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Soy Rogelio Macías-Sánchez, de tantos años ya, que se me permite no decir cuántos. Soy mexicano y vivo en México país, médico cirujano de profesión, neurocirujano y neurólogo de especialidad. Ahora y por edad, soy neurólogo y neurocirujano en retiro. Soy maestro de mi especialidad en la Facultad de Medicina de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y un entusiasta de la difusión de la ciencia a la comunidad. Pero eso no es toda mi vida. Soy un amante fervoroso de la música clásica, actividad que fomento desde mi infancia. La vivo intensamente y procuro compartirla. Soy diletante en vivo y mucho disfruto, de la música grabada, mejor cuando es en compañía de almas gemelas para esto. Finalmente, amo la vida y la disfruto. Parte de ello es comer bien y beber mejor, es decir, moderado pero excelente. De aquí mi afición a los vinos y las cavas. Los conozco, los disfruto y me entusiasma compartir lo que conozco y lo que me gusta. Esta página pretende abrir una comunicación sobre los vinos, la música clásica y la neurología para profanos. Si es socorrida, el mérito será de ustedes. Diciembre de 2022

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lunes, 5 de julio de 2021

TODO EXCESO ES MALO. A PROPÓSITO DE LA RABDOMIOLISIS.

 





Este soberbio cartel del inolvidable monero Abel Quezada no aplica solamente a la cosecha de mujeres, sino a muchos otros aspectos de la vida. Uno de esos es el ejercicio físico y a éste se refiere la entrada de hoy y a una de sus enfermizas consecuencias: la rabdomiolisis.





La rabdomiolisis es una enfermedad de los músculos estriados, es decir, los voluntarios, aquellos que se mueven por las órdenes conscientes que se originan en nuestro cerebro.




La totalidad de los músculos estriados integran el sistema del movimiento y la postura y cuando este sistema se enferma se afectan el movimiento y la postura. Su cuadro clínico no es muy complejo; consiste en debilidad, dolor y aumento o reducción del volumen muscular según la etapa de la enfermedad; puede haber calambres. Esto ocurre en los territorios afectados.




Hay muchas enfermedades de los músculos, pero la que nos atañe ahora es la rabdomiolisis, que etimológicamente significa destrucción de los músculos estriados. Es una enfermedad raras veces genética. Las más de las veces es adquirida y aguda y tiene varias causas: aplastamientos musculares masivos en accidentes automovilísticos o de trabajo, consumo de drogas (cocaína, anfetaminas, heroína), algunos medicamentos como la estatinas, exposición a calor o frío extremos, convulsiones prolongadas y ejercicio muscular intenso y prolongado.  Esto último es, en la actualidad, la causa más frecuente y se considera una enfermedad de gimnasio, aunque no es excepcional en maratonistas inexpertos al término de su competencia.

Lo que sucede en esta enfermedad es que en los músculos sometidos a un estrés excesivo por trabajo intenso y prolongado, se inflaman primero sus unidades celulares (miocitos), después se rompe su membrana y se liberan sustancias que son tóxicas fuera de los miocitos, mayormente la mioglobina, que es proteína esencial para la contracción muscular. Pasan a la sangre y finalmente llegan a los riñones para pasar a la orina y eliminarse. Pero son moléculas muy grandes que tienen dificultad para pasar el filtro del riñón, se atoran ahí y lo pueden tapar. No funciona el riñón, no hay orina, y si eso no se resuelve el paciente puede morir intoxicado por sus productos de desecho que no pueden ser eliminados.

A la izquierda, miocitos normales con sus bandas  contráctiles transversales y sus núcleos periféricos sin inflamación (en negro). A la derecha, miocitos rotos con proliferación celular por inflamación y desorganización de sus vainas contráctiles transversales.


Orina color castaño oscuro,
característico en la rabdomiolisis


Los síntomas cuando esto ocurre son debilidad y dolor en los músculos afectados, puede haber calambres, malestar general, dificultad para orinar y se puede llegar a la anuria (no hay orina); puede haber fiebre La orina es característicamente de color castaño oscuro, por la mioglobina. Si no se resuelve la anuria, se puede morir por una intoxicación total al no poderse desechar por la orina todas las toxinas producto del catabolismo normal.




Los análisis de laboratorio clínico, en orina (si la hay) y en sangre, muestran la presencia de mioglobina y la presencia de enzimas productos del catabolismo normal que, al no poderse excretar por la orina, están elevadas en la sangre.

En realidad, no es difícil hacer el diagnóstico de rabdomiolisis, pero hay que conocerlo y pensar en él para hacerlo. Hay muchos casos que se escapan del diagnóstico por fallas en esto.

El tratamiento, en los casos benignos y diagnosticados pronto, suele ser sencillo y exitoso. Consiste en hidratación forzada por vía oral o intravenosa, con la idea de “limpiar el riñón”. En los casos graves, que llegan a la anuria, suele requerirse hemodiálisis por varios días. Por fortuna, estos son los menos. 

Los músculos recuperan su anatomía normal y con ello también se recupera la fuerza, pero nunca en forma total; siempre queda algún residuo de atrofia y debilidad.

Cada vez hay más casos de rabdomiolisis porque ha cundido en estos tiempo y entre los jóvenes la cultura del ejercicio en el gimnasio, que es magnífica, pero que se convierte en peligrosa cuando no se toma con juicio y buena orientación. Existen también los casos del gimnasio terapéutico para problemas emocionales, que finalmente no los resuelve el ejercicio y si puede llevar a los ejercitantes a la rabdomiolisis y en ocasiones a la muerte. Llamar la atención sobre este problema creciente entre la juventud actual fue la motivación para esta entrega. Su razón de ser se justificaría con un solo un caso que evitara.


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He de confesar que yo tuve rabdomiolisis rondando los ochenta años. En su génesis hubo ejercicio programado excesivo en forma de caminata algo más rápida que sólo contemplativa, seguida de ejercicio obligado por problemas varios que, para resolverse, requirieron de caminar casi corriendo buenos ratos y subir y bajar las infames escaleras en algunos puentes peatonales. Por la tarde-noche me sentí muy mal en casa, malestar que se elevó al máximo cuando fui a orinar y lo hice de color castaño oscuro. Me quise morir entonces, pero no lo conseguí. Me hidraté rápido y bien, por vía oral y en casa, y aquí estoy, por ahora sano y salvo. ¡Qué bien se siente uno sin rabdomiolisis!



jueves, 1 de julio de 2021

INTERMEZZO 19. LAS EXTRAÑAS FLORES ROJAS DE NUESTRO JARDÍN 3

 




1 de julio de 2021


Las extrañas flores rojas de nuestro jardín siguen en nuestro jardín, igual de misteriosas, hermosas e intrigantes.

En esta entrada se enriquecen con  poemas alusivos de autoría anónima cercana.






 I


Mil pesares

pueden conjurarse

con flores

con cantos

 

Una serenata

ruiseñores que consuelan

 

Flores rojas

incandescentes

cubren con primor

la muy áspera ventana

de la vida

 

La flor y el canto

perfuman nuestras vidas

Ahuyentan cariñosos

los lúgubres acentos

de la existencia torva

 

El dolor no pasará

mas el canto

y las corolas preciosas quedarán.

Mitigan cual bálsamos poéticos

las tristezas eternas

incesantes


Busquemos en las flores y en el canto

la fortaleza

para poder vivir.

   



II

 

Efímera flor de

terciopelo rojo

surges victoriosa

al calor de

un sol mañanero

brillas, subyugas y reinas

por unas horas

después te vas

para reincorporarte

al cosmos con el flujo de la vida

 

Presentas la belleza

de lo efímero

esplendes en tu rojo desplante

y transcurres

sabiendo que lo breve

puede ser eterno



           III

 

Ojalá la poesía

pudiera perpetuar

el goce

de contemplar una flor

y avasallarnos

con la dulce serenata

del ensueño

 

No se logra la perpetuidad

más se instala

el instante

delirante

el que ilumina

nuestras vidas

 



 


lunes, 28 de junio de 2021

DE LAS MUJERES DE LOS MÚSICOS 1. BACH Y MOZART.

Johann Sebstian Bach



Se afirma de las mujeres que no se puede vivir con ellas ni sin ellas y es una afirmación que se ha hecho desde siempre y en todo el mundo. Incluye a todos los hombres, hasta los músicos. Se me ocurre para el día de hoy, y para otras entradas no sucesivas, decir de las mujeres de algunos músicos famosos. Empecemos con “el padre de la música”.





Johann Sebastian Bach (1685 - 1750) pertenece a una dinastía musical que se extendió por ocho generaciones y trescientos años, principalmente en Turingia, provincia alemana del norte. Las dos primeras generaciones fueron de panaderos de oficio y músicos de afición, pero a partir de la tercera fue la música su profesión y siempre trataron de acomodarse en las casas nobles o ricas como cantores, organistas, músicos municipales y, de ser posible, maestros de capilla. Luteranos practicantes, la austeridad fue la norma primera de su vida. Johann Sebastian fue de la sexta generación.

María Bárbara Bach






A la edad de veintidós años casó con María Bárbara Bach (1684 - 1720), su prima hermana y música (en el sentido literal de la palabra) también. Tuvo siete hijos con ella, hasta que lo dejó viudo en 1720.




Ana Magdalena Wilcken

Al año se casó con Ana Magdalena Wilcken (1701 - 1760), de sólo veinte años de edad, que como regalo de bodas de Bach recibió cuatro hijos y una bella canción. Hubo trece hijos en este segundo matrimonio, pero varios murieron. Muchos años después, ya muerto Bach, Ana Magdalena escribió una Pequeña crónica de su vida con él. En ella afirma que las mujeres más felices del mundo habían sido María Barbara Bach y ella, por haber vivido en matrimonio con Johann Sebastian. Describe una vida austera pero idílica, con un marido cariñoso y cuidadoso de su mujer y de sus hijos, que le concedía gran importancia a compartir la vida en la familia, donde todos aprendían y se educaban en la felicidad. Nunca hubo un grito, un enojo o un mal modo y de esa relación surgió la obra maestra de didáctica musical para los principiantes: El Librito para clave para Ana Magdalena Bach. Siempre vivieron dignamente pero siempre fueron pobres. A la muerte de Bach, entre deudas y repartir una raquítica herencia, Ana Magdalena se quedó con nada y aun objetos personales muy queridos tuvo que vender.

Wolfgang Amadeus Mozart


Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791) también fue miembro de una dinastía de músicos, pero muy pequeña. Su padre, Leopold, fue músico, pero su mayor mérito fue haber sido el padre de Wolfgang Amadeus y, desde luego, su maestro y genial primer administrador. Mozart tuvo un hijo músico, Franz Xaver Wolfgang, del que se conservan algunas piezas que sólo se dejan oír, y más se le recuerda por ser hijo de quien fue. Eran católicos, pero no muy entusiastas. En su primera juventud Mozart nunca rehusó los juegos amorosos, no siempre inocentes, que se daban en las reuniones familiares y de la sociedad que frecuentaba, sociedad de nobles y ricos, aunque él no lo fuera. 

Aloisa Weber







Aloisa Weber (1760 - 1839) fue una cantante, apreciada en su tiempo. Fue un gran amor del joven Mozart,  al que le rechazó una proposición de matrimonio.





Constanza Weber




Wolfgang Amadeus se casó a los veintiséis años con Constanza Weber (1762 - 1842), hermana de Aloisia. El enlace con Constanza no se dio nada bien, pues ni ella ni Mozart eran muy responsables para eso del matrimonio y la crianza de los hijos. El distanciamiento fue la norma y la muerte temprana de algunos hijos, también. Aunque hubo épocas de bonanza económica, el dinero se fue en el juego y la disipación. Las infidelidades conyugales parece ser que no le costaban trabajo a Mozart. En este sentido, de Constanza no se sabe nada con certeza, pero hay quienes afirman que también se divertía y hay quien dice que Franz Xaver Wolfgang (nacido pocos meses antes de la muerte de Mozart) era hijo de Franz Xaver Süssmayr, discípulo de Mozart que también cuidaba de Constanza. Años después de la muerte de Mozart, Constanza casó con un rico danés y fue a vivir a Dinamarca. Dedicó buen tiempo y dinero a recopilar la obra de su primer marido.

lunes, 21 de junio de 2021

EN MI CUMPLEAÑOS 84

 



Hoy cumplo 84 años y temprano me felicité. Nací la mañana del 21 de junio de 1937. Era lunes como hoy y hubo luna llena esa noche. Ochenta y cuatro años no son pocos, pero tampoco muchos; depende de cómo le haya ido a uno en la vida.

A mí me ha ido bien, muy bien, por lo que no me molesta la idea de cumplir algunos más; no digo cuantos, porque eso no depende de mis deseos o voluntad. Quejas no tengo de la vida y si penas he sufrido, no han modificado su curso afortunado.

 


I. Fui de una familia atípica y de recursos económicos modestos, pero muy estimulante desde que tengo memoria y ahora capacidad de análisis retrospectivo. Jugué en la calle de una gran ciudad capital con mi pandilla desde los seis o siete años hasta como los quince; privilegio tal no se concibe ahora. Estudié los tres ciclos de educación antes del profesional en colegios particulares no especialmente caros, de orientación religiosa católica no fanatizante. El bagaje de información académica, cultural y social que me dejaron esos once años de estudio es incomparablemente mayor que la que ahora recogen estudiantes de esos grados en casi cualquier escuela del país. Hay excepciones honrosas. Esta formación previa me permitió hacer la carrera de médico cirujano con fluidez, hacer un hermoso servicio social en una isla de quinientos habitantes, graduarme con felicitación y acceder a la formación de postgrado con facilidad.

Mi ámbito familiar, atípico como ya dije, pero más extenso que uno familiar característico, determinó mi formación cultural y social en forma amplia, sólida y disfrutable. Aprendí de música de todos los géneros y de varias otras artes, me aficioné a la lectura, me hice experto en varios deportes y en la tauromaquia, aunque nunca fui ni siquiera un mediano deportista, y me cargué con una vasta cultura general que sigo disfrutando y procuro acrecentar. En esa mi formación familiar participaron mi abuela, tíos de todos los grados, primos de grados y edades diversos, sobrinos, múltiples seres humanos que vivieron en mi casa sin relación familiar alguna y amigos de la familia muy significativos. Pero la estrella colosal de mi formación humana total fue mi madre, María Aurora. Este texto rinde un homenaje, aunque mínimo, a ella.

 

II. Desde mi juventud temprana, la medicina permeó mi vida y la de mi nueva familia. La especialidad escogida se ha manifestado a lo largo de mi vida como la mejor que pude haber hecho y la hice en el mejor hospital que entonces podía hacerse; me ha brindado sinfín de satisfacciones. En ese quehacer de buscar, encontrar y desarrollarme en la profesión, encontré a la mujer de la que pronto me enamoré, la enamoré y ha sido mi pareja y esposa desde entonces y hasta ahora. Con intereses múltiples y diversos, pero con el amor, la especialidad médica y la cultura como ejes de nuestras vidas, hemos hecho de ésta algo estupendo e incomparable. La hemos disfrutado en nuestras ciudades de residencia, en nuestro país entero y en el mundo, los que hemos caminado en buena parte buscando y consiguiendo nuestra superación profesional y personal en la cultura. Hemos sido ricos de ello.

Esta segunda parte de nuestras vidas se iluminó hasta el esplendor desde hace ya cincuenta años con el arribo y convivencia con nuestros hijos, dos, hombre y mujer, que han sido y siguen siendo motores generadores de hermosos pensamientos y profundos sentimientos. Crecieron, se educaron y formaron y hace ya buen tiempo que dejaron su nido para hacer su vida no lejos, pero tampoco cerca de nosotros.

Desde hace pocos años, apenas diez se cumplirán, la venida al mundo del nieto le dio a la vida luz, calor e intensidad esplendidos como yo nunca había imaginado que pudieran darse. Ojalá pueda yo disfrutarlo un buen tiempo.


III. Marido y mujer, aunque solos, seguimos procurando un ritmo de vida parecido a cuando éramos cuatro de familia, aunque con nostalgia por momentos fuerte. Transcurrieron años, ya muchos, en que fuimos insensibles al paso de la vida, aunque era claro que nuestros motores orgánicos se lentificaban. Seguíamos siendo los mismos, pero éramos diferentes y lo soslayábamos, más yo que mi esposa. Hace ya dieciséis meses que el CoViD-19 nos sacudió con energía y nos obligó a abrir grandes los ojos del alma: somos de la tercera y última edad, somos frágiles ante muchas circunstancias de peligro que se multiplican, estamos solos en nuestra ciudad y debemos dejarla. Volveremos a viajar en nuestro país para acercarnos a nuestros amados motores vitales, para, a su lado y calor, protegernos y revitalizarnos hasta donde nos sea posible.

 Ahora hago mío el poema de Amado Nervo que se llama


En paz

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,

porque nunca me diste ni esperanza fallida,

ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

 

porque veo al final de mi rudo camino

que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

 

que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,

fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:

cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

 

...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:

¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

 

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;

mas no me prometiste tan sólo noches buenas;

y en cambio tuve algunas santamente serenas...

 

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.

¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!


¡Caminos bifurcados o encontrados!





lunes, 14 de junio de 2021

DON QUIJOTE DE LA MANCHA Y LA MUSICA,

 


Ustedes bien saben de dos de mis grandes pasiones culturales: Don Quijote de la Mancha y la música clásica; para los quince años ya las tenía bien desarrolladas. En eso de las manías múltiples anda uno siempre buscando relaciones y coincidencias, y muy obvias y conocidas son las del Quijote y la música. En la novela hay muchas referencias a la música y en un momento dado el propio Quijote toma la vihuela y se acompaña un canto. Pero entre más conozco de música y más leo el Quijote, me doy cuenta de que se está ante una obra de gran envergadura, imposible de integrar por completo en una partitura, pero repleta, por otra parte, de situaciones, historias y escenas perfectamente abordables en grandes y pequeñas formas musicales. Una obra que permite la música simplemente descriptiva y también la música absoluta, que se remonta sobre la anécdota e intenta captar sus valores más trascendentes y universales. Un texto que permite a un tiempo un enfoque clásico o romántico, impresionista o expresionista y que es capaz de adaptarse a la música serial o a la electrónica. No es de extrañar, pues, que compositores de muchos países y todas las épocas lo hayan abordado enfrentando las inmensas dificultades de una obra tan compleja y rica en matices.

Ballet Nacional de Cuba
Una escena del ballet Don Quichot (1869)
de Ludwig Minkus (1826 -. 1917)


Ya antes de aparecer la Segunda Parte del Ingenioso Cavallero Don Quixote de la Mancha (1615), se estrenó en París, en 1614, Le ballet de Don Quichot, dansé par Mrs. Sautenir. Y Ludwig Minkus, en el siglo XIX, creó Don Quichot, que sigue siendo pieza de repertorio de las principales compañías de ballet del mundo.



Una escena de la ópera
Las bodas de Camacho (1825)
de Félix Mendelssohn (1809 - 1847)


Don Quijote es un personaje romántico, desde cualquier punto de vista que se le considere, y el romanticismo, que apareció doscientos años después, le presta una atención muy especial a esa figura. Mendelssohn hizo una ópera, Las bodas de Camacho, de sólo un pasaje de la novela. 




La venta encantada (1859), de Antonio de Reparaz, cuenta con un libreto escrito nada menos que por Gustavo Adolfo Bécquer bajo el seudónimo de Gustavo García. Ruperto Chapí hizo una zarzuela y Manuel de Falla una obra breve de teatro musical. En el año 2003, Cristóbal Halffter estrenó en Madrid su ópera Don QuijoteRichard Wagner nunca hizo música con tema alguno del Quijote, pero el libro era una de sus lecturas de cabecera. 

Una escena del musical
El hombre de La Mancha (1965)
de Dale Wasserman, Mitch Leigh y Joe Darion



Dale Wasserman, Mitch Leigh y Joe Darion hicieron un delicioso musical que se llamó El hombre de La Mancha que aborda reflexiones muy profundas de la novela. Offenbach hizo una opereta con el mismo nombre, El hombre de la Mancha, que quizá peque de ligera.





Y por mencionar algunos otros músicos que han hecho obra con el tema de Don Quijote de la Mancha, mencionaré a los españoles Julio Iglesias, Joaquín Rodrigo, Ernesto y Rodolfo Halffter y Ernesto Turina. De Francia, Boismortier, Ravel, Jacques Ibert, Philidor, Jacques Brel, Charpentier y Massenet. De Rusia, Antón Rubinstein. Antonio Salieri, italiano radicado en Viena; Paisiello, también de Italia. Henry Purcell, de Inglaterra. Pero son cientos, sin exageración alguna. 

Hay dos obras alemanas que, para mí, son de lo mejor logrado en esto de la música alusiva a tan ilustres novela y personaje; son verdaderos grandes poemas sinfónicos que se llaman Don Quijote de George Philipp Telemann (1681 - 1767) y Richard Strauss (1864-1949).
Pero nada de esto, ni remotamente, se acerca a la totalidad de humanismo y universalidad de la novela misma. Lo mejor del Quijote es leer la novela entera, con calma, sin predisposición o prejuicio algunos y sin música de fondo. Es de las mayores experiencias de cultura, belleza y humanismo que puedan tenerse en la vida.
La imagen que cierra esta entrega muestra una frase de Don Quijote de la Mancha que está en el capítulo 31 del segundo tomo de su historia.


 



lunes, 7 de junio de 2021

DE LA VENDIMIA.

Francisco de Goya
La vendimia o El otoño (1786)








Dice el Diccionario de la Lengua Española que enología es el conjunto de conocimientos relativos a la elaboración de los vinos.
La enología es una ciencia, una técnica y un arte cuyo producto final es una obra de arte: el vino.



 





La elaboración del vino, que ya tiene una historia milenaria, es un proceso muy complejo desarrollado a lo largo de más de cincuenta siglos; incluye una larga serie de pasos que suele terminar felizmente al abrir la botella de un buen caldo y compartirla con nuestros seres afines en gustos y emociones.

El proceso se inicia o se ha iniciado mucho tiempo antes con la selección de la vid y en ello, la variedad de uva, la plantación de un  viñedo, su crecimiento, poda y reproducción hasta llegar a cumplir el ciclo vital de una plantación: su muerte.

El análisis y acciones sobre el clima y el suelo se dan cada año, según sucedan.

Se da la vendimia, que es el tema estelar de esta entrega y por ahora la brincamos, para proceder después a la vinificación, es decir, a hacer el vino, proceso que tiene variantes según el vino que se quiera hacer. Sigue la crianza en madera, llenar las botellas, taparlas, etiquetarlas e iniciar la crianza en botella.

A nosotros los consumidores nos corresponde facilitar esta última y para ello procurarnos una bodeguita o pequeña cava donde guardar nuestras botellas a buen recaudo para su buena crianza. Cuidar de la temperatura, humedad, luz, ruido, vibraciones y variedades de vino aceptadas.

Ya para compartir: sacacorchos, decantadores, copas, alimentos… y compañía.

Pero el tema de hoy es la vendimia, el evento más conocido, famoso, popular y festejado de este proceso tan complicado de la vinicultura. Dice el Diccionario de la Lengua Española que vendimia es la recolección y cosecha de la uva y el término también se usa para designar el tiempo en que se hace la vendimia.

Escena de la vendimia en el Egipto antiguo

Si bien hay documentos arqueológicos que demuestran que hace ocho mil años el hombre del Cáucaso era vinicultor, los primeros documentos gráficos de ello son de apenas seis mil años, son egipcios y muestran la vendimia en sus dos fases tradicionales: el corte de los racimos de uva y la molienda de estos, en grandes cubas y con los pies descalzos. Esto último ya no es la norma en la actualidad, pero se sigue usando en varias partes del mundo, más como recuerdo romántico que como procedimiento eficiente.

 Varios artistas de la pintura han creado obras notables con el tema de la vendimia; les presento dos.


 




La vendimia en Jerez
José Sorolla












                                      
                                     Viñedo rojo
                                         van Gogh





El ciclo de la vid, que es una baya o fruto con pepita, es anual, como la mayoría de los vegetales. Comienza con la polinización y pasa por tres etapas: el crecimiento herbáceo, la maduración y, en su caso, la sobremaduración. No voy a explicar científicamente cada uno de estos, pero la vendimia se da cuando la uva está madura: ya tiene su tamaño y color finales, está jugosa, turgente y a punto de echarse a perder por sobremaduración. La maduración de las uvas para vino se produce, dependiendo de la variedad y de las condiciones meteorológicas del año, entre finales de agosto y mediados de octubre; sin embargo, la vendimia se puede retrasar, en casos muy especiales hasta diciembre. En casos particulares, para la elaboración de vinos de mayor graduación alcohólica, la vendimia se inicia en la sobremaduración.

El corte de los racimos puede ser manual o mecánico, pero en cualquiera de los dos casos, requiere de muchos trabajadores para terminarla en tiempo en los viñedos modernos, tan extensos; ya no digamos en el caso de Argentina. La molienda es mecánica en la gran mayoría de los casos.







Racimo de uvas maduras,
listas para el corte.








                                
                                Corte manual




 

                                                                                                                                                            



Recolección de la uva                                                                  









            
            Recolección de la uva     










Aprendiendo desde pequeño



   


         

Terminada la vendimia, cansados los cuerpos y exaltados los espíritus, dueños, trabajadores y visitantes se juntan para festejar y hay vendimias muy famosas por sus fiestas en todo el mundo vitivinicultor, particularmente en España, México y Argentina.






Fiesta de la vendimia en Querétaro, México.



La de Ensenada en Baja California, la de Mendoza en Argentina y algunas otras, ya rebasaron por mucho la idea de una fiesta de trabajadores; son verdaderos conciertos de rock con "vino de la casa".

Fiesta de la vendimia en Mendoza, Argentina.