Acerca de mí

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Soy Rogelio Macías-Sánchez, de tantos años ya, que se me permite no decir cuántos. Soy mexicano y vivo en México país, médico cirujano de profesión, neurocirujano y neurólogo de especialidad. Ahora y por edad, soy neurólogo y neurocirujano en retiro. Soy maestro de mi especialidad en la Facultad de Medicina de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y un entusiasta de la difusión de la ciencia a la comunidad. Pero eso no es toda mi vida. Soy un amante fervoroso de la música clásica, actividad que fomento desde mi infancia. La vivo intensamente y procuro compartirla. Soy diletante en vivo y mucho disfruto, de la música grabada, mejor cuando es en compañía de almas gemelas para esto. Finalmente, amo la vida y la disfruto. Parte de ello es comer bien y beber mejor, es decir, moderado pero excelente. De aquí mi afición a los vinos y las cavas. Los conozco, los disfruto y me entusiasma compartir lo que conozco y lo que me gusta. Esta página pretende abrir una comunicación sobre los vinos, la música clásica y la neurología para profanos. Si es socorrida, el mérito será de ustedes. Diciembre de 2022

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jueves, 30 de marzo de 2023

INTERMEZZO 53. REGRESO AL PUEBLO, AL AHORA Y ...











... a nuestro parque, jardín o área verde, como se llama oficialmente. Mucho lo amamos.



















Nos permiten el paso los grandes...












... a los macizos de azáleas...










   
 ... a los floripondios...










... a las pequeñas caídas,

     
                                                              



 las rosas aéreas




y los macizos de amarillas que compiten con los helados de cacahuate, piña, mango y chocolate.

y las fantasías en el jardincillo frontal de una casa.













Magia del verde veracruzano de sus hojas...


                                                                                     
                                                                                                            







 ... algunas comidas por insectos; ¡así es la vida!                                                                           
                                                                                                                           













También las hay rojas; ¿y la clorofila qué?....





























7



































Por hoy, terminamos con magia...




lunes, 27 de marzo de 2023

DE LOS COLORES DE LOS VINOS: EL VINO AZUL.






Por lo menos veinte siglos ha que el homo sapiens - sapiens sabe qué hay tres variedades de color del vino que consume: rojo, que en México se conoce más como tinto, blanco y rosado; hay blancos que alcanzan un tono verdoso y algún rosado que tiende al naranja. El color depende de la variedad de uva que se use para hacerlo y/o del proceso de vinificación; hay vino blanco que se hace con uvas negras sin hollejo.

En años recientes apareció en Europa, primeramente en España, el vino azul. Hubimos quienes entonces pensamos que el tal vino era producto de un artificio más que de un proceso de vinificación tradicional. Estábamos equivocados, pero no totalmente: el vino azul es vino blanco que en su manufactura se adiciona de pigmentos que lo pintan de azul. El atractivo del vino no es el aroma ni el sabor, es el color; es más para lucir que para gustar.




Como dije, la base del vino azul es vino blanco, mayormente de uva Chardonnay, de piel verde; se obtiene el color azul agregándole antocianina, que es un pigmento natural que se encuentra en diversas frutillas rojas como los arándanos, las moras y en el hollejo de uvas tintas; pero no agregan los jugos de esas frutas, sino la sustancia química extraída de esas frutas y se agrega tanta cuanta sea necesaria para obtener el color azul deseado. Dicen los que dicen que saben, que las antocianinas son antioxidantes y por lo tanto muy benéficas para la salud de quién las consume, incluso reduciendo el riesgo de tumores malignos; esto suena a charlatanería. También se agrega indigocina, pigmento sintético de uso en alimentos para darles color azul.


El vino azul huele y sabe a vino blanco, afrutado, tiene algo más cuerpo que los blancos y es refrescante, por lo que se sugiere como aperitivo y se recomienda servirlo frío. Pero finalmente, el vino azul es una invención mercantil para complacer la excentricidad de quienes buscan impactar los mercados tradicionales y, como ya dije antes, el vino azul es más para lucir que para gustar.









lunes, 20 de marzo de 2023

VON SUPPÉ EN CARACHA O DE LA UNIVERSALIDAD DE LA MÚSICA.

Hotel de Caracha, vista actual.

Hace unos años, más muchos que pocos, estuve en Uruapan para una reunión científica de mi especialidad, en la que compartimos neurocirujanos de Guadalajara, Morelia y el mismo Uruapan. Al término de ella, y por esa hospitalidad tan acendrada de los colegas uruapenses, nos invitaron una espléndida comida en Caracha, bello refugio para comer y descansar que se hizo en el casco de un viejo trapiche, solo unos cuantos metros arriba de Ziracuaretiro, y rodeada de canales de agua clara.

Durante el ágape, además de las comidas y bebidas típicas, abundaba la amistad y no faltaba la música de un conjunto de cuerdas de la meseta tarasca, constituido por un violín de Paracho que lucía bastante rústico, dos guitarras con marquetería indígena en sus bordes y un gran guitarrón de seis cuerdas. Cantaron y tocaron mucho, pero con esa mala costumbre de usar la música como fondo para comer o platicar, solo nos dábamos cuenta de que no lo hacían mal. A los postres, los músicos se acercaron a nuestra mesa y un amigo mío me miró de reojo y les pidió Poeta y Campesino. Aceptaron con gusto el reto de interpretar a Franz von Suppé, el músico austriaco de la romántica media, que trascendió sólo por algunas oberturas festivas de la mucha obra que escribió.

Afinaron sus instrumentos y empezaron. No podía creer lo que oía. Cuatro instrumentos de Paracho, tocados por campesinos purembes, recreaban toda una orquesta mixta. El violín tocaba la melodía, la armonía la llevaban las guitarras y el contrapunto lo hacía el guitarrón. Hubo un momento en que el violín se cambió de lugar para situarse en el centro de la armonía, entre las guitarras, y puso tras de sí al contrapunto, el guitarrón. Quizá alguien diría que sonaban desafinados, pero no era así. Lo que pasa es que no afinan en el La mayor del oboe, como tradicionalmente se hace en la música culta. Su afinación es con la flauta, en tono menor, el tono de la nostalgia, de la dulzura y de la esperanza. Se tocó completa la obertura, con todos sus temas, transiciones y desarrollos. Al final aplaudimos, pero no había premio para lo que habíamos oído.

Tocaron la jota aragonesa de la zarzuela Las bodas de Luis Alonso, para después llevarnos por el folklore gitano, con música de Csardas. Y cuando, con sentimiento sin igual, nos situaron en el corazón de la Rusia campesina con Dos Guitarras y Ojos Negros, acabé de persuadirme de que la música es un lenguaje universal que no reconoce nacionalidades, idiomas ni ideologías. Y estoy convencido de que en un pueblo pequeño del centro de Rusia, hay un conjunto de balalaikas que sabe tocar Arriba Pichátaro, así como en Ucrania me encontré un día una banda de pueblo que tocaba Sobre las olas, de Juventino Rosas.

Qué se yo cuanto más se tocó y se cantó, pero la fiesta terminó a la puesta del sol, como había empezado, con El tecolotito y Flor de Canela.

jueves, 16 de marzo de 2023

INTERMEZZO 52. DE MI PASADO RECIENTE.



Éste soy yo en mi pasado reciente, es decir, pocos meses antes de emigrar a las Tierras Altas de Veracruz. Desde entonces caminaba yo diariamente por los redores de mi casa, que está a la mitad de una montaña y que, por lo tanto, siempre hay que subir y bajar si se sale de ella. Como ahora, siempre salí con teléfono-cámara al cinto y en pocos años me llené de miles de fotografías que conservo almacenadas en unidades informáticas. Algunos cientos usé en los intermezzi primeros de este blog cuando vivía en Morelia y unas cuantas en alguna que otra entrada desde mi lindo pueblo de ahora; el día de hoy volveré a hacerlo, porque revisando viejos archivos con la idea de desentilicharme, he encontrado muchas fotografías que merecen compartirse. Vale y sale.






























































Estos son los guardianes del Valle de Guayangareo
A la izquierda las Tetas      A la derecha el Quinceo
















Fantasmagóricas amarillas...
















Azáleas en la Facultad de Medicina













Nochebuenas extemporáneas...


 Esto no es Morelia, por supuesto, sólo es de los 
tiempos de Morelia, es Cuyutlán, Colima; pero 
lo trascendental  de esta fotografía se explica en 
la siguiente, que es apenas un fragmento de esta.

Aprendizaje




El niño mayor ha adquirido una habilidad de correr por el palo y al llegar al final en alto, se lanza a la ola en el momento en que esta llega. El niño menor, probablemente su hermanito, lo admira y le aprende observándolo.
La fotografía se llama: 








Y bueno, ya que salimos de Morelia, les presento esta Luna con palmeras de una playa de Rosarito, Baja California, de los mismos tiempos de las fotos anteriores.
















En Morelia hay telarañas gigantes para capturar humanos... ¡Palabra que sí!













¡Buenos días, buenas tardes o buenas noches!



















lunes, 13 de marzo de 2023

LA MÚSICA COMO ENFERMEDAD NEUROLÓGICA.

Vector de nota musical 3d la clave de sol melódica es un símbolo de color  gris acero, un elemento conservatorio clásico y música moderna | Vector  Premium


Esta entrega me coloca en una situación especialmente sensible, la de la música como enfermedad del sistema nervioso. La música y la neurología son pasiones fundamentales de mi vida. Llegó primero la música, cuando tenía yo menos de diez años; la medicina es mi profesión y la neurología y la neurocirugía las especialidades que bien ejercí por más de cincuenta años, la neurología clínica hasta hace nueve meses, a raíz de que emigré a las Tierras Altas de Veracruz. El detonante de este conflicto emocional ha sido la lectura, por segunda ocasión, del libro Musicofilia de Oliver Sacks, eminente neurólogo, escritor clínico, divulgador de la ciencia y músico no profesional; falleció en el 2015. La condición es compleja y trataré de explicarla, antecediendo a ello algunas premisas que la sostengan.

Premisa primera: La música es un arte que se da en el tiempo, no en el espacio. Es creación del sistema nervioso central, es una función de este mismo y en la actualidad no hay misterio, en términos generales, en su mecanismo de producción, aunque no hay precisión cognitiva de  los detalles de localización funcional cerebral de sus diferentes elementos constitutivos; es un lenguaje que comunica ideas.


Imagen de un corte transversal del cerebro
donde  se han agregado puntos de colores
en áreas corticales funcionales de la música.



La música, como una función compleja del sistema nervioso, se genera en la corteza cerebral, el máximo nivel funcional del cerebro. No se da en un área única fija, se da por la interacción compleja de áreas cerebrales corticales conectadas a modo de red, que parecen predominar en los lóbulos frontal y temporal, mayormente del hemisferio derecho, de función sensitiva, motora y emocional. Finalmente es un lenguaje, sonoro y gráfico, que si bien pudo ser más antiguo en la historia evolutiva del homo sapiens - sapiens, ahora ha dejado su lugar de prevalencia al lenguaje verbal, también sonoro y gráfico, es decir, hablado y escrito.



El verbo, el lenguaje de las palabras dichas o escritas, es también una función compleja del sistema nervioso, se genera en la corteza cerebral, el máximo nivel funcional del cerebro. Tampoco se da en un área única fija, se da por la interacción compleja de áreas cerebrales corticales conectadas a modo de red, que tienen localizaciones bien conocidas, predominantemente en el hemisferio cerebral izquierdo, en el lóbulo frontal y en la encrucijada temporoparietal.

Premisa segunda: Las anormalidades de una función compleja del sistema nervioso pueden ser cuantitativas y cualitativas; las cuantitativas pueden ser de más o de menos, las cualitativas son de calidad. Pongamos ejemplos, primero del movimiento.

La anormalidad negativa de la función motora es parálisis (ausencia de movimiento) o disminución de su fuerza; la anormalidad positiva es el movimiento excesivo e involuntario, como los temblores, los tics o los ataques epilépticos motores.

La anormalidad negativa de la función sensitiva es la anestesia, no sentir; la anormalidad positiva es sentir lo que no existe, alucinación sensitiva, y el equivocar lo que se siente se llama parestesia. Esto se aplica a todas las formas de sensibilidad: tacto, dolor, temperatura, propiocepción, olfato, vista, oído, gusto y orientación espacial.

En el lenguaje verbal, se llama afasia motora a la incapacidad de transmitir ideas con lenguaje verbal, oral o escrito, y afasia sensitiva o sensorial a la incapacidad de entender el lenguaje, oral o escrito. Existen también las variantes de entender o expresar equivocadamente el lenguaje, se llama parafasia. Esto, siempre y cuando se dé  en alguien que previamente tenía una función de lenguaje verbal normal.

En la música, la anormalidad negativa es la amusia, término con el que se denomina a trastornos que inhabilitan para reconocer tonos o ritmos musicales o de reproducirlos, lo que a su vez puede acarrear problemas con la escritura o la dicción. Como todos los trastornos de funciones del sistema nervioso tiene variantes;  las reconocidas son: 

  • Amusia motora, cuya expresión clínica es la incapacidad para silbar o cantar.
  • Amusia perceptiva, cuya expresión clínica es la incapacidad para discriminar los tonos.
  • Amnesia musical, cuya expresión clínica es la incapacidad para reconocer canciones familiares.
  • Apraxia musical, cuya expresión clínica es la incapacidad para interpretar música.
  • Agrafia musical, cuya expresión clínica es la incapacidad para escribir música.
  • Alexia musical, cuya expresión clínica es la incapacidad para leer música.

Todos estos términos se refieren a la pérdida de funciones previamente adquiridas; un individuo que nunca aprendió a leer música, NO puede tener alexia musical.

Ahora bien, las anormalidades positivas en la música pueden ser alucinaciones o ilusiones musicales o crisis epilépticas parciales de manifestación compleja musical. Las alucinaciones consisten en escuchar música que no se está dando en ese momento; las ilusiones consisten en interpretar como música sonidos que no son musicales y las crisis epilépticas son ataques o inicio de ataques epilépticos que pueden ser muy severos.

Todo lo que he descrito de la música como enfermedad es un síntoma y no una enfermedad, es decir, su identificación obliga a buscar la enfermedad que lo causa. Las causas posibles son varias, pero  todas radican en el cerebro, en áreas corticales cerebrales responsables de la función de la música: tumores, infartos, infecciones o traumatismos también focales. El tratamiento, obviamente, deberá ser de la causa y no del síntoma musical.

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Existe la contraparte optimista a esta entrega, que es LA MÚSICA COMO TRATAMIENTO DE ENFERMEDADES NEUROLÓGICAS; de eso diré en ocasión posterior.









lunes, 6 de marzo de 2023

ANECDOTARIO DEL VINO 1

Estandarte de Ur, Mesopotamia. Tablero sumerio de 5000 años de antigüedad.
Representa la paz y muestra un brindis con vino, el más antiguo que se conserva.


Del vino se sabe que los humanos lo consumimos desde hace unos ocho mil años y que su origen se dio en el Cáucaso. Del descubrimiento que dio lugar a tal afirmación, se infiere también que el vino era toda una industria que lo surtía a una población consumidora y que seguía, para la consecución final de tal bebida, un proceso similar al que se usa en la actualidad en todo el mundo para ello.

Se ha dicho que el vino vino a ser un producto gourmet a finales del siglo XIX y que antes de ese tiempo era bebida de desarrapados para abajo en la escala social. El Estandarte de Ur, que encabeza esta entrada y que data de cinco mil años, muestra el brindis con vino de siete jefes de estado que celebraban la concordia entre ellos con vino que seguramente era bueno y que se ofrecía en ocasiones tan trascendentes como ese pacto de paz. Seguramente era un buen vino.

Y ahora, una anécdota que refuerza lo aquí dicho:

Alejandro III de Escocia
1241 - 1286





En el banquete de bodas del rey Alejandro III de Escocia, en el año 1251, se bebió el equivalente a 135,000 botellas de vino para acompañar 60,000 arenques, 1,300 ciervos, 7,000 gallinas, 170 jabalíes y 70,000 hogazas de pan. Por supuesto que fueron miles de invitados y yo no fui incluido.

Esta anécdota la encontré curioseando por la Internet. Después busqué exhaustivamente otra referencia que la confirmara; no la encontré. ¿Será cierta o la inventaron? Yo creo esto último.





El degüello del Oporto

El vino de Oporto, que para los amigos sólo es el Oporto, es originario de esa bellísima ciudad y puerto de Portugal, que sin más recato se abre a la mar en el Océano Atlántico. Tiene mucha historia, en la que se distingue la de su vino, con características especiales que lo hacen único en el mundo. Hay tinto y hay blanco, pero es un vino de alta graduación alcohólica, hasta del 25%. Esto se consigue porque el proceso inicial de fermentación del mosto en un momento dado se interrumpe al agregarle destilado de uva, brandy, lo que detiene la fermentación y le deja una consistencia y sabor únicos. Como en todos los vinos, hay diferentes calidades y precios, pero el Oporto, en general, es caro.

Hay una tradición más que centenaria en la región: A las niñas, desde que nacen y con cualquier motivo festivo, se les regalan botellas de Oporto, que van juntando en casa por años para abrirlas en su fiesta de bodas; eso significa qué hay vinos de veinte, veinticinco o más años, que en general están magníficos para gustarlos. El Oporto dura bien, pero lo que puede echarse a perder con el paso de los años es el corcho, que la humedad continua a la que está expuesto lo pudra; al descorcharlo se fragmenta en muchos pedacitos que contaminan el vino y lo echan a perder; tantos años y cuidados tirados al basurero.


En Portugal y ahora en muchos países civilizados del mundo, degüellan la botella para no descorcharla. Se utilizan unas pinzas tijeras que se calientan al rojo vivo y se aplican alrededor del cuello; después de un tiempo conocido por los somelieres expertos en ello, retiran la pinza tijera caliente y con agua helada enfrían lo quemado; entonces, con una ligera torción del cuello se desprende la boca de la botella con el corcho intacto. Esto es el degüello del Oporto.


Voy a terminar con una anécdota personal referente al Oporto.

Hace poco menos de cincuenta años ya hubo en casa una cava familiar con capacidad hasta de doscientos botellas de vino. Siempre fue muy variado su contenido, con preferencia de los tintos y siempre hubo Oporto, aunque nunca mucho. Por entonces conocí la anécdota de las botellas de Oporto que las novias portuguesas aportan, o por lo menos aportaban, como dote para su fiesta de bodas; todas les habían sido regaladas. Para entonces, mi hija tenía menos de diez años y decidí juntarle botellas de Oporto que llevara como dote a su fiesta de bodas. La fiesta tal nunca se dio y muchos años después ahí estaban las botellas de Oporto, muy viejas, algunas con casi cuarenta años de edad.

Ésta era una marca favorita en nuestra cava



Nos llegó el Covid 19, el encierro justificado, el no trabajar y después trabajar en forma limitada y finalmente la emigración a las Tierras Altas de Veracruz, desde donde ahora escribo. La cava se vació por consumo familiar de sólo dos. Dos o tres veces por semana se abría una vieja botella, que no se reponía, pues no salíamos de casa. En algún momento le llegaba el turno a un Oporto, que los había, pocos, hasta de treinta años de viejos. Yo sabía del riesgo de los corchos, pero ni modo; nunca tuve las pinzas tijeras para degollar una botella, no las podía conseguir y mucho menos aprender a usarlas. Abría las botellas de Oporto en la forma convencional de extraer el corcho y me llegaron a tocar dos con el corcho podrido que salió apedazado. No cundió el pánico; decanté el contenido de la botella a través de un coladorcito de agujeros muy pequeños y santo remedio, el Oporto resultó estupendo: añejo, sano, vital y exquisito. ¡Cómo lo disfrutamos!

¡Salud!


 








jueves, 2 de marzo de 2023

INTERMEZZO 51. ¡DE TRES TEMAS!













                   "Pelillo de gato" es el pasto.












Son tréboles pequeñitos,
goteados de rocío.








Pastos con gotas que hacen función de lentes.                                           



















Semillero de liquidámbar, 
caído y llovido.           
    





      
             ... y este es el liquidámbar.









No es un perro escondido del chipi chipi, es una hoja caduca de liquidambar.














               
        De mis hojas consentidas




























             Todas son hojas.





























                  



 ¡Ayy... pobre!
                   ¿Qué le pasó a ésta hoja?

                                                                                                 
                                                                                                                      
















Seca del tronco, reverdece en lo alto.
(Los cables eléctricos no cuentan)




































No son flores, pero cuentan.