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Soy Rogelio Macías-Sánchez, de tantos años ya, que se me permite no decir cuántos. Soy mexicano y vivo en México país, médico cirujano de profesión, neurocirujano y neurólogo de especialidad. Ahora y por edad, soy neurólogo y neurocirujano en retiro. Soy maestro de mi especialidad en la Facultad de Medicina de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y un entusiasta de la difusión de la ciencia a la comunidad. Pero eso no es toda mi vida. Soy un amante fervoroso de la música clásica, actividad que fomento desde mi infancia. La vivo intensamente y procuro compartirla. Soy diletante en vivo y mucho disfruto, de la música grabada, mejor cuando es en compañía de almas gemelas para esto. Finalmente, amo la vida y la disfruto. Parte de ello es comer bien y beber mejor, es decir, moderado pero excelente. De aquí mi afición a los vinos y las cavas. Los conozco, los disfruto y me entusiasma compartir lo que conozco y lo que me gusta. Esta página pretende abrir una comunicación sobre los vinos, la música clásica y la neurología para profanos. Si es socorrida, el mérito será de ustedes. Diciembre de 2022

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lunes, 6 de septiembre de 2021

DEL VINO Y EL MUSULMÁN MÁS DISTINGUIDO DE LA HISTORIA.

Omar Jayyam (1040 – 1131)

En la entrada del pasado 23 de agosto expuse la relación entre el vino (su producción y consumo) y el Islam, la religión de los musulmanes, cuyos principios y leyes fueron dictados por Mahoma en el siglo VI, asentados en el Corán y vigentes en la actualidad; dicen que no se han modificado. Han rebasado el ámbito religioso y en algunos países, calificados como islamistas, se han instituido como leyes de gobierno. De ahí la prohibición en ellos de producir, distribuir y consumir cualquier bebida alcohólica; barren con  el vino, por supuesto. También dije que en algunos países islamistas se consiguen y beben subrepticiamente sin gran dificultad.

De todas las religiones se rompen sus preceptos desde el día siguiente en que son dictados y no pasa nada; tal ocurrió con muchos musulmanes aun en vida de Mahoma (570 – 632) y hasta ahora. Es peligroso hacerlo en los países islamistas, no vaya a ser que me tope con los yihadistas, que son los violentos.

Omar Jayyam y el calendario


En todas las religiones y desde siempre, ciudadanos han habido que públicamente se oponen a ciertas normas de su creencia; suelen ser pensadores notables y distinguidos que ejercen el derecho a la diversidad. El caso más hermoso de esto es el de Omar Jayyam, persa y musulmán y uno de los espíritus más brillantes y diversos que nuestro mundo ha conocido. Nada diré de sus numerosos hallazgos y contribuciones al saber humano en el campo de la matemática y la astronomía, porque no los conozco a cabalidad y porque esta entrada se refiere más que nada a su calidad sublime de filósofo y poeta, poeta del vino, el amor y el destino. Primero serán citas del vino y el amor; después algunos de sus rubayats.



“No temas la pobreza. No persigas el oro. Y bebe, que una vida tan llena de pesares hay que pasarla siempre en un sueño profundo o embriagado de vino”.

“No renuncies al vino mientras sea posible. ¡Cuántas lamentaciones seguirían!”

“No sepas de otra senda que la de la taberna, ni aspires a otra cosa que a vino, amor y música. Con la copa en la mano, con el odre a la espalda, bebe, bebe, querido, y calla siempre”.

“Acepta de la vida cuanto te corresponda. Ven y llena tu copa de este buen vino. Ante pecados y virtudes, Dios queda indiferente. Tu parte de placer no la descuides nunca”.

“Que sea nuestro tesoro el vino, y nuestra casa, la taberna, y que sea la embriaguez nuestra amiga”.

“Llena otra vez la copa que nos libra del yugo de las vanas angustias y las vanas zozobras”.




“Preferible es beber buen vino, y de mi amada gozar de la hermosura, aunque por breve tiempo, a esperar lo que acaso no será”.

“Tanto vino habré bebido que su olor
manará de mi tumba cuando yazca bajo tierra.
Y cuando un barrilero pase cerca de mi sepulcro
percibirá el aroma y al instante se sentirá ebrio”

La gran pasión de Omar Jayyam fue descubrir los misterios del universo, las pasiones humanas y la existencia misma. Fue un literato consumado de su época y un referente del Oriente con la serie de poemas llamada Rubaiyat, su obra poética más destacada. Es una recopilación de más de un millar de cuartetos que hablan sobre la naturaleza y el ser humano, relatan los deleites del amor y los goces de la vida, que con las transposiciones de amargura y optimismo, conforman el carácter del individuo acentuado en su realidad.

Rubaiyat, "el libro más lujoso".





Cuatro Rubaiyats



Ha llegado el alba, levántate, hermosa,

recreándote toca el arpa y bebe vino,

que durarán poco los que están aquí

y los que se fueron, pasaron al olvido




En el círculo que es nuestro ir y venir,

cuyo principio y fin son invisibles…

Nadie en este concepto halla verdad,

que este venir ¿de dónde viene? Y este ir ¿adónde va?



Dime ¿qué hombre no ha transgredido jamás Tu ley?

Dime ¿qué placer tiene una vida sin pecado?

Si castigas con el mal el mal que te he hecho,

dime ¿cuál es la diferencia entre Tú y yo?



Yo nada sé; el que me creó,

hombre del infierno me hizo, o del paraíso.

Una copa, una hermosa y un laúd a la orilla del campo:

estas tres cosas para mí al contado, y para ti el cielo prometido.



lunes, 30 de agosto de 2021

DE LAS MUJERES DE LOS MÙSICOS 5. GUSTAV MAHLER

Gustav Mahler (1860 - 1911)




Gustav Mahler es uno de los personajes más notables del parnaso de los músicos. Hay quienes lo consideran el mejor sinfonista que ha existido y es claro que él cierra el romanticismo, le dice adiós a la tradición sinfónica clásica, fue testigo crítico del final del mundo de la inocencia y visionario de un futuro demasiado terrible y demasiado maravilloso.



La vida y la obra de Gustav Mahler están teñidas de inseguridad emocional y ansiedad limitante. A pesar de su gran calidad reconocida como compositor y director, nunca fue aceptado plenamente por sociedad alguna. Solía decir: "Soy tres veces extranjero: un bohemio entre austriacos, un austriaco entre alemanes y un judío ante el mundo".  El hecho que definitivamente marcó su vida y obra fue su conversión al catolicismo en 1897, conversión totalmente de conveniencia, pues fue condición que le impuso la ópera de Viena para aceptarlo como director y condición no explícita, pero presente, para casarse con Alma Schindler, joven de gran inteligencia y belleza, asediada por numerosas personalidades del mundo del arte y la administración pública.

Alma María Schindler (1879 – 1964)


Alma María Schindler es una de las mujeres más polémicas, controvertidas y fascinantes de la historia del arte. Pocas han sido una fuente de inspiración tan notable y han influido en tantos hombres de talento como esa compositora, pintora y musa vienesa. Desde su infancia vivió en un ambiente privilegiado, rodeada de los más renombrados artistas, bohemios y notables del ambiente cultural de la Viena de la transición entre los siglos XIX y XX. Desinhibida en sus relaciones y mujer de singular belleza, fue amante y fuente de inspiración de muchos poetas, pintores, músicos, escritores, científicos y hasta un sacerdote, con los que mantuvo apasionados romances, aunque tuviera que pagar a lo largo de su vida el alto precio de perder a varios hijos y nunca encontrar el amor definitivo que le hiciera sentir que su búsqueda había terminado. Para muchos Alma es una mujer que supo ganarse la posteridad, no gracias a su talento, sino a costa del talento de los genios que iba conquistando con el indiscutible gran talento que la naturaleza le dio: el de dominar a los hombres, siéndole infiel a todos. Perdió la inocencia a los 17 años y en recuerdo de ello, y por lo que para Gustav Klimt significó la experiencia, el pintor la plasmó en un cuadro que tituló “El beso”, y que hoy por hoy es el icono que identifica la obra de este genio de la pintura.

Y empezó el camino del amor y la disipación. Destacan sus aventuras con el director teatral Max Burchkard y con su profesor de piano y compositor Alexander von Zemlinsky. Burckhard promovió el interés de Alma en la literatura y el teatro, pero al mismo tiempo la indoctrinaba con la filosofía de Nietzsche. Pareciera ser que la frase de este último: "A aquel que se cae también se le debería dar un empujón" fue un lema que Alma puso en práctica con todos quienes llegaron a amarla.

Con Gustav Mahler, ya judío conversó, se casó en 1902, embarazada de una hija de Mahler y aceptando la condición de renunciar a su actividad como compositora. Alma muy pronto se sintió sola y aburrida en el rol de ama de casa mientras atendía a su familia, supervisaba las finanzas y ejercía como copista de las partituras y lectora de las pruebas de las obras de su marido. El amor entre Mahler y Alma siempre estuvo marcado por una serie de sentimientos paradójicos, plenos de contrastes y en los que la entrega y el desinterés, la lealtad y las infidelidades y la veneración y el menosprecio marcaron la pauta. La presencia de Alma es evidente en toda la producción mahleriana, hasta su muerte. Alma escribió en sus memorias: “Si yo me hubiera identificado con él, me hubiera hundido con él. Ignoré sus debilidades y le hice tan fuerte ante el mundo que parecía un haz de energía masiva “.

Sengler Robert «Esser»: Alma Mahler, 2019


Alma finalmente se hastió, dejó a Mahler, conoció y se enamoró del joven arquitecto Walter Gropius y mantuvo una relación amorosa con quien años después fundaría la Bauhaus. Mahler sublimó la traición de Alma en su Décima Sinfonía, que resume en la frase “Adiós, mi lira, adiós... Vivir por ti, por ti morir”.

La vida de Alma María Schindler siguió por muchos años, matizada con matrimonios, hijos y muchos amantes notables. Pero aquí se cierra el capítulo de Mahler.



jueves, 26 de agosto de 2021

INTERMEZZO 22. MÁS FLORES Y MÁS DE MI COLONIA.









No podía dejar pasar agosto sin traerles fotografías de flores de mi colonia y estas siempre merecen ser las primeras.










      Son una gloria los tulipanes de la          India.











Los hongos hacen presencia en las lluvias. Son sombrillitas.










                       ¡Hermosa solitaria!






















   
Los increíbles floripondios,
siempre boca abajo.

















       Le hago sombra con mi cuerpo para             retratarla.


















¡Iguanas ranas!




















      
    Este no necesita sombra, le sobra y la da.









Siempre será éste un motivo favorito de retratar,
desde los balcones de Santa María.

lunes, 23 de agosto de 2021

DEL VINO, LOS ÁRABES, LOS MUSULMANES Y EL ISLAM

Mahoma (Meca 570 - Medina 632)








En varias entradas, por lo menos dos, me he referido a la historia del consumo del vino en la humanidad, el que seguramente data de muchos miles de años, sin que haya indicadores objetivos de cuando fue.


Las primeras evidencias de vinificación para consumo masivo por una población datan de ocho mil años y están en el Cáucaso, en los límites de la actuales repúblicas de Georgia y Armenia. De ahí, su cultivo, vinificación y consumo se extendieron a todo el mundo a través de rutas comerciales y conquistas militares.


Las primeras regiones en adoptarlo fueron las vecinas, por supuesto, donde ahora se asientan Irán, Irak, Siria, los países de la península arábiga y Egipto. De este último se sabe, por evidencias definitivas, de su producción y consumo popular desde hace unos seis mil años. A la China lejana llegó hace unos cuatro mil y tardó bastante todavía en cruzar a Europa, primeramente a través de Grecia y apenas hace poco más de dos mil años a toda ella, llevado por las conquistas romanas, a las que se unían los primeros cristianos. Pero para el año quinientos, el vino se producía y consumía con generosidad en toda la península arábiga.









Las mil y una noches es una recopilación medieval de cuentos tradicionales del Oriente Medio.  Muchos son de contenido erótico y hay narraciones de aventuras de Aladino, Alí Babá y Simbad el marino. Quienes hemos tenido la fortuna de  leerlo, nos topamos con frecuencia que, asociadas al erotismo de muchos cuentos, aparecen frases y poemas enteros de alabanza al vino y su consumo, así como también narraciones de tremendas borracheras.



Omar Khayyam (1048–1131)








De Omar Khayyam, persa y de religión musulmana, matemático, astrónomo y poeta, sus poemas hablan de las cosas buenas de la vida, del amor, de los placeres terrenales, del vino; pero si uno ahonda un poco más, se encuentra con una profunda reflexión sobre la existencia humana, sobre la religión, el universo y la naturaleza.


El vino no le era extraño a los árabes ni a los musulmanes, pero ahora sabemos que los árabes, los  musulmanes y los islamistas, no toman bebida alguna que contenga alcohol, aunque también se sabe que muchos hacen trampa en sus países. ¿De dónde viene esta prohibición, severamente acatada en esos grupos de población humana? Aclaremos primeramente definiciones y conceptos, que no es lo mismo árabe que musulmán o islamista.

El término árabe se utiliza para referirse a todas las personas que nacen en países en donde el árabe es la lengua oficial, independientemente de su religión o ideas políticas. Se trata de una palabra que designa a un grupo etnolingüístico. O sea que puede haber árabes cristianos, musulmanes o ateos. El hecho de haber nacido en un país árabe no los obliga a practicar un dogma ni los convierte en conservadores. Originalmente, sólo eran considerados árabes aquellos que nacieran en la Península Arábiga, pero desde el siglo VIII este idioma se ha extendido a diversas partes del mundo, como Medio Oriente y el norte de África.

Musulmán es un término religioso. Se le llama musulmán a todo aquel que practica el Islam y basa sus creencias en El Corán. Pero ojo: ser musulmán no implica ser fanático y mucho menos terrorista. Hay poblaciones musulmanas en Europa y en América; las costumbres de los fieles cambian según el país de origen, la raza o incluso la condición social. Actualmente existen alrededor de mil 600 millones de musulmanes en el mundo, pero sólo el 20 por ciento de ellos son árabes. Todos creen en Alá como ser supremo.

Islamista es un término político. Se utiliza para referirse a aquella persona, musulmana o no, que promueve la adaptación de la vida política, cultural y económica del mundo a los mandatos del Corán.

Veamos las combinaciones que se dan en el mundo actual. Irán NO es un país árabe, es un país musulmán e islamista. Arabia Saudita es un país árabe, musulmán e islamista. Turquía NO es un país árabe, es un país musulmán y NO es islamista; es más, en su territorio hay un millón de hectáreas destinadas a viñedos.

Mahoma o Muhammad (Meca, 570 – Medina, 632) es considerado por los musulmanes como el último y más importante de los profetas, “sello” del mensaje revelado desde Abraham a través de figuras como Moisés o Jesús. Mahoma fue el fundador explicito de la religión musulmana, el Islam, y sus preceptos están claramente expresados en el Corán, libro sagrado de esa religión, que, según dicen, no ha sido modificado ni en un verso de lo dictado por Mahoma.


Ahora, unas citas textuales del Profeta que prohíben el consumo de vino:

“Los embriagantes, los juegos de azar, las prácticas idólatras y la adivinación del futuro no son sino una abominación, obra de Satán: ¡Evitadlos, pues, para que así alcancéis la felicidad!

“Si una gran cantidad de cualquier cosa causara embriaguez, entonces una pequeña cantidad de ello estaría prohibida".

El Corán



"La ira de Dios recae sobre diez tipos de personas que tienen relación con el alcohol: el que lo destila, aquella persona para la que se ha destilado, quien lo bebe, el que lo transporta, la persona para la que ha sido transportado, quien lo sirve, quien lo vende, quien utiliza el dinero producido por él, quien lo compra y quien lo compra para otra persona"



“El demonio busca introducir entre vosotros los gérmenes de la discordia creando enemistad y rencor a través del vino y el juego de azar, para que abandonéis la evocación de Allah”

Y así se prohibió para siempre el consumir vino para los musulmanes; los países islamitas aplican esta prohibición como ley nacional y en ellos no se producen bebidas alcohólicas, no se importan y no se venden. Se castiga a quien lo haga. Pero países islamitas hay en los que se puede hacer trampa, conseguirlas y beberlas.

A lo largo de la historia, esto ha dado lugar a conflictos diplomáticos. Uno reciente, de este milenio ocurrió en Francia cuando se programó una cena de gala para clausurar una visita del presidente de Irán. Los iraníes pidieron con tiempo que no se sirvieran bebidas alcohólicas durante ella. La secretaría de relaciones de Francia contestó que una cena en la que se ofrecerían los platillos más selectos de la cocina francesa, no podía ser sin vino. Los iraníes cancelaron la cena y abandonaron el país.

lunes, 16 de agosto de 2021

DE EPIDEMIAS, PANDEMIAS Y ENDEMIAS.


A propósito del CoViD-19

Bella imagen del SARS-CoV-2, el virus de CoViD-19,
visto a través de un microscopio electrónico de barrido.

La humanidad tiene casi dos años, desde diciembre de 2019, sufriendo mucho. En una provincia oriental de China apareció una nueva y mala enfermedad, CoViD-19, que afectaba las vías respiratorias en forma grave hasta la muerte por asfixia. Es una enfermedad por virus  y se culpó  de ella a los murciélagos, que al parecer eran huéspedes habituales y antiguos del virus que la produce (SARS-CoV-2). Se dice que algo sucedió en los hábitos humanos o en  la evolución del virus mismo, que hizo que tomara a los hombres como mejores hospederos, pues le ofrecían mayores facilidades para su reproducción y dispersión por contagio personal. Enfermó y mató a muchos chinos de esa región y se constituyó en epidemia.

La epidemia de CoViD-19 
en la provincia Wuhan en China.

Una epidemia se produce cuando una enfermedad contagiosa se propaga rápidamente en una población determinada, afectando simultáneamente a un gran número de personas durante un periodo de tiempo concreto.

Para enero y febrero de 2020 empezamos a saber que la enfermedad se salía de la provincia china originaria, ya cubría un gran terreno en su país y había casos fuera de él, en Europa,  con Italia a la cabeza. Se culpó a los vuelos transnacionales, se diseminó por reuniones masivas en juegos de fútbol, se difundió en toda Europa y nos llegó a América, siendo los países más afectados Estados Unidos, México y Brasil. 


Abril de 2020. La epidemia se extiende a la Europa occidental
 y alcanza América.


Era una enfermedad nueva, no había vacunas para prevenirla ni tratamiento contra sus causas o mecanismos de desarrollo, ocupaba países muy poblados y se siguió culpando a los viajeros transnacionales por avión. Siendo una enfermedad de transmisión aérea, por aerosoles, se convocó al mundo entero a prevenirse de ella cubriéndose boca, nariz y ojos prácticamente en forma continua, pero la enfermedad siguió matando mucha gente, particularmente a viejos, más, si tenían enfermedades concomitantes como diabetes, hipertensión arterial u obesidad.








Esto propició la portada del último número del año pasado de la afamada revista TIME, de los Estados Unidos, que concluye que el 2020 ha sido EL PEOR AÑO DE SIEMPRE,

Esta afirmación es discutible, pero es una opinión respetable.






Unos meses después la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró, con su autoridad en el tema, que CoViD-19, había alcanzado el grado de pandemia.


2021. Pandemia de CoViD-19

Pandemia es una epidemia infecciosa que ocurre a una escala que cruza las fronteras internacionales y que generalmente afecta a personas en todo el mundo.

Para entonces, todavía no se contaba con una vacuna eficiente y el tratamiento de la enfermedad no puede destruir al  SARS-CoV-2,  sólo modifica algunos mecanismos de la enfermedad. CoVid-19 seguía cobrando muchas vidas cada día. ¡Desesperante!

Se liberaron las vacunas, de diversos fabricantes en diferentes países del mundo y con distintos mecanismos de acción. Todas son efectivas y con  la misma tasa de riesgos, entre los que se incluye el que no genere inmunidad. Ninguna vacuna, para ninguna enfermedad, ofrece 100% de seguridad de inmunidad total.

La vacunación, a partir de marzo de este año, ha procurado ser masiva en todo el mundo, pero aún está muy lejos de ser universal, es decir, a la totalidad de la población humana. Los países que mejor lo han hecho son Estados Unidos e Israel, pero apenas rebasan el 50%. Sin embargo ha bajado la frecuencia de la enfermedad, con la ayuda de la “inmunidad de rebaño”, que algo se ha dado. Los avances en el tratamiento de los enfermos con CoVid-19 han disminuido la mortalidad, pero todavía es alta.

Pero la enfermedad ha tomado un rumbo que ha llevado a que la OMS la declare endemia. Este término hace referencia a un proceso patológico que se mantiene de forma estacionaria en una población o espacio determinado (puede ser todo el mundo) durante períodos prolongados. La enfermedad se mantiene en una población de hospedantes a lo largo del tiempo (años) en un nivel estable, incluyendo variaciones estacionales. Para fines prácticos, se queda para siempre.

Tales son los casos, entre otros, de la varicela, el sarampión, la poliomielitis, el catarro común y últimamente el SIDA (Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida), causado por el VIH (Virus de la Inmunodeficiencia Humana). En estas enfermedades no hay modo de acabar con el virus causante de ellas; hay métodos físicos de evitar el contagio (VIH) y/o vacunas, pero esos virus se han vuelto cohabitantes normales en nuestro espacio. Es posible que dentro de muchos años pueda decirse que alguno de ellos se fue; habrá sido por "aburrimiento del virus".

Todo hace parecer que  CoVid-19 seguirá ese camino. Los vacunados, si bien tendremos un alto índice de seguridad de no enfermarnos, no estaremos exentos de contaminarnos por contagio y trasmitir la enfermedad. Los métodos actuales de protección (uso de cubrebocas para boca y nariz y anteojos, sana distancia, evitar eventos concurridos o en espacios cerrados, lavado frecuente de manos y amplia ventilación de nuestras casas) serán normas sociales públicas por años. La vacunación, salvo casos muy especiales de contraindicación, es una obligación moral y social universal.

Casi todo en esta vida, por grave que sea, tiene un lado festivo. Los arquitectos y constructores ya diseñan casas y edificios habitacionales especiales que aseguren corrientes de ventilación continua. Y que decir de los diseñadores de modas que ya lanzan al comercio lentes y cubrebocas espectaculares y atractivos, que cambiarán la moda para siempre. Serán caros, pero serán, y al tiempo no me atengo, pues ya están.













lunes, 9 de agosto de 2021

DE LAS MUJERES DE LOS MÚSICOS 4. FRANZ LISZT.


Franz Liszt a los 47 años




Franz Liszt (1811-1886), húngaro de nacimiento y sentimiento, es uno de los personajes protagónicos más interesantes de la música, tanto por sus conceptos estéticos y sus creaciones como por su vida personal, que no privada, tan compleja y desconcertante. Hoy no diré de la música, haré chisme.





En su lecho de muerte, Adan Liszt, padre de Franz, advirtió a su hijo, de dieciséis años entonces, que las mujeres dominarían y trastornarían su vida. La profecía se cumplió: no solamente las mujeres lo enloquecieron, sino que también él trastornó y enloqueció a los corazones femeninos. Si bien había encanto en su rostro apasionado y en su cascada de pelo lacio que le hacían parecer como joven príncipe encantado, su verdadero sortilegio estaba en esas hábiles manos que surcaban el teclado.

A la muerte de su padre se encargó del sustento de su madre impartiendo clases. Pronto cobró fama como gran maestro particular y se convirtió en un ídolo de los principales salones de París. Entonces fue el intrépido y galante donjuán. Se cuenta que tuvo más de veinticinco intrigas amorosas (solamente de las que se supo) y nunca se casó.

Marie de Flavigny (1805 - 1876)

El gran amor de Liszt y su relación más estable, en la medida de lo posible, se llamó de soltera Marie de Flavigny. Mujer liberal, escritora de garra e historiadora, que adoptó el seudónimo de Daniel Stern cuando comenzó a colaborar con la prensa opositora francesa a comienzos de la década de 1840. Al momento de conocer a Liszt, en 1838, Marie era la condesa d'Agoult, pues estaba casada con el conde Charles d'Agoult, a quien abandonó sin más trámite cuando comprendió que el verdadero amor había tocado a su puerta. La relación, intensa y apasionada, duró 11 años y de la unión nacieron cuatro hijos: un hombre y tres mujeres. De una de ellas, Cósima, ya dije en la entrada del 26 de julio, en relación a la vida amorosa de Richard Wagner.



Carolyne Sayn-Wittgenstein
(1819 - 1887)


Su segundo gran amor fue la princesa Carolyne Sayn-Wittgenstein, periodista y ensayista aficionada, noble por su matrimonio con un príncipe, oficial del ejército ruso. Carolyne conoció a Liszt en 1847, durante una de sus giras musicales por Rusia. Ella se había separado de su marido y comenzaron a vivir juntos en Weimar en 1848. Ahí vivió con ella 15 años. La princesa era rica y católica y quiso regularizar su situación casándose con Liszt. Tuvieron suficientes razones ($) para convencer al Papa de anular su matrimonio previo, pero a punto de casarse hubo más razones por parte del marido y el Zar de Rusia y le anularon la invalidez de matrimonio. Posteriormente, la relación se convirtió en un amor platónico, sobre todo después de que el compositor recibió las órdenes menores de la Iglesia Católica. Tras la muerte del compositor quedó tan deprimida que sólo le sobrevivió unos pocos meses.

De 1855 a 1870 Franz Liszt vivió en Roma. Cuando cumplió 55 años, cansado de su vida de gitano errante, tomó las órdenes menores en la Iglesia Católica y se encerró en un claustro de dominicos. El Papa lo hizo abad y acostumbraba visitarlo para disfrutar y solazarse con sus improvisaciones. Como abate tonsurado, Liszt solía vestir traje clerical a la romana, aunque no por eso se cortó la melena. No le estaba permitido decir misa o confesar a los fieles, pero sí podía exorcizar al demonio. Tenía muchas libertades y a veces accedía a ellas. 


Olga Janina (1845 - 1914)

Así, el demonio lo tentó y no lo soltó como presa. A los 58 años, el abad en clausura se rindió a los violentos encantos de Olga Janina, una condesa cosaca, una preciosa ojinegra de 19 años. La música de Liszt escuchada en un concierto la impulsó a escribir al Maestro, ir por él, sacarlo del claustro e iniciar el idilio. Trató de envenenarse cuando pensó que Liszt la dejaría, pero no lo consiguió y sobrevivió bastantes años para escribir Recuerdos de una cosaca, que tiene un epílogo de desesperanza, cuando en su buhardilla, abandonada, sólo quedan, dominando los recuerdos, veinte retratos del gran músico.