Acerca de mí

Mi foto
Soy Rogelio Macías-Sánchez, de tantos años ya, que se me permite no decir cuántos. Soy mexicano y vivo en México país, médico cirujano de profesión, neurocirujano y neurólogo de especialidad. Ahora y por edad, soy neurólogo y neurocirujano en retiro. Soy maestro de mi especialidad en la Facultad de Medicina de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y un entusiasta de la difusión de la ciencia a la comunidad. Pero eso no es toda mi vida. Soy un amante fervoroso de la música clásica, actividad que fomento desde mi infancia. La vivo intensamente y procuro compartirla. Soy diletante en vivo y mucho disfruto, de la música grabada, mejor cuando es en compañía de almas gemelas para esto. Finalmente, amo la vida y la disfruto. Parte de ello es comer bien y beber mejor, es decir, moderado pero excelente. De aquí mi afición a los vinos y las cavas. Los conozco, los disfruto y me entusiasma compartir lo que conozco y lo que me gusta. Esta página pretende abrir una comunicación sobre los vinos, la música clásica y la neurología para profanos. Si es socorrida, el mérito será de ustedes. Diciembre de 2022

Seguidores

Archivo del Blog

lunes, 21 de febrero de 2022

DE LA MÚSICA ANTIGUA Y RENACENTISTA

Este blog lleva por título Vinos, música y neurología para profanos. El apartado de música se refiere, preferentemente, a la música clásica, manifestación artística que amo con fervor. Conozco, me gustan y aprecio la música folclórica, la música popular y hasta alguna música comercial, pero la que me llega más, mejor conozco y más disfruto es la llamada "música clásica". 


La razón por la que se llama clásica a esta música no me queda clara, pero de las definiciones  que conozco del término, pueden aplicársele dos del Diccionario de la Lengua Española:

3. Dicho de un autor o de una obra, de un género, etc.: Que se tiene por modelo digno de imitación en cualquier arte o ciencia

7. Dicho de la música y otras artes relacionadas con ella: De tradición culta.

La última frase de esta última definición, dio lugar a que en algún tiempo y por algunas personas, a la música clásica se le llamara "música culta", lo que era una pedantería insoportable.

Es opinión personal mía que lo que hace diferencia de la música clásica con los demás géneros es que de la clásica, conocemos su historia desde su origen. Está claramente documentada desde hace seis siglos, pero sabemos bastante de sus orígenes desde hace dos mil quinientos años o poco más. 

Pitágoras explorando los tonos musicales
 con series de campana

La música clásica es producto de la Grecia clásica, de esa gente y ese tiempo que también crearon la filosofía, sistema de pensamiento que ha sido el soporte de nuestra cultura occidental. Además de hacer música, investigaron sus principios teóricos, crearon las primeras armonías y la escribieron con una notación que, con muchos cambios a través de dos milenios, es la base del sistema actual. De esa música casi no se conserva nada, y lo que existe ha sido extremadamente difícil de reconstruir; pero hay referencias de ella en los textos teatrales, filosóficos e históricos de la época, que nos permiten, con imaginación, rehacerla.


La difusión que los latinos hicieron del arte, la ciencia y el pensamiento helénicos, no incluyó a la música en forma directa. Su paso hasta nosotros se hizo a través del Imperio Romano de Oriente y no de Occidente, es decir, a través de Bizancio y no de Roma.

Los ejemplos más antiguos que tenemos son del siglo VI, de la Antigua Edad Media, y corresponden a música religiosa de la Iglesia Ortodoxa. Recomiendo una grabación de Sor Marie Keyrouz que canta acompañada del Coro de la Iglesia de San Julián el Pobre de París. Es una magnífica recolección de los cantos bizantinos de entonces para los oficios de la Semana Santa. Es música monódica, con poco movimiento en la escala de tonos y con ritmo muy suave. En la iglesia de occidente, la católica, la música era homofónica, es decir, sin acompañamiento, y se llamó Canto Gregoriano. En estas formas se mantuvo la música clásica hasta el año de 1300. Fuera de las iglesias, el ritmo y la melodía eran las bases del canto y la danza populares; canto y danza predominantemente monódicos, aunque había algunas composiciones de polifonía rudimentaria. Para entonces, los centros musicales no religiosos eran el sur de Francia y el norte de Italia, pero se pensaba que la danza en España era más atrevida, por la fuerte influencia árabe.

Poco antes del Renacimiento, los centros musicales se trasladaron a los Países Bajos e Inglaterra, donde se desarrollaron enormemente la armonía y el contrapunto. Esto originó y evolucionó la polifonía hasta grados increíbles de superposición melódica en el tiempo y en la escala de los tonos, de hasta treinta voces. Es claro que entonces importaba más la música que el texto, pero con complejidad extrema había firmado su acta de defunción.

El Renacimiento recobró para Italia la hegemonía en la innovación artística. Con las riquezas de que se hizo en el norte, creó las dos formas musicales más importantes de ese momento: el motete para la música religiosa y el madrigal para la profana. Ambas formas tienen polifonía de melodías incompletas, riqueza armónica y un ritmo no muy vigoroso. 

Giovanni Perluigi da Palestrina            Claudio Monteverdi              

Sus campeones son Giovanni Perluigi da Palestrina (1525 - 1594) y Claudio Monteverdi (1567 - 1643), con quienes, a partir de 1600 aproximadamente, se abrió el período barroco de la música. Pero de éste, diremos otro día.


 

lunes, 14 de febrero de 2022

¿CUÁL ES EL MEJOR VINO?


¿Cuál es el mejor vino? Ésta es una pregunta frecuente entre muchas y muchos humanos que se inician en la afición de gustar el vino, afición que está creciendo en México; pero la pregunta se escucha en cualquier parte del mundo. Y la amplitud del adjetivo “mejor” varía desde lo que ofrece una vinatería hasta lo que se vende en una ciudad, lo que se produce en un país o en el mundo entero. La respuesta correcta, si ha de ser honesta, es “el que a usted más le guste”.

Esta respuesta la analizaré desde el punto de vista práctico y burdo pero muy realista y desde una visión filosófico-estética. Empezaremos por la primera.

Inmenso viñedo en la región de La Mancha

En el mundo hay centenas de miles de productores de vino y son excepcionales, si acaso existen, los productores que sacan un solo vino al año, pues aunque saquen un solo tipo de vino, sacan el vino tierno de ese año y el de crianza de años previos. La pregunta es ¿Qué juez, que tendría que ser humano y no informático, podría probarlos todos en un lapso breve de tiempo, de pocos días, y decidir cuál de todos fue el mejor ese año? Y si hubiera dos o más jueces, es seguro que opinarían diferente. Lo que se hace son pequeños concursos regionales o de tipo de vino, patrocinados por los mismos productores, que no tienen un valor absoluto por las razones que alegaremos ahora.

La enología es la ciencia, técnica y arte de producir vino. El enólogo es el asesor técnico responsable de dirigir los procesos de elaboración del vino. Es el experto que supervisa en la bodega tanto la elaboración, el almacenaje, análisis, conservación, embotellado y comercialización del vino. Pero el vino “es una obra de arte” y su calidad se debe calificar con los criterios del arte y no con los de la ciencia o el deporte.

El criterio de calificación en el deporte es aritmético. Será el mejor corredor de cien metros planos el que los recorra en un tiempo menor que cualquier otro. Será el mejor bateador en el béisbol el que tenga el mejor porcentaje de bateo, mayor número de carrera producidas y más cuadrangulares conectados. Y así en todos los deportes de competencia.

Lo mismo sucede en la ciencia farmacológica, por ejemplo; el antibiótico que tenga el mayor porcentaje de éxitos en el tratamiento de una infección dada y el menor número de efectos secundarios malos será el mejor para esa infección.

En el arte es diferente el criterio. En al arte no hay mejor ni peor. Sólo “me gusta o no me gusta” o, si acaso, “yo prefiero éste a aquel”. El criterio no es aritmético, es estético, es sentimental.

No se puede decir que la Quinta Sinfonía de Beethoven sea mejor que la Quinta Sinfonía de Tchaikovski; sólo se puede decir que me a mí me gusta más una o la otra. No se puede afirmar que la Gioconda de Leonardo da Vinci sea mejor que la Ronda Nocturna de Rembrandt; sólo puedo afirmar que a mi me gusta más una o la otra.

Leonardo: La Gioconda                                    Rembrandt: La ronda nocturna





Lo mismo sucede con el vino, el mejor es el que a mí más me gusta, y si yo hiciera una encuesta en ese sentido entre cien amigos, todos ellos buenos gustadores de vino, no habría más de dos o tres, si acaso, que coincidieran conmigo. Pero todos tendríamos razón: El mejor vino es el que a mí más me gusta.

Todo esto se complica porque “el mejor vino” puede ser diferente según la ocasión en que se beba, la hora del día en que se haga, el clima o los platillos que acompañe; pero de esto diremos otro día.

lunes, 7 de febrero de 2022

VA DE CUENTO: LA REBELIÓN DE LOS INSTRUMENTOS MUSICALES.



Hace un tiempo estuve en un desayuno de esos que son entre sociales y de conveniencia. Fuimos convocados ochocientos desayunadores para compartir con viejos conocidos, hacer nuevos y recibir una gratificación anual por méritos de ancianidad. Rebozábamos gusto en un salón amplio y bonito, departíamos con quienes el azar nos había asignado como compañeros de mesa y criticábamos a los anfitriones y autoridades, deporte favorito de los mexicanos de clase media y cierta educación.



Si bien no fui el primero en llegar, tampoco fui de los últimos y en la mesa en que estaba se podía platicar muy bien. Con una taza de café de medio pelo, nos reclamábamos ausencias prolongadas y festejábamos nuevas conocencias. Entonces empezó a retumbar el ambiente con unos bomm, bomm, bomm muy rítmicos que sentíamos en la boca del estómago mientras circulaban por el techo. Hice una pregunta sincera: ¿Esto es el ensayo electrónico-sonoro de unos músicos modernos o están derrumbando el edificio? Con seguridad absoluta, mis compañeros de mesa contestaron que era lo primero. Volteé hacia el fondo del salón y los vi como negros espectros contra el fondo luminoso de un ventanal enorme. Parecían contorsionistas en un espectáculo de sombras chinescas. Ensayaban, efectivamente, con guitarras eléctricas, batería, creo que un teclado y por supuesto con una de esas modernas y mágicas cajas de música que se llaman sintetizadores. ¡Está bueno!, me dije.

Empezó a pasar el tiempo, el desayuno a retrasarse y el sonido a crecer en volumen, velocidad y desorden en tal manera y magnitud que pronto fue un caos en el sentido literal de la palabra: “Comportamiento errático e impredecible de un sistema dinámico”. No era posible que tales sonidos provinieran de instrumentos tocados por seres humanos todavía en la tierra; eran horribles y amenazantes. Confieso que con espanto volteé a verlos. Y he aquí que los instrumentos se habían rebelado y se tocaban solos, además de danzar agresivos por el aire, aunque sin salir del escenario. Era patético ver a los pobres músicos, por llamarlos de algún modo, perseguirlos, por momentos alcanzarlos e intentar volverlos al orden tocándolos ellos, pero sólo era por instantes o, cuando más, por segundos y tampoco lo hacían muy bien.

Empecé a temer por la integridad del edificio y el destino de los ochocientos, pero antes de preocuparme seriamente me di a engullir el desayuno que para entonces ya estaba servido, pues había llegado el jefe de todos, No sé cómo ni por qué, pero callaron los instrumentos, aunque a regañadientes, a juzgar por los pitidos finales. Una dama bondadosa subió al escenario y pidió clemencia, reconocimiento y aplauso para los músicos por sus esfuerzos imperfectos para generar algo escuchable, “pues son aficionados, ustedes se dan cuenta”.

Y ¡órale!, que vuelve la rebelión de los instrumentos, la lucha por controlarlos por parte de los aficionados y el caos sonoro y social, pues comunicación verbal en las mesas ni a gritos se conseguía entonces. Eran inminentes las catástrofes, no la sonora, que ya transcurría, sino la física y la vital. A gritos les informé a mis compañeros desayunantes que me despedía, aludiendo ineludibles compromisos de trabajo y que había sido muy grata su compañía. Al salir de carrera me topé con una verdadera nube de fotógrafos y reporteros de prensa que esperaban en la puerta principal. Quise posar para ellos disimulando mi angustia por el inminente cataclismo, pero la espera no era por mí, era por el jefe de todos.

Alcancé mi coche estacionado una cuadrita arriba y presuroso me alejé. No volví a saber del evento ni del lugar, ni por voz de alguien ni por la prensa escrita, radio, televisión o internet. 


Después me enteré que a minutos de que salí se vino abajo el salón de fiestas sepultando a setecientos noventa y ocho desayunantes. Antes, el jefe de todos había escapado por atrás para evitar a los fotógrafos y reporteros. Estos entraron como tromba a perseguirlo para entrevistarlo. También quedaron sepultados y no pudieron dar la noticia. Abur.

jueves, 3 de febrero de 2022

INTERMEZZO 30. DE LA VOCACIÓN FLORAL DE MI CIUDAD.


Vocación floral y religiosa

Morelia es una ciudad de clara vocación floral y mi rumbo es líder en ese sentido.
Las calles, las casas, las cercas, las rejas, los balcones, los jardines interiores, las aceras, los arroyos viales, los lotes baldíos, todo el año ofrecen al que pasa la belleza de su vegetación florida. Siempre hay verde, aún en las secas más secas, siempre hay flores, cultivadas o silvestres. Estas últimas  siempre lucen a pesar, en ciertos casos, de los obstáculos que los humanos les ponen. Es una vocación apasionada de los vegetales y los humanos.



Esto ha permitido la mayoría de los intermezzi de este blog y hoy no será la excepción. Todas las fotografías que ahora les traigo son recientes.  Ojalá les gusten.











Estas nochebuenas ya son silvestres y se asoman al paisaje.





































                   
                            Está en el arroyo










































                            Paisaje urbano 1

















Paisaje urbano 2







Q



















Amoroso cultivo doméstico












































































Y ¿que será más  de gustar, las abigarradas camelinas o la gloriosa puesta del sol?

lunes, 31 de enero de 2022

DEL LENGUAJE SIMBÓLICO.




La entrada del pasado 10 de enero, que versó sobre la evolución anatómica y funcional del sistema nervioso a través de la evolución de las especies, terminó con este párrafo:





La "compleja función de relación del homo sapiens nos ha convertido en la especie más exitosa en nuestro planeta Tierra. El factor determinante de ello ha sido el LENGUAJE SIMBÓLICO, elemento príncipe de nuestro pensamiento. De él, diremos en otra ocasión."

Pues bien, la ocasión se cumple hoy.

El lenguaje simbólico es uno de los cinco elementos fundamentales de la cognición, mente o pensamiento del hombre, el homo sapiens, que posiblemente sea la única especie animal que lo posea.

Los otros son la gnosia (o gnosias): la capacidad de reconocer aquello que se ha conocido y que accedió a nosotros a través de cualquiera de los sentidos, uno o varios a la vez. Recordamos los sentidos: olfato, vista, oído, gusto, tacto, dolor, orientación en el espacio y propiocepción, que es la capacidad de darnos cuenta de la posición relativa de nuestros diferentes segmentos corporales en relación con nuestro tronco.

La praxia (o praxias): el saber ejecutar acciones motoras complejas y propositivas aprendidas.

La inteligencia es la capacidad de improvisar acciones complejas ante situaciones imprevistas y muchas veces comprometedoras de riesgos.

Memoria es la capacidad de almacenar conocimientos, indexarlos y poder llamarlos cuando se necesite o cuando se quiera.

Intervienen además, no como elementos formales, pero sí muy significativos en muchas situaciones, el estado de ánimo, ansioso o deprimido, y la emoción, que se define como la respuesta vegetativa involuntaria y muchas veces inconsciente, a sentimientos de placer, dolor o miedo.

El resultado final de la acción conjunta, simultánea y absolutamente coordinada de estos elementos de la cognición resulta en el pensamiento humano, el mundo de las ideas, que se definen como la manera de pensar sobre algún tema o asunto. La asociación de ideas crea conceptos, teorías, disciplinas, normas, que son las estructuras no materiales de nuestras sociedades, de nuestras culturas.

Ahora bien, no se puede pensar sin lenguaje y entre más rico sea nuestro lenguaje, más abundantes y mayores serán nuestras ideas y con ellas nuestras teorías, normas y disciplinas; nuestro conocimiento y nuestra sabiduría. Por esto somos homo sapiens sapiens (hombre que sabe y sabe que sabe).

Voy a ponerles un ejercicio que ejemplifica esto:

Traten de pensar, por pocos minutos, en “las conveniencias e inconveniencias de despenalizar el aborto en México”. Pero traten de pensarlo sin palabras. ……

¿Pudieron?


Por ello es por lo que nuestro pensamiento será mayor y mejor en cuanto nuestro lenguaje sea mayor y mejor. Por eso hay que conversar y leer mucho, de todo, de preferencia bueno y mejor si es en varios idiomas. Si no es a través del lenguaje, oral y escrito, no tendremos ideas propias ni entenderemos las ajenas; nunca seremos sabios, seremos algo parecido a sólo cosas. El LENGUAJE SIMBÓLICO es nuestra cualidad distintiva.

“El Quijote”, tesoro lingüístico
inigualable del idioma castellano.

Hay varias cosas más que decir del lenguaje, pero de ámbito más académico. Algún día las abordaremos, cuando avance en ordenar mis ideas al respecto.

 


lunes, 24 de enero de 2022

CUATRO CUARTETOS A LOS VINOS




Vino rojo, sangre eres

De vides inmaculadas

Que con amor cultivadas

Son entregadas a Ceres.





Vino blanco, que ahora escancio

Luminoso y con esencia

No se tolera tu ausencia

Si de gustar un peje es el caso




Vin rosé, 
vino rosado

Eres primero y pureza

Eres soberbio en la mesa

Con los postres a tu lado




¡Oh champaña! Tú la reina

De los vinos al decir

Y por no contradecir

¡Salud contigo, mi reina!

                     


    Rogelio Macías Sánchez

enero de 2022

                                          











jueves, 20 de enero de 2022

INTERMEZZO 29. ¡NEVADAS EN MORELIA!

Morelia, diciembre - enero, 2021 - 2022.

 Va de cuento y da cuenta.
Mi esposa y yo somos orgullosamente morelianos,  aunque no de nacimiento. Vivimos  aquí, por gusto, desde febrero de 1971, cuando arribamos con nuestros dos hijos, niño y niña, entonces de tres y dos años. Llegamos a vivir en una linda casa que nos rentaron en la loma de Santa María, con vista plena a la ciudad, que entonces era pequeña. Disfrutamos mucho y todo: la ciudad, su gente, nuestro trabajo y a nosotros mismos. En septiembre de 1976 nos mudamos de casa, también en la loma de Santa María pero hacia el Sur de ella y con vista plena al Poniente del Valle de Guayangareo; la ciudad, que ha crecido mucho, la vemos incompleta cuando la buscamos con la vista. Hemos seguido disfrutando hasta ahora la hermosa ciudad y nuestra vida en ella.

En un día claro y luminoso de septiembre de 1978 tomé fotografías seriadas del valle, las imprimí en papel, las recorté y pegue convenientemente e hice una fotografía panorámica del Valle de Guayangareo. Con las cámaras modernas que vienen en los teléfonos celulares, eso se se hace en segundos. Enmarqué la fotografía y lució orgullosa en una pared de la casa.


A la derecha, la ciudad todavía entonces pequeña. A la izquierda, el hermoso valle todavía de vocación agrícola. La fotografía estuvo expuesta muchos años a la luz solar y se deterioraron sus colores originales. No se han podido recuperar y no se podrá. De esta fotografía panorámica quiero resaltar el fragmento que ahora aparece enmarcado en negro,


y compararlo con una fotografía, con el mismo encuadre, tomada el año pasado.

    septiembre de 1978                                                           2021                 

Ahora bien, una mañana de enero del año 1977, 1978 o 1979, al despertar  y asomarnos al poniente, nos encontramos con el espectáculo de que las montañas de las imágenes anteriores estaban nevadas. Tomé mi cámara e hice unas fotografías, una de las cuales tiene el mismo encuadre que las anteriores, Ahí están las montañas del poniente del Valle de Guayangareo, NEVADAS.

enero de 1979, 1980 o 1981

Hermosas, ¿verdad? Y nunca más vistas así, por lo menos por mí.
 
Cuando me dio por hacer esta entrada con el pretexto de estar en el invierno de 2022, me puse a buscar en la Internet si había documentación de esa u otras nevadas en Morelia. Sólo me encontré una fotografía, que ahora les paso, testimonio de una tremenda nevada en el centro de la ciudad el 24 de enero de 1919. Dice que es la Plaza de los Mártires, nombre que se usó algún tiempo para la Plaza de Armas.


¡Abur!