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Soy Rogelio Macías-Sánchez, de tantos años ya, que se me permite no decir cuántos. Soy mexicano y vivo en México país, médico cirujano de profesión, neurocirujano y neurólogo de especialidad. Ahora y por edad, soy neurólogo y neurocirujano en retiro. Soy maestro de mi especialidad en la Facultad de Medicina de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y un entusiasta de la difusión de la ciencia a la comunidad. Pero eso no es toda mi vida. Soy un amante fervoroso de la música clásica, actividad que fomento desde mi infancia. La vivo intensamente y procuro compartirla. Soy diletante en vivo y mucho disfruto, de la música grabada, mejor cuando es en compañía de almas gemelas para esto. Finalmente, amo la vida y la disfruto. Parte de ello es comer bien y beber mejor, es decir, moderado pero excelente. De aquí mi afición a los vinos y las cavas. Los conozco, los disfruto y me entusiasma compartir lo que conozco y lo que me gusta. Esta página pretende abrir una comunicación sobre los vinos, la música clásica y la neurología para profanos. Si es socorrida, el mérito será de ustedes. Diciembre de 2022

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lunes, 14 de octubre de 2024

DE LAS ESPERANZAS DE LONGEVIDAD EN EL MUNDO


Hace más de un año, el 5 de junio del 2023, publiqué aquí una entrada relativa al papel del cerebro en el proceso de envejecimiento y finalmente la muerte de los animales vertebrados, cuyo ejemplar más distinguido parece ser que somos los humanos. Parece ser también que el envejecimiento se inicia  en el momento de nacer y que el responsable de ese proceso es el cerebro, que en el pecado lleva la penitencia, pues él también muere.

Ese proceso termina con la muerte en un tiempo más o menos uniforme para cada especie, pero que también varía, en cada especie, aunque en rangos no muy amplios.

El hombre, la especie Homo sapiens sapiens, parece ser la única que ha podido generar la historia de la duración de la vida de sus individuos y modificarla. Ahora sabemos que vivimos más años que hace cien años y, desde luego, bastantes más que hace dos o cinco mil.

Estas reflexiones me llevaron a buscar cuanto vivimos ahora los humanos, si vivimos lo mismo en tiempo en todas las regiones del planeta y de que dependen las diferencias, si acaso las hay.

                                         
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La esperanza de vida promedio ahora en el mundo es de 73.4 años. Sin embargo, la diferencia en las esperanzas de vida entre países son considerables, siendo algunos de los factores que influyen en ella el acceso a atención médica, el estilo de vida y los niveles de criminalidad. No hay datos que sostengan una participación genética importante para esta variable.

El promedio de esperanza de vida a nivel mundial en 2022 se situó en 78 años para las mujeres y 72 para los hombres. Los países con más alto promedio de esperanza de vida son Suiza y Mónaco, seguidos de Lichtenstein, Italia, Singapur, Corea del Sur y España.
En el mismo año de 2022, la esperanza de vida en México, para las mujeres fue de 78.4 años y para los hombres de 72.6. En 1930, en nuestro país, las mujeres vivían 34.7 años y los hombres 33. 

Impresionantes son las cifras actuales de Japón: 83.5 años para la esperanza de vida general y 85.7 para las mujeres.

Costa Rica es el país americano con mayor esperanza de vida: 81.4 años para la población general y 83.4 para las mujeres.

Son los países africanos subsaharianos de población negra los que tienen las edades más bajas de esperanza de vida. Suazilandia es el de esperanza más baja en el mundo: 31.8 años para la población general y 32.15 para las mujeres. ¡Que horror! 










jueves, 10 de octubre de 2024

INTERMEZZO 89. VERDE BREVE PARA NO CAER EN APUROS


Verde austero, pues me llegaba el apuro





















Guayabas dispuestas...































































Tortilla de huevo campestre, adornada
con flores silvestres comestibles,
que se puede comer en bosques como este.

                




lunes, 7 de octubre de 2024

DE LAS SINFONÍAS DE ANTON BRUCKNER

Anton Bruckner, austriaco
1824 - 1896




Para la gente mayor que amamos la música clásica, es un placer hablar de ella, pero mayor es el placer de escucharla; hay algunos melómanos que invierten estas acciones. Esto último se presta y se ha prestado a lo largo de los años a discusiones que pueden prolongarse por horas, días, semanas o años, verbales o por correos o medios impresos y en la actualidad por vía de la Internet. Y casos se han dado en la historia en que las discusiones han acabado mal, verdaderamente mal.

Una discusión antigua en el mundo de la música es aquella sobre los sinfonistas, desde Haydn hasta Shostakovich: ¿cual ha sido el mejor o el mayor? Aparecen los nombres de Franz Joseph Haydn, Wolfgang Amadeus Mozart, Ludwig van Beethoven, Franz Schubert, Piotr Ilich Chaikovski, Anton Bruckner, Gustav Mahler, Dmitri Shostakovich y algunos otros. Tratándose de un fenómeno estético, no puede haber un acuerdo universal, pues el gusto no depende de números, y si yo prefiero a Juan de Las Pitas, mi opinión en general en ese sentido es tan valiosa como cualquiera otra diferente. Esto termina en el siguiente concepto para las obras de arte: Me gusta o no me gusta.  Otra alternativa de juicio es: Me gusta más que... o menos que..., pero NO se puede afirmar que Tal sinfonía de Fulano es mejor que Tal otra de Zutano.

Esto viene porque hace tres días, el viernes 4 de octubre, se dio el concierto programado por la Orquesta Sinfónica de Xalapa, dirigida por el maestro Martin Lebel, presentando la Séptima Sinfonía de Bruckner como pieza única en el programa; dura sesenta y cinco minutos, poco más o poco menos, según la lleve el director.

Apenas iniciada la semana previa al concierto de marras, surgieron las opiniones de sus fans, de que Bruckner era el mayor sinfonista que se había dado en este pequeño mundo y para demostrarlo estaban ahí sus diez muy largas sinfonías, un par de ellas inconclusas por la muerte del autor. Nunca se dieron razones de estética musical para sostener tal afirmación. El argumento mayor era que son muy largas, de que es mucha música.

Yo, en grabaciones, las he oído todas, las tengo en mi discoteca. En vivo, a lo largo de muchos años y en diferentes recintos sinfónicos, he escuchado seis o siete de ellas. No se ponen con frecuencia y esto, por algo será. Ese algo, creo que ya lo tenemos bien identificado aquellos a quienes no nos gustan las sinfonías de Bruckner. Sostenemos con firmeza que Bruckner no compuso diez sinfonías, sino que compuso diez veces la misma a sinfonía. Yo, que soy de sus peores detractores, afirmo que ninguna sinfonía de Bruckner consta de cuatro movimientos, sino de cuatro veces el mismo movimiento; el primero.

En todas sus sinfonías y todos los movimientos de ellas, el elemento melódico no es notable ni muy variado; predomina el elemento armónico, es decir, el acompañamiento de la melodía, pero en todas las sinfonías suena igual, grandioso, que no grande, pero sin altos ni bajos. Y lo mismo sucede con el ritmo, que en la mayoría de los movimientos de todas las sinfonías tiende a ser rápido y de volumen alto también. Para los que no somos músicos profesionales, todas las sinfonías de Bruckner nos suenan igual. El haber escuchado una nos informa de las nueve restantes.

Bueno, esta es mi impresión, que no un dogma, de las sinfonías de Anton Bruckner; es compartida por muchos melómanos en el mundo: “Bruckner no compuso diez sinfonías, compuso diez veces la misma sinfonía”.







lunes, 30 de septiembre de 2024

ESTOY EN UN GRAN APURO...

 



                      ESTOY EN UN GRAN APURO

     
Estoy en un gran apuro    
Pues lunes será mañana
Y no me he dado la maña
De escribir lo que va en turno

El pensar se me ha ido en humo
Y no le he dado la cara
A mi obligación tan cara
De entregar al menos uno

Pero ha venido al rescate
Mi gusto por ensayar
Un soneto que me saque

De mi culpa por fallar
Diciendo que más me vale
Un mal verso que no estar


       Rogelio Macías Sánchez
       septiembre de 2024

jueves, 26 de septiembre de 2024

INTERMEZZO 88. VERDE DE VERACRUZ, QUE TAMBIÉN AZUL TE QUIERO.


Verde, que te quiero verde en Veracruz,
pero el azul de su cielo no tiene igual.









Es bambú muy joven

















No es joven ni es bambú.
Cayó y se aferra a la vida
en la corteza de un árbol viejo.










































Vuelve el verde total de las Tierras Altas de Veracruz





lunes, 23 de septiembre de 2024

SABIENDO DE LA ANTÁRTICA.


El título de esta entrada se refiere a que mi ignorancia sobre ese continente es total, a pesar de lo cual me había atrevido a abordar un tema sobre “Los vinos de la Antártica”,  Cuando empecé a buscar información sobre tan exótico tema, me encontré con que mi ignorancia era absoluta, no sólo sobre los vinos, sino sobre el continente mismo, y lo más que conocía yo era que ocupaba el Polo Sur de la Tierra y que en su mayor parte estaba siempre cubierto de hielo. Busqué fotografías de los viñedos allá y la única que me aparecía era un desierto de arena y nunca encontré la de una botella de vino que dijera en su etiqueta que fuera de tan lejano y áspero continente. En esas fallidas búsquedas leía yo algo del continente y me ilustraba, hasta donde la información me daba para ello. Acabé por medio saber del continente y el polo en que se asienta y decidí hoy platicar de ellos y algún otro lunes, de los vinos de ese lugar, si lo encuentro.

Para empezar, digamos que para nombrarlo se usan los términos de Antártica y Antártida.  Los que saben, dicen que el mejor es el primero, Antártica, que tiene un claro soporte etimológico; pero que pueden usarse indistintamente los dos, ninguno es malo ni es mal visto usarlo.


Este es el continente Antártida, que tiene una superficie de un poco más de catorce millones de kilómetros cuadrados, de los cuales, solo 280,000 no están cubiertos de hielo durante el verano. Tiene una costa de 17,968 kilómetros y una población variable entre mil y cinco mil habitantes; se despuebla durante el invierno. Los veinticuatro husos horarios coinciden ahí, es decir, siempre es cualquier hora de las veinticuatro reconocidas; seis meses es solo día y seis meses es solo noche.                                                                    

Vista del macizo Vinson,
el punto más elevado del continente.


Mapa de la Antártida con el relieve en falso color
(más intensidad de rojo implica una altitud mayor).


Pingüinos Pygoscelis adeliae en la Antártida.









Sólo Rusia es un país mayor que la Antártida y las costas mexicanas miden 11,122 kilómetros. Alrededor del 98% de la Antártida está siempre cubierta de hielo, que tiene un promedio de 1.9 kilómetros  de espesor.​ 

                                                                        *  *  *  *  *  *  * 

Ahora bien, ¿de quién es la Antártida? De varios y de nadie.

Reclaman territorialidad Argentina, Australia, Chile, Francia, Noruega, Nueva Zelanda y el Reino Unido y varios otros países de los cinco continentes tradicionales mantienen bases de investigación científica ahí, así como diferentes iglesias cristianas mantienen capillas y ministros de base, que se turnan anualmente. El primer ser humano nacido en la Antártica lo fue en 1978, de padres chilenos; debe andar vivo por ahí, aunque no creo que en su continente de nacimiento.

Y ahora bien, preparando esta entrega he entendido porque no encuentro información ni imágenes de viñedos en y vinos de la Antártida: los que se producen en la zona de territorialidad de Argentina, tienen etiquetas de Argentina y no de la Antártida. Lo mismo sucede con Australia, Chile y en una de esas, hasta con Francia. 

Los mantendré informados al respecto.


lunes, 16 de septiembre de 2024

SUITE SINFÓNICA CON MÚSICA DE AGUSTÍN LARA

Agustín Lara
(1897 - 1970)




Hace unas semanas estuve en la Sala Tlaqná en un concierto de la Orquesta Sinfónica de Xalapa con un programa un tanto cuanto extraño, aunque finalmente hermoso. Incluyó, en su segunda parte, la Suite de Lara del músico compositor veracruzano Mateo Oliva (1947 - 2014), que reune fragmentos largos de canciones de Agustín Lara.




En el mundo de la música, el término Suite designa, esencialmente, una forma de música instrumental constituida por la simple sucesión de piezas, las ordena según una idea personal, desarrolla su instrumentación y respeta absolutamente las melodías aunque juega con los volúmenes de salida. El género musical es muy antiguo, en uso desde la época de Johann Sebastian Bach en el siglo XVII.

Las piezas que constituyen la suite que escuchamos esa noche son fragmentos largos de canciones de Agustín Lara, el "músico poeta" mexicano, el mayor compositor de música romántica popular el siglo pasado, particularmente en su pimera mitad. A nosotros, los viejos actuales, nos tocó la cola de su muy generosa producción musical; nuestros padres y abuelos la disfrutaron a cabalidad. ¡Me dan una envidia...! Recordamos con nostalgia algunos títulos como Mujer, Solamente una vez, Farolito, Santa, María Bonita, Granada y claramente de nuestra época el chotis Madrid, el mejor chotis que se ha hecho.

Y bien, con las  canciones nombradas en el párrafo anterior, excepto Madrid, el maestro Mateo Oliva hizo la Suite de Lara. Tomó las canciones dichas, las recortó un tanto, no mucho, no cambió en nada el ritmo ni la melodía, bellamente las unió y orquestó para los modos de una orquesta sinfónica y la entregó para aquel conjunto que tuviera la calidad, el sentimiento y las ganas de ofrecer esa riqueza sinfónica a un público receptivo.

Esto se dio la noche del pasado vienes 30 de agosto en la Sala Tlaqná de la ciudad de Xalapa, con la Orquesta Sinfónica de Xalapa dirigida por su titular, el maestro Martin Lebel. Resultó en una experiencia inolvidable por hermosa y sentida; esto último tanto por parte de los ejecutantes como del público. 

¡Gracias a todos los que nos hicieron posible esto: Agustín Lara, maestro Mateo Oliva, Orquesta Sinfónica de Xalapa, maestro Martin Lebel y el público que participó en tan formidable momento!


Orquesta Sinfónica de Xalapa en la Sala Tlaqná