Se tiende a englobar arte y cultura como sinónimos y se dice que es culto o tiene cultura quien disfruta del arte, y quien no, es un inculto. Estoy en desacuerdo con esta afirmación, que me parece basada en definiciones antiguas.
Primero hay que decir que el concepto de cultura es moderno, pues apenas tiene doscientos años y las definiciones han cambiado en ese tiempo. En el siglo XIX se dijo que cultura era la actividad del espíritu y sus cumbres eran la erudición clásica, la veneración y el ejercicio de la poesía, la escritura de la historia, la prédica moral y la creación artística. Para nuestros abuelos de principios del siglo XIX, cultura era la actividad secularizadora por excelencia, que afianzaba los vínculos de la nación, aseguraba alejamiento de la barbarie y distrubuía los productos que sólo una minoría disfrutaba, porque solo ella los comprendía. La Revolución Mexicana usó el término para el excedente de satisfactores espirituales que los gobiernos reparten o creen repartir. Finalmente, en la segunda mitad del siglo pasado se dio la definición que por ahora es vigente, que afirma que cultura es la suma de conocimientos, es el modo de vida, es el repertorio de saberes de una comunidad. Es aquello que le es peculiar a un grupo humano.
De esto resulta que no hay cultura sino culturas, y en las socidedades modernas se superponen. Un hombre puede pertenecer a varias, varias culturas pueden coexistir en un mismo espacio y una cultura puede estar diseminada por distintos territorios. Como ejemplo de esto pondré a los médicos mexicanos. Como profesionistas son parte de la cultura médica, con conocimientos, intereses y pecularriedades de su profesión, que se dan en cualquier lugar del mundo. Como mexicanos del 2026 forman parte de otra cultura, con su idioma, su religión, sus comidas, su gusto por la mugre y el fútbol; esto se da donde están los mexicanos. Y como habitantes del barrio, con sus peculiaridades y las de sus vecinos, hacen otra pequeña cultura; pequeña pero muy penetrante, que puede fijar, más que ninguna otra, modos personales de ser. No hay una cultura universal, pues el concepto de culturas es opuesto al de universalidad. Y tomando el ejemplo anterior, ni todos somos médicos, ni todos en el mundo somos mexicanos, ni mucho menos del mismo barrio.
Las culturas no existen por si mismas, sino que son creación del hombre; de su inteligencia y su lenguaje, que han permitido las abstraccions bipolares como bello-feo y bueno-malo. Estas abstracciones han sido los soportes del arte y de la ética, es decir, de las culturas. Las culturas son creaciones del hombre plural, del hombre social, no de un individuo. Existió la cultura griega, no la de Pericles; así como existe la cultura chicana, no la de Speedy González.
El mundo actual, con el desmoronamiento político y económico del bloque socialista, ha dejado de ser bipolar. Se enfrenta a las alternativas de la multipolaridad o la hegemonía de una superpotencia. Esta disyuntiva no sólo es política o económica, sino que está en juego la sobrevivencia de las culturas. Una cultura está formada por las peculiaridades de un grupo, más o menos grande, pero nunca universal.
Las culturas son cambiantes y es válido hablar de la cultura mexicana de finales del siglo pasado o la de ahora, la del primer cuarto del siglo XXI.
Si como hombres de nuestro tiempo nos atenemos a la definición vigente por ahora, vale la pena negar algunas ideas que son comunes entre la autonombrada "clase culta":
1. La cultura no se tiene, se vive; y en nuestra cotidianidad todos somos parte de ella.
2. La cultura no es el gusto, el disfrute y el consumo del arte. Esto es un elemento de la cultura de un grupo, pero no de "la" cultura.
3. No han existido ni existen culturas mejores, solo diferentes.
Por lo aquí ustedes ven, no es lo mismo cultura que arte y se pueden crear organismos que fomenten el arte, pero no la cultura.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario