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Soy Rogelio Macías-Sánchez, de tantos años ya, que se me permite no decir cuántos. Soy mexicano y vivo en México país, médico cirujano de profesión, neurocirujano y neurólogo de especialidad. Ahora y por edad, soy neurólogo y neurocirujano en retiro. Soy maestro de mi especialidad en la Facultad de Medicina de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y un entusiasta de la difusión de la ciencia a la comunidad. Pero eso no es toda mi vida. Soy un amante fervoroso de la música clásica, actividad que fomento desde mi infancia. La vivo intensamente y procuro compartirla. Soy diletante en vivo y mucho disfruto, de la música grabada, mejor cuando es en compañía de almas gemelas para esto. Finalmente, amo la vida y la disfruto. Parte de ello es comer bien y beber mejor, es decir, moderado pero excelente. De aquí mi afición a los vinos y las cavas. Los conozco, los disfruto y me entusiasma compartir lo que conozco y lo que me gusta. Esta página pretende abrir una comunicación sobre los vinos, la música clásica y la neurología para profanos. Si es socorrida, el mérito será de ustedes. Diciembre de 2022

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lunes, 12 de octubre de 2026

¿QUE HACE UN DIRECTOR DE ORQUESTA?

 





El maestro Luis Herrera de la Fuente
 (1916 - 2014), dirigiendo un ensayo
 con la Orquesta Sinfónica de Xalapa


La presente es una entrada que reproduce parcialmente una entrevista que la doctora Sylvia Ordóñez  Martínez (SOM) realizó al maestro Luis Herrera de la Fuente (LHF), notable director que fue, entre otras instituciones orquestales, de la Orquesta Sinfónica Nacional de México, de la Orquesta Sinfónica de Xalapa y dos años del Festival Internacional de Música de Morelia. En uno de esos dos años concedió una entrevista histórica a la doctora Sylvia Ordóñez que se publicó en los medios culturales de Morelia y otras ciudades mexicanas.

El día de hoy, en esta entrada reproducimos la parte medular de esa entrevista, bajo el título de 

¿Que hace un director de orquesta?

                                          . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 


SOM: Maestro, ¿que hace un director de orquesta?

LHF: Para que los miembros de una orquesta afinen juntos, toquen juntos, vayan al mismo tiempo, se necesita un señor que esté ahí marcando de manera que no cada individualidad camine por sí misma, sino que tenga un centro de gravedad, que es el director de orquesta. Centro de gravedad en acción. En realidad, eso no es más que un elemento.

Lo primero que tiene que hacer un director no está ahí, sino mucho antes. Está dentro de sí mismo. Lo que el tiene que percibir de una partitura. Antes de pararse en el pódium debe tener la imagen de lo que debe sonar. En cuanto al movimiento, al énfasis, al tempo. Cada director tiene un enfoque distinto y una forma distinta de actuar. En lo personal, lo primero a lo que me expongo, yo mismo, es a una apertura de los poros. Los intelectuales, los sensoriales, los físicos, los biológicos. De un casi poner la sensibilidad y el sistema en el filo de la navaja, para tratar de que esa música estricta me diga qué quiere ser ella. De manera que uno pueda poner, ya en el pódium, los elementos para que esa música se produzca ella.

En primer lugar, el tempo y el movimiento. La dificultad mayor en la "interpretación" es el movimiento de la música. El tempo es la velocidad a la que se toca la música. El movimiento, dentro de esa velocidad, es el como se mueve.

Es decir, si usted y yo caminamos veinte metros y partimos juntos y llegamos juntos, hemos caminado esos veinte metros al mismo tempo. Sin embargo, yo me voy a mover de una manera y usted de otra. Entonces, condición sine qua non, porque ahí está el origen de la música: ¿a que tempo se debe tocar una música?, y ¿en que tipo de movimiento? ¿Qué se debe hacer para que el movimiento que la música reclama se pueda producir sin que uno la ahogue, sin que uno la violente, sin que uno dé un énfasis mayor del que se debe tener, pero al mismo tiempo, sin que uno evite que el énfasis que debe tener se produzca..,? Es una tarea, según yo, imposible. A veces se producen milagros.

Uno parte de una percepción de lo que la música nos pide; no lo que me dice ni lo que me emociona; no lo que me hace sentir. No. Lo que me pide para ser ella. El auditorio sí, se puede sentar ahí y pedirle a la música, o simplemente abrir sus poros a su vez y ver que le da la música. En la música hay una identidad de energía, de melodía y armonía, que aunque este mal hecha, tiene el poder suficiente para comunicar algo. Ese es el fenómeno musical. La música de altos valores, la que está producida por esos individuos que tienen esa formidable energía, los grandes compositores, de cualquier manera que esté interpretada va a decir algo a la gente. ¿Y en que consiste todo eso? Pues en la capacidad del que está dirigiendo. De hacer que la orquesta toque bien afinada, justo a tempo, que mida bien sus notas. De permitir que la elocuencia de la música opere ante un auditorio. ¿Qué tiene que hacer un intérprete? Crear lo necesario para que el fenómeno musical se produzca en plenitud.

SOM: ¡Gracias, maestro Luis Herrera de la Fuente!