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Soy Rogelio Macías-Sánchez, de tantos años ya, que se me permite no decir cuántos. Soy mexicano y vivo en México país, médico cirujano de profesión, neurocirujano y neurólogo de especialidad. Ahora y por edad, soy neurólogo y neurocirujano en retiro. Soy maestro de mi especialidad en la Facultad de Medicina de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y un entusiasta de la difusión de la ciencia a la comunidad. Pero eso no es toda mi vida. Soy un amante fervoroso de la música clásica, actividad que fomento desde mi infancia. La vivo intensamente y procuro compartirla. Soy diletante en vivo y mucho disfruto, de la música grabada, mejor cuando es en compañía de almas gemelas para esto. Finalmente, amo la vida y la disfruto. Parte de ello es comer bien y beber mejor, es decir, moderado pero excelente. De aquí mi afición a los vinos y las cavas. Los conozco, los disfruto y me entusiasma compartir lo que conozco y lo que me gusta. Esta página pretende abrir una comunicación sobre los vinos, la música clásica y la neurología para profanos. Si es socorrida, el mérito será de ustedes. Diciembre de 2022

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lunes, 29 de agosto de 2022

DE HOMERO, LA ILIADA Y LA ODISEA Y EL VINO.












Homero fue un griego que vivió en el siglo VIII antes de Cristo, aunque hay historiadores, antiguos y modernos, que afirman que fue un siglo después. Era ciego y siempre lo guio un lazarillo; así anduvo por toda Grecia por muchos años. Era recitador de poesía épica, la que cuenta, en forma de versos largos, acciones guerreras y heroicas.



Estos cantores eran itinerantes, andaban de pueblo en pueblo por toda la Grecia cantando de memoria sus poemas, larguísimos, tanto, que en la empresa editorial moderna ocupan un libro de más de cien páginas. Dicen que no se equivocaban ni omitían parte alguna del poema. El pueblo, que ansioso acudía a escucharlos, se congregaba en las plazas de los lugares y pagaban los honorarios de estos recitadores, que les eran suficientes para vivir.

Ahora bien,  había dos tipos de recitadores: los que cantaban poemas de los que eran autores y los que lo hacían de poemas de autoría ajena; los primeros se llamaban aedos y los segundos, rapsodas. De Homero, el recitador más famoso que existió y casi el único que ha trascendido hasta nuestros días, hay historiadores que opinan  que era aedo y otros, que era rapsoda. ¡Vayan ustedes a saber!, pero el hecho es que los únicos poemas heroicos de esas fechas que han trascendido, son los dos que, de pueblo en pueblo de Grecia, cantaba Homero: Ilíada y Odisea.



Estos poemas giran alrededor de la mítica Guerra de Troya. Ilíada, sobre la guerra misma que duró diez años y terminó con la destrucción de la ciudad; en Odisea se describe el accidentado regreso del aqueo Odiseo (Ulises), que tardó otros diez años en volver a Grecia. En los dos poemas interactúan humanos y dioses, intrincada y continuamente.



Muchas dudas acerca de la autoría y la veracidad de estos monumentos de la poesía épica son debidas a que la guerra de Troya se dio, por lo menos, cuatrocientos años antes de Homero, por lo que éste, aedo o rapsoda, nunca tuvo una buena fuente  de información de lo sucedido y seguramente, mucho de lo narrado en los poemas fue inventado. Incluso se ha llegado a pensar que la Guerra de Troya nunca se dio. Una vez más, ¡vayan ustedes a saber!.













Sin embargo, hay algo en lo que no cabe duda alguna: Ahora mismo, ¡vale la pena leer estos poemas épicos de casi tres mil años de existencia! Por algo han sobrevivido.






La entrada de hoy trata del vino y presento un fragmento de La Iliada y uno de La Odisea que hacen referencia a él; que ustedes los disfruten.



"...Recibiole, el cíclope bebió y luego
se alegró sumamente con el vino,
tornó luego a beber con sed ardiente:
"Dime tu nombre, amigo, porque quiero
con honesto hospedaje darte el pago,
aunque también la tierra que habitamos
los cíclopes, nos da vino a nosotros,
de grandes uvas, y con ellas crecen.
Las lluvias que ellas mismas apretadas
le producen y manan por las cuestas;
pero este vino dulce que me has dado, 
es el de ambrosía y néctar de los dioses"
Dijo el Cíclope, y yo del negro vino
le di otra vez..."
                                       Odisea, rapsodia IX


"... Y al extremo
del campo todo cuando ya llegaban,
un hombre que al encuentro les salía
profundas tazas de oloroso vino
les ponía en las manos, y en bebiendo,
otros surcos a abrir atrás volvían
en impaciencia deseando todos
del profundo noval a la otra punta
prontamente llegar (...)

(...) También de oro macizo, y muy hermosa,
una viña entalló de no pequeña
extensión, y las cepas oprimidas
al paso de las uvas, por estacas
hechas de plata sostenidas eran;
y entre las verdes hojas los racimos
negrear se veían, y en su contorno
cavado foso de negruzco acero
y un seto que de estaño fabricara
la entrada prohibían; y una sola
hizo y angosta calle que pudiese
a ella guiar y parecía llena
de los acarreadores que volvían
a la aldea, la viña vendimiada
y mancebos gallardos y doncellas
en canastos de mimbre el dulce fruto
llevaban al lagar, y en medio de ellos
un muchacho la cítara sonora
tañía blandamente, y al sonido
en baja y dulce voz iba entonando
de Lino la canción, y la cuadrilla
ágil danzaba voz cantando leda,
con ruidosa algazara le seguía...
                                         Iliada, rapsodia XVIII  

jueves, 25 de agosto de 2022

INTERMEZZO 40. DE LOS CELULARES EN LA SINFÓNICA.

La música, como la poesía y el teatro, son artes que se dan en el tiempo, no en el espacio como la pintura, la escultura o la arquitectura. Las últimas ahí están y puedo regresar a ellas cuantas veces pueda o quiera y disfrutarlas entonces; si algo me estorba, me muevo o vuelvo después, la pieza de arte ahí estará, esperándome. La obra de arte musical sólo existe mientras se está ejecutando; si algo me estorbó para apreciarla, el tiempo que sea, esa obra, completa o parcialmente, se perdió para mí; no la puedo reponer ni regresando a otro concierto, porque en ese otro concierto será otra obra.






Lo que puede estorbar la experiencia estética musical son muchos factores que se han venido corrigiendo a través de los años desde que se da la música clásica: los músicos de la orquesta y el director visten uniformemente de negro para no ser distractores, las luces de la sala se mantienen bajas, se evita entrar o salir mientras se ejecuta una obra musical, se pide no hablar o hacer ruidos durante ella, se procura no moverse demasiado en los asientos, porque todo eso son  distractores que pueden echar a perder la experiencia estética y momentánea de la música. Se pide silenciar los teléfonos y no hacer fotografías con flash o videos con luz. 

Pero hay un factor actual que no se toma en cuenta, pero que es tan estorboso para el disfrute cabal de la música en un concierto sinfónico como los que en el párrafo anterior mencioné: el uso del teléfono celular para estar conversando, "chateando", con vecinos dentro de la sala de conciertos o fuera de ella, en la ciudad, en el país o fuera de él. Esto no hace ruido, pero lo que molesta a los vecinos de butaca, hasta el grado de estorbar e incluso suprimir la experiencia estética de escuchar la música, es la luz intensa que está emitiendo continuamente el dispositivo celular, que deslumbra, molesta y estorba

En los cines ya se pide que apaguen los teléfonos celulares aún para esta función de chateo; ¿podría conseguirse esto para los conciertos de música sinfónica o de cámara?

lunes, 22 de agosto de 2022

DE LA INVECTIVA EN LA MÙSICA.







Tengo un libro editado en 1972 que se llama, en inglés, Lexicon of Musical Invective (en español Glosario de la Invectiva en la Música), que tiene como subtítulo: "Agresiones por la crítica a los compositores desde el tiempo de Beethoven"; es de autoría de Nicolás Slonimsky. Consiste en una recolección exhaustiva de 669 citas periodísticas en las que 49 autores (desde Beethoven hasta Stravinsky) fueron agredidos acremente por los críticos de su tiempo, críticas insanas que parecen derivadas de la inhibición psicológica que puede ser descrita como la "No Aceptación de lo No Familiar".



Llama la atención que las tales críticas no existieran antes de Beethoven. No es que no hubiera maldicientes entonces, sino que no había conciertos públicos y a las audiciones privadas de los nobles y de los ricos no invitaban a los periodistas.

Otro hecho notable en el libro es que los autores más atacados sean Beethoven, Brahms, Ravel, Schoenberg, Richard Strauss, Stravinsky y Wagner, es decir, los innovadores, y es aquí donde aplica la frase guía del libro: la No Aceptación de lo No Familiar.

Esas opiniones, que se equivocaron a futuro, muestran lo que de la música sacó de quicio a sus autores, tanto, que los llevo a escribir barbaridades. Lo que más extraña el crítico es la melodía. Hay que recordar que los clásicos de hoy fueron los monstruos de la antimelodía de ayer, pero la no aceptación se extiende a los ritmos asimétricos, al "mucho ruido", a las melodías atonales y a las armonías disonantes, por lo menos para ese momento.

Otra razón de esas críticas invectivas es la intolerancia moral, particularmente en la ópera. Algunos autores fueron severamente criticados por el argumento de sus óperas, que resultaba inmoral para la púdica conciencia del crítico. Pero otra causa, más importante aunque de sentido contrario, fue la deshonestidad de periodistas de la fuente, que por algunas monedas o porque no se las daban, eran capaces de escribir las críticas más disparatadas y destructivas. Van seis de ellas:

Beethoveen (1770 -1827)






1. Recientemente se dio la obertura a la ópera Fidelio de Beethoven, y todos los músicos imparciales y los amantes de la música están en perfecto acuerdo en que nunca se ha producido en música algo tan incoherente, chirriante, caótico y que deshaga los oídos. Las más penetrantes disonancias chocan en una armonía realmente atroz, y unas pobres ideas solamente aumentan el efecto desagradable y ensordecedor.
(August von Kotzebue, Der Freimütige, Viena, Septiembre 11, 1806)





Debussy  (1862 - 1918)









2. Ritmo, armonía, tonalidad, estas son tres cosas desconocidas para Monsieur Debussy y deliberadamente desdeñadas por él. Su música es vaga, flotante, sin color y sin forma, sin movimiento y sin vida... ¡No, decididamente yo nunca estaré de acuerdo con estos anarquistas de la música!
(Arthur Pougin, Le Ménestrel, París, Mayo 4, 1902)

Stravinsky  (1872 - 1971)











3. Salvo que tu sientas el llamado de lo primitivo... La Consagración dela Primavera (de Stravinsky) sólo será una horrible jerga de principio a fin, mera discordancia sin derecho a tener un lugar en el mismo programa con la música verdadera.
(Philadelphia Public Ledger, Marzo 4, 1922)







Wagner  (1813 - 1883)



4. El concierto terminó con una obertura (a la ópera Tanhauser) de Monsieur Wagner, compositor alemán. Su obra nos pareció nada más que un acompañamiento ruidoso ausente de melodía. Después de todo, no hay ley que prohíba escribir a quien no tiene ideas. El trabajo de Monsieur Wagner es entonces, perfectamente legal.
(National, París, Noviembre 30, 1850)

5. Yo no creo que una sola composición de Wagner le sobreviva.
(De una carta de Moritz Hauptmann fechada el 3 de febrero de 1849 y publicada en Briefe von Moritz Haupmann an Franz Hauser, Leipzig, 1871)



Verdi  (1813 - 1901)










6. Rigoletto es la obra más floja de Verdi. No tiene melodía. Esta obra difícilmente tiene oportunidad de quedarse en repertorio (Gazette Musicale de Paris, May 22, 1853)







Muchas de estas críticas tan disparatadas fueron pagadas, pero muchas no y este es el caso que importa. El error del crítico es olvidar que la música es un arte, una forma de conocimiento que utiliza, como medio para conocer, la sensibilidad. El arte no se entiende, se siente; en el arte no hay mejor ni peor, porque no hay marcas que superar; no hay bueno ni malo, pues no se trata de ética y ni siquiera hay feo o bonito. Los únicos juicios inobjetables son: "¿me significa algo y qué?" y "me gusta o no me gusta" y esgrimir las razones para ello, que pueden ser de tipo técnico, enfatizando que se habla en primera persona. Y lo que es totalmente reprobable e invalida cualquier juicio crítico es enfatizar argumentos que califican al autor y no a la obra, como la increíble crónica de un tal James Gibbons Huneker en el New York Sun del 19 de Julio de 1903, en que la agarra contra la música de Debussy y gasta un gran párrafo en decir que el autor era feo y de aspecto desagradable.

Ahora bien, por la lectura del libro que he estado comentando hay el riesgo de caer en el defecto contrario, que nada se critique y todo se califique de bueno, bello o avanzado, para evitar ser calificado, ahora o después, de crítico ignorante, sin sensibilidad o de mala fe. Creo que esto es casi tan malo como la invectiva. Si algo no me gusta, debe quedar claro que no me gusta y debo esgrimir mis razones, permaneciendo dispuesto a aceptar opiniones diferentes como muestra de la diversidad de los humanos. La historia ha demostrado que nunca toda la obra de una época o un autor ha sido valiosa y trascendente, pero la que tiene más oportunidad de trascender es la que ofrece novedades y son éstas las que el crítico musical es más reacio a aceptar.




jueves, 18 de agosto de 2022

INTERMEZZO 39. VEGETALIA DESDE VERACRUZ.




Para salir de casa a caminar por la colonia y sus alrededores hay que cruzar, obligada y afortunadamente, el parque comunitario, bello y acogedor a pesar de su extensión.




Ahí aparecen los enormes troncos de árboles que pretenden alcanzar el cielo , ...







... tímidos mininos que no nos quitan la vista, ...








... espléndidas rosas y ...







... vegetalia aérea.




Saliendo de la colonia, en la selva...
















Bardas de fincas en la selva ...




















... y más verde ...














              
          ... y rojo también.









Regresando al parque comunitario, se retoma la belleza de la vegetación en sus orillas, en las aceras de sus calles o en los jardines de las casas...







Pero es gran experiencia terminar el paseo frente a “nuestro volcán”.





lunes, 15 de agosto de 2022

EXPERIENCIAS DE VIDA CON EL QUIJOTE.

Miguel de Cervantes Saavedra
1547 - 1616








El pasado lunes 1 de agosto terminé, por novena ocasión en mi vida, la lectura de la inmortal novela EL INGENIOSO HIDALGO DON QUIJOTE DE LA MANCHA de Miguel de Cervantes Saavedra, en sus dos partes y en su versión textual original del hermoso castellano del siglo XVII. 


Mi primer Quijote





La vez primera fue en enero de 1951 en una buena edición comercial mexicana que me regaló en Navidad mi prima Rebeca Aurora, mayor que yo quince años y en parte responsable de mi buena educación en la cultura. Mi lectura novena la hice en un dispositivo electrónico, Kindle, pero para el capítulo final regresé a mi primer libro, ya muy ajado pero presente para despedir al Quijote después de setenta y dos años. En ese momento caí en sentimientos infinitos de gratitud para Don Quijote, Sancho Panza y su creador, Don Miguel de Cervantes Saavedra; no sé para quien de los tres fue mayor.

Picasso: Don Quijote y Sancho Panza






Nueve lecturas en setenta y dos años se hacen una cada ocho y la verdad es que así fue de puntual sin habérmelo propuesto nunca; los intervalos, más o menos, fueron uniformes. No recuerdo nunca que hayan sido significativamente más breves o más largos. Tomaba los libros cuando me sentía en disposición y con gana de hacerlo. Nunca dejé una lectura a medias, nunca me defraudó alguna, siempre fueron graves lecciones de vida y fuentes de gran felicidad. Cada lectura fue lenta, de un par de meses para sus ciento y veintiséis capítulos. Si se me suman ocho años en progresión aritmética a partir de los trece, cada lectura corresponde a un momento más o menos significativo en la historia de mi vida. Ahora tengo ochenta y cinco años y no habrá décima lectura. Me he deshecho de varias ediciones del Quijote, algunas monumentales que se leyeron en atril; sólo conservaré la primera, la que tuve en diciembre de 1950; la de Kindle está en la nube.

De las experiencias vitales a las que se refiere el título de esta entrega ninguna tiene que ver con la locura de Don Quijote, tema que ya discutí en este blog con fechas 24 de agosto de 2020 y 31 de mayo de 2021.
"... y así del poco dormir y del mucho
 leer  se le secó el cerebro de manera,
que vino a perder el juicio
".









Alonso Quijano, Don Quijote de la Mancha, nunca ha estado loco; lleva siglos de tomarnos el pelo para denunciar, desde una tribuna universal y perdurable, las injusticias, torpezas y sinsabores de una gran sociedad enferma que con el tiempo va empeorando; las denuncias y reflexiones siguen vigentes, así como las desesperanzas.


Las experiencias vitales de la obra para mí consisten en que a lo largo de toda la novela y hasta el momento de la muerte de Alonso Quijano, como lector adopto, en forma alterna o sucesiva, el pensamiento y convicción de alguno de los tres personajes de la novela: Don Quijote de la Mancha, Sancho Panza o Don Miguel de Cervantes, que los tres son protagonistas y juegan los grandes papeles de cordura, inteligencia, bondad y buena fe; ésta llega a caer en la inocencia, es cierto. Se disfruta y se padece con ellos, se acuerda y desacuerda también, se vive en La Mancha, que es el mundo entero, y en el siglo XVII, que es el siempre de la humanidad. Ha sido mi experiencia, repetida nueve veces con los matices de mi edad en cada una, de lo que no me arrepiento; es más, me enorgullezco de ello, como también sé que no se volverá a dar.




Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha, Sancho Panza:

¡Gracias por haber existido y seguir siendo!


lunes, 8 de agosto de 2022

¿ES ACASO QUE ESCUCHAMOS CON LOS OÍDOS...?


 “¡Te escucho con mis oídos!”;
es una frase frecuente, pero es falsa.











En el recién pasado mes de Julio aproveché mis ahora dilatados tiempos libres para hacer la novena lectura de mi novela favorita y quizá la novela favorita de la humanidad: El ingenioso hidalgo DON QUIJOTE DE LA MANCHA de Don Miguel de Cervantes Saavedra, en sus dos grandes partes. Fue mi segunda lectura en dispositivo electrónico y la disfruté tanto como mis lecturas anteriores

Estaba en los primeros capítulos del segundo libro cuando me dije a mi mismo: ¡Qué hermoso suena el castellano del siglo XVII! Casi de inmediato reflexioné: ¿Cómo que suena, si estoy leyendo en silencio? Continué la lectura y me siguió sonando hermoso. ¡Ya! Es que escuchamos con el cerebro, no con los oídos, así como vemos con el cerebro y no con los ojos. (Ver la entrada del 30 de noviembre de 2020 de este mismo blog).

Oír escuchar, es tener conciencia de la información que recogen, conducen y entregan las vías auditivas, interpretarla, reconocerla, ser capaz de guardarla en la memoria y de llamarla cuando se quiera o cuando se necesite.

Alguien que ha sufrido una lesión grave de los dos oídos, no oye; otro, con los oídos sanos pero con daño en estructuras y regiones muy precisamente definidas en el encèfalo, puede oír, pero mal, al grado que lo que oye no lo pueda reconocer ni interpretar, lo que no permite una función auditiva cabal; no oye, no escucha en el sentido final y completo del término. Sus oídos están bien, pero no el sentido del oído.

Los nueve sentidos de que disponemos como fuentes de información de lo que está fuera de nosotros, de lo que no es parte de nosotros, tienen una organización anatómica y funcional similar que ya describí en entradas anteriores relativas al sentido de la vista, de la propiocepción y la orientación espacial y la aclaratoria de que tenemos nueve sentidos y no cinco (ver la entrada del 30 de mayo de 2022 de este mismo blog). Todos consisten en receptores nerviosos periféricos especializados en transformar señales analógicas en digitales y vías nerviosas que conducen estas señales, a través de varios pasos por núcleos profundos de neuronas hasta la corteza cerebral especializada para cada sentido. Ahí es nuevamente transformada en analógica y se asocia con información antigua memorizada e información actual de otros sentidos y es ahí y entonces cuando vemos, oímos, sentimos, nos duele, tenemos sabor u orientación espacial, etcétera.

Así es el sentido del oído y empecemos con la porción anatómica más externa, la analógica, la que no es nerviosa.

Corte coronal del peñasco del hueso temporal;
se muestran las tres porciones del oído.


La porción no nerviosa del sentido del oído se aloja dentro del hueso temporal de la base del cráneo, en el oído mismo; consta de tres porciones: el oído externo, el medio y el interno.

El externo, cubierto de piel, es el conducto que trasmite del exterior las vibraciones que son la forma física, analógica, del oído. Termina en el tímpano, que es como el parche de un tambor. Continúa hacia adentro (hacia la derecha y de color morado oscuro en nuestra imagen), el oído medio, que contiene una cadena de tres huesecillos, el martillo, el yunque y el estribo, que mecánicamente transmiten la vibración aérea que viene del exterior hasta pasarla al caracol (de color morado claro en la imagen), estructura hueca y de contenido líquido; esta continúa la transmisión vibratoria del sonido hasta estimular los receptores nerviosos especializados que convierten la señal sonora de mecánica en digital, es decir, en corriente de electrones de muy alta velocidad. Apenas unas micras adelante, entregan esta señal al soma, al cuerpo de las primera neuronas auditivas (células de Corti), donde son analizadas, transformadas y enviadas como señales digitales a través de sus axones, que se juntan para formar el nervio acústico y así salen del hueso; estamos en la parte nerviosa del sentido del oído...

Vía acústica nerviosa desde que el nervio
 penetra al encéfalo hasta que termina
en la corteza cerebral








... que penetra al encéfalo en lo más alto del bulbo raquídeo donde entrega la información a los núcleos cocleares (auditivos) del mismo lado. Se inicia entonces una cadena ascendente de neuronas que a través de cinco pasos entregan la información sonora digitalizada a la corteza cerebral en la cara superior del lóbulo temporal contralateral, donde finalmente 
son analizadas, identificadas, decodificadas y retransformadas a analógicas  y entonces escuchamos. Eso significa que oímos con el cerebro y no con las orejas, por grandes que estas sean.

Así son todos los sentidos y me sentí muy satisfecho cuando terminé esta entrada hasta el punto anterior. En ese momento tomé conciencia de una circunstancia que no había yo considerado: 

Lo hermoso que me sonó la lengua castellana del siglo XVII nunca fue un fenómeno sonoro, pues yo leía en silencio; es decir, las imágenes iniciales fueron visuales y mi sistema nervioso, mi cerebro, las convirtió en sonoras. ¿Cómo hace eso nuestro sistema nervioso? ¡No lo sé!, y creo que a ciencia cierta nadie lo sabe, pero los humanos ya hemos sido capaces de crear robots que convierten, en forma instantánea, lenguaje escrito en sonoro y lenguaje sonoro en visual. ¡Así estamos!







lunes, 1 de agosto de 2022

CON MOTIVO DE LA SÉPTIMA SINFONÍA DE DMITRI SHOSTAKOVICH.


Dmitri Shostakovich
1906 - 1975







         


      
       Canto a Dmitri





                     I

Poeta destrozado
Hombre frágil 
vulnerable en esa sensibilidad que fue tu cruz
Inmerso en tus cadencias 
nos dejaste la huella sonora 
de tu existencia tristemente heroica

Tu afán de vida
de creación renovada
se topó con los crueles muros
no sólo de la maldad humana
sino de la burocrática estupidez de los abyectos

Tu obsesión de belleza
te condujo a un martirio de creación
Heredero de una lírica trágica
del sufrimiento de un pueblo invencible
Cantaste su dolor
su grandeza de mártires
mil veces asediados por el afán del poder
Nunca doblegado heroico pueblo ruso
Explotado por los zares
Sueño de Napoleón y de Hitler
Pueblo acostumbrado al sufrimiento
y a la poesía
Tu tragedia queda inmersa en la belleza y el canto
Tú, pequeño Dmitri
perteneces a esa estirpe
Hombre de apariencia frágil, huidiza
Mas sólo en apariencia
porque tu música muestra tu verdad y tu fuerza
Enfrentaste a la feroz burocracia
Venciste a la tiranía
esa que abogando por los débiles
usurpó el lugar de los antiguos zares
emulando en crueldad sus hazañas
Triste destino de los ideales de Marx y de Lenin
desembocar en camarillas opresoras
de hombrecillos hambrientos de poder
Monstruos enanos que intentaron amedrentar
tu noble creación musical
Escarnecido por el partido
se te obligó a renunciar a tu creación genuina
Pisotearon tus partituras
y pretendieron exterminar tus impulsos
Fingiste sabiamente una derrota
pero nunca la sentiste
Encubriste tu música sublime
aparentaste acatar la tiranía
Más en el fondo de tu alma
guardaste tus tesoros de armonía
de maravillas dinámicas de ritmo
Cobijaste tu arte en la penumbra
No lo negaste
Lo mantuviste oculto para legarlo al mundo
como homenaje al sufrimiento
a la heroica resistencia de tu pueblo
El miedo te rodeó
Casi asfixió tu impulso musical
Y el arte triunfó sobre el temor,
preservó tu genio y tu entereza

No pudiste brillar cual Mozart o Beethoven
en salones de lujo y de riqueza
Mas tejiste una obra eterna
Indestructible, mientras haya seres que amen la                belleza

San Petersburgo te invoca en cada uno de sus hijos
Tú que enfrentaste al invasor alemán en su rudeza
Que apagaste los incendios de sus bombas
Hombro con hombro en el sitio de tu triste ciudad,
esos momentos han quedado plasmados
en la armonía incomparable de tus sinfonías
La maldad no arrasará
mientras queden hombres como tú que resistan
Mientras persista el coraje de los débiles
perdurará tu música
Narrando las gestas de tu vida
y de ese pueblo que tanto ha soportado

En tu música se encuentra lo sublime
Cuenta la historia de los que se niegan a morir
Simboliza lo grandioso del humano
Mezcla telúrica de abyección y nobleza
Tú mismo representas al hombre,
que pisoteado
puede erigirse en heroico creador
Somos barro y sangre
crueldad y dicha
locura y desconcierto
Podemos rayar en lo sublime
y descender a lo más bajo
El hombre
explota a sus hermanos o
cura sus heridas
Asesina y bendice
Puede crear y destruir
Amar y detestar
Puede invadir y atropellar lo más sagrado
Mas también puede cincelar la belleza
Nadie ha logrado descifrar estos enigmas
Debemos amar a los hombres como son

Dmitri, tú has amado a los hombres
al legarles tu obra
Ella lava las culpas enormes de los opresores
Purifica el terror desplegado
y ha hecho florecer las cruces de sus asesinatos

Tu música va más allá de la belleza
más allá de las palabras
más allá de los hechos
de las ideas
y de los mismos hombres
Ha fundado un espacio propio
Es un canto al dolor y las luchas del hombre
Transmite la esencia de ese pueblo
que ha pagado con sangre su valor ante la historia

Pequeño y temeroso Dmitri
En tu fragilidad radica tu grandeza
Porque supo trocar el dolor en música
y el llanto en sonora grandeza,
lo ruin en monumento,
y la debilidad en fortaleza

Pertinaz, obstinado al igual que tu gente
Porfiaste en resistir
Negaste tu derrota
y edificaste en música
el canto al enorme valor
para sobrevivir ante la infamia

¿De qué fuerza sagrada
emerge el delirio se tus sinfonías incandescentes?
Si tu materia fue compuesta por las lágrimas, el              hambre y la barbarie
Si te nutriste del despotismo y el oprobio
¿Cómo lograste trastocar lo abyecto en lo sublime?¿Cómo pudiste crear tanta belleza
partiendo de lo más negro y repugnante?
Mágica alquimia que te otorgó la música
A ti, al hombre genial y valeroso

 
                      II

Nos pintas la vida cotidiana de los hombres
en su ridícula inocencia
y hasta en su puerilidad
No muestras héroes
sino hombres y mujeres de la vida común
Humanos solamente
En sus pasiones y sus juegos
Sus aventuras y sus tedios

Arengas a los débiles
para resistir los embates
del infortunio y la tragedia
Lloras pero no te lamentas
Gimes sin exigir piedad
Te resignas al sino del dolor
Sobrevives en la esperanza
Y al final vencerás resistiendo
Has capturado el fulgor de las batallas

Trocas en canto de esperanza
los horrores de la lucha
y el estruendo de las balas
Portento de creación
al convertir lo horrendo en sinfonía

Obstinato de tambor
Marca la misma obstinación de tu dolida
    humanidad
¡No perecer aunque las bombas caigan!
¡No sucumbir ante las llamas ni las balas!
Perseverar desesperadamente en el ser
Esa es tu consigna
La consigna del ritmo acelerado
marca la senda de la resistencia
Un crescendo continuo vigoriza
la tenaz voluntad del que resiste
Se va forjando un camino
se construye una ruta
Se marca un rumbo
¡Síganme todos!
No claudicaremos
Ni la guerra, ni el hambre, ni el sitio
podrán doblegarnos
De debilidad, coraje
De fragilidad, grandeza
¡Adelante! ¡Adelante!
De aquí a las alturas
Percibimos ya la sonrisa de la gloria
Mantengamos el paso
y nuestra meta será no fenecer
Seguir
Continuar en la batalla
Resistir
Resistir
Resistir …
….                                                                                                                                  SOM
                                             Morelia, Michoacán
                                             Fines del Siglo XX