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Soy Rogelio Macías-Sánchez, de tantos años ya, que se me permite no decir cuántos. Soy mexicano y vivo en México país, médico cirujano de profesión, neurocirujano y neurólogo de especialidad. Ahora y por edad, soy neurólogo y neurocirujano en retiro. Soy maestro de mi especialidad en la Facultad de Medicina de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y un entusiasta de la difusión de la ciencia a la comunidad. Pero eso no es toda mi vida. Soy un amante fervoroso de la música clásica, actividad que fomento desde mi infancia. La vivo intensamente y procuro compartirla. Soy diletante en vivo y mucho disfruto, de la música grabada, mejor cuando es en compañía de almas gemelas para esto. Finalmente, amo la vida y la disfruto. Parte de ello es comer bien y beber mejor, es decir, moderado pero excelente. De aquí mi afición a los vinos y las cavas. Los conozco, los disfruto y me entusiasma compartir lo que conozco y lo que me gusta. Esta página pretende abrir una comunicación sobre los vinos, la música clásica y la neurología para profanos. Si es socorrida, el mérito será de ustedes. Diciembre de 2022

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lunes, 31 de octubre de 2022

VIGILIA Y SUEÑO - CONCIENCIA Y ESTADO DE COMA.

                Conciencia   y   coma...
La RELACIÓN es la función primaria del sistema nervioso y la CONCIENCIA es la condición primaria para ejercerla. La relación es la capacidad de INTERACTUAR con elementos ajenos y conciencia es DARME CUENTA DE ... De conciencia se usan como sinónimos VIGILIA o estar despierto. La condición contraria normal a la vigilia es el SUEÑO; la condición anormal se llama inconsciencia, que en términos médicos es el ESTADO DE COMA.

Las funciones de vigilia y sueño son patrimonio de todo el reino Animalia; es decir, todos los animales del universo conocido. De su anatomía y fisiología normales ya dije en las entradas del 22 y el 29 de noviembre del 2021 de este blog; hoy diré de lo anormal, es decir, de la inconsciencia anormal, del ESTADO DE COMA. Por ello, recomiendo leer antes las entradas referidas de noviembre del año pasado.






La vigilia se mantiene por una acción compleja de la totalidad de la corteza cerebral, pero que  debe ser despertada por señales masivas que le llegan de los tálamos; previamente, estos han sido estimulados para hacerlo desde el sistema activador reticular ascendente (SARA) en el tronco encefálico. Una secuencia de abajo a arriba: un despertador, un mensajero y una despertada. Así es que estamos despiertos.



La función del sueño humano es mucho más compleja que la conciencia; con mucho, la función más compleja del sistema nervioso y de todo nuestro organismo. En sí mismo incluye dos funciones no totalmente entendidas ni explicadas hasta ahora: el dormir y el soñar. Repito que vale la pena ir a las entradas señaladas para entender esto; no valdría la pena repetirlo ahora.

Clínicamente, hay tres características incontrovertibles del estado de vigilia; el individuo humano despierto se mueve, tiene los ojos abiertos y habla. El que está en coma profundo no se mueve, tiene los ojos cerrados y no habla. Hay grados intermedios en que estas funciones están disminuidas sin llegar a perderse por completo. Antiguamente, estas condiciones intermedias se nombraban somnolencia, sopor, estupor, semiconsciencia, semiinconsciencia, semicoma, coma superficial, coma profundo y alguna otra que se me pasa, sin que estuvieran bien definidas ni universalizadas las características de estos términos; por lo tanto, no servían de nada para el ejercicio médico diario. Si los valores de una escala no se convierten a numéricos, la escala no es objetiva; no sirve para la ciencia ni para la medicina.

Bryan Jennett y Graham Teasdale










La escala de coma de Glasgow fue diseñada para evaluar de manera práctica el nivel de estado de alerta en los seres humanos. Fue creada en 1974 por Bryan Jennett y Graham Teasdale, miembros del Instituto de Ciencias Neurológicas de la Universidad de Glasgow, como una herramienta de valoración objetiva del estado de conciencia para las víctimas de traumatismo craneoencefálicoSu precisión y relativa sencillez extendieron posteriormente su aplicación a otras enfermedades no traumáticas.




La escala está compuesta por la exploración y cuantificación de tres parámetros: la apertura ocular, la respuesta verbal y la respuesta motora, dando un puntaje a la mejor respuesta obtenida en cada categoría.​ El puntaje obtenido para cada uno de los tres se suma, con lo que se obtiene el puntaje total. El valor más bajo que puede obtenerse es de 3 (1 + 1 + 1) y el más alto de 15 (4 + 5 + 6).


Apertura ocular
     
  • Espontánea                                 4 puntos
  • A la orden                                   3 puntos
  • Ante un estímulo doloroso         2 puntos
  • Ausencia de apertura ocular     1 punto


Respuesta verbal
  • Orientado correctamente          5 puntos
  • Paciente confuso                       4 puntos
  • Lenguaje inapropiado               3 puntos
  • Lenguaje incomprensible          2 puntos
  • Carencia de actividad verbal   1 punto


Respuesta motora
  • Obedece órdenes correctamente                                 6 puntos
  • Localiza estímulos dolorosos                                      5 puntos
  • Responde al estímulo doloroso pero no localiza        4 puntos
  • Respuesta con flexión anormal de los miembros       3 puntos
  • Respuesta con extensión anormal de los miembros   2 puntos
  • Ausencia de respuesta motora                                   1 punto


Entre menor es el puntaje obtenido es mayor la gravedad y el riesgo de muerte del enfermo. Cualquiera que sea la causa de la depresión de la conciencia, puntajes menores de ocho (8) son indicación definitiva de llevar al paciente a la sala de terapia intensiva.

lunes, 24 de octubre de 2022

DEL PÚBLICO DE LA MÚSICA 2.



Tengo un amigo llamado Rodrigo de las Marismas. Además del nombre tan espectacular, tiene una esposa hermosa y sensata que se llama Mariana y una muy vasta cultura, de la que es parte importante su interés y conocimiento por la música. Como es rico, tiene tiempo y no es tacaño, asiste a gran número de los espectáculos musicales de México y es poseedor de una enorme colección de música grabada. Sería mi amigo ideal si no tuviéramos opiniones tan diametralmente opuestas en lo que al arte se refiere, como lo podrán constatar.


Rodrigo vive en la Ciudad de México y es un seguidor de este blog. El lunes 12 de septiembre leyó la entrega que se tituló DEL PUBLICO DE LA MÚSICA. Al leerlo, todo iba más o menos bien, según me dijo después, hasta que se topó con el párrafo donde me refiero al "gusto" del público como un elemento subjetivo y variable que determina la creación de la música. Y peor se dieron las cosas cuando leyó que "el público no se equivoca". Entonces tomó el teléfono y durante un rato largo se dedicó a rebatir mis conceptos. No les referiré toda la discusión, pero si algunas de sus ideas que son cabalmente válidas.


Teatro de los Campos Elíseos en París


¡Claro que el público se equivoca!, fue su saludo, y me recordó la noche del 29 de mayo de 1913, cuando un público furioso destruyó el patio de butacas del Teatro de los Campos Elíseos de París, donde se daba el estreno de La Consagración de la Primavera de Stravinsky. No se recuerda escándalo peor en la historia del arte por el disgusto de un público ante una obra, y las fotografías de lo sucedido más recuerdan una ciudad bombardeada que el escenario civilizado donde se estrenaba la obra de afamados artistas. Continúa Rodrigo: Stravinsky es ya un clásico del siglo XX, es impensable la música moderna sin sus aportaciones y La Consagración de la Primavera es una piedra angular en la historia de la música. La historia los ha consagrado y el público de entonces se equivocó totalmente.

Es cierto lo que dijo mi amigo, pero el público no se equivocó. La zacapela se organizó porque empezaron a pelear durante la función los detractores y los seguidores de Stravinsky, y como ningún bando tenía superioridad franca, la pelea se prolongó y fue muy violenta; pero en el escándalo hubo tantos equivocados como acertados, y desde la siguiente función que se dio, la obra fue siempre un éxito. Le dije a mi amigo que ese público, como un todo, no había estado equivocado y que había sido un público crítico, lo que no siempre se da.

Rodrigo vuelve a la carga con el tema del gusto y me recuerda una frase de Rousseau. "Cada hombre tiene un gusto particular por el cual da a las cosas que llama bellas y buenas, un orden que no le pertenece más que a él". Por lo tanto, no hay un gusto general en el que puedan apoyarse los artistas para crear su obra. En la época barroca y en la clásica, en todo caso, usaron el gusto del patrón o del mecenas como guía, pero hace largo tiempo que ya no se usa eso; el romanticismo mató ese concepto infinitamente intelectual, empequeñecedor, incompatible con el genio que se ríe de las reglas, del gusto, del buen gusto y del mal gusto.


Una de las pinturas negras de 
Don Francisco de Goya y Lucientes

Seguía mi amigo por el teléfono: Si lo que tú dices fuera cierto, Rogelio, el buen gusto sería la peor de las calamidades, pues llevaría directamente a la creación artística como un departamento de alta costura, una especie de manufactura de perfumes especializados. Si Goya se hubiera atenido al buen gusto de su época, nunca hubiera hecho sus pinturas negras y Beethoven no hubiera escrito sus últimos cuartetos.


Me presenta a Pierre Boulez que de joven se preguntaba: ¨¿Estaré irremediablemente determinado por el gusto de una época? O ¿voy a contribuir yo mismo a forjar sus elementos? ¿Seré víctima del buen gusto de mi época o de su mal gusto? ¿Debo rebelarme y hacer abstracción de sus criterios, que aparentemente no puedo llegar a dominar?” Pierre Boulez se contestó con su obra, personal e intelectual, posiblemente genial e ignorante del gusto general.

Esto y más me dijo Rodrigo por teléfono, pero por ahora, ya basta.


 

lunes, 17 de octubre de 2022

¿ES EL VINO BUENO O MALO PARA LA SALUD?


Letra capital  a
de un silabario italiano
del Renacimiento temprano.






 decir del vino vengo
de su bondad y maldad
que pecado sería ocultar
los saberes que le tengo






El vino, con todas las implicaciones que el nombre indica, es un eje cultural importante de una buena proporción de la población mundial actual, a saber: la Europa de origen cultural grecolatino incluyendo a la Rusia europea, los países caucásicos, ya sean europeos o del cercano Oriente y todo éste, incluyendo Líbano e Israel; algunos países americanos como Argentina, Chile, México y los Estados Unidos también se incluyen. Podemos añadir a Sudáfrica y Australia, que ella sola es isla y continente. No sé qué proporción de la población humana esté comprendida en esta lista, pero sí sé que el país que ahora alberga casi la quinta parte de la población humana, China, no participa en este listado, por ahora.

Fresco egipcio que muestra 
el uso doméstico  del vino.
Los jeroglíficos arriba lo explican.


Sabemos que la vinicultura data de unos ocho mil años y lo hizo desde el Caúcaso. De hace unos seis mil hay documentación escrita que la respalda y desde entonces se ha escrito, en prosa y en verso, en breve y en extenso, de sus virtudes y defectos, de hechos históricos que tuvieron alguna relación con el vino y de los riesgos y beneficios de beberlo. Sin embargo, en la inmensa mayoría de los casos en todo el mundo, sino es que en todos, se aprecia y comienza a beber y disfrutar sin saber nada de todo lo escrito al respecto. Tardaría toda la vida en hacerse y la vinicultura hubiera desaparecido.

Yo empecé a escanciar vino en mi juventud, hace por lo menos sesenta años. Siempre ha sido un deleite, nunca me he embriagado con él y es hasta hace unos cincuenta años que me he enterado bien de su historia, sus procesos de producción, sus cualidades, sus calificaciones y sus riesgos y ventajas para la salud, individuales y colectivos. De esto último no se puede librar uno ahora, pues la invasión de la intimidad a través de la Internet y plataformas similares es casi absoluta y no se puede escapar de ella. A diario nos “informan” de lo bueno y lo malo de todo, casi siempre excesivo y amplificado y es casi imposible vivir excluyendo esa vorágine informativa global, obligatoria y finalmente desinformativa. Es toda una habilidad mental extraordinaria el poder excluirla de nuestras vidas. Yo no lo he conseguido.



Un tema común es si el vino es bueno o malo para la salud física. Sin exagerar, diariamente aparece un artículo en las plataformas informáticas actuales, que dice que el vino no es bueno ni es malo..., sino todo lo contrario y enarbolan sus documentos de pretensión científica. La verdad es que les hago poco caso si acaso alguno les hago. Mi experiencia como buen aficionado al vino y el hecho de ser médico me ha permitido adoptar una postura honesta. Sé de los riesgos y de los beneficios, que siempre he puesto en la balanza y así he fijado mi actitud. Ustedes la conocen a través de lo expresado en  numerosas entradas de este blog.

El beneficio principal es estético, es el gusto de verlo, olerlo y saborearlo, que no es de poca importancia, es de mucha y primera, y repetidamente lo he enfatizado. Le sigue el beneficio a la salud, que desde tiempos inmemoriales se ha conocido y parece ser que lo único que verdaderamente favorece el vino es la salud de la circulación sanguínea a través de disminuir el riesgo de enfermedad vascular oclusiva del corazón y el cerebro. Lo hace a través del resveratrol, un polifenol que finalmente es un antioxidante con clara acción sobre la capa interna de las arterias, lo que previene su engrosamiento y la consecuente reducción de su calibre. Esto mantiene una mejor circulación particularmente, repito, del corazón y el cerebro, y así disminuye el riesgo de infartos cardíacos o cerebrales. El resveratrol se encuentra en frutos rojos y en semillas, y para lo que nos interesa, en el hollejo de las uvas rojas. Por eso, el vino tinto es mejor, para esto, que el blanco. Parece ser que éste es el único beneficio para la salud física que ofrece el vino, particularmente el rojo, pero ¡qué más desearíamos que eso de muchos otros alimentos o bebidas!



También desde miles de años ha, se han descrito trastornos graves de la salud por el vino, incluso la muerte rápida, como la de Alejandro Magno, que murió en una horrible borrachera en Persia. Los efectos nocivos para la salud por el vino, agudos o crónicos, son por el alcohol y en proporción directa a la cantidad que se consuma del mismo. El vino, en la actualidad, contiene alcohol en una proporción del 14 por ciento, grado más grado menos, para el tinto. Para el blanco son 12 grados. Si consideramos que los aguardientes como el tequila, el cognac, el whisky, el vodka, el mezcal, el brandy, el ron y algunos otros que se me escapan, tienen alrededor de 40 por ciento, eso significa que el vino tiene apenas la tercera parte parte de alcohol que estos aguardientes. El alcohol etílico es el mismo para todas estas bebidas; la diferencia es la cantidad.

El daño para la salud por el alcohol es principalmente al hígado y al sistema nervioso con enfermedades graves, crónicas, progresivas y mortales, pero por supuesto que el riesgo es mayor con los destilados que con el vino. Tomar vino es saludable, mejor el rojo que el blanco, si se bebe con las comidas y no más de 375 mililitros al día, media botella, dos vasitos de buen vino. En este caso, para ustedes, por ustedes y con ustedes, ...

                                                              ¡Salud!







 
 

jueves, 13 de octubre de 2022

INTERMEZZO 43. FOTOGRAFÍAS CONSENTIDAS A TRAVÉS DEL TIEMPO Y LOS LUGARES.





La selección de fotografías para esta entrega no la hice en base a una supuesta calidad técnica o estética, sino sentimental. Son imágenes que me dicen algo, me emocionan o me traen bellos recuerdos. Algunas tienen cincuenta años y ninguna es fatal, no se preocupen.


Esta se llama "Iniciando el camino de la vida". Madre e hijo, éste apenas con  un año cumplido.






La iglesia de mi pueblo, perdón, mi ciudad durante cincuenta años: Morelia y su catedral.









Pobrecillo, se desveló toda la noche estudiando para el examen y reprobó (?)











Entrando a la modernidad...

Puerta principal del Templo de San Francisco en Morelia, siglo XVI.  Hermoso barroco plateresco









Echándose la tlapalería encima...









Ardilla comiendo su nuez en un parque de Chicago...












... frente a un hermoso rascacielos en Chicago.







Muelle en Rosarito, Baja California, México


 






Leyendo el periódico en Colima.






       Aprendiendo de los mayores...

 




         



Palacio de Bellas Artes, Ciudad de México.                                                            






Orquesta Infantil de Morelia tocando una pieza sinfónica en la Plaza de San Francisco.






"Y nosotros los pobres marinos,
hemos hecho un barquito de vela,
pa' vivir en el fondo del mar     
que ya no se puede vivir en la tierra."  

Los bribones
  Años 60s del 1900




                                                                                  



lunes, 10 de octubre de 2022

DE LOS TRAUMATISMOS CRANEOENCEFÁLICOS O SEA, DE LOS GOLPES EN LA CABEZA.



Los golpes en la cabeza son una calamidad, comenzando por su nombre médico: traumatismos craneoencefálicos, que abreviamos TCE. Por razones de economía en la escritura y de darle ligereza a esta entrada, al referirnos a ellos sólo pondremos la abreviatura.

Gaetano Gandolfi
Caín matando a Abel (ca. 1620)



Y son una calamidad desde el principio de la humanidad si nos atenemos a lo que afirma la Biblia: En el principio Dios creó a Adán y a Eva y los soltó jovenzuelos en el paraíso. Pronto tuvieron dos hijos, Caín y Abel, que crecieron dedicados, probablemente, al pastoreo y la recolección de frutas y semillas. Por envidias generadas porque el Señor apreciaba más los sacrificios que le ofrecía Abel, Caín lo mató con una quijada de burro. Aunque no se menciona como lo mató, debe haber sido golpeándole la cabeza, pues es el único modo de matar a un prójimo con una quijada de burro. Los artistas plásticos que milenios después de ocurrido han reproducido ese hecho, así lo testimonian, pero la verdad es que no se sabe con que arma lo mató, si acaso lo mató y si acaso existieron.




Rudy Coronado fue un modesto boxeador mexicano de Guadalajara que peleó desde 1951 hasta 1962. En ese año, en Acapulco subió al
ring por última vez en su vida. Fue derrotado por la vía del nocaut del que nunca despertó. Lo transportaron a la Ciudad de México, al Hospital de la Raza del IMSS, donde yo era residente de primer año en el servicio de neurocirugía. Llegado en la noche, hicimos los estudios de los que entonces disponíamos e hice el diagnóstico de hematoma subdural agudo y contusión cerebral generalizada severa. Busqué a mis maestros, que no pudieron venir a esa hora y me indujeron a operarlo en la noche con la ayuda de los internos rotatorios de pregrado. Así lo hice, no lo hice mal y constaté la verdad de nuestros diagnósticos iniciales. Rudy Coronado no murió esa noche ni pronto, pero nunca despertó. En estado vegetativo permaneció un buen tiempo; murió fuera de nuestro hospital.


Entonces fui invitado a un programa de televisión para discutir temas de interés social. Expuse mi tesis, que hasta ahora sostengo, de que el boxeo debe ser prohibido, pues es un “deporte ?” en que el objetivo es matar al contrario por TCE. Cada año son varios los boxeadores muertos por eso alrededor de todo el mundo y México aporta su cuota.

Luis Donaldo Colosio

Otro tipo de TCE, pero más frecuente y grave que los anteriores, son los producidos por proyectiles de armas de fuego, es decir, los balazos. Entre todos los muertos que diariamente ocurren por este mecanismo en nuestro país y en otros más o menos iguales de salvajes, hay mucha gente famosa que ha sido muerta por balazos en la cabeza; a saber, los presidentes de los Estados Unidos Abraham Lincoln (1865) y John F. Kennedy (1963), el luchador social y Premio Nobel de la Paz Martin Luther King (1968). En México, los candidatos presidenciales en campaña Álvaro Obregón (1928) y Luis Donaldo Colosio (1994) y muchos más en todos los lados del mundo.

Las causas y mecanismos de los TCE en México son, en orden de frecuencia, accidentes automovilísticos y de motocicleta, violencia, accidentes de trabajo y accidentes domésticos; los dos primeros representan más del 90 por ciento.

En los traumatismo por accidente automovilístico, las razones de las lesiones graves y mortales son, en orden de frecuencia también, exceso de velocidad, estado de ebriedad alcohólica del conductor, no usar cinturones de seguridad  y el uso de teléfonos celulares al manejar. En los accidentes en motocicleta, el NO usar cascos de seguridad, tanto el piloto como el pasajero de atrás.

Para la violencia, ahora tan crecida en México, no tengo palabras para decir de ella. La tristeza y la angustia me lo impiden. La dejo a ustedes como tema de reflexión.

lunes, 3 de octubre de 2022

“EL ANILLO DEL NIBELUNGO". 2: LA MÚSICA DEL MITO.

 

Teatro del Festival de Bayreuth, donde se
estrenó en agosto de  1876
El Anillo del Nibelungo.



En la entrega anterior escribí sobre “El mito del Anillo del Nibelungo”; hoy lo haré sobre la música para ese mito. Me referiré a la Tetralogía de Richard Wagner, obra cósmica que el maestro de Bayreuth entregó a la fascinación de los hombres, cuestionando y enriqueciendo el lenguaje musical y el dramático.


El conocimiento del argumento, que es tal como lo escribí la semana pasada, se presta a interpretaciones diversas que dependen de las posturas sociales o políticas de quienes lo analizan. Así, George Bernard Shaw vio en El Anillo la cristalización dramática y musical de los postulados comunistas, con el derrocamiento de los corruptos y decadentes capitalistas y la toma del poder por el pueblo. Los nacionalsocialistas alemanes del segundo cuarto del siglo XX lo interpretaron como la evidencia del destino manifiesto de la raza aria, pura, descendiente de los dioses y superior. Wagner nunca manifestó un programa político o social de El Anillo, pero es claro que esta obra no se pudo hacer antes de la Revolución Industrial de principios del siglo XIX. Trata de la lucha de una raza de hombres, nacida de los dioses, que sacrificando a los mejores de los suyos se alza victoriosa y toma el poder sobre la tierra. La obra puede parecer subversiva y lo es.

Ese pensamiento, puesto en un marco de poesía medieval alemana, se desarrolla durante casi quince horas a través de un fluido continuo musical, fluido y continuo a pesar de que necesitó veinticinco años para completarse.

Musicalmente, El Anillo tiene muy pocas deudas; su originalidad es abrumadora y desde el empleo de la voz (declamativa, mitad recitativo, mitad arioso y estrictamente silábica) a la ausencia de arias convencionales, desde la trama notable de leitmotiven (“motivos conductores” descriptivos o sugerentes, rítmicos, melódicos o armónicos, que regulan tanto la estructura dramática como la musical) hasta su mensaje poético y filosófico, todo es aporte novedoso a la música del siglo XIX. El flujo sempiterno del Rin, el fuego que rodea la inaccesibilidad de Brunhilda, el oro conflictivo, la espada redentora o cualquiera de los casi cien leitmotiven de la Tetralogía son expresiones musicales que, por su propia esencia, proporcionan a los personajes su completo significado y arrebatan al oyente por su fuerza y poderío excepcionales.

La mejor definición de leitmotiv la hizo Lavignac: “La materialización musical sistemática de una idea dará un cuerpo claramente reconocible y perceptible a un personaje, a un hecho, a una impresión determinada”. Para ello, el leitmotiv debe ser breve, fácilmente reconocible, en consecuencia claramente ritmado y, lo más a menudo posible, confiado al mismo instrumento. El leitmotiv es la sustancia primera de la urdimbre wagneriana y, muchas veces, cuando dice lo que los personajes no dicen o aquello que ni siquiera saben conscientemente, es expresión inefable de fantasías secretas o inconscientes.

En sus reflexiones sobre Wagner, Theodor Adorno dice: “La cohesión de la sonoridad en virtud de su división es una de las características más importantes de la técnica wagneriana. La totalidad nace de su reducción a minúsculos contornos individuales, los cuales, cuando se acercan a un valor límite, pueden fundirse en un continuum y, más aún, son el origen de amplios planos sonoros”.

El eje constituyente de esta narración heroica es la música porque esencialmente la poesía, para Wagner, no es otra cosa que lenguaje pentagramado. Por eso sólo la música puede decir algo cuando todo ha callado, sólo la música puede dar sonido al silencio. Wagner así lo dijo: “Para lograr este resultado es menester que el poeta esté poseído de un vivo sentimiento de las tendencias de la música y de su inagotable potencia de expresión, porque es preciso que construya su poema de manera que penetre hasta en las fibras más delicadas del tejido musical y que la idea que expresa se resuelva enteramente en el sentimiento”.

Paradigma de la imaginación romántica, estas más de catorce horas de música filosófica no se pierden en una maraña de confusión, sino que, gracias a la genialidad del músico y especialmente al sistema de “motivos conductores”, conservan una estructura transparente sin mácula, una posibilidad de abordaje plenamente inteligible. Wagner accede al símbolo, pero este se hace maleable y diáfano en sus manos. Se trata del destino de los dioses y del drama particular del mundo que nos han legado, la paradoja judeocristiana de conciliar la omnipotencia de Dios y el libre albedrío de los hombres

El Anillo tiene la significación singular de un vasto fresco épico, de un organigrama filosófico único en la historia musical donde todas las situaciones humanas posibles (el amor, el erotismo, el adulterio, el incesto, el conflicto generacional, la lucha por el poder, la corrupción del dinero, la mentira, el ansia de trascendencia) se dan cita en esas corcheas dibujadas por la grandeza creadora de un privilegiado. Wagner lo dijo en una carta a Franz Liszt en noviembre de 1852: “El Anillo es el poema de mi vida, de todo lo que soy y de todo lo que siento”.

El Anillo incluye, como mínimo, una decena de relatos superpuestos y simultáneos, muchos de los cuales deben ser sutilmente detectados por el espectador. Esto es como un contrapunto monumental cuyas líneas melódicas estarían constituidas por las partituras vocales, musicales, visuales, y la armonía por sus combinaciones en la escena.

Por su significación en el mundo del arte, por su fuerza épica, por su grandiosidad elocuente y temeraria, por sus muchas horas de pentagrama, por su incesante manantial de sugerencias poéticas y de leitmotiven, Richard Wagner logró en las páginas de El Anillo dialogar con los dioses de tú a tú, inmiscuyéndose no sólo en su vida diaria sino en sus sueños más delirantes, en sus arrebatos más agresivos, en sus nostalgias más hondas, tal como si fueran humanos.

Escena final de El ocaso de los dioses
en la producción del Teatro Real de Madrid
en enero de este año.


lunes, 26 de septiembre de 2022

EL MITO DE "EL ANILLO DEL NIBELUNGO". 1

Las Eddas, en prosa,
en una publicación de 1668







Se llama mito a un relato fabuloso que se supone acontecido en un tiempo remoto y casi siempre impreciso. Los mitos suelen referirse a grandes hechos heroicos que, con frecuencia, son considerados como el fundamento y el comienzo de la historia de una comunidad o del género humano en general. La mitología es la recopilación de los mitos de un pueblo.



La mitología de los germanos fue elaborada en los primeros doce siglos de nuestra era y recopilada por un islandés anónimo del siglo XIII en una colección de poemas conocidos como Eddas, que contienen un poema cosmológico llamado Voluspá seguido de otros que se refieren a los dioses y a los héroes. La otra fuente y a su vez producto de la mitología germánica es el Cantar de los Nibelungos, epopeya popular recopilada en el siglo XII, en la que se relata la historia de Sigfrido: su origen, su casamiento, sus hechos heroicos, su asesinato, la venganza de su viuda y la destrucción del reino de los burgundios por los hunos.

Richard Wagner (1813 - 1873)

Una primera lectura de las Eddas y del Cantar de los Nibelungos deja más confusión que conocimiento, pues son infinidad de hechos y protagonistas, repetidos en muy distintas versiones, con diversos nombres para los mismos personajes y mezclado todo en un tiempo tan confuso y antiguo que no permite crear cronología alguna. Richard Wagner tomó toda esa mitología, la ordenó como el creyó que debió ser, editó los hechos y los personajes conforme a sus ideas sociales y nos heredó la versión moderna de la mitología germánica, que es la que nos ha permitido, a muchos germanos y no germanos, conocerla. Wagner no agregó ni un hecho ni un personaje; solamente hizo el poema que habría de usar para esa creación magna del genio humano: El Anillo del Nibelungo, festival escénico en un prólogo y tres jornadas.

El oro del Rin

 

En el prólogo, que lleva el nombre de El Oro del Rin, todo es fantástico y no actúa ser humano alguno. Aparece el fondo del legendario río, donde sus tres hijas custodian la roca que contiene el mágico tesoro del oro del Rin. Alberico, nibelungo, del imperio de las sombras, feo y deforme pero astuto, roba el mágico tesoro, renunciando con ello al amor.

Aparecen las montañas donde destaca el Walhalla, suntuosa residencia que han mandado construir los dioses, prometiendo como pago a Freia, diosa de la juventud. Wotan, el padre de los dioses, se niega a reconocer la deuda, y los gigantes constructores aceptan trocarla por todo el oro del Rhin y el mágico anillo que con él se fabrica. Los dioses deberán quitárselo a Alberico.

Los dioses descienden al antro de los nibelungos, donde Alberico tiene como esclavos a múltiples enanos y a su hermano Mime. Con engaños y traiciones los dioses le roban el oro y el anillo que da infinitos poderes, así como el tarnhelm, yelmo de malla que puede volver invisible a su poseedor o cambiarlo en cualquier otro ser. Todo lo entregan a los gigantes Fasolt y Fafner. Éste mata a su hermano, disputando por el anillo y se retira con todo el tesoro, solo desdeñando una espada. Los dioses sienten que su destino esta amenazado, pero deciden ocupar su palacio. Donner, dios del trueno, provoca una tempestad y después de ella, por el arco iris que aparece, ascienden al Walhalla.

La valkiria



En la primera jornada, que por nombre lleva La Valkiria, ocurre el encuentro amoroso de dos hermanos gemelos, Sigmundo y Siglinda, hijos del dios Wotan y una mortal. Siglinda ha sido obligada a ser la esposa de Hunding, un rudo cazador, a quien adormece para huir con Sigmundo después que este ha logrado arrancar la espada mágica, la Nothung, que estaba destinada para el héroe que habría de asegurar para los dioses el poder del mundo.

 

 Las valkirias, hijas de Wotan y de Erda, diosa de la tierra, son las encargadas de llevar al Walhalla a los héroes caídos en la lucha. Brunhilda, la favorita de su padre, es enviada a ayudar a Sigmundo, perseguido por Hunding; pero Fricka, esposa de Wotan y diosa defensora del derecho conyugal, exige que Sigmundo sea vencido. Brunhilda se propone defender a Sigmundo, pero Wotan, acosado por su esposa, hace que éste muera. La espada de Sigmundo queda rota y Siglinda huye protegida por Brunhilda.

A la roca de las Walkirias, en la cima de una montaña, llegan Brunhilda y Siglinda, para quien Brunhilda pide protección a sus hermanas, pero estas temen la cólera de Wotan. Brunhilda hace que huya Siglinda, anunciándole que está encinta de un hijo que se llamará Sigfrido, quien será el héroe que matará al dragón que cuida el Anillo maldito. Wotan, en un diálogo de sentimientos encontrados, le reprocha a la hija la desobediencia y esta le responde que hizo lo que en el fondo Wotan quería que se hiciera. Wotan lo entiende, pero Brunhilda debe ser castigada. Quedará en un sueño profundo y será despertada por un héroe que no conocerá el miedo. El cuerpo durmiente de Brunhilda queda envuelto en una muralla de llamas.

Sigfrido enfrenta al dragón

La segunda jornada, que se llama Sigfrido, continúa la historia de la Walkiria veinte años después. Siglinda murió al nacer Sigfrido y como herencia le dejó los pedazos de la espada de su padre. Sigfrido se ha criado con el enano Mime, hermano de Alberico, y es un joven vigoroso e insolente que no conoce el miedo. Mime, que es herrero, no ha logrado unir los pedazos de la espada de Sigfrido con la cual podría vencer a Fafner, transformado en un terrible dragón que cuida la caverna del anillo. Sigfrido funde la espada y a golpe de martillo la forma y tiempla. Jubiloso, blande la Nothung y se encamina al bosque, mientras Mime prepara un brebaje para matarlo en cuanto tenga el anillo.

En el bosque, a la sombra de un tilo, Sigfrido escucha los mágicos murmullos de la floresta y el canto de los pájaros. Se siente extasiado, pero no entiende su lenguaje. Los llamados con su cuerno de caza atraen al dragón, a quien vence en titánica lucha hundiendo su espada en el corazón de Fafner. Al sacar la espada, la ardiente sangre le moja un dedo que el se lleva a la boca. En ese momento Sigfrido comprende el lenguaje de los pájaros. Uno le aconseja entrar a la caverna, apoderarse del yelmo mágico y del anillo. Avisado por el pájaro de la estratagema de Mime, pronto lo mata. A poco, el canto del pájaro le dice de la roca donde duerme Brunhilda y le muestra el camino.

Erda, la diosa de la Tierra, le anuncia a Wotan que se acerca el ocaso de los dioses, los cuales deben dar lugar a la humanidad triunfante, la de Sigfrido y Brunhilda. Sigfrido llega a la roca y cuando Wotan quiere impedir su paso, le rompe su báculo y el padre de los dioses desaparece para siempre. Sigfrido avanza a través de las llamas. Surge el día y con tímida emoción besa en los labios a Brunhilda que despierta. Ha dejado de ser valkiria para convertirse en mujer y, rendida, caer en los brazos de su esposo.
El ocaso de los dioses


La última jornada es El Ocaso de los Dioses. Las Nornas, hermanas del destino, anuncian el fin de la era de los dioses. Mientras tanto, en la roca de las valkirias, Brunhilda y Sigfrido se juran fidelidad eterna. Sigfrido le entrega el Anillo a Brunhilda y esta le da su corcel favorito y su armadura. Se despiden, pues Sigfrido viaja al Rhin, al castillo de los Gibichungos, cuyos reyes, Gunther y su hermana Gutruna, se han aliado con Hagen, hijo de Alberico, para tomar el anillo y el Oro del Rhin. Gutruna le ofrece a Sigfrido una bebida mágica que lo hace olvidar a Brunhilda y enamorarse de Gutruna. Gunther quiere conquistar a Brunhilda y Sigfrido se la promete si Gutruna se casa con él. Con ayuda del yelmo mágico, Sigfrido se transforma en Gunther y va a la roca en busca de Brunhilda, a quien arrebata el anillo.

Al regresar al castillo de los Gibichungos, Alberico y Hagen conjuran para tener el anillo y este se dispone a preparar la doble boda, Gunther con Brunhilda y Sigfrido con Gutruna. Al llegar Brunhilda y Sigfrido todavía bajo los efectos del brebaje del olvido, le pide explicaciones. Sigfrido la desprecia y ella lo acusa de traidor. Hagen promete vengarla y organizará una cacería en la que se atribuirá la muerte de Sigfrido a un jabalí.

En un valle cerca del río las hijas del Rin se recrean y se lamentan de la pérdida de su tesoro. Llega Sigfrido que se encanta con su gracia y belleza. Le piden el anillo y él se burla de ellas. Las ninfas lo amenazan y le anuncian su próxima muerte. Hagen y los cazadores se unen a Sigfrido, y antes de matarlo le ofrecen una bebida para que recobre la memoria. Con la lanza clavada por la espalda Sigfrido expira, enviando un supremo adiós a su bien amada Brunhilda. Un cortejo fúnebre conduce el cuerpo del héroe muerto a la sala del castillo de Gunther, donde Gutruna cae abrazando el cuerpo de su esposo. En la disputa por el anillo Hagen mata a Gunther y cuando el asesino se aproxima al cadáver para apoderarse de la joya fatal, el brazo de Sigfrido se levanta en solemne amenaza. Termina la tragedia con la inmolación de Brunhilda en la pira funeral de Sigfrido. Toma una antorcha, enciende la hoguera, salta sobre su caballo y se lanza en medio de las llamas. Como una visión, el cielo se incendia y el Walhalla se desploma en el horror grandioso de un océano de fuego. El oro y el anillo maldito regresan al río y la tierra es entregada a los hombres.