lo que conozco y lo que me gusta. Esta página pretende abrir una comunicación sobre los vinos, la música clásica y la neurología para profanos. Si es socorrida, el mérito será de ustedes. Diciembre de 2022

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lunes, 20 de abril de 2026

A PROPÓSITO DE LA SEGUNDA SINFONÍA DE MAHLER.

 




Gustav Mahler
1860 - 1911









El pasado viernes 17 de abril me apersoné una vez más en la Sala Tlaqná, residencia de la Orquesta Sinfónica de Xalapa (OSX), para estar en un concierto que había generado gran expectación, por lo cual se  programó una segunda función dos días después, en otro recinto en la misma ciudad. La única obra en el programa: Sinfonía No. 2 de Gustav Mahler, que se estrenó, incompleta, en marzo de 1895. Con sus dos últimos movimientos y un coro gigante, se reestrenó en diciembre del mismo año. Es una pieza sinfónica enorme, de hora y media de duración en cinco movimientos.

Tiene para mi y para muchos melómanos en el mundo, una clara inspiración y afinidad con la Novena Sinfonía de Beethoven, condición que muchos han reconocido y otros han negado. Esa similitud es temática y formal, pero no es una copia, es la Sinfonía No. 2 de Gustav Mahler. Tiene el nombre de Resurrección, porque aborda el viaje existencial desde la muerte hasta la vida eterna y la redención espiritual, que culmina musicalizando un himno de resurrección de Friedrich Klopstoc. Todo esto en alemán, por supuesto. Alemán cantado y aprisa.

La velada estuvo a cargo de la OSX reforzada, las solistas Graciela Morales, soprano, y Harumi Castro, mezzosoprano. El Coro de la Universidad Veracruzana (UV), la Camerata Coral de la Facultad de Música de la UV y Francisco Sánchez Alvarado, dirigiendo una banda fuera de escenario. ¡Es mucha gente! Todo un gran elenco, bajo la dirección del titular de la OSX, el maestro Martin Lebel, que lo hizo de memoria, sin partitura a la vista. ¡Es su costumbre!

Pero de todo esto, no tengo la capacidad descriptiva para transmitir a ustedes las emociones que nos generó, que son positivas, mucho. Tuvimos la capacidad para recibirlas; nuestra sensibilidad se abrió totalmente ante estímulos muy significativos, del orden musical estricto, pues el mensaje verbal, que pretende ser filosófico, no va mucho con la música, por lo menos para mí. De esto diré la próxima semana en este espacio.

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