Acerca de mí

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Soy Rogelio Macías-Sánchez, de tantos años ya, que se me permite no decir cuántos. Soy mexicano y vivo en México país, médico cirujano de profesión, neurocirujano y neurólogo de especialidad. Ahora y por edad, soy neurólogo y neurocirujano en retiro. Soy maestro de mi especialidad en la Facultad de Medicina de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y un entusiasta de la difusión de la ciencia a la comunidad. Pero eso no es toda mi vida. Soy un amante fervoroso de la música clásica, actividad que fomento desde mi infancia. La vivo intensamente y procuro compartirla. Soy diletante en vivo y mucho disfruto, de la música grabada, mejor cuando es en compañía de almas gemelas para esto. Finalmente, amo la vida y la disfruto. Parte de ello es comer bien y beber mejor, es decir, moderado pero excelente. De aquí mi afición a los vinos y las cavas. Los conozco, los disfruto y me entusiasma compartir lo que conozco y lo que me gusta. Esta página pretende abrir una comunicación sobre los vinos, la música clásica y la neurología para profanos. Si es socorrida, el mérito será de ustedes. Diciembre de 2022

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lunes, 12 de enero de 2026

DE LA MÚSICA CLÁSICA...

 









Diré de la música clásica, aquella gran herencia que ha dejado el arte occidental. Desde Guillaume de Machault en el siglo XIV hasta nuestros días, han sido creadas gran cantidad de obras productos de una sensibilidad, una esperanza y una mentalidad determinada por mil años de civilización.

Los fundadores de esta música occidental partieron del canto llano, un canto en decadencia escolástica: el solista ya desaparecía ante el coro y las incidencias instrumentales “contrapunteaban” las voces. La revolución consistía en usar los instrumentos como si fueran voces, pasarse a la “polifonía”, a dejar el ritmo “irracional” para adoptar el compás racional, a buscar la novedad ahí donde los antiguos querían fidelidad.

¿Fue esto bueno? Claro que si, pero sólo por la afirmación de la búsqueda curiosa de los hombres, ya que en el arte no hay mejor o peor, sólo diferente.

Años después, por el año 1600, como una reacción contra la polifonía que había venido a ser excesiva y por lo tanto decadente, surgió la ópera como un movimiento intelectual y aparentemente elitista, pero que tenía sus raíces en los madrigales populares. Surgieron entonces los nombres de Palestrina y Monteverdi como los campeones de un barroco temprano que volvía los ojos a los modos clásicos de la Grecia antigua.

Esto también fue una revolución que ya no se repetiría hasta principios del siglo XX, pues desde entonces los cambios se dieron paulatinamente, como aportación de hallazgos estéticos que se sumaban a aquellos en uso. Johann Sebastian Bach, Haendel y Vivaldi no crearon una nueva época, sólo enriquecieron con su armonía las viejas melodías y ritmos para llevar a su esplendor al barroco a mediados del siglo XVIII, esplendor que en parte dependía de la libertad para ejercer la música.

Los clásicos tomaron la dinámica, desarrollada por los hijos de Bach y sus amigos en la última parte de ese siglo de las luces, volvieron por los fueros de la melodía, usaron de la polifonía lo que les convenía y suavizaron los ritmos barrocos, herederos de la antigüedad. Crearon así la música perfecta, absoluta, de equilibrio entre sus diferentes elementos, que no quiere decir nada más que música, que no se puede traducir. Haydn, Mozart y el joven Beethoven así la hicieron, aunque por muy poco tiempo, no más de cincuenta años.

Porque dos de ellos mismos, Mozart y más que nadie Beethoven, la habrían de llevar a significar los goces o las tormentas del alma, que esta es la marca de la romántica, aunque los técnicos dicen que es el predominio de la melodía. Pero se perdió la libertad de expresión de su sensibilidad; y hasta hoy, el ejecutante lucha cada vez por manifestarse a través de las obras románticas.

En este devenir surgieron los impresionistas franceses, que de la pintura tomaron no solo el nombre, sino el color. Así como Monet, Cezanne o van Gogh cambiaron el dibujo por el color, Debussy y Ravel cambiaron el ritmo por una armonía tan rica, tan nueva, tan suave y natural, que solo se puede comparar al color. Fueron los pintores de la naturaleza, pero de la emotividad de la naturaleza.

La última revolución ocurrió a principios del siglo XX, cuando los artistas, decepcionados por una humanidad que había traicionado sus mejores ideales para despeñarse en la locura de la Primera Guerra Mundial, llevaron a la música por rumbos aparentemente caóticos y nihilistas, que solo reflejaban un asco por lo ocurrido. Así, dolorosamente se dio el modernismo, que, a través de sus dos corrientes hijas, el atonalismo y el neoclasicismo, habría de crear las obras maestras de nuestros tiempos.

Vivimos en el final de la historia. Con nosotros, todos los ciclos se cierran. No sabemos lo que habrá de suceder continuando la historia de la música clásica.

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NB. Esta entrada es de autoría mía, pero no es nueva, es viejilla. Sirvió como introducción a un libro mío, no muy gordo, hecho con algunas de las entregas semanales que por más de veinte años mantuve en los tres diarios impresos que entonces existían en Morelia. Se publicó por Amazon y actualmente sigue en venta en línea. El título es Algo de Música. Se los recomiendo, está bien.

jueves, 8 de enero de 2026

INTERMEZZO 117. CON FOTOGRAFÍAS YA DEL 2026 Y DE NUESTRA COLONIA.




          





















                             


                                                                                                      



























                               










                        Feliz Año 2026 desde las nubladas, frías y hermosas                tardes de las Tierras Altas de Veracruz.

lunes, 5 de enero de 2026

MOZART, ¿DE VERDAD FUE AMADO DE LOS DIOSES?

 




Wolfgang Amadeus Mozart
(1756 - 1791)




Los dioses se equivocan. Espero que sean errores y no mala voluntad. ¿Por qué, uno de los seres humanos más hermosos de espíritu, habría de morir, nada más porque sí, a los 35 años de edad? En cualquier código ético, ESO ESTÁ MAL, y quien lo haya dispuesto, si es que alguien lo hizo, estuvo equivocado o fue un malvado; digresión que me brota del alma.

Me brota del alma después de escuchar, en sesión familiar de dos, en casa y material grabado, dos cuartetos de flauta de Wolfgang Amadeus Mozart, conocido sencillamente como Mozart; si los dioses compusieran música, no la harían mejor. 

Son cuartetos para flauta, violín, viola y violonchelo: "cuartetos de flauta", exquisitamente mozartianos por su estructura clásica y gran belleza, de perfección compositiva y emotividad sin límite; son inolvidables, de huella eterna.

Son del K285 de Mozart y la versión que escuchamos en línea está a cargo de Jorge Elorza con la flauta,  Daniela Trujillo con el violín, Juan Pablo Andraus con la viola y Carlos Montoya con el violonchelo; estupenda. Son colombianos, creo que de Medellín.




viernes, 2 de enero de 2026

REFRANERO DEL VINO 2

 






Un lindo viñedo mexicano


El vino agrada y el agua enfada.


En invierno no hay mal abrigo con una copa de vino.


El que un buen vino bebe, a beberlo vuelve.


Clases de vino sólo hay dos: el buen vino y el mejor vino.


Viña enfriada con hielo, vino llovido del cielo.


El vino aplaca el hambre.


El vino moderado es salud para el cuerpo y alegría para el alma.


Come niño y crecerás; bebe viejo y vivirás.


Da vino al que tiene amargo el corazón.


No hay tales amigos como mi pan y mi vino.


Pan con ojos, queso sin ojos y vino que te salte a los ojos.


Quien mucho vino cena, poco almuerza.


Si la mar fuera vino todo el mundo sería marinero.


Sopa en vino no emborracha pero alegra a la muchacha.


Verterse el vino es buen sino.


Con pan y con vino se anda el camino.


De tal cepa tal vino.


El vino por el color, el pan por el olor y todo por el sabor.


                                                                         ¡ Salud, para siempre!


                                    * * * * * * * * * * * * * * * * * *


El "refrán" con que cerraré esta entrada, lo encontré en la etiqueta posterior de un estupendo vino blanco estadounidense:


        El abuso en el consumo de este producto es nocivo para la salud


 Ni hablar del peluquín.

lunes, 29 de diciembre de 2025

DE SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ









Sor Juana Inés de la Cruz
1651 - 1695
(No está equivocada la fotografía; 
es ella, Juana de Asbaje)



Esta entrada sale diferente de lo que originalmente se planeó. Tomando el modelo de la entrada dedicada a Alexandr Nevsky, haría yo una exposición biográfica, mediana de extensión, de Juana de Asbaje, que con ese nombre fue bautizada Sor Juana Inés de la Cruz. A continuación, terminaría yo la entrega con un par de sus poemas, quizá de los más conocidos. Pero eso se me presentó más difícil y menos lucido que en el caso del héroe ruso. Decidí  entonces hacer la entrada solo con poesía de la Décima Musa. Salen tres sonetos amorosos que no tienen título y son magistrales. El último explica, en catorce versos, su vida entera. 
                                  
                       * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *        

Amor empieza por desasosiego,
solicitud, ardores y desvelos;
crece con riesgos, lances y recelos;
susténtase de llantos y de ruego.

Doctrínanle tibiezas y despego
conserva el ser entre engañosos velos,
hasta que con agravios o con celos
apaga con sus lágrimas su fuego.

Su principio, su medio y fin es éste:
¿pues por qué, Alcino, sientes el desvío
de Celia, que otro tiempo bien te quiso?

¿Qué razón hay de que dolor te cueste?
Pues no te engañó amor, Alcino mío,
sino que llegó el término preciso.

                            
                                * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *   

                     Que no me quiera Fabio, al verse amado
                     es dolor sin igual en mi sentido:
                     mas, que me quiera Silvio, aborrecido,
                     es menor mal, mas no menor enfado.

                     ¿Qué sufrimiento no estará cansado
                     si siempre le resuenan al oído,
                     tras la vana arrogancia de un querido,
                     el cansado gemir de un desdeñado?

                     Si de Silvio me cansa el rendimiento,
                     a Fabio canso con estar rendida;
                     si de éste busco el agradecimiento,

                     a mi me busca el otro agradecida:
                     por activa y pasiva es mi tormento,
                     pues padezco en querer y ser querida.
                 
                          * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *  

Le dió la hermosa juventud sus flores:

Era bella y gentil; su gallardía
Allí en la corte virreinal lucía
Hiriendo pechos, inspirando amores.

Brillaban en sus sienes los fulgores
Del sacro fuego que en su mente ardía,
Y nunca el ave remedar podía
Las notas de sus cantos seductores.

Y cuando más el pueblo mexicano
Sus gracias, su virtud y su talento
Lleno de orgullo proclamaba ufano,

Dominada de oculto pensamiento,
Teniendo, acaso, horror al mundo insano,
Ocultose en las sombras de un convento.










jueves, 25 de diciembre de 2025

INTERMEZZO 116. CON EL GUSTO DE TERMINAR UN AÑO MÁS

 








             



























Las increibles hojas rojas de nuestro parque






                        Feliz Año 2026... y muchos más.













lunes, 22 de diciembre de 2025

DE LA RAMA VERACRUZANA Y LOS VILLANCICOS NAVIDEÑOS

 




La Rama a las puertas de una casa




Los villancicos nacieron en la España medieval como canciones populares y profanas, no navideñas, de las aldeas (villas), cantadas por gente común (villanos), sobre la vida diaria, el amor o sátiras con estrofas y estribillo. En el Renacimiento y la época barroca, la iglesia católica los adoptó para la evangelización, adaptando sus melodía sencillas para temas religiosos, como la Navidad, y así acercar la liturgia al pueblo, convirtiéndose en piezas de la Navidad.

En México se conocen y se usan desde el siglo XVI, cuando este país era la Nueva España. Es claro que han cambiado y si ahora me presentaran uno de los de entonces, no lo reconocería.

El primer villancico que yo conocí, como buen niño de la Ciudad de México, fue Noche de Paz, que es un villancico alemán moderno, que no pasa de moda con los años. Se escucha por estas fechas, tanto ahora como hace ochenta y tantos años.

Pero mi primera experiencia con los villancicos populares mexicanos de ahora, data de los años 1960 y 1961, cuando hice mi Servicio Social como pasante de la carrera de Médico Cirujano en la Isla Holbox, del ahora estado de Quintana Roo, que entonces era todavía territorio. En el mes de Diciembre llegaban niños y niñas a la puerta de tu casa con "la rama", que era y es, una rama de cualquier árbol, adornada como primitivo árbol de Navidad y te cantaban "la rama", que es un minivillancico. Se les agradecía obsequiándoles dulces; no te pedían dinero.

Ahora, en el Sur y Sureste de México, lo piden y suelen llevar un bote-alcancía con ranura para las monedas; son los tiempos modernos. En casa los recibimos con gusto, pero no damos dinero; damos dulces o galletas y los reciben bien.