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Soy Rogelio Macías-Sánchez, de tantos años ya, que se me permite no decir cuántos. Soy mexicano y vivo en México país, médico cirujano de profesión, neurocirujano y neurólogo de especialidad. Ahora y por edad, soy neurólogo y neurocirujano en retiro. Soy maestro de mi especialidad en la Facultad de Medicina de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y un entusiasta de la difusión de la ciencia a la comunidad. Pero eso no es toda mi vida. Soy un amante fervoroso de la música clásica, actividad que fomento desde mi infancia. La vivo intensamente y procuro compartirla. Soy diletante en vivo y mucho disfruto, de la música grabada, mejor cuando es en compañía de almas gemelas para esto. Finalmente, amo la vida y la disfruto. Parte de ello es comer bien y beber mejor, es decir, moderado pero excelente. De aquí mi afición a los vinos y las cavas. Los conozco, los disfruto y me entusiasma compartir lo que conozco y lo que me gusta. Esta página pretende abrir una comunicación sobre los vinos, la música clásica y la neurología para profanos. Si es socorrida, el mérito será de ustedes. Diciembre de 2022

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lunes, 16 de enero de 2023

BELLEZA EN LA DIDÁCTICA DEL SISTEMA NERVIOSO, 2.

Esta entrada continúa, sin que hubiera sido intención hacerlo, la del 25 de Julio del año pasado, la que tuvo el mismo título que ésta, aunque sin número alguno que avisara de un seguimiento. En ella se dijo de la evolución de la didáctica y la artística de las ilustraciones de los textos de anatomía, particularmente los del sistema nervioso. Para quienes no la han leído o no la recuerden, recomiendo ir a tal entrada y luego regresar a esta.

A la izquierda de la imagen que sigue se muestra la portada del magnífico libro que fue la estrella de la entrada de hace cinco meses y a la derecha, una bella ilustración del mismo que tiene correspondencia con algunas de las que hoy presentaré.


Pasan los tiempos, la investigación en los terrenos de la ciencia no se detiene, se acelera, y sumando esfuerzos y conocimientos se multiplican los logros hasta grados que hace no mucho eran inconcebibles.

Esto ha sucedido en forma muy acelerada en el sistema nervioso, del que ahora se obtienen imágenes superlativas en calidad, capacidad informativa y belleza; y se obtienen en vivo, sin molestias ni riesgos para los humanos de las que se toman y en tiempos increíblemente cortos; la informática ha sido la gestora de todo esto. En esas estamos en este primer cuarto del siglo XXI.

Van las fotografías más recientes, sin propósito educativo alguno, sólo para gustar de su belleza.






Esta es una vista transversal de la circulación venosa de la médula espinal a nivel torácico.





Ésta es increíble. Es también una vista transversal de la médula espinal que muestra las entradas de las fibras sensitivas a las astas posteriores de la médula, sus sinapsis para formar los haces ascendentes, las neuronas motoras de las astas anteriores y su salida por las raíces anteriores.










¡Guauuu!
Las vías sensitivas ascendentes por la médula espinal, en azul, alcanzan la corteza parietal y aparecen otras vías de asociación en el encéfalo con distintos colores según sus orígenes, destinos y funciones.









Ya metidos en esto, esta imagen es una composición mixta que muestra vías aferentes y de asociación dentro del cráneo y la cara cubiertos de piel.





Dos imágenes excelentes que muestran lo mismo: vías ascendentes a la corteza cerebral, vías descendentes de ella misma y vías, en los dos sentidos, entre la corteza cerebral y el cerebelo. 
La de la izquierda es una pieza anatómica de autopsia; la de la derecha es obtenida, en vivo, a través de aplicaciones específicas y selectivas de resonancia magnética computarizada








Pero esto es el culmen del ingenio moderno de los investigadores  y técnicos de la ciencia informática moderna: diferentes vías, desde su origen hasta su destino, de diferentes colores.
                                                                           
                                                                 





El cuerpo calloso y axones de fibras interhemisféricas. ¡Qué hermosura!   


Esto es una creación didáctica para ilustrar, sencillamente, la formación de las vías funcionales del sistema nervioso de los mamíferos y en particular del homo sapiens.
Dibujados con puntos están los receptores periféricos de las diferentes formas de sensibilidad, que a través de las dendritas confluyen a ganglios periféricos que a su vez se reúnen en haces que hacen llegar las señales sensoriales al cerebro, donde se distribuyen a las diferentes áreas corticales para hacerse conscientes.
Casi casi para niños, pero niños de este milenio.

Termino esta entrada, que para mí ha sido muy emocionante hacerla, con la imagen de un organoide cerebral.


Un organoide cerebral es un órgano en miniatura in vitro, crecido artificialmente, que se asemeja al cerebro. Los organoides cerebrales se crean mediante el cultivo de células madre pluripotenciales en un biorreactor rotacional tridimensional y se desarrollan a lo largo de meses.

Es el futuro en la investigación funcional del sistema nervioso y de las enfermedades del mismo, incluyendo su potencial tratamiento. De esto diré en una entrada posterior.





                                                                                             

lunes, 9 de enero de 2023

DE LA MÚSICA ABSOLUTA Y LA MÚSICA PROGRAMÁTICA.

 


Hace algunos años ya, por ahí de veinticinco, estuve en un curso de historia de la música ofrecido con excelencia por un profesor cuyo nombre no recuerdo; era los martes. Un martes de esos surgió el término "música programática" y de inmediato una señora pidió "tiempo fuera" para que le aclararan que era eso. La explicación fue clara y sencilla y se siguió adelante. Eso me motivó a escribir estas líneas, ampliando los conceptos.


La música es un lenguaje o por lo menos un discurso y, por lo tanto, siempre expresa ideas; y como los músicos no están locos, sus ideas tienen un orden, un programa y, por lo tanto, toda la música tiene programa. Sin embargo, en los escritos sobre la música se distingue claramente entre la música programática y la absoluta, llamando así a "la que no tiene programa".

Silvestre Revueltas
1899 - 1940


Lo que pasa es que el programa de la música absoluta no se puede traducir al lenguaje del verbo, que es el que usamos la mayoría de los humanos para expresar nuestros pensamientos. El lenguaje musical tiene formas, como las literarias, y una gramática compleja, como la del verbo, pero las formas y la gramática no son las ideas. Las de un poeta pueden quedar plasmadas en un bello soneto y las de un filósofo en un magnífico ensayo, pero ninguno de ellos podría expresarlas en música. Un músico no tiene verbo para decir sus cosas, sólo tiene música. Y si le preguntan ¿qué significa?, contesta: "Si mis ideas las pudiera expresar con palabras, no escribiría música" (Silvestre Revueltas y Gutiérrez Heras). Esa es la música absoluta, cuyo programa ideológico no tiene traducción al lenguaje verbal.




Richard Strauss
1864 - 1949


La música programática es lo contrario. El músico intencionalmente trata de poner en las formas y con la gramática musical, un programa ideológico tomado del lenguaje verbal o transcribir imágenes visuales (paisajes, pinturas, mujeres, etcétera) a imágenes auditivas. Se trata de generar, con la música, emociones similares a las que el autor recibió al ver el objeto que describe con música o al leer las ideas escritas que le indujeron a componer. El género de música programática por excelencia es el poema sinfónico y uno de sus principales cultivadores fue Richard Strauss, quien hacía gala de poder describir el color del pelo de una mujer, con música. Por supuesto que quiso transmitirnos las ideas de Nietzsche cuando hizo Así hablaba Zaratustra. La verdad es que, si no conocemos la obra del filósofo alemán, no tenemos idea de sus ideas con sólo escuchar el poema sinfónico y, si no nos dicen que tal música pinta a una pelirroja, ni siquiera sospechamos que se trata de una mujer. Esta es la desventaja de la música programática, que nos tienen que explicar el programa; pero cuando esto ocurre y seguimos la música con el programa, se disfruta mucho.


No hay que confundirla con la música imitativa, que consiste en reproducir, con instrumentos musicales y dentro de una obra, el canto de un pájaro, el ruido de una tormenta o la llegada de un ferrocarril. Esta imagen sonora no proviene del lenguaje verbal o de una imagen no auditiva, sino de otra imagen auditiva. Esto es imitación y se vale en la música, aunque en pequeñas dosis.


lunes, 2 de enero de 2023

DEL VINO: ¿CATAR O NO CATAR?, ESE ES EL DILEMA...



Eso de querer ser experto en una materia de la que uno no es profesional es bastante complicado, pero es estimulante y útil para evitar o retrasar el deterioro cognitivo leve que dicen que todos los que tenemos la fortuna de vivir muchos años, tendremos. A mi me ha funcionado, quizá porque he tratado de serlo en varias materias que lo que tienen en común es que en nada se parecen entre sí: la música clásica, el béisbol, la enología, la tauromaquia, la fotografía  y quizá alguna otra de reciente adquisición. Ahora bien, las he adquirido y desarrollado sin la responsabilidad social de hacerlo bien, pero utilizo, para desarrollarme en ellas, el sentido crítico estricto de mi profesión, la medicina, y mis especialidades, la neurocirugía y la neurología. De estas estoy en retiro, pero no las olvido, siguen dando vueltas en mi cabecita.

Todo esto, porque la entrada de hoy es de enología, de vinos, en particular de las características que se aconseja considerar para elegir "el mejor", que todos hemos querido algún día paladear. Pero el mejor vino no existe, porque el vino es una obra de arte y en el arte no hay mejor o peor; hay el que me gusta o el que no o el que me gusta más o menos que otro. Esto ya lo he comentado en varias entradas de este blog, pero lo repito por que la de hoy adquiere un  cierto tono más profesional, más de somelier, que no lo soy. Así pues, adelante.


Los expertos y los que no los somos, cuando gustamos un vino lo hacemos por el placer de hacerlo y nada más, sin ponernos a analizar por que nos gusta o si nos gusta más o menos que otro. Es como cuando vemos a una mujer hermosa y disfrutamos su imagen; no necesitamos disecarla para saber por que nos gusta, simplemente nos gusta.

Pero los somelieres, esos seres extraños que se la pasan diciéndonos con aire doctoral que vino debemos beber, con que alimentos hacerlo y con que modales, andan por todo el mundo civilizado a la usanza occidental ofreciendo sus servicios de cata. Esto significa probar el vino por ti, analizarlo, decirte de sus cualidades y defectos, indicarte con que alimento beberlo y sugerirte un vino “mejor” . Muchos les hacen caso y muchos no, yo entre estos.


Ahora bien, ¿cuáles son las condiciones que busca y analiza un somelier? Ya lo escribí en una entrada antigua, pero ahora lo repito:

Catar un vino es someterlo a nuestros sentidos, en particular la vista, el olfato y el gusto, para determinar su calidad. Se atiene a tres cuestiones básicas:

1.- Análisis visual: color, transparencia, brillo, intensidad, matices del pigmento y formación de burbujas.

2.- Análisis de los aromas: frutales, florales, herbáceos, tostados y especiados, valorando su limpieza, complejidad e intensidad.

3.- Análisis de las sensaciones en la boca: acidez, impresiones dulces, astringencia dada por los taninos, materia y cuerpo, equilibrio, persistencia de los aromas, etcétera.

Yo, como sencillo gustador del vino, nunca he podido reconocer si un vino tiene aroma a frutas rojas o silvestres del bosque, a cítricos o frutas frescas de hueso, a frutas secas o exóticas o si huele a flores, hierbas o minerales. Tampoco he reconocido si un vino huele a miga de pan, galleta, col o legumbres en cocción o remojo; menos aún si sabe a leche, yogurt, mantequilla o queso fresco o curado; tampoco me he encontrado alguno con aroma a yodo, medicina, laca de uñas, acetona, caramelo, plátano, jabón u otras más raras que los catadores profesionales dicen que pueden distinguir: caucho, goma, incienso, fuego, petróleo, humo o alquitrán.

Al descorchar una botella de vino, el vino me huele siempre a vino, con mayor o menor intensidad y con variantes, pero  nunca me he topado con alguno que huela a mango o nuez de Castilla. El sabor lo disfruto en la lengua y en el paladar, siempre me sabe a vino, más o menos fuerte, lo que me dice de su cuerpo, es decir, su solidez o ligereza. Vinos diferentes dejan sabor por más o menos tiempo, lo cual también aprecio. Aquí termina la cata para mí, lo demás es seguirlo disfrutando. ¡Salud!

¡Salud...!, porque el año 2023
sea venturoso para todos.


 

 

jueves, 29 de diciembre de 2022

INTERMEZZO 47. CAPRICHO DE FIN DEL AÑO 2022.














Por el placer que fue
                  vivir este año.























































Las dos son flores de trébol,
una blanca y la otra color de rosa.




































En mañana nublada                     En mañana soleada





La muerte le ganó a la vida.
Murió de noche, la encontré de día.




















Cada florecita de estas mide no más de un centímetro 
de diámetro ...


... después de tomar y editar la fotografía de la izquierda de esta dupla, la amplifiqué para checarla y he aquí que me encontré con esa mosquita polinizadora, como de tres milímetros.
...                                             


             
   Floración de 
un pasto                 bambú              otro pasto







CAPRICHO EN AZULES,
para desearles un venturoso
2023

 
                                                                                                                        
                                                              

lunes, 26 de diciembre de 2022

LA NEURONA, SUSTRATO ANATÓMICO Y FUNCIONAL DE LA RELACIÓN.

Neuronas de Purkinje,
en el cerebelo.



La relación, la vida de relación, es la mayor manifestación de vida y es función que se da sólo en el reino animal, al parecer en todas sus especies. Consiste en la respuesta organizada a estímulos provenientes del propio individuo animal o de fuera de él, percibidos a través de receptores especializados. Esa respuesta es de movimiento o de secreción de sustancias que se vierten fuera del individuo o a su medio interno. 


La relación es función del sistema nervioso y será más compleja en cuanto el sistema nervioso lo sea; la complejidad de éste depende del número total de neuronas en el individuo animal y el número de neuronas en el córtex (corteza cerebral). Estas cantidades están documentadas en muchas especies animales y su organización en redes, también. El córtex es patrimonio exclusivo de los animales vertebrados, a saber: peces, batracios, reptiles, aves y mamíferos; estos últimos incluyen al Homo sapiens sapiens, es decir, nosotros los humanos. La tabla que ahora presento ilustra esto.


  Especie               Neuronas totales              Neuronas en el córtex

Conejo
 
                           494 200 000                                 71 450 000



Oso pardo

                           940 586 000                                  250 970 000



Gato

                   760 000 000                             274 915 000


 
Perro

                 2 253 000 000                             451 642 500




Cotorra

                1 096 000 000                               575 000 000



Macaco rhesus



                   6 376 000 000                         1 095 000 000  





Caballo

                         No determinado                             1 200 000 000




Chimpancé

                 28 000 000 000                      6 200 000 000





Delfín


                          No determinado                      6 700 000 000




Elefante


                      257 000 000 000                       7 783 000 000
                                                                                  



Homo sapiens






                      86 000 000 000                      16 300 000 000

               




Orca común


                        No determinado                            43 100 000 000




La función de RELACIÓN requiere de:

Esquema explicativo de los
apartados de la derecha


1. Receptores periféricos variados y especializados que recojan las señales de olor, luz, sonido, sabor, presión, dolor, posición relativa de nuestros diferentes segmentos corporales y orientación en el espacio. Los cinco primeros son los famosos “cinco sentidos” de Aristóteles.
2. Un cableado conductor aferente que lleve esas señales al Sistema Nervioso Central. Son los nervios periféricos sensitivos craneales y espinales. Los primeros las llevan al tronco encefálico y los segundos a la médula espinal.
3. Un gran conjunto de centros de procesamiento de la información, situados en el Sistema Nervioso Central (núcleos y cortezas), que reciban esta información, la analicen, clasifiquen, procesen (modifiquen), almacenen en parte (memoria) y generen una acción compleja consecuente.
4. Un cableado conductor eferente que transmita estas órdenes ejecutivas a los efectores finales. Son los nervios periféricos motores craneales y espinales. Los primeros parten del tronco encefálico y los segundos de la médula espinal.
5. Los efectores finales, que son los músculos (estriados o lisos) y las glándulas (de secreción externa o interna). El SN sólo puede expresarse por movimiento o por secreción glandular.
6. Estas acciones de los efectores finales actúan sobre los receptores periféricos que los desencadenaron, estableciendo ciclos funcionales del sistema nervioso, sin principio ni fin, continuos y marcadores del destino final de la función de RELACIÓN, siempre activa mientras su hospedero esté vivo.
Estas respuestas, motoras y  glandulares, pueden ser tan simples como la extensión de una pierna cuando se busca un reflejo con una martillito de exploración y se golpea suavemente bajo la rótula, el hueso de la rodilla, o tan complejas como la presentación de un trabajo científico que exponga un descubrimiento muy importante para la humanidad o que un atleta implante un récord de su especialidad o de gran contenido emocional, como la declaración de amor en una pareja. En las especies animales con menor número de neuronas totales y corticales, la gama de funciones de relación es limitada y ninguna de ellas alcanza grandes complejidades. Lo contrario sucede en las especies mejor dotadas en este sentido. Los humanos estamos en los niveles altos, tanto en las cantidades de neuronas como en la complejidad de las redes neuronales que las manejan. Estas redes neuronales se pueden hacer crecer y complejizar utilizándolas mediante el uso de las funciones neuronales involucradas: el estudio, la lectura, el ejercicio, etcétera, etcétera.




Ahora bien, cada neurona es un sistema nervioso complejo y el sistema nervioso total de un individuo animal no es más que una inmensa multiplicación, anatómica y funcional, de UNA NEURONA.



A la izquierda, una hermosa neurona piramidal con su soma, dendritas, axón y una sinapsis encendida.



A la derecha, una neurona con sus dendritas, que son los organelos sensitivos, aferentes de la célula; recogen información selectiva y la conducen hacia el soma, el cuerpo celular, donde es recibida, analizada, procesada, modificada y enviada a través del axón para terminar en un efector o, lo más frecuente, a otra u otras neuronas que continúan la red hasta un efector final, músculo o glándula.

Así se hace, complejizada, la función de RELACIÓN, donde cada neurona es un Sistema Nervioso completo.

Ahora bien, no se crea que las neuronas se conectan de una en una; lo hacen en paquetes de millones de fibras que forman los nervios en el Sistema Nervioso Periférico y los haces, ascendentes y descendentes, en el Sistema Nervioso Central. El esquema que cierra esta entrega lo muestra para un nervio periférico.



                  

lunes, 19 de diciembre de 2022

MÚSICA DE NAVIDAD.


Con motivo de la Navidad, el mundo cristiano ha hecho una fiesta continua de la segunda quincena de diciembre; en México va más allá, con el puente de Guadalupe a Reyes. El comercio la adelanta otros quince días y todo cambia en nuestras vidas.  Algunos trabajan más y otros menos que de costumbre. Las calles se visten de gala y de frío, aún en el trópico o en el hemisferio austral. Nuestras casas se adornan, ya sea con motivos sajones o con el tradicional nacimiento. Se gasta en regalos y los sentimientos de los hombres se vuelven de bondad. Y por supuesto, cambia la música. Hace no muchos años se escuchaban en la calle, en los centros comerciales, en las estaciones de radio y de televisión, los villancicos centroeuropeos en versiones y lenguas diferentes, pero también los preciosos españoles y las canciones norteamericanas. Poco se escuchaba la música navideña mexicana, de la que Oscar Chávez rescató ejemplos muy bellos hace tiempo. Ahora se escucha casi nada de esto.


Hay grandes obras de música clásica escritas para estas fechas. Pronto se me vienen a la cabeza El Cascanueces de Tchaikovsky, el Oratorio de Navidad de Bach y El Mesías de Haendel. Platicaremos un poco de ellas.


El Cascanueces de Piotr Ilich Tchaikovsky (1840-1893) es un ballet clásico, de números, sobre un cuento de Hoffman. Trata de un sueño infantil en que los juguetes cobran vida y el héroe es un cascanueces fantástico, en figura de soldado, que era uno de los regalos de Navidad. La música, por lo menos en partes, es conocida de todos. Es ligera, fácil y quizá demasiado convencional, pero es bella y justa  para  el  ambiente festivo de  la época. Las grandes ciudades con compañías de ballet permanentes suelen ponerlo cada año por estas fechas. Así se hace en la Ciudad de México e ignórolo en otras ciudades del país.



El Oratorio de Navidad de Johann Sebastian Bach (1685-1750) es una obra muy   controvertida. Fue compuesto para las fiestas eclesiásticas de Navidad, desde el 25 de diciembre hasta la Epifanía de 1734 a 1735. Es una parodia en el sentido musical del término, pues está hecha usando partes de otras tres cantatas del mismo autor, ordenando los textos conforme a la cronología de los Evangelios y dotándola de  nuevas oberturas y recitativos, así como fragmentos instrumentales que permitieran alargar la obra para tocarse en forma fragmentada durante todas las fiestas de esa temporada. No es de las creaciones más afortunadas de su autor, pero se puede escuchar cada año, por estas fechas, en las iglesias luteranas de Alemania.



El Mesías de Georg Friedrich Haendel (1685-1759) compite con la Pasión según San Mateo de  Bach  por ser la obra cumbre de la música barroca.  Es de proporciones grandiosas.  En sus tres partes, los misterios de la Natividad, la Resurrección y la Ascensión, sus cincuenta y tres fragmentos y casi tres horas  de duración, resume, en ingles antiguo, toda la teología de Cristo. Explota todas las posibilidades instrumentales, vocales y musicológicas de la época, y es una apoteosis de la armonía y la polifonía del barroco tardío. Tradición inglesa es que toda ciudad que tenga modo de hacerlo, ponga la obra en Navidad. Y el pueblo llena teatros e iglesias con espíritu cristiano y amor por la música. El Aleluya se escucha de pie, repitiendo el homenaje que el rey Jorge II ofreciera a Haendel. Se pone en México con frecuencia.


Dicen que quien gusta de la música no puede ser malo. Para ustedes, que gustan de ella, mis mejores deseos de un año 2023 próspero y sin demasiados sobresaltos.