Acerca de mí

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Soy Rogelio Macías-Sánchez, de tantos años ya, que se me permite no decir cuántos. Soy mexicano y vivo en México país, médico cirujano de profesión, neurocirujano y neurólogo de especialidad. Ahora y por edad, soy neurólogo y neurocirujano en retiro. Soy maestro de mi especialidad en la Facultad de Medicina de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y un entusiasta de la difusión de la ciencia a la comunidad. Pero eso no es toda mi vida. Soy un amante fervoroso de la música clásica, actividad que fomento desde mi infancia. La vivo intensamente y procuro compartirla. Soy diletante en vivo y mucho disfruto, de la música grabada, mejor cuando es en compañía de almas gemelas para esto. Finalmente, amo la vida y la disfruto. Parte de ello es comer bien y beber mejor, es decir, moderado pero excelente. De aquí mi afición a los vinos y las cavas. Los conozco, los disfruto y me entusiasma compartir lo que conozco y lo que me gusta. Esta página pretende abrir una comunicación sobre los vinos, la música clásica y la neurología para profanos. Si es socorrida, el mérito será de ustedes. Diciembre de 2022

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lunes, 7 de junio de 2021

DE LA VENDIMIA.

Francisco de Goya
La vendimia o El otoño (1786)








Dice el Diccionario de la Lengua Española que enología es el conjunto de conocimientos relativos a la elaboración de los vinos.
La enología es una ciencia, una técnica y un arte cuyo producto final es una obra de arte: el vino.



 





La elaboración del vino, que ya tiene una historia milenaria, es un proceso muy complejo desarrollado a lo largo de más de cincuenta siglos; incluye una larga serie de pasos que suele terminar felizmente al abrir la botella de un buen caldo y compartirla con nuestros seres afines en gustos y emociones.

El proceso se inicia o se ha iniciado mucho tiempo antes con la selección de la vid y en ello, la variedad de uva, la plantación de un  viñedo, su crecimiento, poda y reproducción hasta llegar a cumplir el ciclo vital de una plantación: su muerte.

El análisis y acciones sobre el clima y el suelo se dan cada año, según sucedan.

Se da la vendimia, que es el tema estelar de esta entrega y por ahora la brincamos, para proceder después a la vinificación, es decir, a hacer el vino, proceso que tiene variantes según el vino que se quiera hacer. Sigue la crianza en madera, llenar las botellas, taparlas, etiquetarlas e iniciar la crianza en botella.

A nosotros los consumidores nos corresponde facilitar esta última y para ello procurarnos una bodeguita o pequeña cava donde guardar nuestras botellas a buen recaudo para su buena crianza. Cuidar de la temperatura, humedad, luz, ruido, vibraciones y variedades de vino aceptadas.

Ya para compartir: sacacorchos, decantadores, copas, alimentos… y compañía.

Pero el tema de hoy es la vendimia, el evento más conocido, famoso, popular y festejado de este proceso tan complicado de la vinicultura. Dice el Diccionario de la Lengua Española que vendimia es la recolección y cosecha de la uva y el término también se usa para designar el tiempo en que se hace la vendimia.

Escena de la vendimia en el Egipto antiguo

Si bien hay documentos arqueológicos que demuestran que hace ocho mil años el hombre del Cáucaso era vinicultor, los primeros documentos gráficos de ello son de apenas seis mil años, son egipcios y muestran la vendimia en sus dos fases tradicionales: el corte de los racimos de uva y la molienda de estos, en grandes cubas y con los pies descalzos. Esto último ya no es la norma en la actualidad, pero se sigue usando en varias partes del mundo, más como recuerdo romántico que como procedimiento eficiente.

 Varios artistas de la pintura han creado obras notables con el tema de la vendimia; les presento dos.


 




La vendimia en Jerez
José Sorolla












                                      
                                     Viñedo rojo
                                         van Gogh





El ciclo de la vid, que es una baya o fruto con pepita, es anual, como la mayoría de los vegetales. Comienza con la polinización y pasa por tres etapas: el crecimiento herbáceo, la maduración y, en su caso, la sobremaduración. No voy a explicar científicamente cada uno de estos, pero la vendimia se da cuando la uva está madura: ya tiene su tamaño y color finales, está jugosa, turgente y a punto de echarse a perder por sobremaduración. La maduración de las uvas para vino se produce, dependiendo de la variedad y de las condiciones meteorológicas del año, entre finales de agosto y mediados de octubre; sin embargo, la vendimia se puede retrasar, en casos muy especiales hasta diciembre. En casos particulares, para la elaboración de vinos de mayor graduación alcohólica, la vendimia se inicia en la sobremaduración.

El corte de los racimos puede ser manual o mecánico, pero en cualquiera de los dos casos, requiere de muchos trabajadores para terminarla en tiempo en los viñedos modernos, tan extensos; ya no digamos en el caso de Argentina. La molienda es mecánica en la gran mayoría de los casos.







Racimo de uvas maduras,
listas para el corte.








                                
                                Corte manual




 

                                                                                                                                                            



Recolección de la uva                                                                  









            
            Recolección de la uva     










Aprendiendo desde pequeño



   


         

Terminada la vendimia, cansados los cuerpos y exaltados los espíritus, dueños, trabajadores y visitantes se juntan para festejar y hay vendimias muy famosas por sus fiestas en todo el mundo vitivinicultor, particularmente en España, México y Argentina.






Fiesta de la vendimia en Querétaro, México.



La de Ensenada en Baja California, la de Mendoza en Argentina y algunas otras, ya rebasaron por mucho la idea de una fiesta de trabajadores; son verdaderos conciertos de rock con "vino de la casa".

Fiesta de la vendimia en Mendoza, Argentina.

                                            

jueves, 3 de junio de 2021

INTERMEZZO 18. VEGETALIA Y ALGO MÁS EN MI COLONIA.

 



Este intermezzo recoge las últimas 15 ó 20 fotografías que he tomado en mis caminatas vespertinas diarias. No he tenido tiempo de hacer una edición más escogida y documentada, pero creo que tiene una buena dosis de frescura y algunas variantes sorpresa.
Espero que ustedes la disfruten tanto como yo me he divertido al hacerla.










Cuatrillizas en fondo blanco















Nuevamente, la que trata de escapar











Para encontrar sólo un sapo triste

                                                             













O este hermoso manojo blanco









            
           Las bellas azules
















Una flor de calabaza...


















¡Otra flor de calabaza! 
¿O no?















Privilegio es tener frente a casa un tulipán de la India



















Estrellas blancas del día



















Muchas juntas...











  ... o sólo una, dormirán...










... cuando el hermoso y limpio sol se oculte.

lunes, 31 de mayo de 2021

DE LA LOCURA DELQUIJOTE.

 


Esta entrada da seguimiento, en cierta forma, a la del 24 de agosto pasado en este mismo blog, que tiene por título DEL VINO Y LA LOCURA: DIÁLOGO CON DON ALONSO QUIJANO. Trata de una entrevista imaginaria y virtual que tuve con tal personaje, mejor conocido en todo el mundo como Don Quijote de la Mancha. Está fechada en 1607 y situada en su casa de entonces, en “un lugar de La Mancha”.

La entrada de hoy dice por sí sola todo lo que quiere decir, pero si se quiere conocer un antecedente interesante, recomiendo ir a la entrada citada arriba y leerla. Es simpática.



Hoy comento, discuto y aclaro mi punto de vista personal ante una opinión muy común en nuestra sociedad actual: Don Quijote de la Mancha estaba loco. La sostienen personas de todos los niveles educativos, los que han leído la novela completa de dos tomos, muchos que lo han hecho en forma parcial y muchos más que nunca la han leído. Entre estos últimos, los hay que enfatizan el supuesto afirmando que “estaba re loco”. Desde hace ya más de dos siglos se han publicado ensayos analizando la verdad de esas afirmaciones y otros, rebatiéndola. Esta entrada se refiere a esto.

Miguel de Cervantes Saavedra
(1547 - 1616)


El primero en afirmar la locura del hidalgo fue Don Miguel de Cervantes Saavedra, autor de la inmortal novela, quien desde los primeros párrafos la atribuye a la compulsiva lectura de libros de caballería, de noche y de día "y así del poco dormir y del mucho leer se le secó el cerebro de manera, que vino a perder el juicio".




Que no se diga que no es locura, con más de cincuenta años cumplidos, salir a revivir la andante caballería, mal armado y apenas en jamelgo, acompañado de un campesino pobre, ignorante de cualquier letra, aunque de sabiduría innata y popular, gordo y chaparrón, inútil para lances de combate, pero que ostenta el título de escudero. Y que con tal facha, cabalgadura, armamento y compañía salir al extenso campo de Navarra a buscar aventuras donde “desfacer” entuertos, agravios que cometen molinos de viento o rebaños de corderos que el hombre  ataca creyendo que son gigantes nefastos o bandadas de maleantes. Fingir una enamorada inexistente, la señora Dulcinea del Toboso, destino de todas sus penas y suspiros, sin que nunca nadie más haya sabido de ella.



Y qué decir del ataque inmisericorde a los cueros de vino degollando en ellos al “gigante enemigo de la señora princesa Micomicona”. No se conformó con cercenar sólo una cabeza, sino varios cueros y el chorrear del vino confundió con la sangre del gigante que había vencido.


Las características de esta locura son fundamentalmente dos: alucinaciones (interpretar equivocadamente lo que se ve, se oye o se siente) e ideas delirantes de grandeza. Estas llevaron al primer diagnóstico médico de la locura de Don Quijote; data de 1801 en el -Traité medico-philosophique sur l´alienation mental ou la manie. París: Caille et Ravier; 1801- (Tratado médico-filosófico sobre la alienación mental o la manía) por el médico francés Philippe Pinel, en el cual definió a nuestro hidalgo como “un ejemplo admirable de monomaniaco”. La monomanía es un término en desuso en la psiquiatría moderna y se refería a una locura o delirio parcial sobre una sola idea. En 1836, el médico español Antonio Hernández Morejón vio en el personaje “una alteración colérica y melancólica de la personalidad”, consideración que tampoco es válida en la actualidad.

Hay otros autores que juiciosamente opinan que la acepción “loco” podría significar, en el contexto cervantino, algo completamente diferente a lo que en la actualidad se entiende por enfermo psiquiátrico. Esta es la tesis defendida por el filólogo e historiador Américo Castro, para quien Alonso Quijano se encuentra muy lejos de ser un alienado; se trataría de un emprendedor ilusionado “que vive la vida de forma alocada”.

En contraste con esto, hay pasajes en toda la novela de discursos y acciones de Don Quijote de la Mancha verdaderamente notables por su calidad, verdad, cordura y bondad, que no pueden ni pudieron darse en un loco. Sólo me refiero, como ejemplo, a los consejos a su escudero, Sancho Panza, cuando este se aprestaba a tomar el cargo de gobernador de la Isla Barataria, consejos tales, que si fueran conocidos y aplicados por nuestros gobernadores actuales de todos los niveles, otro gallo nos cantaría.




La psiquiatría actual no acepta el término de locura en el concepto antiguo de pérdida del juicio o la razón. El término moderno para tal estado es demencia, lo que implica una condición adquirida de trastorno en la cognición, de la mente, del pensamiento. No es una condición simple, pues requiere para aceptarla como diagnóstico, de alteraciones progresivas en varias áreas del pensamiento: memoria, lenguaje, gnosias (capacidad de reconocer), praxias (saber hacer), inteligencia (capacidad de improvisar) y sociabilidad. Todo esto lo hacía muy bien Don Alonso Quijano; sólo las alucinaciones podrían entenderse como una forma de agnosia, pero con sólo ellas no se puede integrar un diagnóstico de demencia en la actualidad.

El Quijote, como toda obra literaria, es producto de una sociedad compleja. La obra de Cervantes es el reflejo del momento histórico al que pertenece y puede ser interpretada como un intento de denunciar el momento: la España de comienzos del siglo XVII.

En esta postura se manifiestan varios autores, filósofos y literatos distinguidos, para quienes la locura de Don Quijote es únicamente un artificio literario de su autor para poder ejercer, desde los actos, pensamientos, comentarios e interpretaciones de un pobre orate, una agudísima y sagaz crítica de la sociedad en que le tocó vivir. En El Quijote predominaría la exaltación de la locura como una fuente poderosa de vitalidad, y Cervantes jugaría con un doble sentido de esta acepción. Así, no se sabe bien si Don Quijote es un cuerdo que hace locuras, o un loco con momentos de lucidez.

¿Estaba loco don Quijote? Aunque el narrador de sus andanzas lo asegure, en realidad durante toda la narración no deja de emitir señales que indican lo contrario y que nos presentan al buen hidalgo como un hombre que, a las puertas de la vejez y acechado por el feroz aburrimiento que domina sus rutinas en la Mancha, toma la resolución de echarse a los campos esgrimiendo un puñado de valores en desuso en un tiempo y un lugar que destilan decadencia. La locura de don Quijote es la lucidez de quien comprende que está rodeado de miserias y opta por combatirlas a través de una parodia que desnude a cuantos le rodean y les abandone a solas con su propia incomprensión. El sueño de quien opta por los ideales antes que por la resignación. Y todos querríamos ser quijotes. De ahí que cuando en su lecho de muerte finja recuperar esa lucidez que en realidad nunca perdió, su hasta entonces realista escudero le suplique que vuelva a las andadas.


                   Don Miguel de Cervantes Saavedra, Don Quijote de La Mancha: 

                                 Gracias por haber existido y por seguir siendo.

 

 

 


lunes, 24 de mayo de 2021

EL MITO DE DON JUAN, 2


El personaje de
Don Juan Tenorio

Mi entrega anterior se refirió al mito de Don Juan. Hoy escribo del teatro y la ópera por él inspirados. El personaje Don Juan y de apellido Tenorio nació en 1630, cuando el sacerdote mercedario Gabriel Téllez, mejor conocido como Tirso de Molina, publicó en Barcelona una de sus cuatrocientas piezas teatrales: El burlador de Sevilla o El convidado de piedra. Lo pinta tal cual lo describí, cuenta la muerte del comendador y tres burlas completadas a mujeres comprometidas, dos nobles y una pescadora, lo persiguen su padre y el rey y a escapar lo ayuda su tío. Muere en la cena a la que acude para corresponder la visita que le hiciera "el convidado de piedra", ardiendo en el fuego del infierno y pidiendo confesión y absolución, las que no se le conceden. El final es el convencional de la época, educativo y ejemplar, con el rey "desfaciendo los entuertos" y casando a cada quien con su cada cual. El poema es de tanta solidez y mesura que hasta recatado parece, pero es enormemente creativo y dramático.

A partir de esta pieza magistral se han hecho casi un centenar de obras de teatro u óperas; de éstas hay, por lo menos, cuarenta y en el teatro han abordado el tema autores como Moliére, Lord Byron, Pushkin, Balzac, Corneille, Goldoni, Zorrilla y muchos más. Algunos lo cambian de sitio y otros de tiempo, pero siempre se mantiene la dualidad del mito: el burlador de honras y vidas y él que es capaz de convocar a los muertos. Las conquistas son más o menos numerosas (decenas, cientos o más de mil) y siempre hay mujeres nobles y plebeyas y en ocasiones monjas. Pero la diferencia sustancial de estas obras, cuando existe, radica en el final.

José Zorrilla (1817 - 1893)


Don Juan Tenorio, de José Zorrilla (1844), es él que más conocemos pues en México y en España se pone cada año por el Día de Muertos. Es de verso fácil y dicen, los que saben, que de poco mérito. Sin embargo, todo un pueblo, el español, conoce por lo menos un verso del Tenorio y lo aplica a la menor provocación; como aquello de "son pláticas de familia / de las que nunca hice caso". El problema de este Don Juan es que pone en entredicho la justicia divina, pues permite que un malandrín tan redomado, cuando por sus maldades mismas ve llegar la muerte, se arrepienta y alegando que de verdad amó a la novicia Doña Inés y que ésta también, aunque burlada y muerta lo ama, aproveche "que un punto de contrición / da a un alma la salvación" y eluda el castigo que un Dios justo debiera reservarle.

El personaje de Don Juan ha perdido vigencia; el amor carnal ya no se toma por asalto, se tiene con facilidad y aun se ofrece; el deseo se ha liberado. Otra cosa era en la España y en todo el mundo occidental recién salido de la Edad Media.

El mejor drama de Don Juan es el que hicieron Mozart y da Ponte para ser estrenado en el Teatro Nacional de Praga el 29 de octubre de 1787.

Lorenzo Da Ponte
(1749 - 1838)

Lorenzo da Ponte (Ceneda, 1749 - Nueva York, 1838) fue un personaje de vida azarosa. Judío converso, sacerdote católico, libretista, librero, comerciante en vinos, trotamundos y donjuan de considerable categoría, escribió para Mozart los libretos de sus tres mejores óperas, entre ellas, la que todos consideran la mejor y algunos "la ópera de las óperas": Il Dissoluto punito, ossia il Don Giovanni. Da Ponte utilizó como base la obra de Tirso de Molina y un libreto que Giovanni Bertati había hecho para que Giuseppe Gazaniga compusiera la ópera Il convitato di pietra en 1786. Parece ser cierto que el legendario Giacomo Casanova participó también en la factura del libreto para Mozart, lo que sería una de las más bellas coincidencias imaginables: que el mayor de los seductores que han sido haya escrito algunos versos del Don Giovanni. El texto tiene debilidades, quizá por premura, pero la secuencia dramática es fluida y atractiva, a lo que contribuye en forma primordial la música. En esta ópera, como en ninguna otra, los personajes tienen una característica musical muy precisa, lo que es muy notable en los números de conjunto, donde la orquesta toca para todos y cada personaje hace llegar al espectador su propio sentimiento, sin que por ello se resienta el necesario efecto de conjunto.

Wolfgang Amadeus Mozart
(1756 - 1791)


La pintura musical es tan rica que hace de cada personaje, varios, y crea una ambivalencia de sentimientos por parte del público para cada uno de ellos. ¿Es Don Giovanni tan sólo un ser odioso, un impío y un libertino que no merece la simpatía que indefectiblemente sienten los espectadores hacia su figura apenas pasada su violenta irrupción en escena? ¿Es acaso un ser sediento de ideal, un héroe que persigue el amor absoluto? ¿Es un galán de virilidad incierta, que en su correr de un amor a otro sólo busca afirmar su masculinidad? ¿Es un pobre diablo, merecedor de piedad, que encadenado a su deseo se ve arrastrado de una aventura a otra sin vislumbrar jamás un final, o bien es la encarnación del deseo en acción que, libre de convenciones, arremete contra la moral, el orden y la tradición? ¿Es Doña Elvira una pobre histérica, una iluminada o sólo una mujer enamorada que lucha por su amor? ¿Es Zerlina una inocente campesina o toda una seductora en rústicos ropajes? Es la música la que proporciona esta riqueza de aspectos que convierte a Don Giovanni en obra única; es la extraordinaria música que Mozart creó para este mito la que da la medida exacta de los personajes, la autenticidad e intensidad de sus sentimientos. Por ella Doña Elvira se salva de la cursilería, Don Octavio del ridículo y el aria "Finch'han dal vino", conocida más como “el aria de la champaña”, es una vehemente explosión de vida y no la grosera y atropellada canción de un libertino.

Escena final del "Don Giovanni" de Mozart (1787)

A este Don Juan no se le dan bien las cosas; todos sus asaltos amorosos en escena se le frustran, alguno de ellos ridículamente, el de Zerlina. Pero lo que le confiere trascendencia es el final, que mantiene la vigencia de la justicia divina y amplifica la mítica dimensión de Don Giovanni, que sabiendo que va a morir y a condenarse, no se arrepiente de su forma de vida ni pide perdón y cae al fuego eterno luchando contra Dios, espada en mano.

El Romanticismo pleno hace eclosión.