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Soy Rogelio Macías-Sánchez, de tantos años ya, que se me permite no decir cuántos. Soy mexicano y vivo en México país, médico cirujano de profesión, neurocirujano y neurólogo de especialidad. Ahora y por edad, soy neurólogo y neurocirujano en retiro. Soy maestro de mi especialidad en la Facultad de Medicina de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y un entusiasta de la difusión de la ciencia a la comunidad. Pero eso no es toda mi vida. Soy un amante fervoroso de la música clásica, actividad que fomento desde mi infancia. La vivo intensamente y procuro compartirla. Soy diletante en vivo y mucho disfruto, de la música grabada, mejor cuando es en compañía de almas gemelas para esto. Finalmente, amo la vida y la disfruto. Parte de ello es comer bien y beber mejor, es decir, moderado pero excelente. De aquí mi afición a los vinos y las cavas. Los conozco, los disfruto y me entusiasma compartir lo que conozco y lo que me gusta. Esta página pretende abrir una comunicación sobre los vinos, la música clásica y la neurología para profanos. Si es socorrida, el mérito será de ustedes. Diciembre de 2022

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lunes, 22 de abril de 2024

DE LA OCTAVA SINFONÍA DE MAHLER, LLAMADA "DE LOS MIL"

Gustav Mahler
(1860 - 1911


El pasado viernes 19 de abril regresamos a la Sala Tlaqná, esa hermosas catedral de la música en Xalapa, residencia oficial de la Orquesta Sinfónica de Xalapa, para estar en una función más de la actual temporada, presidiendo y oficiando como director el maestro Martin Lebel para ofrecernos la Octava Sinfonía de Gustav Mahler, llamada "De los mil". Con este nombre se quiere dar a entender que se necesitan mil intérpretes para ejecutarla, entre solistas, instrumentistas y coro. Sólo el día del estreno en 1910, bajo la dirección del autor, se ha puesto la obra con tantos músicos.



Requiere de una orquesta grande, de más de cien instrumentistas, de un coro más grande, unos doscientos cincuenta entre adultos y niños cantores, ocho solistas cantantes y un director. Como se ve, son bastantes menos de mil. La Octava Sinfonía no es la más larga de Mahler, pues lo son más, y por mucho, la Segunda y la Tercera. Pero es una sinfonía gigantesca, que representa la mayor expresión del muy particular misticismo cristiano de su autor.

Mahler fue un católico por convicción, judío converso y estudioso de la teología, que tenía una interpretación muy particular de su religión, un verdadero sincretismo de elementos míticos egipcios, griegos y cristianos, aunados a la convicción de que el pensamiento humano es el centro mismo de cada ser.

La Octava Sinfonía de Mahler es de una gran ambición ideológica, pues en su programa integra, en la primera parte, el himno cristiano de Hrabanus Maurus Veni Creator Spiritus, que resume la experiencia cristiana de la fe, como no se ha vuelto a tener. Dos fragmentos de tal himno latino, dicen así:

 

Ven, Espíritu Creador,

visita las mentes de tus fieles,

llena de tu celeste gracia

los pechos que tu has creado

 

Lleva luz a los sentidos,

llena de amor los corazones,

ven, Espíritu Creador

a quien Paráclito llamamos,

don del Altísimo Dios

 

En la segunda parte, escoge su propia visión de la condición cristiana, y para ello toma el texto de la escena final de la segunda parte del Fausto de Goethe, que describe el ascenso del alma de Fausto al cielo. En ella, el alma pecadora es redimida por el amor y la intercesión de las mujeres. El amor de una penitente, en otro tiempo llamada Margarita; el amor de María Egipciaca, la prostituta de Alejandría a la que el mando divino le prohibió la entrada al templo hasta que ella lo suplicó a la Virgen María. Después vivió cuarenta años en el desierto haciendo penitencia; el amor de la mujer samaritana y el amor de María Magdalena, la gran pecadora. Pero todo porque lo ordena la Gran Consoladora, la Madre Gloriosa, síntesis goethiana y mahleriana de la Isis de Egipto y la Virgen María, el Eterno Femenino. Pero al fin y al cabo, el amor generador y creador: Eros.

La Octava de Mahler fue concebida como una sinfonía, pero puede llamarse oratorio si el público que la escucha en vivo participa de la mística emoción de la redención humana. La segunda parte está tan próxima a la ópera como jamás lo estuvo el compositor. Hay personajes, arias, un libreto y coros. La Octava es la síntesis de la música de Mahler. Proclama su ideal existencial: la unicidad del arte y de la revelación mística.

La Octava es la única sinfonía totalmente coral de Mahler. Las voces la impregnan desde el principio hasta el final. En cierto sentido es una pieza conservadora. Toda ella es contrapuntística, lo que hace volver los ojos a los viejos oratorios barrocos; y el contrapunto del primer movimiento combina las melodías de un modo más tradicional que el "contrapunto disonante" típico de Mahler. Todo él parece un tributo a los grandes motetes de Bach, una vigorosa celebración del barroco, como Mahler volvía a imaginarlo en 1906.

El segundo movimiento refleja un pasado más reciente: se refiere a las óperas de Wagner, pero es completamente mahleriano, en su estilo como en su estética. La Octava desencadena torrentes de sonido y es parte del intento estético de Mahler de incorporar su himno al poder redentor del amor en sonoridades de dimensiones apropiadas.

El estreno de la Octava ocurrió el 12 de septiembre de 1910, en Munich. Asistieron, entre tres mil espectadores, Arnold Schoenberg, Otto Klemperer, Anton Webern, Sigfried Wagner (hijo de Richard), Felix Weingartner, Leopold Stokowski, Stefan Zweig, Max Reinhardt, Thomas Mann, el príncipe de Baviera, el rey de Bélgica y Henry Ford. En sus memorias sobre su marido, Alma Mahler recordaba esta fecha:

Alma Mahler
(1879 - 1964)





“El último ensayo provocó un entusiasmo delirante, pero no fue nada con el estreno mismo. Todo el público se puso de pie tan pronto como Mahler ocupó su lugar ante el atril del director; el silencio sin aliento que siguió a continuación fue el homenaje más impresionante que pudo brindarse a un artista... Y luego Mahler, dios o demonio, convirtió esos tremendos volúmenes de fuentes de luz. La experiencia fue indescriptible.”




Si Alma Mahler no pudo describir la música de la Octava Sinfonía, ¿como podría yo intentarlo?


                                                . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .


Ahora bien, a fuer de ser sincero, a mi no me gusta la Octava Sinfonía de Mahler. La siento de “mucho ruido y pocas nueces” y poco original desde el punto de vista musical, que no ideológico.


 

lunes, 15 de abril de 2024

MÁS ANÉCDOTAS DEL VINO.


Hugh Johnson's Pocket Wine Book 2023 By Rand, Margaret Hardback Book
















Dice Hugh Johnson, un gran historiador del vino, que el viticultor es  “agricultor y artista, esclavo y soñador, hedonista y masoquista, alquimista y contable”, y habría que añadir que es continuador de una tradición que se pierde en la historia de los tiempos. Así ha sido siempre.





Testigo del paso del tiempo, el vino ha protagonizado conflictos internacionales, avances en la ciencia, en la economía y en el comercio, y por supuesto, momentos de placer absoluto e indescriptible, suculentas anécdotas y sucesos históricos.

Té, chocolate y café.

Vayamos a las anécdotas de hoy:

1. Agua, té y chocolate. Tiempos difíciles para el vino
En el siglo XVII el vino era la bebida más higiénica y se podía almacenar. El agua potable apenas llegaba a las ciudades, los licores no existían ni el café. Los europeos vivían la era dorada del vino.


En el siglo siguiente, la potabilización del agua en las grandes ciudades, el boom en la elaboración de destilados y la llegada de novedades desde continentes lejanos como el café, el té y el chocolate, relegaron al vino a una posición en el olvido por casi un siglo.


Viñedos ahora en Chipre.



2. El primer “Mundial” de vinos
Vayamos ahora a la  Edad Media del siglo XIII. El comercio de lana y vino había creado verdaderas fortunas entre los ávidos negociantes de Flandes, Alemania, Francia e Inglaterra y se celebraron las primeras ferias internacionales en la Champagne.



En este contexto, en el año 1224, Luis VIII, rey de Francia, tuvo la ocurrencia de celebrar la primera “batalla de los vinos”. Una especie de "mundial del vino", en el que participaron más de 70 países y regiones vinícolas, incluidas las más renombradas regiones francesas.
¿El ganador?… ¡Chipre!


Vitis vinifera mexicana


3. ¿Víctor o Victoria? El género de la vitis vinifera.

La especie vitis vinífera tiene tres primas lejanas: La vitis rupestris, la vitis riparia y la vitis aestivalis. De las cuatro, sólo la vinífera es apta para el cultivo y su posterior vinificación. ¿Por qué?
Primeramente, porque ninguna de las otras es capaz de acumular el azúcar necesario (hasta un tercio de su volumen) ni de generar la acidez suficiente y adecuada. Para ello la vitis vinifera debe cultivarse en latitudes moderadamente cálidas, que se extienden desde las orillas del mar Caspio en el este del continente, hasta la Europa occidental.
Pero vamos a lo que nos ocupa: el género de la vid. Como otras plantas, la vid silvestre, la no cultivada, produce flores masculinas o femeninas pero en muy escasas ocasiones conviven ambos géneros en la misma cepa. De modo que las plantas femeninas solo darán fruto si otra planta masculina les proporciona el polen.
Las plantas masculinas siempre son estériles y por ello los agricultores las desecharon. Así, con el paso del tiempo las otrora productivas vides femeninas acabaron tornándose también estériles, ya que no existía macho que las fecundara.
De modo que el buen vino que disfrutamos hoy se obtiene del fruto ¡de vides hermafroditas!


Hasta aquí el día de hoy; ya habrá más anécdotas.


lunes, 8 de abril de 2024

DIGAMOS DE LA CONSCIENCIA.





Diremos de la consciencia, de la consciencia con sc, que no de la conciencia con sólo c,


porque la conciencia con sólo c se refiere a esa vocecita interior que nos dice si lo que estamos haciendo, pensando o diciendo está bien o mal; es Pepe Grillo, la conciencia que le dice a Pinocho lo que está bien y lo que está mal y siempre trata de llevarlo por el camino del bien.



La consciencia con sc es una compleja función global del sistema nervioso que consiste en “darse cuenta de...”, es decir, estar despierto. Normal y cíclicamente alterna con estar dormido, más horas despierto que dormido en un día, y son características de un sujeto adulto despierto tener los ojos abiertos, hablar y moverse. Cuando un sujeto no despierta, es decir: no abre los ojos, no habla y no se mueve por más del tiempo normal del sueño, se dice que está en ESTADO DE COMA o simplemente EN COMA; está INCONSCIENTE. De la inconsciencia hay grados, que se miden con escalas clínicas que son significativas de la gravedad neurológica de un paciente.



"La consciencia se mantiene por un sistema complejo (la corteza cerebral),...

que ha sido despertado por un portero (el tálamo)... 

por iniciativa, a su vez, de un despertador (sustancia activadora reticular ascendente (SARA)) en el tronco encefálico.”






Despertar una corteza cerebral a la contralateral a través del cuerpo calloso.


Los tálamos (porteros) despiertan a la corteza cerebral.


La sustancia reticular en el tronco encefálico (despertador), activa a los tálamos (porteros)

La pérdida de la consciencia, más allá de estar dormido, es estar en coma. 

Ésta es una condición clínicopatológica muy grave que conlleva un alto riesgo de muerte y que debe ser atendida prontamente, de preferencia en una sala de terapia intensiva.

Las causas son múltiples por lesiones del sistema nervioso en los diferentes niveles de actividad para mantenerse despierto. Las causas pueden estar en el tronco encefálico, el despertador, o en la corteza cerebral, la despertada.

Las causas en el tronco encefálico suelen ser estructurales: tumores, infartos o hemorragias.

Las causas en la corteza cerebral suelen ser infecciosas (encefalitis o meningitis) o metabólicas (intoxicaciones, envenenamientos y comas metabólicos por diabetes, insuficiencia hepática o renal) y así...






lunes, 1 de abril de 2024

DE LA MÚSICA QUE HA MARCADO MI VIDA

Palacio de Bellas Artes
Ciudad de México


En alguna entrada ya antigua de este blog dije de algunas experiencias estéticas musicales que se han constituido en verdaderos hitos en mi espíritu. Ellas son la Novena Sinfonía de Beethoven con la Orquesta Sinfónica Nacional dirigida por Sergiu Celibidache en 1949; la Tosca de Puccini en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México con María Callas, Giuseppe di Stefano y Piero Campolonghi, cuando la Callas se despidió de México en 1951; la Quinta Sinfonía de Chostakovich dirigida por Alexander Gauk, también en la Ciudad de México en 1959, con la presencia del autor; la Sexta Sinfonía, "Pastoral", de Beethoven con la Filarmónica de Viena dirigida por Karl Böhm en la ciudad de Bonn en 1970; el ballet Romeo y Julieta de Prokofiev en la ciudad de Kiev en 1988; la ópera Bohemia de Puccini, la puesta en escena de 1999 en la Ciudad de México con Fernando de la Mora y Cristina Gallardo-Domas; el Quinteto para violonchelo de Schubert con el Cuarteto Latinoamericano y Bozena Slavinska en San Miguel de Allende; el Octeto de Mendelssohn con los Cuartetos de Shangai y Ying, también en San Miguel de Allende en 1999. Es tan fuerte su presencia dentro de mí, que a la menor provocación platico de ellas. 

La primera de estas experiencias referidas data de 1949, cuando yo tenía doce años de edad; es decir, hace ya setenta y cuatro años. La última es del agonizar del siglo pasado; es decir un cuarto de siglo. Surge la pregunta: ¿En veinticinco años no se ha dado un nuevo evento musical significativo en mi vida? ¡Pobre de mí!

Bethovenhalle en Bonn, Alemania



Pero no es así, se han dado y son tres. Antes de referirlos diré del Festival Beethoven de 1970 en Bonn, Alemania, con motivo del segundo centenario de su nacimiento. Se dio en tres semanas, durante las cuales escuchamos las nueve sinfonías, algunos de los conciertos de piano y el de violín y algunas otras piezas para orquesta, como las oberturas. Fueron con las orquestas más distinguidas entonces de la Europa Occidental: la orquesta Filarmónica de Berlín dirigida por Herbert Von Karajan, la Orquesta de la Concertgebouw de Ámsterdam bajo la batuta de Eugen Jochum, la Orquesta Filarmonía de Londres  con Otto Klemperer al frente, la Orquesta Filarmónica de Viena con Karl Böhm en el podio y la orquesta local de Bonn, de cuyo director no recuerdo el nombre.

Monumento a Beethoven en Viena
Los niños alrededor
son sus sinfonías, sus hijos
.





Al terminar esas tres espléndidas semanas y antes de partir de regreso a la Ciudad de México, nos reunimos los viajeros alrededor de una mesa con vinos y viandas y nos preguntamos cuando sería el siguiente festival importante para reencontrarnos con el pretexto de la música. Después de meditar y cambiar impresiones por algunos minutos, estuvimos de acuerdo que el siguiente que valdría la pena sería aquel que conmemorara el aniversario 250 del nacimiento de Beethoven; eso sería en el año 2020. Con tristeza nos dimos cuenta que la mayoría de los que ahí estábamos no habríamos de llegar a tal año. 



Por fortuna, mi esposa y yo llegamos, pero no hubo festival alguno, pues para entonces estábamos en plena pandemia de Covid 19, en fase de aislamiento estricto y cancelación de todas las actividades no indispensables en el mundo entero. En ese 2020, mi esposa y yo mucho recordamos y con ello volvimos a disfrutar nuestro Festival Beethoven de 1970. Pero se dio el evento Beethoven 2020 que he debido agregar a esa mi lista pequeña de experiencias estéticas musicales que son verdaderos hitos de mi espíritu.

La tarde del 16 de diciembre de 2020, a través de las redes sociales, vimos y escuchamos en televisión la grabación de un concierto que se hizo y fue grabado el 15 de noviembre en la Staatsoper (esto es una sala de conciertos) de Berlín. Los artistas fueron la Staatskepelle (esto es una orquesta sinfónica) de Berlín bajo la dirección de Daniel Baremboin y el pianista András Schiff como solista. El programa, el soñado por mí: el Concierto para piano y orquesta No. 4 y la Tercera SinfoníaEroica, de Ludwig van Beethoven. Por razones de la pandemia por el CoVid-19 no hubo público, pero el concierto se hizo con todo el protocolo como si lo hubiera. La calidad técnica de la entrega, para el audio y el vídeo, es estupenda e inmejorable. Y que decir de lo artístico; la calidad, de “todos”, fue excelsa e insuperable, la soñada por mí toda la vida y esta audición, lejana y sin público acompañante, constituye un hito más en mis mejores recuerdos de la música y estoy convencido de que las experiencias bellas, cuando se comparten, se hacen más bellas y... así nacen los mitos. 

Concierto en la 
Staatsoper de Berlín
el 15 de noviembre de 2020

Año y medio después de esto cambiamos nuestra residencia a las Tierras Altas de Veracruz, lo que nos ha permitido ser asistentes constantes a los conciertos de la Orquesta Sinfónica de Xalapa, que sin duda alguna puede competir en magnitud y calidad con cualquier orquesta sinfónica del mundo; no exagero.

Y en estos casi dos años de residir acá, se han dado dos conciertos con dos sinfonías que no dudo en integrar su recuerdo al racimo de los eventos inmortales de la música para mí. A saber: 

La  Primera Sinfonía de Mahler, bajo la dirección del titular, el maestro Martin Lebel, el viernes 6 de octubre de 2023 y la Quinta Sinfonía de Chostakovich el pasado viernes 2 de febrero de este 2024, bajo la batuta del maestro invitado Iván López Reynoso.

Orquesta Sinfónica de Xalapa en su casa,
la Sala Tlaqná.

Yo no sé si habrá algo más en lo que me queda de vida, que así como la llevo, me gustaría que fuera mucho.




jueves, 28 de marzo de 2024

INTERMEZZO 76. CRÓNICA FOTOGRÁFICA DE UNA SALIDA A CAMINAR





Fue una salida atípica que incluyó una plaza comercial moderna aquí, en las Tierras Altas de Veracruz. No habrá relato verbal, sólo algunos comentarios breves en algunas fotografías, las que no tienen un orden estricto.

Al primero que encuentro al salir de casa es a Claudio, un gallo solovino que es la mascota de la colonia. Algunos vecinos le tienen agua y comidita en la calle y hasta recipientes con su nombre. Duerme en la rama de cualquier árbol.



















A la salida formal de la colonia nos despide este generoso tulipán de flores anaranjadas...



















... que nos enfrenta a este gigante duplicado, gentil hospedero de especies pequeñas.


 Así llegamos a la plaza comercial,














                               ...¡que con esto nos recibe!























Así también, con periquitos amarillos enjaulados










... y nos introduce a una boutique para perros, donde hay un departamento de juguetes para ellos, incluyendo un set de tenis para que lo jueguen las mascotas perrunas.  


                                                  Te venden un esmoquin para que 
                                                   luzca galán tu canino...



   
           










... y hay juguetes para gatos; ¡que no haya discriminación!




















Bueno, al fin salimos...




                                        Con esta imagen dejamos la plaza y vamos de regreso...





                                                     Finalmente, arribamos al jardín de un vecino
                                             amigo en la colonia.     Esto cultiva.


lunes, 25 de marzo de 2024

EL VINO DE HIELO.

Zar Alejandro III de Rusia
(1845 - 1894)




La anécdota central de esta entrega se presenta en algunos textos como leyenda, pero la verdad es que es historia registrada que el monarca de Rusia, el Zar Alejandro III, ordenó un vino que no estuviera hecho de uvas. Algo raro, pero no escapa a las excentricidades típicas de un gobernante absolutista. Al parecer, lo único que hicieron fue enfriar una botella de vino tinto y le dijeron que fue hecho con hielo y restos de diversos frutos rojos para darle el color. ¡Y lo creyó!







Pero el ICE WINE  (VINO DE HIELO) existe, procede de Alemania. Se produjo por vez primera en 1794 a causa de una helada inesperada que provocó la producción de vino con uvas parcialmente congeladas. Resultó un vino delicioso, aromático, dulce y con acidez agradable. Ahora no se espera una helada histórica para hacer la vendimia; se hace anualmente con las uvas congeladas en un invierno normal. Después se prensan rápidamente, antes de que se descongelen; así sólo se aprovecha el mosto sin agua, ya que los cristales de agua se quedan en la prensa. De esta forma se consigue un vino con un alto contenido de azúcar y acidez, con un sabor muy agradable. Se recomienda como postre por sí solo o con distintos postres. En la actualidad, en cualquier país del mundo civilizado se puede comprar ICE WINE en una vinatería respetable.

Ahora bien, la verdad es que a mi no queda muy claro el proceso actual de vinificación; siempre se puede usar el mosto sin agua ajena, no se necesita de la nieve. Pero bueno, así está descrito en mis fuentes y así se los paso.