Si puedes hablar, si puedes pensar, puedes hacer una canción.
Dadie Aime Loh
En el número de diciembre 2001 - enero 2002 de la revista Natural History apareció un artículo de Susan Milius titulado Face the music (Mirando a la música), en el que discute, sobre la base de opiniones de científicos especializados calificados, si acaso el hombre es una especie musical, ¿por qué y qué papel ha jugado la música en su evolución? La ilustración principal del artículo es la fotografía de arriba: un niño parisino callejero de los años treinta del siglo XX que vierte su alma entera en la música. El artículo es la mar de interesante, comparto la mayoría de sus asertos y me ha inducido a preparar esta entrega para ustedes.
Parece
ser que todos los humanos somos musicales. Hasta los de oído más duro responden
a la música fúnebre en un entierro, al jugueteo de una danza popular o con
nerviosismo ante la música de una película “de suspenso”. El que esto no
suceda, porque no se puedan reconocer las melodías, se llama amusia y es
una condición infrecuente del funcionamiento cerebral. La música es universal. Se ha dado y se da en todos los pueblos, con
frecuencia como parte importante de la tradición cultural y a pesar de
prohibiciones que en ciertos tiempos se han dictado para la música en algunos
pueblos. Cambian los estilos y los instrumentos, pero la música está presente.
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Coro de trabajadores de la Secretaría de Educación Pública, México. |
Lo que es diferente
es el papel que la música juega en las sociedades. En las comunidades antiguas
y aun ahora en las sociedades no occidentales o no occidentalizadas, la música
la hacen todos, como parte del trabajo, en la casa o fuera de ella, para educar
a los hijos, convivir en sociedad o con fines religiosos, ya sea que anden
persiguiendo ballenas, arrullando a los recién nacidos o comunicándose con el
espíritu de los pájaros. En la sociedad occidental, capitalista e
industrializada, se festina a los músicos especialmente dotados, pero se
silencian todos los demás. Una creciente industria de grabación y venta de
sonidos ha convertido a la música en una comodidad de consumo, haciendo de la
música social algo fútil.
A pesar de esto, el
hombre parece ser un ente musical, pero ¿por qué? ¿Tiene la música una función
biológica? ¿Ha tenido que ver la musicalidad con la evolución de nuestra
especie?
Si la música es un
carácter universal del hombre, su origen debe estar en nuestros cerebros y en
nuestros genes. Existe evidencia médica de que así es, pues enfermos que han
sufrido una lesión cerebral vascular se han repuesto hasta hablar normalmente y
reconocer sonidos del ambiente, pero quedan incapaces de reconocer melodías que
antes del evento les eran familiares; quedan con amusia. Algunos son
capaces de emocionarse en el momento con el carácter triste o alegre de la
música, pero no reconocerla. El caso contrario es el de Vissarion Shebalin,
compositor ruso que sufrió de un infarto cerebral que lo privó casi totalmente
del lenguaje verbal, pero pudo componer su Quinta
Sinfonía. Evidentemente se trató de sitios diferentes del daño cerebral.
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Madre maya yucateca que arrulla a su bebé Koonex, koonex palenxen... |
Estudios de
desarrollo neural de bebés hasta de ocho meses de edad, han demostrado que el
niño es más sensible a diferencias de tonos y que puede distinguir entre tonos
muy cercanos. Hay quien piensa que todos los bebés de esa edad tienen oído
absoluto, es decir, la capacidad de discriminar entre tonos vecinos sin estar
en el contexto de una escala. Parece ser que esa habilidad se pierde conforme se
madura.
Acerca del papel
que la música ha jugado en la evolución de la especie humana o del papel que la
evolución ha jugado en el desarrollo de la música, Darwin propone que la música
surgió a través de una selección sexual, algo parecido al canto de los pájaros
que se da en la época de celo como parte del cortejo. Escribió: “Parece
probable que los progenitores del hombre, hombres o mujeres o ambos, antes de
adquirir el poder de expresar su amor mutuo en lenguaje articulado, procuraron
seducirse con notas musicales y ritmo.” La música sería un elemento de
competencia sexual.
Hay otras
opiniones. Una de ellas sostiene que la música se originó por su capacidad de
promover la cooperación y que ese fenómeno se inicia desde la cuna, con las
canciones a dúo que acercan a la madre y al hijo y que persisten mientras el
niño necesita ayuda de los padres. Es muy conocido el hecho de que quienes
cuidan a los niños, los arrullan y los entretienen con música o por lo menos,
con elementos sonoros que tienen muchos elementos de la música. Si esto se
aplica a grupos mayores, que juntos cantan, bailan u oyen música, la música
puede consolidarlos como un clan, un pueblo o una nación. Hay muchos estudios
de psicología experimental que tratan de demostrar los caminos cerebrales para
esto, pero su descripción completa está mucho más allá de los alcances de esta
entrada.
Una idea muy
impactante de los beneficios de la música para la humanidad naciente es aquella
que propone a la música como “un campo de juego” para el pensamiento. El hombre
tiene la cualidad única de su inmensa flexibilidad mental que le permite hacer
abstracciones a partir de objetos externos y concretos, crear ideas a partir de
elementos físicos. Ahora entendemos esto muy bien cuando lo analizamos con
nuestro lenguaje verbal, pero al parecer hubo, antes de que apareciera el
verbo, esa misma creación de ideas que tenían como única expresión la música.
Si la música ha sido un lenguaje, es decir, un sistema de símbolos que permiten
expresar ideas, lo fue antes que el lenguaje verbal, y seguramente fue
indispensable para el desarrollo de este. Existen hallazgos arqueológicos que
permiten suponer esto y afirmar que “sin música, quizá nunca hubiéramos sido
humanos”.
La música es un
aglutinador social. Shostakovich compuso en 1941 una sinfonía que ahora se
conoce como la Sinfonía de Leningrado,
para estimular el espíritu patriótico y la resistencia de la ciudad al asedio
de los nazis, que duró 872 días. Y lo logró: Los nazis nunca entraron a
Leningrado. Ahora recomiendo ir a la entrada del 1 de agosto de 2022 donde aparece un gran poema de SOM que describe, con emotividad mayor, los quehaceres y sinsabores de Shostakovich para componer esa pieza suprema de la música heroica.
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| Gibones que cantan a dúo |
Terminaré la entrada diciéndoles que no somos la única especie que hace música. Los gibones, esos
pequeños primates, viejos primos nuestros que habitan en el Sureste de Asia,
cantan. Sus vocalizaciones reúnen varias de las condiciones que se le piden a
una canción nuestra para ser llamada así. Cantan solos, a veces en dueto e
inclusive con un coro de fondo.