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Soy Rogelio Macías-Sánchez, de tantos años ya, que se me permite no decir cuántos. Soy mexicano y vivo en México país, médico cirujano de profesión, neurocirujano y neurólogo de especialidad. Ahora y por edad, soy neurólogo y neurocirujano en retiro. Soy maestro de mi especialidad en la Facultad de Medicina de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y un entusiasta de la difusión de la ciencia a la comunidad. Pero eso no es toda mi vida. Soy un amante fervoroso de la música clásica, actividad que fomento desde mi infancia. La vivo intensamente y procuro compartirla. Soy diletante en vivo y mucho disfruto, de la música grabada, mejor cuando es en compañía de almas gemelas para esto. Finalmente, amo la vida y la disfruto. Parte de ello es comer bien y beber mejor, es decir, moderado pero excelente. De aquí mi afición a los vinos y las cavas. Los conozco, los disfruto y me entusiasma compartir lo que conozco y lo que me gusta. Esta página pretende abrir una comunicación sobre los vinos, la música clásica y la neurología para profanos. Si es socorrida, el mérito será de ustedes. Diciembre de 2022

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lunes, 9 de octubre de 2023

DE LA PRIMERA SINFONÍA DE MAHLER.

Belleza vegetal escondida en el rincón
 de una rampa de acceso a la Sala Tlaqná
la noche del pasado viernes.


La noche del pasado viernes 6 de octubre regresamos a la hermosa Sala Tlaqná, de la Universidad Veracruzana en Xalapa, para estar presentes en el concierto de la Orquesta Sinfónica de Xalapa (OSX), que bajo la dirección de su titular, el maestro Martin Lebel, cerró su programa de esa noche con la Sinfonía No. 1 de Gustav Mahler (1860 - 1911). Fue tan grande la emoción que se generó en mi alma al terminar la obra, que decidí, para hoy, decir sólo de ella y para ello consultar a mi alma.



Gustav Mahler (1892)

La Sinfonía No. 1 es pieza de la juventud de su autor, tan austriaco como alemán además de judío, que siempre se sintió considerado extranjero en cualquier lugar del mundo. La obra tuvo una prolongada gestación. Empezó a trabajar en ella en 1884, cuando tenía 24 años y ya era un connotado director de orquesta y de ópera; se terminó por completo, en la versión que se escucha ahora en todas las salas de música del mundo, en 1903, pero hay una última versión de estreno para Nueva York en 1909, dirigida por el compositor. Fueron diez versiones de estreno. La obra del primer estreno era un Poema sinfónico en cinco movimientos y llevaba el título de "Titán". Tal título no lo volvió a usar el propio Mahler y yo creo que no debe aparecer en las programaciones actuales, pero no me hacen caso.


La Sinfonía No. 1 de Gustav Mahler la escuché por vez primera en los años cincuenta del siglo pasado; es decir, hace más de sesenta años. Después la he escuchado en vivo varias veces, no sé cuantas, pero no llegan a seis; no recuerdo alguna en especial, pero siempre he salido emocionado, porque la Sinfonía No. 1 de Mahler es una gran pieza escrita para nuestra generación, generación que todavía creía, y cree, en los héroes de la paz, no de la guerra.

La Sinfonía No. 1 de Mahler es una pieza larga, de casi una hora de duración; es luminosa, es una obra heroica, dedicada especialmente a los que todavía creemos en la humanidad global y sabemos que ella, incluidos nosotros, es buena, es heroica, ama la paz y no sabe odiar. Es luminosa y festiva, en ningún momento es triste y nos obliga a gritar de gusto y amor. Es la última sinfonía romántica que se compuso; las otras nueve de él son otra cosa y nadie más ha sabido recoger ese sentimiento heroico. Tengo mucho más en mi alma todavía, pero no sé como decirlo. Si va saliendo en el futuro, se los iré diciendo.

Maestro Martin Lebel,
director titular de la OSX.


Pero lo puedo hacer del otro elemento que hace tres días se conjugó para generarme  ese torbellino de emociones: la interpretación y ejecución de la Sinfonía No. 1 de Mahler por la Orquesta Sinfónica de Xalapa dirigida por el maestro Martin Lebel en la Sala Tlaqná, para unos mil auditores. Porque estos tres elementos se conjugaron para entregarnos una pieza de arte inimaginada que queda en lo más alto de mis experiencias estéticas, que son muchas, de verdad. Martin Lebel, sabio, dirigiendo de memoria y con pasión evidente a más de cien ejecutantes, maestros todos ellos de su actividad profesional, pero maestros motivados a lo máximo por los esfuerzos evidentes pero invisibles de Gustav Mahler, Martin Lebel y el alma abierta y dispuesta a la gloria de los presentes esa noche en la sala de conciertos.

La gloria se dio y nos dejó marcados. Gracias.






jueves, 5 de octubre de 2023

INTERMEZZO 65. DE LA ESTÉTICA POR LA INFORMÁTICA.


De la Estética, dicen los diccionarios que es una disciplina que tiene que ver con la belleza y que los oficios que comunican belleza son las artes, tradicionalmente la pintura, la escultura, la música, la poesía; los tiempos modernos incluyen la fotografía y el cine. La cocina y la perfumería pueden caer en el término de arte, pues es evidente qué comunican la belleza de los sabores y los aromas; la enología, ciencia y técnica de producir vino, se considera un arte. 

Tengo un teléfono celular, un iPhone, que es de modelo reciente pero no al último grito. Por supuesto, tiene una buena cámara, no de las más complejas que ofrecen, pero es buena en velocidad, definición y  rango de distancia focal. Yo, como aficionado antiguo a la fotografía (desde 1947) lo he disfrutado mucho y todas las fotografías que han aparecido en los intermezzi de este blog han sido tomadas del archivo de teléfono tal. Al momento (domingo 24 de septiembre del 2023) tiene archivadas 2398 fotografías desde el 25 de septiembre de 2018, pero me encuentro que 93 de ellas están agrupadas en una categoría de favoritas y las identifica un corazoncito blanco abajo y a la izquierda de cada una de ellas. Analizando las 93 favoritas se da uno cuenta clara que el criterio de selección fue estético, es decir, la maquina las considera obras de arte. No fue un humano el que hizo la selección, fue un sistema informático espléndidamente alimentado con criterios que, conjuntados, han podido sustituir la actividad intelectual de un hombre, y lo hace en cuestión de segundos.


No digo más del tema porque no soy capaz de hacerlo; a medias lo entiendo todavía. No lo acepto como juez estético, pero estoy maravillado.

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Los intermezzi de este blog se han nutrido de fotografías de este teléfono que yo he juzgado bellas y dignas de presentarlas a ustedes; algunas de ellas están ahora en el álbum de favoritas. La entrada de hoy usa como fuente de alimentación ese álbum informático, sin orden ni comentario alguno. Salen veinte, ninguna repite imágenes ya mostradas; creo.







 




























































































































































































Esta fotografía es la que más me gusta de las que tienen corazoncito blanco en el archivo del teléfono. Por eso la traje al final.












Ahora bien, como cualquier artista que se precie debe firmar su obra, la mía la firmo ahora con este Autorretrato hecho con el mismo teléfono-cámara el 14 de septiembre de 2023. No tiene corazoncito blanco, ni lo tendrá.


lunes, 2 de octubre de 2023

INFECCIONES DEL SISTEMA NERVIOSO CENTRAL.



En este blog, en las entradas dedicadas a la Neurología para profanos, he presentado varios temas prácticamente en la misma forma en que los presento a mis alumnos de la Facultad de Ciencias Médicas y Biológicas de la Universidad Michoacana de San Nicolas de Hidalgo. Para estos lo hago en línea, pues yo resido en las Tierras Altas de Veracruz.

Louis Pasteur
(1822 - 1895)







Hace ya varias entradas que no presento un tema monográfico; hoy lo haré con Infecciones del Sistema Nervioso Central y se da justo una semana después de que traté el tema de las infecciones en la medicina general y el papel inconmensurable que jugó y sigue jugando la herencia ideológica de Louis Pasteur. Es más, la primera infección que ese señor hizo desaparecer de la Tierra fue la rabia, que es una infección del sistema nervioso, una encefalitis.





Infección es una enfermedad provocada por microorganismos (microbios) que invaden los tejidos; pueden ser bacterias, hongos, protozoos o virus y la enfermedad consiste en un desequilibrio entre la capacidad de los microorganismos de invadir y enfermar los tejidos y la capacidad protectora del individuo, pues microbios y humanos convivimos siempre, desde el nacimiento hasta la muerte, y la mayor parte de nuestras vidas lo hacemos en paz, con beneficios para ambos bandos. La enfermedad ocurre cuando ese sutil equilibrio se rompe, generando ventajas a los microbios. Entonces ocurre la infección. 

Diversos microorganismos que pueden provocar
infección del sistema nervioso central.


Ahora bien, los microorganismos infectantes pueden provocar diversas enfermedades del sistema nervioso central: meningitis, encefalitis o abscesos del encéfalo. Tal para cual de mala, pues cualquiera de ellas compromete la vida del paciente a corto plazo y las tasas de mortalidad son altas, a pesar de los modernos antibióticos y los procedimientos, en ocasiones quirúrgicos, para tratar estas enfermedades.

Variedades de infecciones del encéfalo.

Al estudio de un enfermo en que sospeche infección del sistema nervioso debe procederse de inmediato con un interrogatorio y exploración física cuidadosos, haciendo énfasis en aquellos síntomas y signos que sabemos que son indicativos de estas infecciones. Casi siempre se procederá a un estudio de líquido cefalorraquídeo (el líquido de la espina), tomado por punción lumbar. En muchos casos, este estudio identifica plenamente el microbio infectante.

Desde algunos años, son de ayuda innegable los estudios modernos de imagen: la tomografía computada y mejor la resonanacia magnética del cráneo, que son capaces de mostrarnos, "en vivo", las lesiones del sistema nervioso, sin riesgo agregado al de la enfermedad de base. Las imágenes que siguen son muestra de ello.


Una vez establecido el diagnóstico, de preferencia incluyendo el del microbio causal, se debe proceder "de inmediato" al tratamiento, con los antibióticos específicos para el agente causal y aquellos que ayuden al tratamiento antibiótico. El tratamiento debe ser con las dosis mayores recomendadas y por el tiempo mínimo también recomendado. En algunos casos, como los abscesos cerebrales o la hidrocefalia secundaria, puede y debe procederse a un tratamiento quirúrgico de la condición.




















lunes, 25 de septiembre de 2023

LOUIS PASTEUR, HÉROE DE LA MEDICINA Y FUNDADOR DE LA ENOLOGÍA MODERNA









Louis Pasteur
1892 - 1895










A Louis Pasteur, con justicia, se le identifica como un gran héroe de la medicina y el fundador de la enología moderna, pero él no fue médico ni enólogo; sus grados eran de químico, físico, matemático y bacteriólogo.




La enología es la ciencia, técnica y arte de producir vino.
Sus enormes aportaciones a la medicina y a la enología parten de su calidad de bacteriólogo, pero aplicando en esta disciplina sus muy bien definidos conceptos de químico, físico y matemático, además de su enorme calidad de humanista. Su lucha fue contra los microbios, ya fueran virus, bacterias o parásitos, y contra todos pudo, además de ignorar a algunos enemigos humanos que trataron de ridiculizarlo por sus hallazgos que les parecían increíbles y descabellados.

Refutó definitivamente la teoría de la generación espontánea, sentando para siempre el principio de que cualquier ser vivo se origina de otro ser vivo de la misma especie. Así se pudo captar que las enfermedades infecciosas eran todas producidas por microbios y se adquirían por contagio desde individuos enfermos. Esto abrió las puertas para la curación y la prevención de las enfermedades infecciosas, que hasta entonces eran la causa mayor de mortalidad humana. 

De trascendencia sublime e intemporal fue el diseño de las vacunas, que desarrolladas hace ya casi dos siglos, han salvado vidas no cuantificables. Se basan en el principio de tomar al agente vivo causante de la enfermedad y someterlo a procesos de debilitamiento vital, pero que conservan la capacidad de generar anticuerpos contra ellos mismos. El sujeto vacunado crea anticuerpos contra el agente infeccioso. Cuando es atacado por microbios con capacidad vital y de generar enfermedad grave, los anticuerpos generados por la vacuna previa salen a la batalla y acaban con los microbios invasores y no ocurre la enfermedad. Esto es maravilloso y difícilmente descriptible, y más cuando la primera vacuna fue contra la rabia, se aplicó a un niño mordido por un perro rabioso y el niño no enfermó. Ante esto, no queda más que admirar, agradecer y callar.



Intermedio de homenaje
El académico francés Henri Mondor manifestó:

"Louis Pasteur no era médico ni cirujano, pero nadie ha hecho tanto como él en favor de la medicina y la cirugía."



Cuando Pasteur demostró que no había generación espontánea de microbios y que las infecciones se adquirían por contagio, surgió la higiene. Los médicos se lavaron las manos entre uno y otro paciente, los cirujanos antes de operar y los obstetras de entonces lo hicieron antes de atender un parto, con lo que se terminó la “fiebre puerperal”, que a tantas mujeres mató a los pocos días después de un parto normal.




Y bueno, la esterilización del material quirúrgico y de muchas cosas más, por el procedimiento que aún se usa y que se llama “pasteurización”. El señor demostró que cualquier elemento sometido a temperaturas altas (44º C) por un tiempo medio, queda estéril y así se conserva un tiempo si se evita contaminación externa. Y esto se aplica a sólidos y líquidos y en la actualidad así se emplea para el material y ropa quirúrgica y para líquidos alimenticios, como la leche. En algunos ramos, el calor se ha sustituido por presión alta, pero el principio funcional es el mismo.



Bien, hay que decir de Pasteur y el vino. El proceso de pasteurización que acabo de describir y que ha sido tan saludable para la medicina y la cirugía, surgió para salvar al vino, lo que consiguió y marcó el pistoletazo de salida para elaborar los vinos hasta el día de hoy. El vino se perdía por no poderse conservar en condiciones óptimas. A mediados del siglo XIX, Napoleón III le pidió a Pasteur que le ayudara con este problema, que ya hacía mella en la economía francesa. Pasteur demostró que el problema de los vinos malos era culpa de la contaminación. Si la fermentación alcohólica se debía a un organismo vivo, era necesario terminar con esos microorganismos que entraban en el vino. Fue donde y cuando descubrió que calentar el vino a una temperatura de 55° C lograba matarlos, sin acabar con su sabor y aroma. Así nació la pasteurización.







Y para terminar, una frase de Louis Pasteur: "Hay más filosofía y sabiduría en una botella de vino, que en todos los libros".


jueves, 21 de septiembre de 2023

INTERMEZZO 64. CAPRICHOS SIN MÁS...

El amarillo es el tercer color más frecuente del paisaje veracruzano











El azul de sus cielos es el primero ...




 




      

      ... y el verde, el segundo.

Los bichos no son difíciles de fotografiar.
Es más, les gusta, se prestan...







             ... y algunos alcanzan el                                        estrellato.

























































































































































lunes, 18 de septiembre de 2023

DE LAS FORMAS MUSICALES



En algunas entradas en este blog he escrito que la música es un lenguaje. Las comparaciones con el lenguaje verbal incluyeron los fonemas, las sílabas, las palabras y terminaron con la oración, los que he querido corresponder con la nota musical, el melisma, el motivo y el tema musical, respectivamente. Varias veces también he insistido en que no hay que tratar de buscar equivalencias de significado entre el lenguaje musical y el verbal, pues no existen.

Cuando alguna vez discutí esto con mi amigo Rodrigo de las Marismas, me dio opinión en el sentido de que la música no es un lenguaje, porque no permite el diálogo, sino que el mensaje se da en un sólo sentido, de intérprete a oyentes. Dice que el público no es capaz de contestar con el mismo código, y que por lo tanto, se está frente a un discurso y no un lenguaje. Quizá tenga razón, pero el discurso sigue las reglas sintácticas del lenguaje y podemos continuar nuestro planteamiento.

El tema musical, como la oración, dice algo totalmente significativo, es ya un elemento formal claramente definido y constituye la unidad formal fundamental de la música.

Con varias oraciones se hace un párrafo, pero una sola oración puede ser un párrafo, y con varios temas se hace un tema-párrafo en la música, que también puede estar constituido solamente por un tema.

Uno o varios párrafos integran un capítulo de una obra literaria, así como uno o varios temas-párrafo hacen una forma musical menor. Varias formas menores, agrupadas con cierto sentido, hacen una forma musical mayor, como la sinfonía, el concierto, la sonata de varios movimientos, la suite, etcétera. Son como la novela o el poema épico, que constan de varios capítulos.

Son formas musicales menores la forma sonata, las variaciones, el lied, el scherzo, el rondo y algunas otras, pero una de estas formas puede ser, por sí misma, una obra completa, como en la literatura un cuento corto o un soneto. Se llaman formas musicales menores por su extensión, no por su calidad, así como un cuento suele ser más breve que una novela, lo que no significa que sea de calidad inferior. Y así como en la literatura hay novelistas y hay cuentistas, en la música existen los autores que han cultivado preferentemente la sinfonía y otros las formas menores.

El poema sinfónico es demasiado largo y complejo para ser una forma menor, pero no está hecho con varias unidades formales como para llamarlo forma mayor. Eso también se da en la literatura.

Así como la prosa y la poesía tienen estructuras definidas para sus diferentes formas, también ocurre en la música. Los cambios y la evolución de las formas han dependido del genio y la audacia de los autores.

Ahora debería hacer una descripción de la estructura de las formas musicales más comunes, pero así como el mejor modo de entender la arquitectura de un soneto es escucharlo o leerlo, la mejor manera de entender la estructura de las formas musicales es escucharlas. Les invito a hacerlo.

lunes, 11 de septiembre de 2023

A LA VEJEZ, COVID...

Virus CoViD. Fotografía con microscopio
electrónico de barrido. Luce hermoso.







Sí, a los 86 años tengo COVID. Eso no es correcto y esta entrega es un reclamo a la vida por ello. Nací en 1937 de una familia clase media en una ciudad capital de estado en el centro del país. Pronto, antes de cumplir yo tres años, fuimos a dar a la la Ciudad de México y de ahí soy. Sé de algunas enfermedades que tuve en mi infancia, que eran entonces las obligadas: varicela (viruela loca), sarampión, tosferina y recibía las vacunas que entonces se usaban: contra la viruela e ignoro si contra alguna otra enfermedad. La pandemia de 1918, gripe española o trancazo, se considera una de las pandemias más devastadoras de la especie humana, pues en sólo un año mató entre 20 y 40 millones de personas e incluyó una alta mortalidad infantil. A mí no me tocó, pero a mi antecesores inmediatos, sí; no murieron y por eso yo nací.

De 1949 a 1955 se dio la terrible epidemia de poliomielitis, que afectó más a América que a Europa. Con la última vacuna del 55, se terminó para siempre en América. Todavía en clase de neuropatología, hay maestros que la ponen como modelo de enfermedad de neurona motora inferior y ellos mismos nunca la conocieron. Cuando en 1955 tuve una apendicitis infecciosa aguda, la primera sospecha diagnóstica fue poliomielitis, no sé porqué. Me hicieron apendicectomía en la noche y aquí estoy bien, de eso.

Los primeros 20 años del milenio 2000, los virus nos trajeron atareados con la influenza aviar. Es una enfermedad por virus influenzae que afecta fundamentalmente a aves, pero se da en humanos contagiados por las aves. El control epidemiológico ha sido muy efectivo y los casos humanos ya son excepcionales; de cualquier modo se recomienda una vacunación anual. Yo nunca me la he puesto y aquí estoy y bien, aunque soportando críticas y regaños de compañeros de trabajo. Ya me convencieron de que me vacune.

He vivido epidemias, pero nunca me había enfermado. Era yo un Superman para eso y así llegamos a fines del 2019, cuando  nos llegó desde China, pasando por el Medio Oriente e Italia, la Europa Occidental, los Estados Unidos y luego "todo el mundo", una nueva y mala enfermedad, CoViD-19, que afectaba las vías respiratorias en forma grave hasta la muerte por asfixia. Es una enfermedad por virus y se culpó de ella a los murciélagos, que al parecer eran sus huéspedes habituales y antiguos. La mortalidad total y final fue altísima en todo el mundo. Las cifras reportadas no alcanzan la mortalidad de la influenza de 1914, pero hay analistas que piensan que las cifras actuales están muy maquilladas. Esto aplica a México

Las medidas precautorias se tomaron de inmediato y mandaron aislarnos, no trabajar ni ver a alguien más del grupo familiar nuclear. Esto duró un año y muchos nos apegamos estrictamente a ello. En eso aparecieron las vacunas, también nos vacunamos. y finalmente, después de tres años la hicimos. No tuvimos pérdidas familiares que lamentar y sobrevivimos con buena salud mental. Aunque volvimos a una vida "normal", ya nunca fue la misma; tenía un cierto elemento de castración psíquica. Y bueno... en ese momento se dio nuestro cambio de residencia a las Tierras Altas de Veracruz, rompiendo para siempre con el Altiplano Mexicano en Michoacán.

De esto es ya casi año y medio y aquí encontramos una situación parecida a la que dejamos. No había restricciones e incluso ya no era obligatorio el cubrebocas en ningún lugar. Mi esposa completó una dosis de vacuna que tenía pendiente y yo reanudé mi labor académica con mi clase de neurología para estudiantes de cuarto de medicina. Nuestra actividad cultural se centró en la música, y la actividad física que nos mantiene en forma es la caminata diaria. Hay más cosas, pero ahí lo dejo.

De repente todo se descompuso. Hace tres semanas y tres días, mientras normalmente daba mi clase, súbitamente dejé de hacerlo, pues me ahogaba yo al hablar y era severo y alarmante. Tenía dificultad para respirar, había perdido el sabor de la comida y tenía tos. Nunca fiebre ni corazón aprisa.

Me di cuenta que tenía CoViD y tomé las medidas necesarias para estarme checando y correr a un hospital capacitado en caso de que me bajara la saturación periférica de oxígeno. Nunca pasó esto y unos días después fui a que me tomaran muestra de exudado nasal alto para un diagnóstico inmunológico; fue positivo para CoViD y negativo para influenza. No tomé tratamiento alguno, porque no lo hay, y seguí igual, ni mejor ni peor, hasta hace unos cinco días en que empecé a mejorar claramente, pero no estoy sano; sigo con síntomas, ya no soy contagioso y ahí la llevo. No sé cuando podré reanudar mis clases a distancia ni cuando me volveré a sentir bien, si acaso esto sucede.

Y aquí es donde le reclamo a la vida: ¿Porqué me trata mal ahora que soy viejo? Nunca la he ofendido, siempre la he amado y respetado. Nunca he atentado contra ella, ni en mí ni en algún otro ser animado; he procurado embellecerla para ambos disfrutarnos más. Vivo con ella para compartir amores y bellezas, no tristezas o dolores. Este CoViD no fue casual, fue intencional por ella y no entiendo porqué. 

Vida mía, aquí sigo y seguiré contigo. Nunca intentaré algo malo contra ti. Mejor sigamos bien, que bien la hemos hecho muchos años. Yo lo quiero y tú lo puedes. Amén.