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Soy Rogelio Macías-Sánchez, de tantos años ya, que se me permite no decir cuántos. Soy mexicano y vivo en México país, médico cirujano de profesión, neurocirujano y neurólogo de especialidad. Ahora y por edad, soy neurólogo y neurocirujano en retiro. Soy maestro de mi especialidad en la Facultad de Medicina de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y un entusiasta de la difusión de la ciencia a la comunidad. Pero eso no es toda mi vida. Soy un amante fervoroso de la música clásica, actividad que fomento desde mi infancia. La vivo intensamente y procuro compartirla. Soy diletante en vivo y mucho disfruto, de la música grabada, mejor cuando es en compañía de almas gemelas para esto. Finalmente, amo la vida y la disfruto. Parte de ello es comer bien y beber mejor, es decir, moderado pero excelente. De aquí mi afición a los vinos y las cavas. Los conozco, los disfruto y me entusiasma compartir lo que conozco y lo que me gusta. Esta página pretende abrir una comunicación sobre los vinos, la música clásica y la neurología para profanos. Si es socorrida, el mérito será de ustedes. Diciembre de 2022

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jueves, 2 de diciembre de 2021

INTERMEZZO 26. FLORES Y BICHOS QUE SE ME ATRAVIESAN.


 









Hermoso principio de una caminata vespertina




























































                    

                  

                 Posó para la fotografía





























         Paisaje urbano de mi colonia






























































Aferrándose al abuelo














































¿¿    ??








































Roja y amarilla son de la misma rama






                       
            






                   ¡Guauuu! A poco no




Cerramos con un lindo atardecer de otoño


lunes, 29 de noviembre de 2021

DEL SUEÑO Y LOS SUEÑOS. PARTE 2: LOS SUEÑOS.




Los sueños son sucesiones de imágenes, ideas, emociones y sensaciones que ocurren habitualmente en forma involuntaria en la mente durante ciertos estados del sueño. Son fenómenos cognitivos.




El 80 porciento de los sueños se da durante el sueño REM y el 20 porciento en el sueño NO REM. De estas calidades del sueño dije en la entrada anterior.

Aquí es necesario hacer un paréntesis para aclarar una confusión que se da en el idioma español y no en otros idiomas europeos que consultamos con frecuencia los médicos. Una cosa es el SUEÑO DE DORMIR y otra el SUEÑO DE SOÑAR. En español SUEÑO significa tres cosas: dormir, el resultado de soñar y ganas de dormir (tengo sueño). En inglés, es sleep para dormir y dream para soñar; en francés, sommeil y rêve respectivamente; en alemán schlaten y traum. En estos tres idiomas no hay confusión alguna.

El CONTENIDO de los sueños es muy variado. Los hay DE MIEDO, EXCITANTES, MÁGICOS, MELANCÓLICOS, DE AVENTURAS, ERÓTICOS. Existen los SUEÑOS LÚCIDOS, aquellos que el sujeto que los tiene puede modificar a voluntad durante el sueño.

Ahora bien, tomando en cuenta lo asentado en los dos párrafos anteriores, voy a hacerles una pregunta en relación a un cuadro de Pablo Picasso que data de 1932. Tiene nombre en francés que fue correctamente traducido al español como Sueño. Mi pregunta es: ¿A que se refiere el cuadro de Picasso, a sueño de DORMIR o a sueño de SOÑAR? Contéstenlo al final de esta entrada, en donde se pide un comentario. Pueden hacerlo en forma anónima. Si hay respuestas, las comentaré en dos semanas en la misma área de comentarios y daré la respuesta correcta y sus razones. Ahora presento el cuadro y seguimos adelante.














            


           Picasso, 1932: Sueño

Los sueños son epifenómenos de la evolución que no tienen una función adaptativa. Este es el concepto actual y en particular el mío, pero no siempre ha sido así.


Sigmund Freud (1856 - 1939) fue un distinguido neurólogo austriaco que pronto cambió su orientación profesional hacia la psiquiatría, donde hizo dos aportaciones importantes: el psicoanálisis y la interpretación de los sueños. Actualmente están bastante venidas a menos las dos, pero fueron trascendentales en la historia de la psiquiatría.
La interpretación de los sueños se soporta en la idea de que los sueños representan la realidad psicológica de las personas, aunque deformada. El análisis y la interpretación, siempre subjetivos por parte del analista, le permiten conocer la realidad de los problemas emocionales del paciente y entonces procurar resolverlo a través de orientaciones conductuales. Esto estuvo muy de moda en la primera mitad del siglo pasado, pero ha perdido vigencia.



Hans Berger, (1873 - 1941), médico neurólogo y psiquiatra alemán, es un personaje trascendental en la historia del conocimiento del sueño y los sueños. Su invento en 1924 del electroencefalógrafo, permitió el conocimiento fundamental de la naturaleza electrofisiológica del sueño y los sueños, que es vigente en la actualidad.



Las tendencias modernas de estudio de los sueños están enfocadas a la imagenología de los mismos. En la imagen siguiente se muestra el "encendido" de áreas corticales del cerebro durante un sueño, sueño de soñar, en un estudio de resonancia magnética funcional (fMRI).


La siguiente imagen es escalofriante, pues además de mostrar las áreas corticales cerebrales donde se forman las imágenes visuales de un sueño, muestran la reconstrucción informática de las mismas. ¿Será?


Pero finalmente, el soñar es un producto aleatorio de la fisiología del sueño REM que no sirve para ningún propósito natural. La sustancia de los sueños no tiene importancia significativa en las acciones del estado despierto y la mayoría de la gente va por su vida diaria perfectamente bien sin recordar sus sueños.

Don Pedro Calderón de la Barca (1600 - 1681) opina lo contrario cuando afirma que

                                                         Toda la vida es sueño
                                                     Y los sueños, sueños son.


Héctor Sánchez: Siesta merecida (2015)





















                                                                              

lunes, 22 de noviembre de 2021

DEL SUEÑO Y LOS SUEÑOS. PARTE 1: EL SUEÑO.






van Gogh: La siesta (1890)




El sueño, la acción de dormir, es un fenómeno activo, es una función compleja del sistema nervioso, que requiere para ella de más recursos funcionales que los que necesita cualquier otra función, incluyendo la cognición, es decir, el pensamiento.

Es un estado fisiológico complejo de inconsciencia, transitorio y reversible, inherente a la existencia animal, cuyo último sentido biológico no se conoce todavía. Es un estado de autorregulación y reposo que se cumple en el cerebro.

Como toda actividad del sistema nervioso, su energía es eléctrica; se genera en los receptores periféricos de los nervios sensitivos, cualquiera que sea su índole: táctil, dolorosa, de presión, térmica, auditiva, visual, gustativa, olfatoria o cualquiera otra que por ahora se me escape. Ahí generada, se transmite por apéndices dendríticos, vías aferentes que la llevan a las primeras estructuras que la modulan, los somas de las primeras neuronas sensitivas, la ajustan y envían por su axón, su apéndice eferente, a otra neurona que hace lo mismo, completando, después de pocos o muchos pasos, hasta miles, la eferencia, la acción final, que se expresa por movimiento o secreción glandular. Así se dan todas las funciones del sistema nervioso, una de las cuales, la que requiere de más recursos, es el sueño.

El sueño está inscrito en un ciclo funcional obligado: el CICLO SUEÑO - VIGILIA: se duerme y se está despierto. Este ciclo se relaciona con el ritmo NOCHE - DÍA. Es un sistema homeostático en que el sueño llama a la vigilia y la vigilia llama al sueño.




Las características clínicas de la vigila y el sueño se muestran en los cuadros de la izquierda; se refiere al sujeto que esta despierto y al que está dormido.

Pero en en ciclo SUEÑO - VIGILIA, estos no son los únicos elementos. En el SUEÑO hay dos a su vez: el SUEÑO SIN SUEÑOS y el SUEÑO CON SUEÑOS.


Esto se debe a que la energía eléctrica, del rango de microvoltios, que determina toda la actividad del sistema nervioso, cambia sus características de frecuencia, voltaje y localización en las estructuras grises de la corteza cerebral varias veces durante la noche y en ocasiones durante el día. Además de que la vigilia y el sueño utilizan diferentes neurotransmisores para comunicar las señales eléctricas a través de las redes de neuronas. ¿Por qué lo hace y para qué lo hace? Nunca se sabrá, aunque en la actualidad se conoce mucho de cómo lo hace.


Para esto existe un estudio que se llama POLISOMNOGRAFÍA cuyos datos se recogen durante una noche de sueño del sujeto de estudio, sano o enfermo del sueño. Se registran, por lo  mínimo, electroencefalograma (EEG), electrooculograma (EOG), electromiograma (EMG) y monitoreo continuo por video. Pero suelen agregarse electrocardiograma (EKG), oximetría de pulso, esfuerzo respiratorio, bióxido de carbono transcutáneo y registro de sonidos.

El registro que se entrega consiste en muchas páginas como ésta y una carta interpretativa del neurofisiólogo especialista. Últimamente se entrega en un disco compacto que se lee en casi cualquier computadora doméstica.


El ciclo SUEÑO - VIGILIA de los humanos, que como dijimos trata de ajustarse al ciclo NOCHE - DÌA de nuestro planeta, siendo un ciclo, puede iniciarse su análisis desde cualquier punto. Vamos a hacerlo en las primeras horas de la noche, cuando oscurece; esta condición, registrada de inicio en las neuronas fotosensibles en el fondo de los ojos, estimula a un pequeño núcleo nervioso del hipotálamo que se llama núcleo supraquiasmático, que a su vez induce la producción de melatonina en la glándula pineal. Se inicia el ciclo que está ilustrado a continuación, que se explica por sí solo.

CICLO SUEÑO - VIGILIA
 A la izquierda, el "inicio" provocado por el obscurecimiento que estimula al núcleo supraquiasmático  y la producción de melatonina en la glándula pineal.
A la derecha, el ciclo completo a lo largo de 24 horas.

Pero hay más aún: durante el tiempo de sueño promedio, ocho horas ininterrumpidas en un sujeto joven, no se mantiene igual la actividad cerebral, eléctrica y bioquímica; hay cambios rítmicos de frecuencias y voltajes eléctricos y de neurotransmisores. Esto determina dos variedades de sueño dentro del sueño; el sueño NO REM y el SUEÑO REM. Su alternancia crea ciclos durante el sueño; cuatro a cinco ciclos cada noche. Durante el sueño REM se consolida en la memoria lo aprendido durante la vigilia inmediata anterior y se sueña, se tienen los sueños. De ellos diremos la próxima entrada.








 


lunes, 15 de noviembre de 2021

¿QUIÉN SOY YO PARA DECIR O ESCRIBIR DE MÚSICA?

Palacio de Bellas Artes, Ciudad de México.
Mi recinto musical favorito en todo el mundo

 Nací en la ciudad de Puebla en el año de 1937, mismo en el que murió Maurice Ravel y se descubrieron las sulfas, que son los primeros antibióticos. Mi natal ciudad la conocí a los veinte años, pues desde los tres fui un capitalino recalcitrante. En esa entonces hermosa Ciudad de México aprendí el arte de escuchar la música al mismo tiempo que las primeras letras, las dos cosas de mi madre. Fui un chico normal que terminó la carrera de médico cirujano en 1959 en la Universidad Nacional Autónoma de México. Para entonces, mi progenitora había fracasado en el empeño de enseñarme a tocar el piano, pero yo había ganado mucho en el gusto por escuchar la música y disfrutar la ópera. Además, era fanático beisbolero de los Azules de Veracruz y después de los Tigres de México y aficionado taurino buen conocedor, que vi desde Armillita y Manolete hasta Mariano Ramos. Soy neurocirujano, ahora en retiro, certificado por el consejo mexicano de la especialidad.

Mi trabajo profesional me despegó de algunas actividades, pero no de la música, y con mi esposa y por nuestras especialidades médicas, hemos viajado por el mundo, consumiendo todo lo que de música buena haya en cada lugar. En Morelia me he hecho amigo de los músicos. 

Entre los personajes de la música que mucho me honra el haber escuchado  personalmente, están Maria Callas, Herbert von Karajan, Otto Klemperer, Aram Jachaturian, Dmitri Shostakovich, Plácido Domingo, Sergiu Celibidache, Carlos Chávez, Luis Herrera de la Fuente, Andrés Segovia, José Iturbi, Leonard Bernstein, Jascha Heifetz y su Stradivarius, Gerhart Muench, Eduardo Mata, James Levine, Pierre Boulez, Jordi Savall, Philip Glass y muchos otros, a  los que luego recuerdo para platicar con los amigos. Además, haber visto la puesta en escena de El Anillo del Nibelungo de Wagner por Patrice Chérau.

En la actualidad me desempeño como jefe de una familia de dos miembros, neurocirujano retirado y neurólogo activo y amigo de la música. Entre mis defectos, reconozco una ignorancia soberana del jazz y una grave intolerancia a la música atonal, lo que me ha valido reclamos y jalones de orejas. Me gusta juntarme con la gente inteligente, pero no estoy muy seguro de que a la gente inteligente le guste juntarse conmigo. Y desconfío de los que están de acuerdo conmigo, pues pueden estar equivocados.

Foro y lunetario del Palacio de Bellas Artes
Quizá los más hermosos del mundo

Ése soy yo, el que cada martes y durante más de veinticinco años escribió una columna periodística para comentar la música y criticar a los músicos, columna que sólo ostentó como virtud la sinceridad, con todos sus atributos. Siempre escribí de música, pero no siempre para comentar un evento al que hubiese asistido. Muchas veces hube de recurrir a la intimidad de mis recuerdos, a la historia, a la filosofía o a la teoría de la música, lo que me obligó a aprender de estas disciplinas. Creo que en este terreno he tenido buenos logros, que ahora me siento en la necesidad y obligación de compartir; al fin y al cabo es testimonio y muestra de un pequeño, pero valioso, sector de cultura de mi país.

lunes, 8 de noviembre de 2021

¡ENTRADA CENTÉSIMA!



 


Esta entrada es la centésima de mi blog Vinos, Música y Neurología para profanos; la primera apareció el 22 de junio del 2020 y se programó como semanal, los lunes. Veinticinco intermezzi de jueves han permitido llegar a este número bastante antes de cien semanas.



La creación del blog tuvo un motivo y la primera entrada un pretexto. El motivo fue la urgencia de manifestar mi cognición cuando la mayor parte de mi trabajo intelectual se había suspendido por el aislamiento y reclusión obligados por la pandemia de CoVid-19: asistencia médica, docencia, educación de postgrado, presencia en la música clásica y cosas más. El pretexto fue que la cava familiar se había vaciado de buenos vinos después de tres meses de reclusión y hube de abrir dos muy viejas botellas con el riesgo de que estuvieran malísimos; no fue así y lo festejé con la primera entrada. Esta imagen data de esa fecha


Como no sabía ni sé tanto de vinos como para mantener con sólo ese tema un blog semanal, decidí manifestarme en otros dos que me apasionan: la música clásica y la especialidad médica que ahora ejerzo, la neurología, expuesta para profanos. Ocasionalmente abordo otros temas de interés personal mío y general y así se han dado setenta y cuatro lunes antes de este. El agregado de los intermezzi algunos jueves completan las cien entregas.

Para esta centésima entrada he decidido volver a la cava familiar, que es un sitio de intimidad, y mostrarles algo de aquello que decora sus paredes. De vinos, sigue casi vacía; llegarán tiempos mejores para volverla a llenar.








Preside el lugar el Príncipe de los Ingenios, Don Miguel de Cervantes Saavedra (1547 - 1616),  en un manejo fotográfico del bronce que engalana el Jardín de las Rosas en Morelia.

Su mérito mayor: Haber escrito la novela más universal y significativa en la historia de la humanidad: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha.



















No podían faltar sus dos inmortales creaturas: Don Quijote y Sancho Panza.













De Don Francisco de Goya y Lucientes, un grabado de su Tauromaquia.












Arriba a la derecha la famosísima Vendimia, también de Don Francisco de Goya y Lucientes, un termómetro con higrómetro todavía analógicos y de Pieter Brueghel el Viejo, La cosecha, 1565





“El buen vino

Y el amor

Hacen pasar

Felices días”












   Franz Hals: El alegre bebedor, 1630.









Bebedores, bailarines y parejas alegres…

Jan Steen: La pareja de bailadores, 1663.






Otra más de alegres comensales que cantan y disfrutan alrededor de algún tonelillo de vino. De este cuadro no tengo referencia alguna de autor, nombre o año.










Francisco de Goya y Lucientes: 

El bebedor, 1777.













Portada antigua de Utopía (1516), de Tomás Moro, ensayo inmortal de la libertad de los pueblos, que fue guía de acción de Vasco de Quiroga en el Michoacán del siglo XVI:






En ninguna cava digna debe faltar 
El triunfo de Baco o Los borrachos (1629) de Diego Velázquez.
























lunes, 1 de noviembre de 2021

¿SE PUEDE HABLAR O ESCRIBIR DE MÚSICA?



Dice Daniel Freckmann: “La música es una experiencia de carácter no verbal, absolutamente inaccesible por medios puramente literarios o eruditos”. Esta afirmación periódicamente me remueve intranquilidad de conciencia; efectivamente, no se puede hablar o escribir de música.

La música es un lenguaje del hombre más antiguo que el verbal. Comunica sentimientos e ideas complejas usando como medio los sonidos desde muchos miles de años antes de que se nos diera el verbo. De esto hay evidencias antropológicas prehistóricas, históricas y actuales. El hombre inventó la música como un ritmo; por mejor decir, la descubrió en sus ritmos internos y la externalizó percutiendo mano con mano, piedra con piedra, hueso con hueso o lo que fuera con lo que fuera y emitiendo, con su aparato fonador, sonidos con una secuencia sin contenido verbal. De ahí a la danza no hubo gran distancia y con estos elementos primigenios (ritmo y percusión) surgió la música como sistema de comunicación primitivo pero infinito, aún no superado y de belleza primaria todavía no explicada.

Muchos miles de años habrían de pasar antes de que la música adquiriera su segundo gran elemento estructural: la melodía, que implica la adecuación del ritmo de las palabras al ritmo musical. Esto significa que la melodía en la música surgió después del lenguaje verbal. Tampoco hubo una gran distancia entre esto y la canción, que es la estructura musical melódica por excelencia. En este caso, el texto verbal es el mensajero principal de las ideas, pero en las que podríamos llamar canciones sin palabras, que son aquellas piezas con ritmo y melodía, pero sin verbo, el mensajero es el idioma musical.

Estos dos elementos de la música son más viscerales que intelectuales, son emocionales, más dionisiacos que apolíneos. Del otro elemento primario de la música, la armonía, sí tenemos documentación histórica de su arribo a la música occidental; démosle más o menos mil años de antigüedad. Es un elemento eminentemente intelectual y podríamos describirlo como aquello que acompaña, viste, enriquece y complica a la melodía.

La música, como el verbo, consiste en unidades sonoras que, en diferentes arreglos y combinaciones, se constituyen en elementos simbólicos con significado, pero que, además, emana una mágica belleza. Cuando, como oyentes de la música, somos capaces de ser hechizados por esa belleza y de percibir los mensajes que conlleva, entonces se ha dado el fenómeno musical, la experiencia estética, el éxtasis a través de la música.

Para nosotros, los legos de la música, la dificultad en alcanzar este éxtasis es que buscamos traducir el lenguaje musical al verbal, pero esa traducción es imposible. Cuando a Beethoven le preguntaron que quería decir con su sonata Appassionata, simplemente se sentó al piano y tocó los primeros compases de ella. Y cuando a Silvestre Revueltas un periodista le preguntó que significaba su música, le respondió: “¿Usted cree que si yo pudiera expresar mis ideas con palabras, me pasaría noches enteras escribiendo esos cientos de notas?”.

Por esto no se puede hablar ni escribir de la música. Cuando con torpeza inconsciente lo intentamos, en realidad solemos hablar de historia de la música, de filosofía, de sociología, de lógica, de teoría de las comunicaciones, de estética, de semántica, incluso de política y hasta de psicología, pero no podemos hablar de la música misma porque no existe un código traductor de las ideas musicales a ideas verbales. Son de diferente naturaleza.

La música debe ser oída. De nada valen las doctas escrituras de alguno que se diga experto en música si ellas no inducen a escucharla. La música es un arte y, por lo tanto, su forma de conocimiento es la sensibilidad, no la razón ni el método científico ni la revelación. La música debe ser gustada más que entendida y para eso es mejor exponerse a ella que leer a los eruditos. La música, como arte que se da en el tiempo y no en el espacio, se recrea cada vez que se ejecuta y se recrea por la interacción entre el intérprete y el público. Lo mejor es participar en esa recreación exponiéndose a la música.

         Cuando escribo de música, lo único que trato es de contagiar mi pasión por ella, nunca de traducir las ideas musicales; tratar de hacerlo sería vanidad o locura.