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Soy Rogelio Macías-Sánchez, de tantos años ya, que se me permite no decir cuántos. Soy mexicano y vivo en México país, médico cirujano de profesión, neurocirujano y neurólogo de especialidad. Ahora y por edad, soy neurólogo y neurocirujano en retiro. Soy maestro de mi especialidad en la Facultad de Medicina de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y un entusiasta de la difusión de la ciencia a la comunidad. Pero eso no es toda mi vida. Soy un amante fervoroso de la música clásica, actividad que fomento desde mi infancia. La vivo intensamente y procuro compartirla. Soy diletante en vivo y mucho disfruto, de la música grabada, mejor cuando es en compañía de almas gemelas para esto. Finalmente, amo la vida y la disfruto. Parte de ello es comer bien y beber mejor, es decir, moderado pero excelente. De aquí mi afición a los vinos y las cavas. Los conozco, los disfruto y me entusiasma compartir lo que conozco y lo que me gusta. Esta página pretende abrir una comunicación sobre los vinos, la música clásica y la neurología para profanos. Si es socorrida, el mérito será de ustedes. Diciembre de 2022

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lunes, 30 de septiembre de 2024

ESTOY EN UN GRAN APURO...

 



                      ESTOY EN UN GRAN APURO

     
Estoy en un gran apuro    
Pues lunes será mañana
Y no me he dado la maña
De escribir lo que va en turno

El pensar se me ha ido en humo
Y no le he dado la cara
A mi obligación tan cara
De entregar al menos uno

Pero ha venido al rescate
Mi gusto por ensayar
Un soneto que me saque

De mi culpa por fallar
Diciendo que más me vale
Un mal verso que no estar


       Rogelio Macías Sánchez
       septiembre de 2024

jueves, 26 de septiembre de 2024

INTERMEZZO 88. VERDE DE VERACRUZ, QUE TAMBIÉN AZUL TE QUIERO.


Verde, que te quiero verde en Veracruz,
pero el azul de su cielo no tiene igual.









Es bambú muy joven

















No es joven ni es bambú.
Cayó y se aferra a la vida
en la corteza de un árbol viejo.










































Vuelve el verde total de las Tierras Altas de Veracruz





lunes, 23 de septiembre de 2024

SABIENDO DE LA ANTÁRTICA.


El título de esta entrada se refiere a que mi ignorancia sobre ese continente es total, a pesar de lo cual me había atrevido a abordar un tema sobre “Los vinos de la Antártica”,  Cuando empecé a buscar información sobre tan exótico tema, me encontré con que mi ignorancia era absoluta, no sólo sobre los vinos, sino sobre el continente mismo, y lo más que conocía yo era que ocupaba el Polo Sur de la Tierra y que en su mayor parte estaba siempre cubierto de hielo. Busqué fotografías de los viñedos allá y la única que me aparecía era un desierto de arena y nunca encontré la de una botella de vino que dijera en su etiqueta que fuera de tan lejano y áspero continente. En esas fallidas búsquedas leía yo algo del continente y me ilustraba, hasta donde la información me daba para ello. Acabé por medio saber del continente y el polo en que se asienta y decidí hoy platicar de ellos y algún otro lunes, de los vinos de ese lugar, si lo encuentro.

Para empezar, digamos que para nombrarlo se usan los términos de Antártica y Antártida.  Los que saben, dicen que el mejor es el primero, Antártica, que tiene un claro soporte etimológico; pero que pueden usarse indistintamente los dos, ninguno es malo ni es mal visto usarlo.


Este es el continente Antártida, que tiene una superficie de un poco más de catorce millones de kilómetros cuadrados, de los cuales, solo 280,000 no están cubiertos de hielo durante el verano. Tiene una costa de 17,968 kilómetros y una población variable entre mil y cinco mil habitantes; se despuebla durante el invierno. Los veinticuatro husos horarios coinciden ahí, es decir, siempre es cualquier hora de las veinticuatro reconocidas; seis meses es solo día y seis meses es solo noche.                                                                    

Vista del macizo Vinson,
el punto más elevado del continente.


Mapa de la Antártida con el relieve en falso color
(más intensidad de rojo implica una altitud mayor).


Pingüinos Pygoscelis adeliae en la Antártida.









Sólo Rusia es un país mayor que la Antártida y las costas mexicanas miden 11,122 kilómetros. Alrededor del 98% de la Antártida está siempre cubierta de hielo, que tiene un promedio de 1.9 kilómetros  de espesor.​ 

                                                                        *  *  *  *  *  *  * 

Ahora bien, ¿de quién es la Antártida? De varios y de nadie.

Reclaman territorialidad Argentina, Australia, Chile, Francia, Noruega, Nueva Zelanda y el Reino Unido y varios otros países de los cinco continentes tradicionales mantienen bases de investigación científica ahí, así como diferentes iglesias cristianas mantienen capillas y ministros de base, que se turnan anualmente. El primer ser humano nacido en la Antártica lo fue en 1978, de padres chilenos; debe andar vivo por ahí, aunque no creo que en su continente de nacimiento.

Y ahora bien, preparando esta entrega he entendido porque no encuentro información ni imágenes de viñedos en y vinos de la Antártida: los que se producen en la zona de territorialidad de Argentina, tienen etiquetas de Argentina y no de la Antártida. Lo mismo sucede con Australia, Chile y en una de esas, hasta con Francia. 

Los mantendré informados al respecto.


lunes, 16 de septiembre de 2024

SUITE SINFÓNICA CON MÚSICA DE AGUSTÍN LARA

Agustín Lara
(1897 - 1970)




Hace unas semanas estuve en la Sala Tlaqná en un concierto de la Orquesta Sinfónica de Xalapa con un programa un tanto cuanto extraño, aunque finalmente hermoso. Incluyó, en su segunda parte, la Suite de Lara del músico compositor veracruzano Mateo Oliva (1947 - 2014), que reune fragmentos largos de canciones de Agustín Lara.




En el mundo de la música, el término Suite designa, esencialmente, una forma de música instrumental constituida por la simple sucesión de piezas, las ordena según una idea personal, desarrolla su instrumentación y respeta absolutamente las melodías aunque juega con los volúmenes de salida. El género musical es muy antiguo, en uso desde la época de Johann Sebastian Bach en el siglo XVII.

Las piezas que constituyen la suite que escuchamos esa noche son fragmentos largos de canciones de Agustín Lara, el "músico poeta" mexicano, el mayor compositor de música romántica popular el siglo pasado, particularmente en su pimera mitad. A nosotros, los viejos actuales, nos tocó la cola de su muy generosa producción musical; nuestros padres y abuelos la disfrutaron a cabalidad. ¡Me dan una envidia...! Recordamos con nostalgia algunos títulos como Mujer, Solamente una vez, Farolito, Santa, María Bonita, Granada y claramente de nuestra época el chotis Madrid, el mejor chotis que se ha hecho.

Y bien, con las  canciones nombradas en el párrafo anterior, excepto Madrid, el maestro Mateo Oliva hizo la Suite de Lara. Tomó las canciones dichas, las recortó un tanto, no mucho, no cambió en nada el ritmo ni la melodía, bellamente las unió y orquestó para los modos de una orquesta sinfónica y la entregó para aquel conjunto que tuviera la calidad, el sentimiento y las ganas de ofrecer esa riqueza sinfónica a un público receptivo.

Esto se dio la noche del pasado vienes 30 de agosto en la Sala Tlaqná de la ciudad de Xalapa, con la Orquesta Sinfónica de Xalapa dirigida por su titular, el maestro Martin Lebel. Resultó en una experiencia inolvidable por hermosa y sentida; esto último tanto por parte de los ejecutantes como del público. 

¡Gracias a todos los que nos hicieron posible esto: Agustín Lara, maestro Mateo Oliva, Orquesta Sinfónica de Xalapa, maestro Martin Lebel y el público que participó en tan formidable momento!


Orquesta Sinfónica de Xalapa en la Sala Tlaqná








jueves, 12 de septiembre de 2024

INTERMEZZO 87. VERDE QUE TE QUIERO VERDE 4


Bueno, se asoman de otros colores.















Aves pululan por lo verde























Esta es una langosta nocturna verde que en la batalla por la vida perdió su pata posterior derecha, 1 de 6, pero conserva sus enormes antenas localizadoras de riesgos y alimento.



Este es el verde consentido...























... y esta es la puerta verde que da entrada.
















Puertas como estas alojan, en sus resquicios, arañas hembras con sus ootecas (cajas de huevos); en este caso, tres.













No están dibujadas, así son; por su cara posterior son rojas, ...















... como se ven esas dos a la izquierda






















Obligadamente en la naturaleza, el verde un día será café.















Verde que te quiero verde, aunque sobre negro estés.

















lunes, 9 de septiembre de 2024

BREVE DECIR DE LA RELACIÓN.


La relación es la capacidad funcional de algunos seres vivos de recoger información de sus medios externo e interno, que puede ser consciente o no, y con esa información generar acciones de respuesta que pueden ser voluntarias o involuntarias. Los seres vivos que disponemos de esa función somos únicamente los animales y depende de la presencia del Sistema Nervioso, que nos es exclusivo, aunque en grados variables de desarrollo en las diferentes especies. Es decir, la función de relación surgió en el universo cuando apareció el sistema nervioso en algunas de sus especies vivas, con los animales. De esto ya hace mucho tiempo: varios cientos de millones de años, pero de esos animales primeros, ninguna especie vive ahora; nosotros, el Homo sapiens sapiens, estamos aquí desde hace apenas unos ciento ochenta mil años.


Dos neuronas

Ahora bien, la estructura celular básica funcional del sistema nervioso es la neurona, con mayor o menor complejidad en su estructura y en sus conexiones. Es la célula capaz de recibir información a través de sus dendritas, analizarla y procesarla en su soma, en su cuerpo, y generar una respuesta adecuada a través de su axón. Esto, multiplicado por el número y organización del sistema nervioso como un todo, con cientos de miles de millones de neuronas en las especies mayores, da como resultado la maravillosa función de la relación,  de la que la especie humana es su mejor representante, hasta ahora.













lunes, 2 de septiembre de 2024

EL VINO TAMBIÉN SE COME.





Si te gusta tanto el vino, ¿por qué consumirlo so
lo en formato copa? Innumerables recetas culinarias, clásicas o vanguardistas, lo incluyen como ingrediente imprescindible, ya sea como protagonista de una salsa o como aderezo final de un buen pescado; resulta perfecto para redondear el plato. El vino también se come.

1. Un prestigiado chef español asegura que los polifenoles, extraídos del hollejo de la uva, están llamados a ser sustitutos de la sal. De momento, lo que es seguro es que son excelentes antioxidantes, iluminan salsas, aportan consistencia, aumentan la esponjosidad, potencian sabores y evocan cuanto rodea al vino.

2. Lo que hacemos mal.
Hay un error habitual entre quienes cocinan echando mano del vino para sus recetas: utilizar uno de baja calidad. Recordar que la calidad de un blanco o un tinto, de un vermut, un madeira o un brandy, que realzan el carácter de un plato, no estriba en su contenido alcohólico, que normalmente se evapora con la cocción, sino en el sabor. Por consiguiente, el vino o licor que se utilice para cocinar debe ser de calidad.
El fuego reduce volumen y concentra sabor, con lo que un vino malo puede dar al traste con una buena receta. No tiene por qué ser caro, pero no usar uno que jamás beberías y menos usar uno que diga en la etiqueta: "vino para cocinar".

3. Qué tipo de vino usar.
Además de buena calidad, según los ingredientes es mejor usar un tipo de vino u otro. No hay nada escrito sobre el tema, pero se pueden apuntar algunas generalidades. El vino tinto y el Oporto acompañan bien las recetas de carne, cuanto más contundente el plato, más cuerpo la bebida, y si quieres aportar un contraste dulce, opta por el Oporto o el Jerez. El vino blanco puede ser perfecto en salsas de tomate, pescados y aves. Hay quien apunta que es mejor usar en la cocina vino blanco seco y con cuerpo. Los vinos dulces se llevan bien con los postres.

4. Un clásico: la salsa Burguiñon.
Esta salsa a base de vino tinto nació en la Borgoña, donde es popular cocinarla en forma de guiso con buey: los campesinos antes usaban carnes muy duras y el vino era perfecto para cocerla y que quedara tierna. La receta admite muchas variantes y puede acompañar otras carnes, pero la clásica llevaría cebolla, ajo, zanahoria, tocino, champiñones, yerbas al gusto y, por supuesto, vino. Recuerda que es un error usar uno barato. Puede ser un vino joven y con cuerpo.

5. Un toque estimulante
Aunque no sea el ingrediente principal de una salsa dulce compleja, un chorrito de vino o de brandy puede ser clave para dar a la receta un punto final aromático y un toque de alegría. En función del plato, un poco de vino blanco, dulce, Oporto, Jerez... pueden ser ideales. Incluso una macedonia de frutas puede dejar de ser sosa bien aderezada con vino. Pero recuerda, un chorrito no es la botella entera.

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NB. De esta entrada estoy muy lejos de ser el autor. Soy médico neurólogo y neurocirujano en retiro y maestro de neurología activo. Para nada he cocinado en mi vida más allá de unos huevos revueltos con jamón para desayunar. Del vino soy un conocedor amateur, pero me defiendo.
Buscando inspiración de un tema de vinos para este blog, me tropecé con esta entrada anónima y ya de años en un blog profesional de la Casa Torres, distinguidos vitivinicultores españoles. Me pareció magnífica y la quise traer para ustedes. La reduje, algo la edité y aquí está; espero que les guste y que les sirvan sus consejos.