Acerca de mí
- Rogelio Macías Sánchez
- Soy Rogelio Macías-Sánchez, de tantos años ya, que se me permite no decir cuántos. Soy mexicano y vivo en México país, médico cirujano de profesión, neurocirujano y neurólogo de especialidad. Ahora y por edad, soy neurólogo y neurocirujano en retiro. Soy maestro de mi especialidad en la Facultad de Medicina de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y un entusiasta de la difusión de la ciencia a la comunidad. Pero eso no es toda mi vida. Soy un amante fervoroso de la música clásica, actividad que fomento desde mi infancia. La vivo intensamente y procuro compartirla. Soy diletante en vivo y mucho disfruto, de la música grabada, mejor cuando es en compañía de almas gemelas para esto. Finalmente, amo la vida y la disfruto. Parte de ello es comer bien y beber mejor, es decir, moderado pero excelente. De aquí mi afición a los vinos y las cavas. Los conozco, los disfruto y me entusiasma compartir lo que conozco y lo que me gusta. Esta página pretende abrir una comunicación sobre los vinos, la música clásica y la neurología para profanos. Si es socorrida, el mérito será de ustedes. Diciembre de 2022
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lunes, 22 de julio de 2024
DEL MARIDAJE DE LOS VINOS Y LA COMIDA MEXICANA.
jueves, 18 de julio de 2024
INTERMEZZO 83. VEGETALIA DESDE NUESTRA URBECITA
lunes, 15 de julio de 2024
ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS: CUENTO, CINE, ÓPERA Y EPILEPSIA
| Lewis Carrol, seudónimo de Charles Lutwidg Dodgson (1832 - 1898) |
Alicia en el país de las maravillas es un cuento o novela corta para niños, más para niñas que para niños, escrita en 1865 por Lewis Carrol, diácono anglicano que además era matemático, lógico y fotógrafo. La novela juega con la lógica y está considerada una de las mejores del género del Sinsentido. El personaje principal o heroína del cuento es una niña, Alicia, que por contingencias inesperadas, pero finalmente encontradas por la niña, cambia de tamaños (de medir unos cincuenta centímetros o menos hasta llegar a los tres metros o más) y se enfrenta a situaciones difíciles por tener que lidiar con seres u objetos de tamaños normales. Pero además, en su nueva condición tiene alucinaciones de tamaño de los seres vivos u objetos que se presentan; los ve grandes o chicos, anormalmente muy grandes o muy chicos, macropsias o micropsias, pero por lo demás normales; comparte con ellos, aunque con dificultades.
| Portada de una edición moderna de "Alicia en el país de las maravillas" |
Este cuento es vigente en la actualidad y se ha traducido a muchos idiomas vivos, incluso al esperanto. Recomiendo leerlo, finalmente es hermoso.
Walt Disney hizo una linda película de Alicia en el País de las Maravillas en 1951.
En 1995, el domingo 9 de julio, se estrenó en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México la ópera Alicia, con música de Federico Ibarra y libreto en español de José Ramón Enríquez, basado en los libros Alicia en el país de las maravillas y Alicia al otro lado del espejo, de Lewis Carroll. Es una pieza operática estupenda, del mayor nivel de calidad en el mundo. Se repone en escena con cierta frecuencia en México. Recomiendo verla cuando aparezca en cartelera o buscarla en videos de renta.
Ahora bien, el motivo de esta entrada es que Alicia en el país de las maravillas es también un síndrome neurológico. Es decir, hay pacientes del sistema nervioso cuya enfermedad consiste en ilusiones y alucinaciones de cambio de tamaño del paciente y la percepción de personas, animales y objetos reducidos o aumentados de tamaño en grandes proporciones, lo que se llama micropsias y macropsias. Este síndrome es claramente una forma de epilepsia y se ha visto que acompaña a la migraña. Puede aparecer en tumores, infecciones cerebrales y algunas otras enfermedades graves del sistema nervioso central. No estamos aquí para explicarnos el mecanismo por el que esas enfermedades producen el Síndrome de Alicia en el país de las maravillas, pero sucede.
Ahora también, es muy poco frecuente. En sesenta años de mi práctica profesional como neurólogo y neurocirujano, nunca vi un caso de enfermedad del sistema nervioso que produjera este síndrome, ni conocí a compañero alguno que lo hubiera visto, pero existe. Cada año aparecen uno o dos artículos del mundo médico mundial refiriendo el caso de algún paciente con síndrome de Alicia en el país de las maravillas.
lunes, 8 de julio de 2024
DE LA ÓPERA COMO GÉNERO ARTÍSTICO ÚNICO
En esta entrada pretendo aclarar, completar y cerrar conceptos que me parece que, por lo menos en parte, quedaron confusos en la entrada del pasado 17 de junio, entrada con motivo del concierto que la Orquesta Sinfónica de Xalapa (OSX) había ofrecido tres días antes con sólo oberturas y pasajes orquestales de óperas de Richard Wagner. Dos semanas después, el 28 de junio, la OSX cerró su primera temporada del año con otra velada de contenido operático: La Rondine (La golondrina), ópera de Giacomo Puccini en versión de ópera concierto, es decir, sin acción teatral. En cualquiera de los dos casos, alguien puede decir: "estuve en una función de ópera", pero en ninguna ocasión fue así; se estuvo en conciertos sinfónicos en que se tocó y cantó música de ópera, pero no hubo ópera.
| Los tres elementos esenciales en la ópera: Teatro, Música y Público apasionado. |
La ópera es antigua; nació en Italia en el 1600. En ella, la acción dramática avanza con la música, alternando recitativos y arias, que tienden a una continuidad dramática y musical, en que las arias no interrumpen la acción teatral y la música evoca sentimientos que corresponden a la escena. El canto es la fuerza esencial de la expresión escénica y permite la manifestación simultánea de sentimientos diversos e incluso opuestos. Sus argumentos son universales, trágicos o humorísticos, pero trascendentes.
| Cartel del estreno de La Rondine, de Puccini, en Italia. |
El teatro es complejo. Exige, para llamarse así, escenografía, vestuario, maquillaje, actuación e iluminación. Y la ópera no es teatro con música ni música en el teatro; es un arte distinto, que conjuga, en plenitud y sin preferencias, esos dos elementos, los que no pueden separarse. Así se entiende la ópera y por ello afirmo que en ninguno de los dos últimos conciertos de la última temporada estuve en una función de ópera. No sufrí en ellos; bueno, en el segundo sí, porque la música de Puccini de La Rondine no la conocía y no me gustó.
Y aquí la dejo.
jueves, 4 de julio de 2024
INTERMEZZO 82. BREVE CRÓNICA DE CAMINATAS MAÑANERAS.
¡Que solo levantas los ojos
y te topas con esto!
lunes, 1 de julio de 2024
ALGO DE HUMOR CON MOTIVO DEL VINO.
lunes, 24 de junio de 2024
ENTRANDO A LA SENECTUD. HACE TRES DÍAS CUMPLÍ 87 AÑOS.
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| Yo, a los 6 meses de edad. |
Hace tres días, el viernes 21 de junio del 2024, cumplí 87 años de edad y declaro solemnemente que he entrado a la senectud; es decir, tengo tres días de viejo, así como alguna fecha tuve tres días de recién nacido, tres días de joven o tres de adulto. Y ¿cómo sé que tengo esos días de viejo? Porque así me siento y nunca lo había sentido hasta el pasado viernes, cuando cumplí 87 años de vida, 67 de adulto. En un tiempo futuro, de días o algunos años, pocos o muchos, me despediré de todo y de todos, porque como le dijo el filósofo a la tortillera: “No hay más allá”.
Todo este proceso, que salvo contingencias cada vez menos frecuentes, se lleva al cabo presidido y ejecutado por el sistema nervioso, rector de la vida y evolución de la especie humana actual, el Homo sapiens sapiens, el "hombre que sabe y sabe que sabe".
El sistema nervioso es exclusivo del reino animal. Las esponjas, los animales más antiguos en el reino, no tienen neuronas, pero sí una placa externa sensible y capaz de generar respuestas reflejas simples. Es un sistema nervioso primitivo, pero capaz de generar la función de relación, propia del reino y presente en todos sus individuos. La función de relación consiste en la capacidad de recibir señales ajenas al individuo, analizarlas y transformarlas en señales eléctricas y a través de ellas estimular estructuras efectoras de respuesta, de movimiento o de secreción. También es mecanismo de aprendizaje. Eso es todo y nada más, pero también nada menos, lo que hace el sistema nervioso en todas sus especies. Es lo que nos caracteriza a los animales. Parece ser que el Homo sapiens sapiens es el modelo más destacado de la función de relación en nuestro mundo, pero hay investigadores que señalan a las orcas, mamíferos marinos muy grandes, como competidores de la especie humana en la complejidad de sus funciones de relación. Pero es difícil compartir con sociedades animales que viven en las profundidades de los mares fríos de nuestro planeta, aunque últimamente se han vuelto cosmopolitas. Ya veremos como nos va.
| Yo ... |
Esa compleja función de experiencia y aprendizaje se inicia en todos los mamíferos desde antes del nacimiento y a partir de que este ocurre, esa función se enriquece, multiplicando y sumando los estímulos propios y externos del recién nacido a los del nuevo mundo exterior, primero y principalmente los que provienen de la madre y después de todo lo que le rodea. En nuestra especie genera conocimientos complejos a velocidades increíbles, él solo combinando con sus experiencias personales y pronto, quizá antes de los tres meses, es un individuo con personalidad e intereses propios que aprende e inventa a velocidades increíbles. Aprende a querer, a dejarse querer, a satisfacer sus necesidades y a pedir que se las satisfagan, así, así y así; hasta que camina y come solo y aprende, por obra y magia de SU sistema nervioso, a ser un niño normal, que ya a nadie admira que haga todo lo que hace.
El aprendizaje y enseñanza, en ese orden, no se detienen, posiblemente hasta la senectud, y ocurre por procesos biológicos. Se pasa por la infancia, más o menos cuando se termina la primaria; sigue la pubertad y adolescencia y primera juventud como hasta los veinte años. Se sigue siendo joven por muchos años, mientras se aprende y se está dispuesto a enseñar y no se cansa uno de esto. Entonces se es siempre joven, juventud que se convertirá en adultez, cuando los procesos de aprendizaje y enseñanza ya no son tan vertiginosos ni obsesivos, pero están siempre presentes en el nuevo ritmo de la vida del adulto.
Hasta que un día, en mi caso después de los ochenta y tantos años, el entusiasmo juvenil existe, el conocimiento a trasmitir no se pierde, pero se van de la memoria conductas que fueron rutinarias muchos años y que si bien no son la ciencia, la técnica o el oficio, son necesarias para la vida diaria y sus rutinas, entre ellas la de enseñar. El conocimiento no se pierde; se pierde parcialmente el sistema de transmitirlo, pero como resultado puede suceder que el entregar del conocimiento se convierta en una tarea desesperante y exhaustiva. Acaba por entregarse, pero puede terminar también con quien la entrega. En ese momento ha entrado uno en la senectud; se es viejo.
| Yo, a los 3 días de viejo... |
Todo esto es experiencia personal y nada de ello he leído en texto alguno; por lo tanto es verdadera, por lo menos para mí. Tengo tres días de ser viejo, pero sé que por un buen tiempo puedo seguir ofreciendo algo de lo mucho que tengo; no voy a evadir la obligación moral de compartirlo con quien quiera hacerlo, porque sé que “más queda al rico cuando empobrece que al pobre cuando enriquece”. Soy muy rico de experiencia vital y seguiré compartiendo mi riqueza con quien se deje, hasta que termine mi senectud. Me gustaría que fuera mucho tiempo, pero eso no depende de mí; depende de mi sistema nervioso.
Aquí los espero en ocho días para compartir la siguiente entrada.

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