Esta entrada reproduce, recortadillo, un artículo mío que apareció en el libro personal que se tituló ALGO DE MÚSICA y que se publicó en Morelia en el año 2008. Ese artículo reproduce uno original que se llama como este, de autoría de Nicolas Slonimsky, que consiste en una recolección de 669 citas periodísticas en las que 49 autores, desde Beethoven hasta Stravinsky, fueron agredidos acremente por los críticos de su tiempo, críticas insanas que parecen derivadas de la inhibición psicológica que puede ser descrita como la "No Aceptación de lo No Familiar".
Lo primero que llama la atención es que las tales críticas no existieran antes de Beethoven. No es que no hubiera maledicientes entonces, sino que no había conciertos públicos y las audiciones privadas en las cámaras de los nobles y de los ricos no invitaban a los periodistas. Otra cosa era en Italia con la ópera, donde desde mediados del siglo XVII las funciones fueron públicas y era el público quien se encargaba de manifestar, en ocasiones con extrema violencia, su inconformidad.
Otro hecho notable en el libro es que los autores más atacados sean Beethoven, Brahms, Ravel, Schoenberg, Strauss, Stravinsky y Wagner, es decir, los innovadores, y es aquí donde aplica la frase guía del libro entero: la No Aceptación de lo No Familiar.
Esas opiniones, que se equivocaron a futuro, si se analizan cuidadosamente muestran lo que, de la música, sacó de quicio a sus autores, tanto, que los llevó a escribir verdaderas barbaridades. Lo que más extraña el crítico es la melodía, Hay que recordar que los clásicos de hoy fueron los monstruos de la antimelodía de ayer. Pero la no aceptación se extiende a los ritmos asimétricos, al "mucho ruido", a las melodías atonales y a las armonía disonantes, por lo menos para ese momento. George Bernard Shaw dijo que "La historia técnica de la armonía moderna es una historia de tolerancia creciente por el oído humano para acordes que al principio sonaban discordantes y sin sentido..."
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Ahora les copio algunos de esos disparates:
Recientemente se dio la obertura a la ópera de Beethoven, Fidelio, y todos los músicos imparciales y los amantes de la música están en perfecto acuerdo en que nunca se ha producido en música algo tan incoherente, chirriante, caótico y que deshaga los oídos. Las más penetrantes disonancias chocan en una armonía realmente atroz y unas pobres ideas solamente aumentan el efecto desagradable y ensordecedor.
(August von Kotzebue, Der Freimütige, Viena Septiembre 11, 1806)
Ritmo, melodía, tonalidad, estas son tres cosas desconocidas para Monsieur Debussy y deliberadamemte desdeñadas por él. Su música es vaga, flotante, sin color y sin forma, sin movimiento y sin vida... ¡No, decididamente, yo nunca estaré de acuerdo con estos anarquistas de la música!
(Arthur Pougin, Le Ménestrel, París, Mayo 4, 1902)
Salvo que tu sientas el llamado de lo primitivo... La Consagración de la Primavera (de Stravinsky) sólo será una horrible jerga de principio a fin, mera discordancia sin derecho a tener un lugar en el mismo programa con la música verdadera.
(Philadelphia Public Ledger, Marzo 4, 1922)
El concierto terminó con una obertura (a la ópera Tanhauser) de Monsieur Wagner, compositor alemán. Su obra nos pareció nada más que un acompañamiento ruidoso ausente de melodía. Después de todo, no hay ley que prohiba escribir a quien no tiene ideas. El trabajo de Monsieur Wagner es, entonces, perfectamente legal.
(National, París, Noviembre 30, 1850)
Yo no creo que una sola composición de Wagner le sobreviva.
(De una carta de Moritz Hauptmann fechada el 3 de febrero de 1849 y publicada en Briefe von Moritz Hauptmann an Franz Hauser, Leipzig, 1871)
Rigoletto es la obra más floja de Verdi. No tiene melodía. Esta obra difícilmente tiene oportunidad de quedarse en repertorio.
(Gazette Musicale de Paris, May 22, 1853)
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¿Qué tal...? Así se las gastaban algunos "críticos" musicales del siglo XIX y principios del XX. Muchos de ellos eran pagados para hacer eso, lo cual agrava la culpa.
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