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Soy Rogelio Macías-Sánchez, de tantos años ya, que se me permite no decir cuántos. Soy mexicano y vivo en México país, médico cirujano de profesión, neurocirujano y neurólogo de especialidad. Ahora y por edad, soy neurólogo y neurocirujano en retiro. Soy maestro de mi especialidad en la Facultad de Medicina de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y un entusiasta de la difusión de la ciencia a la comunidad. Pero eso no es toda mi vida. Soy un amante fervoroso de la música clásica, actividad que fomento desde mi infancia. La vivo intensamente y procuro compartirla. Soy diletante en vivo y mucho disfruto, de la música grabada, mejor cuando es en compañía de almas gemelas para esto. Finalmente, amo la vida y la disfruto. Parte de ello es comer bien y beber mejor, es decir, moderado pero excelente. De aquí mi afición a los vinos y las cavas. Los conozco, los disfruto y me entusiasma compartir lo que conozco y lo que me gusta. Esta página pretende abrir una comunicación sobre los vinos, la música clásica y la neurología para profanos. Si es socorrida, el mérito será de ustedes. Diciembre de 2022

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lunes, 21 de septiembre de 2020

DE BEETHOVEN Y EL VINO DEL RIN

Ludwig van Beethoven
(1770-1827)

Comparto algunas memorias de mi primer viaje a Europa, que tuvo en la música una motivación intensa y en el vino un encuentro significativo. Fue en los meses de septiembre y octubre de 1970, hace cincuenta años justos. A partir de este momento escribiré en primera persona del plural, pues fue una experiencia acompañado de mi esposa Sylvia y no concibo los recuerdos sin ella.

Éramos médicos jóvenes con dos hijos pequeños, que vivíamos en la ciudad capital. Además de nuestra actividad profesional y vida en el hogar, asistíamos a cursos de apreciación musical a cargo del musicólogo profesor Carlos Gruell Anders. Uno de ellos consistía en el análisis de la obra completa de Ludwig van Beethoven, del que ese año se conmemoraba el aniversario doscientos de haber nacido en la ciudad de Bonn, Alemania, a orillas del río Rin. El profesor Greull organizó un viaje grupal con algunos de sus alumnos a un festival conmemorativo de tan feliz aniversario en la ciudad natal. Prometía ser una fiesta magnífica de seis conciertos sinfónicos con las mejores orquestas de Europa y la orquesta de la sala de conciertos de la ciudad, estupenda también. Los conciertos no serían diarios, habría días libres intermedios entre ellos, que aprovecharíamos para conocer un mundo nuevo que prometía abrirse para nosotros.

Ahora recuerdo la primera impresión que tuve de la Renania al llegar al hotel de Bonn, después del vuelo transatlántico desde nuestro país. Desde la recepción se presentaba un paisaje de frente urbano y campestre al fondo. No se veía, pero se sabía que ahí corría el Rin, río mítico y sagrado para muchos. Recién había llovido y apareció en el cielo, de lado a lado, un arco iris completo, de 180 grados, de colores densos, intensos y muy bien definidos los seis. Nunca había visto yo uno así. Dejamos las maletas en el vestíbulo y corriendo salimos al río y al arco iris, a llenarnos de su magia e ilusión.

Vista panorámica de la ciudad de Bonn y el río Rin

La experiencia estética musical que tuvimos en esa aventura ha sido siempre, para nosotros, indescriptible e inolvidable. En un recinto moderno, cómodo, bello y de acústica magnífica, la Beethovenhalle, tuvimos y disfrutamos la fortuna de escuchar, el 12 de septiembre, a la Filarmónica de Viena dirigida por Karl Böhm tocando la Obertura Leonora II, la Sexta Sinfonía y la Séptima. La Sexta, conocida como Pastoral, no es de mis favoritas, pero me dejó un recuerdo venturoso por muchos años. 

Beethovenhalle

Días después, la Orquesta de la Beethovenhalle, dirigida por Volker Wangenheim, nos ofreció la Obertura Leonora I, el Concierto para piano y orquesta No. 1 actuando como solista Christoph Eschenbach, y la Segunda Sinfonía.

Días de por medio, Herbert von Karajan, al frente de la Orquesta Filarmónica de Berlín y con el Coro de la Sociedad de Amigos de la Música de Viena, nos brindó una inolvidable Novena Sinfonía, cuya versión fue para mí, por muchos años, un referente de calidad de esa obra. Nos sentimos muy orgullosos de ver y oír a nuestra compatriota, la mezzo-soprano Oralia Domínguez, en el cuarteto de voces solistas. Estuvo magnifica.

Portada del programa
de mano del festival
El 18 de septiembre, una vez más se presentó la Orquesta de la Beethovenhalle con su director titular, con la Obertura al ballet “Las criaturas de Prometeo”, la Sinfonía No. 8 y el Concierto para violín y orquesta, llevando como solista, nada menos que a Nathan Milstein, un histórico.

Con la Orquesta de la Concertgebouw de Amsteredam, dirigida por el entonces ya legendario Eugen Jochum, escuchamos un programa soñado: La Obertura Leonora III, la Cuarta Sinfonía y la Quinta para cerrar.

Nuestro encantador y encantado festival terminó con la Nueva Orquesta Philarmonia de Londres dirigida por Otto Klemperer con la Primera Sinfonía y la Tercera. Esta es mi pieza sinfónica favorita y fue la única que desentonó en calidad en todo el festival. Así es esto del arte.

El valle del Rin
Sobraba tiempo en ese tiempo para algo más hacer que disfrutar a Beethoven. Ese algo era vagar por pueblos y ciudades del valle del Rin, detenerse en paraderos camineros y probar variedades “de la casa” del muy famoso vino del Rin, vino blanco del que sabíamos, por lecturas y alguna experiencia personal, que era un vino moderno, “blanc de blancs” de uva Riesling, amarillo muy claro con tonos verdosos, ligero y afrutado, un poco dulzón, que va bien como aperitivo o con ensaladas, peces y mariscos, algunas carnes blancas y también con postres. Pero había que probarlo, en cada paradero pedir el “de la casa” y cuidar de no excederse, pues había que seguir manejando, a otros pueblos o de regreso a Bonn.

Vino del Rin

¡Qué se yo cuántos paraderos visitamos, cuántos pueblos renanos conocimos y cuántas copas de vino del Rin bebimos! Fue mucho de todo, pero todo bien, bueno y hermoso, sin contratiempos y enriquecedor. ¿La mejor experiencia?: la humana. Conocer y compartir, aunque en forma superficial por las limitaciones del idioma, con el pueblo alemán, antiguo y moderno, culto y sabio, amistoso y compartido.


Al término del viaje, reunido nuestro grupo en el aeropuerto de Frankfurt para regresar, alguien dijo que no se vislumbraban próximos aniversarios importantes como el de Beethoven que terminábamos de festejar. Otro contestó que el próximo que valdría la pena sería el de los doscientos cincuenta años del nacimiento del mismo Beethoven, en el año 2020. Casi todos lo miraron feo y fue opinión mayoritaria que ninguno de los ahí presentes seguiría vivo para entonces.

Pero seguimos, por lo menos mi esposa y yo. Sabemos que la mayoría no, pero es probable que algunos más anden por ahí. Nosotros hicimos planes para asistir a un nuevo festival Beethoven en Alemania ahora, pero el COVID-19 no permitió los festivales allá y a nosotros nos ha confinado acá, quien sabe por cuánto tiempo. Para esto, me atengo al tiempo.




lunes, 14 de septiembre de 2020

DE LOS SISTEMAS AUTÓNOMOS


En la entrega anterior de NEUROLOGÍA PARA PROFANOS, el 10 de agosto, usamos el cuadro que ahora aparece a la izquierda para ilustrar el modo general como funciona el sistema nervioso. Se trata de ciclos funcionales que se desarrollan en complejas redes neuronales. Los iniciamos en los receptores periféricos de distintas formas de sensibilidad (azul) que son trasmitidas por vías aferentes a centros de procesamiento de esa información, donde son analizadas, clasificadas y modificadas hasta integrar conocimientos que, relacionándose entre ellos producen acciones mentales complejas, parte de las cuales se guardan en centros de memoria y otras contribuyen a generar acciones consecuentes (rojo) relativas a la información recibida. Estas acciones consecuentes actúan sobre los receptores periféricos donde iniciamos la explicación de estos ciclos, modificándolos y perpetuando la actividad cíclica e ininterrumpida del sistema del sistema nervioso. Esta función es la RELACIÓN.

En esa misma entrega presenté la clasificación anatomotopográfica del SISTEMA NERVIOSO (SN) en central y periférico. El primero es el contenido en un esqueleto óseo y es el encéfalo en el cráneo y la médula espinal en el raquis; el periférico está constituido por los nervios, craneales o espinales, que no están en un esqueleto óseo.

Ahora presento una clasificación funcional del SN: SISTEMA NERVIOSO SOMÁTICO (SNS) y SISTEMA NERVIOSO AUTÓNOMO (SNA). El SNS es el encargado de la funciones de relación de las que somos conscientes y son voluntarias. El SNA es el responsable de aquellas de las que no somos conscientes ni son voluntarias. Son las viscerales o vegetativas; se generan en el SN, tanto en el central como en el periférico, conforme a los mismos ciclos funcionales que ya fueron descritos para el SN en general. Utiliza núcleos y vías en el tronco encefálico y en la médula espinal y nervios periféricos craneanos y raquídeos.

SISTEMA NERVIOSO AUTÓNOMO

Este SNA se clasifica en Sistema parasimpático (a la izquierda) y Sistema simpático (a la derecha). Los criterios de su clasificación son la función que ejercen sobre las vísceras y los neurotransmisores que preferentemente utilizan en sus sinapsis: acetilcolina para el parasimpático y adrenalina y noradrenalina para el simpático. Funciona esencialmente como el SNS. Hay receptores periféricos especializados que informan de la condición del medio interno (mecánica y química), señales que son enviadas por vía nerviosa a los núcleos centrales propios, donde son procesadas en redes neuronales especializadas hasta generar acciones consecuentes de tipo nervioso o químico que, por eferencias nerviosas y químicas, mantienen el equilibrio vital del medio interno (homeostasis). De casi ninguna de estas funciones estamos conscientes y ninguna es voluntaria.

Aquí vale la pena definir la HOMEOSTASIS: Es el conjunto de fenómenos de autorregulación, conducentes al mantenimiento de una relativa constancia en la composición y las propiedades del medio interno de un organismo.

Hablando de autonomías, hay más: un SISTEMA NERVIOSO ENTERAL (SNE) constituido por neuronas y sinapsis que recogen información de la condición funcional del tubo digestivo y, a través también de redes nerviosas, generan acciones de movimiento y secreción mucosa, que contribuyen a mantener el medio interno en condiciones funcionales óptimas. Todo es local, sin comunicación alguna con el SNS o el SNA. A este SNE, en inglés se le conoce como “the gut brain” (el cerebro de la tripa) o “the second brain” (el segundo cerebro), lo que dice de su importancia y autonomía. 

        

Plexo mientérico (de Auerbach)                                    Plexo submucoso (de Meissner)

Predominantemente intestinal                                          Red contínua desde el esófago hasta el
Es el encargado de los movimientos                                esfínter anal externo.
intrínsecos gastrointestinales.                                          Secreción de hormonas, enzimas y todas las
Incluye neuronas aferentes, interneuronas y                   sustancias secretadas por las glándulas que se
neuronas eferentes. Puede actuar como centro                encuentran a lo largo del tubo digestivo.
integrador y llevar a cabo actos reflejos.                         De pocas neuronas estimuladoras.

El SNE usa más de 30 neurotransmisores diferentes, la mayoría de los cuales son los mismos que usa el SNC, como la acetilcolina, la dopamina y la serotonina. Más del 90% de la serotonina del cuerpo está en el tubo digestivo, así como el 50% de la dopamina.

¡Otra autonomía! El EJE HIPOTÁLAMO – HIPOFISIARIO, que incluye en su rectoría de autonomía a las glándulas de secreción interna, endócrinas.



¿Qué hace el HIPOTÁLAMO?


       ¡La HOMEOSTASIS!

                                 




            Para ello:

1. Recibe información de la condición del medio interno

2. Fija el rango óptimo de esas variables

                3. Genera las acciones correspondientes para mantenerlas en él.   

  
 

        AFERENCIAS al hipotálamo
            De las neuronas sensoriales viscerales
            De la médula espinal
            Del núcleo del haz solitarios
            De la formación reticular del tallo encefálico
            De la retina
            Aferencias humorales (vía sanguínea)


                                                                  
                         

                     EFERENCIAS del hipotálamo
                        A los núcleos vegetativos del 
           tronco encefálico y la médula espinal
                                 A la sustancias reticular
                                                        Al tálamo
           Humorales y nerviosas a la hipófisis


                                                                                                 

                 

Esto último convierte al hipotálamo en el computador central de todo el SISTEMA ENDÓCRINO.

¿Qué más hace el HIPOTÁLAMO?:      ¡Las EMOCIONES!

Entendiendo por EMOCIÓN la respuesta vegetativa, consciente pero involuntaria, a sentimientos significativos de dolor, placer o miedo. Para ello:



                                               
1. Recibe información de las áreas corticales emotivas, de acuerdo al tipo, magnitud y          experiencia.
2. Las analiza y califica.
3. Genera las acciones vegetativas, nerviosas y endócrinas, que expresan cada emoción.

Una autonomía más, la MICROBIOTA, también llamada EL ÓRGANO PERDIDO o EL GENOMA EXTENDIDO.

La MICROBIOTA total es el conjunto de microorganismos que se localizan de manera normal en distintos sitios de los cuerpos de los seres vivos pluricelulares, como el humano. La microbiota total está en relación simbiótica con el hospedador, ya que se obtienen ventajas de ella como ella las obtiene del individuo.

La forman bacterias, hongos, protozoarios y otros microbios y su número total es diez veces mayor que la totalidad de las células del cuerpo humano (1013). La mayor es la del tubo digestivo, particularmente en el colon, pero hay microbiotas en las mucosas y epitelios abiertos al exterior: conjuntivas oculares, boca, nariz, faringe, oído, mucosas genitales y urinarias y toda la piel.
La MICROBIOTA Genera actividades metabólicas que se traducen en recuperación de energía y nutrientes, ofrece protección al huésped frente a la invasión por microorganismos extraños e interviene en la expresión de genes.

Como fenómeno negativo, la microbiota del tubo digestivo se ha asociado a cáncer de colon y enfermedad inflamatoria intestinal.

                                                

  Lista parcial de algunas                               Bellas imágenes de algunas bacterias de la
  bacterias presentes en la                             microbiota intestinal
  microbiota total.

El SISTEMA INMUNE es aquel conjunto de estructuras y procesos biológicos en el interior de un organismo que le permiten mantener la homeostasis frente a agresiones externas, de naturaleza biológica (agentes patógenos) o físico-químicas (contaminantes o radiaciones) o internas (células cancerosas).                                             

Órganos y estructuras que generan
células activas del sistema inmune

                                                   

                  Células activas del sistema inmune                         

Características del SISTEMA INMUNE

         Sistema inmunitario innato                                       Sistema inmunitario adaptativo

                                
                  

                      

A la izquierda, macrófagos atacando a una células cancerosa. A la derecha, dos neutrófilos atacando a una bacteria.

Otra más: el GENOMA

El GENOMA es el conjunto de instrucciones genéticas que se encuentra en una célula. Contiene toda la información necesaria para el correcto desarrollo de un ser humano y consiste en 23 pares de cromosomas que se encuentran en el núcleo, así como un pequeño cromosoma que se encuentra en la mitocondria de las células.                                                                                      

                              

A la izquierda, un par de cromosomas. Al centro, los 23 cromosomas. A la derecha, un cariotipo.

Este sistema es el más autónomo del organismo humano; Su acción se inicia en la concepción y termina con la muerte. Interviene en TODO y de él depende lo que somos, como somos, como seremos, de que nos enfermaremos y a que seremos inmunes. Es el más autónomo de todos nuestros sistemas autónomos, pero es modificable, lo que determina que el desarrollo programado para toda la vida pueda modificarse secundariamente. Esto es el campo de estudio de la epigenética.

El genoma es modificable por el último de los sistemas autónomos que nos determinan, que será con el que cierre esta entrada: el MEDIO AMBIENTE.

Un par de gemelos monocigotos, que son idénticos en todo pues su genoma mismo es idéntico, serán idénticos mientras vivan, crezcan y se desarrollen en el mismo medio físico, cultural, laboral y demás. El ejemplo se muestra en el par de fotografías inmediatas. Son los mismos hermanos de bebés y unos cuarenta años después.



Por lo contrario, otro par de gemelos monocigotos, idénticos al nacer, son extremadamente diferentes con los años si han vivido en medios diferentes. Es el caso de las fotografías de abajo.

         

Pero por medio ambiente hay que entender todo aquello que nos rodea y con lo que interactuamos, no sólo el agua o el aire, contaminados o no, los alimentos o lo verde sobre la tierra. Casi cualquier factor ambiental puede modificar nuestro genoma, nuestra apariencia y nuestro medio interno. En la fotografía, el público entusiasmado es parte del medio ambiente del roquero y el roquero lo es del público.

Ji

      Finalmente, nuestro

                      SISTEMA AUTÓNOMO  consta de:

                      SISTEMA NERVIOSO AUTÓNOMO,

                                SISTEMA NERVIOSO ENTERAL,

                                         SISTEMA NEUROENDÓCRINO,

                                                  MICROBIOTAS,

                                                               SISTEMA INMUNITARIO,

                                                                            GENOMA,

                                                                                    MEDIO AMBIENTE,

       y cualquier descompostura de ellos genera una                 DISAUTONOMÍA

                     



jueves, 10 de septiembre de 2020

INTERMEZZO 1

DE MIS COMPAÑEROS ANDARIEGOS

Saben ustedes que ahora salgo diario a caminar por la calle, para mantenerme en buena forma en esta reclusión obligada por COVID-19, que no ceja en enfermar y matar gente. Lo interesante es que ya somos tantos humanos en el mundo, que una buena cantidad de congéneres salen envalentonados a la calle con toda la cara al aire, sin cubrebocas que los proteja a ellos y a los demás que cruzarse puedan. Dicen ellos que eso de la pandemia es mentira, y mayor es que mate tanta gente. Con envidiable frescura te preguntan:

  - ¿Sabes de algún vecino, familiar o conocido que se haya muerto o al menos enfermado de eso?

  - Pues la verdad, no, pero ya vamos en cientos de miles de muertos en el mundo en nueve meses y un más de un millón de afectados. Y nuestra ciudad no canta mal las rancheras.

  - Sí eso es real, ya te tocaba ver uno, por lo menos enfermo.

  - Es que somos más de siete mil millones de humanos en el mundo.

  - De todas maneras, ya te tocaba saber por lo menos de uno, y nada. La tal pandemia es un invento y no me pondré máscara alguna, pues no le tengo miedo ni te voy a contagiar.

  - Pues entonces, ¡Satanás, aléjate de mí, pues tú serás el primero de los contagiados que yo conozca!

Pero bueno, no todos los andariegos ociosos de mi colonia son así. Ayer me crucé, protegido yo con mi disfraz de maleante de anteojos oscuros y paliacate en la cara, con dos hermosas monjas jóvenes, delgadas y muy blancas, con su hábito formal pero moderno: blusa cerrada blanca de cuello alto, chaleco negro juvenil y falda negra delgada hasta media pierna. Por supuesto, medias también negras y delgadas (hacía un calor que si no de infierno, si de purgatorio), sencillas zapatillas y velo negros que de la cabeza caía hasta los hombros solamente. Las dos protegidas con sendos cubrebocas grandes de un blanco deslumbrante y modelo muy propio para monja joven y bella. Dignas de un cuadro de la escuela holandesa del siglo XVII o de la portada de una revista moderna de modas conventuales. Platicando entre ellas se cruzaron conmigo sin asustarse, probablemente porque ni siquiera cuenta se dieron de mí. ¡Qué sacudida para mi ego!

Y no todos mis cruces de andariego callejero por COVID-19 son tan afortunados. Mis compañeros más comunes son paseantes de perros, individuos solos, hombre o mujer, o familias de tres, cuatro o más miembros entre niños, adultos y perros, que de estos últimos los hay de todas las razas, sexos, edades y tamaños. No es infrecuente cruzarse con paseadores profesionales, que, ante la falta de otros trabajos, abundan en mi ciudad. Los hay con cubrebocas o sin él, pero nunca me he cruzado con perros que los usen. Cero perros callejeros, quizá víctimas ya del COVID-19 “para perros”. ¡Los chinos inventan de todo!

Pero lo que más me desconcierta en esos mis cruces con grupos simbióticos de dos especies animales inteligentes, es ¿quien saca a pasear a quien?: los humanos a los perros o los perros a los humanos. Es fascinante observarlos: "Jala para acá", "te arrastro para allá", “me vas a tirar, güey”, “a ver, alcánzame”, “no te vuelvo a sacar a pasear”, “iguanas ranas”, "obedéceme, ven acá”, “a ver la croqueta” “ya vámonos, Yoni, que allá viene ese señor con facha de maleante”, “si no me das croquetas dulces, me voy con él”. “Nooo, adiós. Vete con él, ingrato”.

Ahora soy yo el que sale corriendo y gritando ¡Nooo!


domingo 6 de septiembre del 2020


lunes, 7 de septiembre de 2020

DEL TIMBRE EN LA MÚSICA

 

En tres entradas previas, la última hace una semana, he dicho aquí de los tres elementos "arquitectónicos" de la música, que la soportan como los contrafuertes a una catedral: el ritmo, la melodía y la armonía. Otro, que no es un fundamento, es el timbre y, según algunos estudiosos, otro más la dinámica. Hoy me abocaré al timbre. A la dinámica nunca, pues no acabo de entenderla como elemento individual.

Para empezar, he de decirles que entre los artistas hay una tendencia a aplicar los términos de un arte a otro, y así hablan del ritmo de un edificio, de los arabescos de un poema o del color de una pieza de música. El timbre es el color del sonido, elemento fascinante por sus vastos recursos ya explorados y por sus ilimitadas posibilidades futuras. El timbre es la cualidad del sonido producido por un determinado agente sonoro y por sólo ése. Esta es la definición formal de algo perfectamente familiar para todos, pues así como casi todos pueden distinguir si un paisaje está  pintado en verde o en sepia, también es una facultad innata distinguir cuando un canto lo hace una u otra persona o cuando un tema musical lo toca un violonchelo o una tuba, aunque canten o toquen las mismas notas. No es cuestión de saber los nombres de las voces o de los instrumentos, sino sólo de reconocer por el oído, las diferencias cualitativas del sonido.

Un compositor, con un tema venturoso que se le ha ocurrido, debe escoger si lo va a confiar a la flauta, el clarinete, la trompeta o a cualquiera de otros seis posibles. Escoger  aquel que mejor exprese su idea. El ejemplo más citado para ejemplificar esto es el solo de flauta al principio de La siesta de un fauno de Debussy, el que nos parece inconcebible con otro instrumento, y es un hecho que cualquiera otro nos produciría una emoción muy diferente. En otras palabras, su elección está determinada por el valor expresivo de cada instrumento.

El compositor escoge sus instrumentos como el dramaturgo los vestidos de sus actores, de modo tal que al levantarse el telón, el espectador, con sólo verlos, sabe del estado de ánimo de los personajes. El compositor "viste" sus temas musicales con los colores adecuados para la emoción que trata de comunicar; así escoge entre un instrumento y otro o entre un grupo de instrumentos y otro.

Esta idea de relación entre un color y una melodía es relativamente moderna. Es muy probable que los compositores anteriores a Handel no hayan tenido un sentido muy aguzado del color instrumental. La mayoría de ellos ni se molestaban en aclarar qué instrumento querían para una determinada parte y lo mismo les daba que una partitura a cuatro voces la ejecutaran cuatro instrumentos de madera o cuatro de cuerda. Hoy en día, los compositores insisten en que los instrumentos se utilicen como vehículos de las ideas y llegan a escribir de modo tan característico que una parte de violín resulta intocable con el oboe, aun cuando se trate de registros tonales semejantes.

El proceso de penetración de los colores en la música ha sido lento y gradual. Primero se han tenido que inventar los instrumentos, después perfeccionarse y, finalmente, los ejecutantes han tenido que alcanzar el dominio técnico de ellos. Así, los diferentes timbres se han puesto al servicio de los compositores modernos, pero hay limitaciones insuperables, hasta ahora, que ellos tienen que conocer, como son limitaciones de extensión tonal, dinámica o de ejecución.

Dado que los instrumentos son máquinas en un proceso de perfeccionamiento continuo, los compositores de hoy disponen de ventajas que no tuvieron los antiguos, además de que aprovechan la experiencia de sus predecesores. Es por ello que de los logros más apreciados en las grandes obras modernas son los de "orquestación", es decir, la capacidad para usar con propiedad los muchos colores de la gran paleta musical moderna.

lunes, 31 de agosto de 2020

DE LA ARMONÍA...

En dos entradas anteriores, de los lunes 6 de julio y 3 de agosto, dije de los dos primeros elementos que se dieron en la música, el ritmo y la melodía; hoy diré de la armonía.

La armonía, por lo menos en el sentido que para nosotros tiene, era desconocida antes del siglo IX de nuestra era; hasta entonces, toda la música había consistido en una simple línea melódica. Los compositores anónimos que primero experimentaron con los efectos armónicos estaban destinados a cambiar toda la música posterior a ellos, por lo menos la occidental. El desarrollo del sentido armónico es uno de los fenómenos más notables y artificiosos de la historia de la música.

Y si en términos simples dije que el ritmo es aquello de la música que sentimos que podemos bailar y que la melodía es aquello que sentimos que podemos cantar, podría yo decir que la armonía es aquello de la música que acompaña a la melodía, la adorna y enriquece, sin que sea otra melodía que se alterne o se oponga a la primera, pues en este caso estaríamos en presencia de la polifonía.

Pieza armonizada Vertical

La armonía resulta de "ordenar" simultáneamente, sonidos de diferente tono, es decir, tocar varias notas al mismo tiempo, pero que suenen bien. Los que grafican las cosas dirían que es un fenómeno vertical. Esto implica que las reglas de la armonía siempre son provisionales, pues dependen de la experiencia, los gustos personales y los estilos en uso. La armonía es el elemento más cambiante de la música, y los estilos de la música, desde los antiguos hasta los contemporáneos, dependen de sus características armónicas, no de las melódicas o de las rítmicas.

 Si hablamos técnicamente, debemos decir que la producción simultánea de varios sonidos engendra los acordes y que la armonía, considerada como una ciencia, es el estudio de esos acordes y sus relaciones mutuas. Ahora bien, el acorde necesita de tres notas por lo menos; dos notas solas no hacen un acorde. En los acordes tradicionales, una nota es la que marca el tono (tónica), y esta es la que le da nombre a todo el sistema armónico que acompañará a una melodía. Todos hemos leído en los programas de mano, que tal obra es en Mi bemol mayor, por ejemplo. Eso significa que, por lo menos al principio, la melodía será acompañada por acordes que tengan notas que combinen bien con el Mi bemol. Claro que, salvo en canciones muy sencillas, al rato cambia la tonalidad, es decir, el sistema armónico de una obra. El paso de una tonalidad a otra es lo que se llama modulación, y eso es todo un arte científico.

Ahora bien, esto de las tonalidades es muy importante para la emotividad de la música, pues los autores expresan, con la tonalidad, el estado de ánimo para su melodía. Hay tonalidades de la euforia, de la solemnidad, de la tristeza, etcétera, pero no son universales, sino propias de cada autor o de las épocas, de los estilos o de las naciones. Sin embargo, hay un cierto sentido general, un cierto orden cerebral universal, que le da valores emotivos a las diferentes tonalidades. De cómo ha cambiado la tonalidad desde el siglo IX hasta nuestros días, en que algunos dicen que desapareció, diré en otra ocasión. Por ahora, me quedo con la definición simple de que la armonía es el buen acompañamiento de la melodía.