| 6:13 am |
| 6:16 am |
| 6:19 am |
| 6:26 am |
| 6:32 am |
| 6:13 am |
| 6:16 am |
| 6:19 am |
| 6:26 am |
| 6:32 am |
![]() |
| Hipócrates de Cos (460 - 370 a. C) Primer médico en negar el carácter divino o sagrado de la epilepsia. |
Se caracteriza por “ataques”
que también se conocen como “convulsiones” y que el Chapulín Colorado
popularizó como “chiripiorcas”; los médicos los llamamos “crisis”. Una crisis
se define como “un episodio súbito y transitorio de alteración de la función normal
del sistema nervioso”. Para que una crisis se considere epiléptica, debe ser
provocada por una descarga eléctrica excesiva de una porción excitable del
cerebro. No todas las crisis son epilépticas y tiene epilepsia quien tiene
crisis epilépticas repetidas, por lo menos dos.
La descarga debe ser
eléctrica porque eléctrico y muy complejo es el sistema nervioso en su
funcionamiento, que cuando es correcto en magnitud y en calidad, ni cuenta nos
damos de él, lo que forma parte de su maravillosa función de RELACIÓN. Hay
que recordar que ésta se cumple por señales eléctricas de mayor o menor
intensidad (voltaje) y frecuencia, que son moduladas por sustancias químicas
llamadas neurotransmisores, que
facilitan o inhiben una acción determinada. Resulta entonces que una función,
motora o sensitiva NORMAL, depende de la suma, aritmética o
algebraica, de esos factores. Esto y algo más están referidos en la entrega del
pasado 18 de enero, que recomiendo leer.
![]() |
| EEG NORMAL |
Las crisis epilépticas son por exceso y pueden originarse en un sitio claramente identificable del cerebro o de todo él. Esto puede detectarse en un electroencefalograma (EEG), aunque éste sólo puede mostrar lo que ocurre en la corteza, no en la profundidad. Ahora bien, la descarga excesiva puede ocurrir en un área facilitadora o en una inhibitoria de una función dada, pudiendo darse entonces que una descarga excesiva origine un exceso o un déficit de tal función.
![]() |
| Hans Berger (1873 - 1941) Neurólogo y psiquiatra alemán, inventor del electroencefalográfo |
Ahora bien, si la
descarga se extiende por toda la corteza cerebral aparecen las convulsiones,
tremendas sacudidas de todo el cuerpo (cabeza, tronco y los cuatro miembros) que
se repiten hasta sesenta en un minuto, que es el tiempo promedio que dura una
CRISIS GENERALIZADA CONVULSIVA.
Si la descarga inicial
ocurre en un área limitada de la corteza cerebral, la crisis se caracteriza por
alteración de la función que se genera en esa área. Si es la función motora (en
el lóbulo frontal), ocurren convulsiones de sólo un lado del cuerpo, el
contrario al lado donde está ocurriendo la descarga anormal, y en ocasiones sólo
de la cara con el brazo o del miembro inferior. Es una CRISIS PARCIAL
CONVULSIVA. No hay inconsciencia, pero si la descarga se generaliza, la hay y la
crisis será entonces SECUNDARIAMENTE GENERALIZADA.
![]() |
| John Hughlings Jackson (1835 - 1911) Neurólogo inglés que describió y y explicó las crisis parciales |
Si la descarga inicial
ocurre en un área limitada de la corteza cerebral de función sensitiva, de
cualquier variedad (tacto, visión, audición, olfato) la crisis será un exceso
de esa función, es decir, alucinaciones táctiles, visuales, auditivas,
olfatorias (sentir, ver, oír u oler lo que no existe); tampoco habrá
inconciencia y será una CRISIS PARCIAL SENSITIVA.
Ahora bien, la descarga
focal en un área de la corteza cerebral que produce una crisis parcial puede
extenderse a áreas vecinas y hacer compleja la crisis. Si era motora se agregan
uno o varios elementos sensitivos o al revés y si se generaliza o extiende a
estructuras profundas de las que depende la conciencia, se pierde esta. La
crisis habrá sido una CRISIS PARCIAL SECUNDARIAMENTE GENERALIZADA.
Las crisis epilépticas no
suelen durar mucho tiempo, sólo pocos minutos, y pueden repetir pronto o a
largo plazo, a veces muy largo. Repito que una sola crisis no es epilepsia; si
repiten, estaremos en presencia de la entidad clínica de EPILEPSIA.
![]() |
| Wilder Penfield (1891 - 1976) Neurólogo y neurocirujano estadounidense con notables aportaciones en la fisiopatología y tratamiento de la epilepsia |
Ahora bien, la EPILEPSIA puede ser producida por muchas, muchas causas. Puede ser herencia de una condición funcional anormal del cerebro, pero también por causas generales, como hipoglicemias (baja en los niveles normales de azúcar en la sangre) o intoxicaciones, tumores o infecciones del cerebro, parasitosis en el encéfalo, secuelas de traumatismos en el cráneo, etcétera, etcétera. Por ello, en presencia de un enfermo con EPILEPSIA, no podemos recetar, sin más, medicina contra los ataques; debe hacerse un estudio exhaustivo del paciente, clínico, de laboratorio y gabinete, para encontrar las causas y obrar en consecuencia; de lo contrario, el resultado de nuestro manejo será un fracaso con el riesgo del deterioro funcional del paciente e incluso la muerte, de lo que seremos responsables.
La CAMELINA es un arbusto florido abundante en mi ciudad de adopción. Es del género Bougainvillea, nativo de Sudamérica y ampliamente cultivado en regiones tropicales y subtropicales. En casi todo México, se conoce como buganvilia y en España como buganvilla, pero en Michoacán es nuestra amada CAMELINA; sólo así la llamaremos y creo que no diré nada más en esta entrega.
Es todo un árbol, no en mi colonia, en el centro de la ciudad.
También luce cuando seca la flor.
| Camelinas de Morelia, reinas en muchos hogares. |
| Atardecer de fuego en Morelia |
Prolegómeno:
Este espacio de
comunicación abierta a través de la Web, mi blog, se abrió el 21 de junio del
año pasado, cuando yo cumplí 83 años, se me cumplían tres meses de
confinamiento muy estricto por el CoViD-19, que tenía ya seis meses en el
mundo, algo menos en México, y se mostraba muy peligroso por su tasa alta de
mortalidad en mi ciudad. Yo, además de estar bastante avanzado en la tercera y
última edad, soy médico en activo con mi centro de trabajo en un hospital que
optó por convertirse en un hospital CoViD, lo que aumentó notablemente mi
riesgo, el de mi esposa y el de mis pacientes. Todo esto nos determinó, sin
mucha más reflexión, a confinarnos, bajo el principio de que “es mejor estar confinado que finado”.
Ahora, el 20 de marzo, se ha cumplido un año de nuestro encierro y eso merece
reflexiones que comparto, aunque se salgan de los temas insignias del blog: “Vinos, Música y Neurología para profanos”.
No queríamos
enfermar y menos morir por CoViD-19 y tampoco participar en la difusión de la
enfermedad; lo hemos logrado hasta ahora, tranquilamente.
Reflexión
segunda:
No hemos tenido
apuros económicos en este ejercicio de supervivencia, pero tampoco estamos
sobrados. Podemos seguir sin apuros.
Reflexión
tercera:
El trabajo
médico no abunda, pero no está en ceros; hay consultas por teléfono o
vídeo llamadas, de primera vez y subsecuentes. Si se requieren estudios
paraclínicos se solicitan vía Internet y se reciben los estudios completos, no sólo las interpretaciones, por la misma vía. No hemos tenido inconformidades
y los honorarios profesionales se cubren por transferencia bancaria
electrónica, la que puede hacerse desde cualquier tiendita OXXO.
Reflexión
cuarta:
Mantener la
condición física, actividad no sólo conveniente sino obligada a nuestra edad.
Lo hacemos con gusto y beneficio; todas las mañanas hay ejercicio en pareja y a
diario salgo a caminar hasta cuatro kilómetros al redor de la casa, con bajadas
y subidas severas; casi una hora. Me siento bien y no me han fallado la
condición osteoarticular, muscular, cardíaca o respiratoria.
![]() |
| Atardecer con luna en creciente en Morelia |
Reflexión quinta:
Yo no estoy bien sin actividad académica y he seguido con ella, mi cátedra de neurología en la Facultad de Medicina de mi universidad, en línea a través de los portales de teleconferencia, con más entusiasmo, por la novedad, que las presenciales; los resultados de aprovechamiento también han sido satisfactorios y quizá mejores que en el aula. Se ha completado con conferencias mensuales, también en línea, de temas médicos pero dirigidas a todo público, que han sido exitosas y muy satisfactorias para mí.
Esto ha sido una hermosa novedad en mi vida que no pienso dejar, aunque se acabe la reclusión por CoViD-19.
Reflexión
sexta:
Uno
de los problemas mayores del confinamiento como el que ahora llevamos es la
limitación para compartir ideas y opiniones con alguien más de quien nos
acompaña en el encierro. Esto, emocionalmente me perjudicaba, mentalmente
enclaustrado me sentía, revolviéndose en mi cabeza recuerdos u opiniones. Por
consejo de mis hijos a distancia y de mi esposa en presencia, retomé la vieja
idea nunca desarrollada de una página web, ahora llamada blog.
Es un espacio
abierto, no comercial, de comunicación que puede ser amplia y trascendente. En
él se puede tratar de todo, pero se recomienda que sea temático; también que
sea regular. Así surgió este blog, que en el nombre lleva los temas
preferentes: Vinos, música y neurología
para profanos, y escogí que las entradas fueran semanales. Lo he cumplido y
se ha estabilizado, en buena parte, mi emotividad. Cuando salgamos del
encierro, la página continuará. Gracias blog y gracias a quienes me indujeron a
retomarlo.
Reflexión
última:
Me
cuesta trabajo expresarla, pues puede ser tan breve como tres palabras o tan
larga como tres páginas y siento que mi magín, en ninguno de los dos casos, es suficiente para expresar la extensión y profundidad del sentimiento activo
que este obligado encierro ha generado.
Participando
activamente mi esposa y yo, hemos agregado elementos a nuestra relación humana: intelectuales, emotivos y generosos, que nos estimulan en la cognición y el
cariño. Hay juegos de mesa, desde el solitario hasta el ajedrez, escuchar música
clásica grabada en sesiones organizadas de ciclos temáticos, inolvidables
ciclos de ópera, lectura en voz alta de clásicos desconocidos hasta ahora,
hablar entre nosotros de lo nuestro y cosas más, como contemplar juntos la hermosa floralia que rodea nuestra casa, bellos atardeceres desde el balcón alto o la estrella de Belén en diciembre del año pasado.
Si
sólo a esto hubiese contribuido el obligado encierro por CoViD-19, gracias encierro; por ahora seguimos en ti.
| Estrella de Belén en diciembre de 2020 |
Postludio:
Anteayer, 20 de marzo de 2021, me tocó asistir desde mi casa y por el encierro, al quinto cambio de estación consecutivo. Han sido:
1. 20 de marzo de 2020: Inicio de la Primavera.
2. 20 de junio de 2020; Inicio del Verano.
3. 22 de septiembre de 2020: Inicio del Otoño.
4. 21 de diciembre de 2020: Inicio del Invierno.
5. 20 de marzo de 2021: Inicio de la Primavera.
![]() |
| Mnemosina por Gabriel Dante Rosetti |
La paradoja más impresionante en el mito de la música es que su fuerza, de tan increíble poder, es a la vez infinitamente perecedera, intangible y está en permanente peligro de perderse. Ya que no se la puede tocar ni se la puede ver, la existencia real de la música yace en la memoria. Se puede remontar el significado mítico de la memoria al papel de Mnemosina, diosa de la memoria y madre de las Musas.
Percival Bisshe Shelley afirma que:
Y John Keats, en su Oda sobre una urna
griega dice:
“Ese lenguaje único que carga cada nota con un sentido doble de posición y duración, un lenguaje tan remilgado como el latín, tan lacónico como el hebreo, tan sorprendente a la vista como el persa o el chino. ¡Qué misteriosa parece esa caligrafía de espacios paralelos, claves turbulentas, ligaduras sobrescritas, decrescendos suscritos, puntillos, sostenidos y bemoles!”
![]() |
| William Shakespeare (1564 - 1616) |
El tiempo no es sólo el medio neutral para el desenvolvimiento de la música; la música superpone su propio tiempo al tiempo horario. Y el tiempo musical con sus ritmos métricos regulares es una metáfora frecuente para la vida misma; mantener el tiempo musical es llevar una vida ordenada, en armonía con lo que es apropiado. Cuando los tiempos están dislocados, la vida va mal. Como dice el Ricardo II de Shakespeare:
![]() |
| Jubal, nieto de Caín, fundador de la música según Moisés. |
Dijo Moisés que el inventor de la música había sido Jubal, nieto de Caín y por lo tanto bisnieto de Adán. Es considerado el padre de la música y las canciones de la lengua, haciendo uso del arpa y la flauta.
Esto es mitológico.
Los griegos dicen que Pitágoras fundó sus orígenes en el sonido de los martillos, el tañido de cuerdas extendidas y de campanas.
Orfeo no sólo dominaba a las bestias salvajes con su arte, sino que también conmovía a las piedras y a los bosques con la modulación de su canto.
Las hazañas sobrehumanas de dioses, demonios y héroes llenan la mayor parte de las mitologías del mundo. El denominador común parece ser nuestra necesidad de explicar lo que no se puede entender de inmediato sobre la base de la experiencia diaria.
La música, como mito, ofrece algunas
características únicas. Los elementos míticos ligan a la persona del músico y
su arte en lo abstracto, a diferencia de otros papeles míticos tradicionales,
como el del médico o el sacerdote, donde el centro está en la mística y el
carisma personal.
El mito de la música se construye alrededor de una curiosa dicotomía antitética: poder y transitoriedad. La música tiene el poder de crear el universo, curar a los enfermos y resucitar a los muertos; pero es tan frágil y perecedera que se está en peligro de perderla y sólo poderla conservar en la memoria.
![]() |
| Josué destruye los muros de Jericó con soplidos de sus trompetas |
Las leyendas acerca del poder mágico de la música son tan viejas como la literatura; Orfeo es capaz de domesticar a las fieras salvajes y desenraizar a los árboles con su lira; Josué destruye los muros de Jericó con soplidos de sus trompetas.
![]() |
| Anfión, de la mitología griega más antigua |
Anfión construye las paredes de piedra de Tebas con su canto. Acompañado de su lira, cantando llamaba a las piedras. Estas se levantaban, trepaban solas y se colocaban en donde les correspondía en la pared en construcción.
David cura con su arpa la enfermedad mental de Saúl.
La antigua tradición médica sostenía que la salud era el resultado de la combinación adecuada de los cuatro humores (sangre, flema, bilis negra y bilis amarilla). Cuando estos fluidos corporales estaban desequilibrados, el resultado era la enfermedad. Así como los preparados farmacéuticos podían ayudar a recuperar el equilibrio corporal, la música podía influir sobre la proporción de los humores para recobrar el estado deseado de la mente y el cuerpo.
![]() |
| David cura a Saúl con el arte de su lira. |
“El sonido musical transporta, como si estuviera animado, las emociones y los pensamientos del alma del cantante o el intérprete, a las almas de los oyentes.”
Y en la brillante conclusión de su oda a
Santa Cecilia, compuesta en 1687, John Dryden pide la disolución final del
universo en respuesta al llamado de la trompeta: