La noche del pasado viernes 30 de octubre nos apersonamos en la Sala Tlaqná en la ciudad de Xalapa, para asistir, una vez más en mi vida, a una audición del Réquiem de Giuseppe Verdi, en esta ocasión presentado por la Orquesta Sinfónica de Xalapa, la Camerata Coral de la Facultad de Música UV, el Coro Universidad Veracruzana y los solistas cantantes Angélica Alejandre, soprano; Gabriela Flores, mezzosoprano; Gilberto Amaro, tenor; y Genaro Sulvarán, barítono. Todos bajo la dirección del maestro Martin Lebel.
Cuando digo "una vez más en la vida", es de buena fe, pero la verdad es que no recuerdo ni cuando ni donde fue la primera; debe haber sido hace muchísimos años, de soltero yo todavía, pues mi esposa no me acompañó y ya andamos en sesenta años matrimoniados, siempre acompañados en estos eventos. Tengo la sensación de que ya lo había escuchado en vivo, pero ahora me entra la duda fuerte. De todos modos es lo mismo; ahora estuve en la Sala Tlaqná, con mi esposa y mi hija, y disfrutamos de un evento de calidad suprema, que no puede ser mayor ni más emotivo en este momento en ningún otro lugar del mundo.
¡Gracias a la vida, que nos lo permitió!
Un réquiem es una misa o composición musical dedicada a los difuntos, generalmente en el contexto de una ceremonia religiosa. La palabra proviene del latín "requiem", que significa "descanso", y hace referencia a la oración por el descanso eterno del alma de los fallecidos.
En la música clásica, el réquiem es una obra coral y orquestal que sigue una estructura litúrgica específica, basada en la Misa de Réquiem de la Iglesia Católica. Esta estructura incluye textos tradicionales en latín, como el Introitus, el Kyrie, el Dies Irae, el Sanctus, el Agnus Dei, y el Lux Aeterna.
A lo largo de la historia, muchos compositores han creado réquiems. Aunque su propósito original es religioso, muchas veces las obras adquieren una dimensión emocional profunda que va más allá de la liturgia. Tal es el caso, casi extremo, de la Messa da Requiem (1874) de Giuseppe Verdi, que a través de sus siete movimientos: Requiem y Kyrie, Secuencia, Ofertorio, Sanctus, Agnus Dei, Lux aeterna y Libera me, nos lleva hacia sentimientos profanos y heroicos tales, que impidieron que la Messa da Requiem de Verdi se usara alguna vez para oficio religioso alguno; siempre fue profano y bellísimo. Aunque muchas veces se presenta en iglesias, nunca se ha usado para oficios religiosos. Fue escrito en homenaje a su amigo y compatriota Alessandro Manzoni, que, como Verdi mismo, estaba muy comprometido con la unidad de Italia y que había fallecido un año antes.
Hasta aquí por hoy.

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