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Soy Rogelio Macías-Sánchez, de tantos años ya, que se me permite no decir cuántos. Soy mexicano y vivo en México país, médico cirujano de profesión, neurocirujano y neurólogo de especialidad. Ahora y por edad, soy neurólogo y neurocirujano en retiro. Soy maestro de mi especialidad en la Facultad de Medicina de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y un entusiasta de la difusión de la ciencia a la comunidad. Pero eso no es toda mi vida. Soy un amante fervoroso de la música clásica, actividad que fomento desde mi infancia. La vivo intensamente y procuro compartirla. Soy diletante en vivo y mucho disfruto, de la música grabada, mejor cuando es en compañía de almas gemelas para esto. Finalmente, amo la vida y la disfruto. Parte de ello es comer bien y beber mejor, es decir, moderado pero excelente. De aquí mi afición a los vinos y las cavas. Los conozco, los disfruto y me entusiasma compartir lo que conozco y lo que me gusta. Esta página pretende abrir una comunicación sobre los vinos, la música clásica y la neurología para profanos. Si es socorrida, el mérito será de ustedes. Diciembre de 2022

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jueves, 27 de julio de 2023

INTERMEZZO 60. DEL JARDÍN FLORIDO DE DOÑA LAURA.

Vista nocturna actual del Área Verde


Doña Laura es vecina de cuadra en nuestra colonia Arboledas de San Pedro en la periferia de Coatepec. Vive, como nosotros, frente a la amada "área verde", un lindo parque arbolado que se presta para caminar por su redor sombreado, leer o meditar en sus bancas, echar novio por teléfono los jóvenes, en las buenas y en las malas, y jugar fútbol niños, jóvenes y adultos.


El anuncio de sus helados está
precedido  y presidido por un
hermoso arbusto verde amarillo


Doña Laura es abuela y divide su tiempo entre cuidar nietos en Xalapa y ser ama de casa en San Pedro, donde hace unos deliciosos helados para vender a los vecinos y cuida con esmero admirable de su pequeño jardín, que da a la calle para que los vecinos lo disfrutemos con ella. Algunas imágenes de sus bellezas florales ya han aparecido en algunos intermezzi de este blog, pero el día de hoy toda la entrada le da crédito y está dedicada al Jardín florido de Doña Laura.









Esta magnolia blanca, que acá llaman "ciento en una", precede a su vez al arbusto verde amarillo en la banqueta callejera de la casa de doña Laura.
Hace trece meses no tenía el letrero de los helados.


























      

                No le faltan Aves del paraíso...






















Escena cotidiana de lunes a viernes al medio día 
desde el jardín de doña Laura: regresando de la escuela
con hermanito cargado.






lunes, 24 de julio de 2023

LEONARDO DA VINCI Y LA MÚSICA.





Hace años, pero ya en este siglo XXI, estuve en una magnífica exposición española que se llamó como el título de esta entrada: Leonardo da Vinci y la Música, cuyo atractivo central era la exhibición de instrumentos musicales diseñados por ese hombre del Renacimiento, pero construidos en este siglo. Esto, porque Leonardo diseñó muchos instrumentos, pero sólo se construyó uno en su vida, una bellísima lira de plata en forma de cráneo de caballo. Dicen que era un excelente tañedor de lira e improvisador.




Leonardo da Vinci (1452-1519) es el príncipe del Renacimiento, entendiendo por ese título el principal de algo y no el hijo de alguien. El Renacimiento es el fenómeno socio-cultural más trascendente en la historia moderna de la humanidad occidental. Se dio desde los últimos años del siglo XIV hasta los primeros del XVI y se considera que su epicentro fue el norte de Italia, en particular, Florencia. Cuando se habla del Renacimiento, se piensa en el arte y se dice que fue el movimiento que regresó a los valores estéticos del arte clásico, helénico y romano, rompiendo las rígidas normas del medioevo cristiano. Pero el Renacimiento fue mucho más que eso y por eso mucho más fue trascendente. Rompió con la Iglesia Católica a través de la Reforma religiosa presidida por Martín Lutero (1483-1546) y le dio al hombre la posibilidad de encarar a Dios de frente, sin intermediarios, y de poder interpretar, personalmente, las Sagradas Escrituras. Al hombre le dio por explicarse las cosas y no aceptar explicaciones que no fueran propias. Así se dio la Revolución Científica y sus dilectos hijos y nietos, la ciencia y el método científico, que también eran un volver al modo helénico de conocer el mundo. Campeones de esta fueron, entre otros, Nicolás Copérnico (1473-1543) y Galileo Galilei (1564-1642), que defendieron, con riesgo de su vida, su convicción de que era el Sol y no la Tierra el centro del Universo. En la anatomía, Andrea Vesalio (1514-1564) disecó y dibujó al hombre en su mayor profundidad e intimidad. Paladines y mártires de la libertad de pensar, decir y discutir, fueron los españoles emigrados Juan Luis Vives (1492-1540) y Miguel Servet (1511-1553). El común denominador fue el humanismo, el hacer del hombre el centro del pensamiento y la acción humanos.


En este medio y con este entorno se dio Leonardo en Florencia, el Hombre del Renacimiento, arquitecto, pintor, escultor, inventor, ingeniero, creador de instrumentos musicales, cocinero, alquimista, gramático, poeta, anatomista y más y, primero que nada, hombre de ciencia. Leonardo hizo pocas pinturas, no más de veinte, pero es conocido en el mundo por la más famosa que se haya hecho: La Gioconda. Hizo miles de dibujos, algunos de los cuales representan su maravilloso manifiesto estético; otros, su aportación a la fundación de la anatomía científica y, por lo tanto, de la medicina moderna. Otros más, sus bocetos arquitectónicos, desde muy complejos como ciudades enteras hasta escenografías teatrales. Finalmente, muchos otros son sus diseños de inventor, inventor de todo, auténticamente y sin exagerar.


Las realizaciones de estos proyectos son muy escasas. Nunca se construyó edificio alguno conforme a sus planos seductores; sólo hay una escultura, la cabeza de un guerrero, definitivamente atribuida a Leonardo, y no causa revuelo alguno; no se construyó ninguna de sus máquinas guerreras o las voladoras; nunca se concretaron sus diseños domésticos; dejó muchas pinturas inacabadas, en ocasiones sólo bocetadas; y de sus muchos instrumentos musicales diseñados sólo construyó la bellísima lira de plata en forma de cráneo de caballo que, al parecer, el no tañía. Pero el legado de Leonardo da Vinci es espiritual y enorme. Consta de su manifiesto estético centrado en la figura humana, su curiosidad inagotable, su imaginación superlativa, la rigidez de su pensamiento científico y el sentido de libertad absoluta en el reconocimiento y el respeto del derecho ajeno. Quizá sea el mayor legado que hombre alguno haya dejado a nuestra humanidad.



Volviendo a la exposición que mencioné al principio, estaba centrada en instrumentos musicales diseñados por Leonardo pero de fabricación moderna. Había percusiones, alientos y cuerdas; los había mixtos y con modos raros de tocarse. También automáticos, para evitarse errores en el tiempo por parte de los ejecutantes, y algunos complicadísimos, tanto, que nadie en su sano juicio los toca, más que nada porque los resultados acústicos no son equivalentes a la dificultad. Todos están diseñados con un pensamiento de ingeniería más que musical y estaban destinados a obtener nuevos sonidos, mejorar los ya existentes y facilitar la producción de la música. Las tres joyas de la exposición eran una viola organista, que es una quimera entre clavecín y zanfona, el órgano de tubos de papel y la lira de plata en forma de cráneo de caballo. Lo que no se conserva es música compuesta por Leonardo da Vinci y de esto, mejor nada comento.



lunes, 17 de julio de 2023

OLIVER SACKS: MÚSICA Y NEUROLOGÍA. MUSICOFILIA.


Oliver Sacks (1933 - 2015)















De este blog podría decirse que fue inspirado por o diseñado para Oliver Sacks. La verdad es que no fue ninguna de las dos, pero ese señor representa algunos de los ideales de estas páginas.




Oliver Sacks fue químico, luego médico, después neurólogo y siempre humanista, pero desde sus años jóvenes en Inglaterra estudió y aprendió música. Era un buen pianista aficionado además de un teórico de la matemática y la lógica de la música. En términos modernos se diría que fue un neuromúsico (perdón por el neologismo, es mío).

Su concepto de la música parece apoyarse en las conclusiones de aquellos alienígenas de la novela "El fin de la infancia" de Arthur C. Clarke. La curiosidad los lleva a descender a la superficie de la Tierra para asistir a un concierto, que escuchan educadamente. Tienen que admitir que eso que llaman música es, en cierto modo, eficaz para los humanos, fundamental para la vida humana. No obstante, carece de conceptos, no elabora proposiciones; carece de imágenes y símbolos y es el material del que está hecho el lenguaje. Le falta poder de representación. No guarda una relación lógica para el mundo.

Pero la música nos afecta de un modo que ninguna otra actividad creativa humana consigue hacerlo, estableciendo una conexión. directa entre nuestro sentimientos y lo que escuchamos, pero también entremezclando nuestras vivencias con los sonidos que nos rodean y que, posteriormente, permiten a nuestro sistema nervioso recuperar lo vivido como una llave a un tiempo pasado y tal vez olvidado.

Sólo en épocas más recientes se ha estudiado de manera sistemática el influjo de la música en nuestro cerebro. Los primeros psicólogos y neurólogos abrieron paso a través del estudio de casos singulares. Ahora, la moderna tecnología, particularmente la resonancia magnética funcional, ha permitido radiografiar la actividad cerebral favoreciendo una acercamiento más científico, creando, en palabras del propio Oliver Sacks, una neurología de la normalidad.

Muchos de sus libros tratan de casos clínicos de enfermedad neurológica que se manifiesta, en mayor o menor grado, por trastornos de la relación de pacientes con la música. En Musicofilia, que data del 2007, Sacks se dirige a la intersección de la neurología y la música; la música como aflicción y como tratamiento. En el libro recopiló gran parte de la información disponible sobre el cerebro y la música, el modo en que nos influye, pero también los infinitos modos en. que la música se adueña de nuestras mentes, no siempre para bien, y de que modo la música puede acudir en ayuda del enfermo. Sus capítulos describen casos clínicos, con delicadeza y cercanía a pesar de lo arduo del tema o lo espantoso de las situaciones descritas, porque también la música engendra monstruos.










La primera parte del volumen, Poseídos por la música, describe como en ocasiones la música puede convertirse en una obsesión. Es el caso de un médico, totalmente ajeno a cualquier interés por la música más allá del silbido camino del trabajo, que, tras sobrevivir a un rayo, desarrolla una pavorosa afición por el piano, al que termina por dominar a la perfección a costa de su vida profesional y su matrimonio.

Parecido patrón siguen quienes sufren de lo que Sacks denomina "gusanos musicales", pequeñas secuencias de apenas segundos, pocas notas repetidas de manera insistente durante horas, hasta casi hacer enloquecer a quien las padece. Es curioso que, en muchos casos, esta dolencia sucede a músicos arruinando su carrera, incapaces de volver a tocar con normalidad o de lograr la concentración necesaria para sus tareas de composición. Pero en otras ocasiones, estos músicos logran reconvertir su arte y explorar los sonidos de su mente para sus creaciones, un arte lunático o demente, pero no por ello menos emotivo o hermoso.

En la segunda parte de Musicofilia, Una musicalidad variada, Sacks repasa casos como la sinestesia musical, en la que el sujeto identifica escalas con colores o sabores, una experiencia más frecuente de lo sospechado. Esto enlaza con la presencia excepcional de personas con oído absoluto, capaces de identificar una nota aislada de manera perfecta. Pero esta perfección puede perderse con facilidad, lo que altera de manera definitiva la percepción musical del individuo que, en ocasiones, termina por no ser capaz de distinguir una simple armonía.

En el capítulo Memoria, movimiento y música, Sacks destaca la conexión entre enfermedades como el Parkinson y la música como medio de mitigar sus manifestaciones más aparatosas o el síndrome de Tourette, cuyos espasmos y tics parecen controlarse cuando el paciente se enfrenta a una actividad musical. 

Parecida influencia parece ofrecer la música en el caso de la afasia, la incapacidad para el lenguaje (su emisión o comprensión), que parece ser burlada cuando la música entra en juego. Personas incapaces de pronunciar una frase completa pueden elaborar complicadas reflexiones empleando melodías conocidas.

Por último, en Emoción, Identidad y Música, el autor reflexiona sobre la depresión, los sueños musicales y otras interacciones entre los aspectos más sensitivos de nuestro espíritu y la música.


Carente de la dinámica de otros textos de Sacks, Musicofilia amenaza desintegrarse en un catálogo de fenómenos disparatados. Lo que hace que Musicofilia sea coherente es el mismo Sacks. Él es el argumento moral del libro. Curioso, culto, interesado, en sí mismo justifica la profesión médica y, podría decirse, la raza humana. Sacks es, en suma, el exponente ideal de la visión de que la respuesta a la música es innata a nuestra especie. También es el guía ideal para el territorio que cubre. Musicofilia les permite a los lectores unirse a Sacks en donde es más vital, entre melodías y con sus pacientes.


Resulta sorprendente que haya esperado hasta el final de su carrera (Sacks nació en 1933) para escribir esta obra. La música le sirvió para aumentar su disfrute de la vida y para salir airoso en momentos difíciles. Tal vez por todo ello, Sacks haya preferido esperar para escribir este libro como testimonio de su pasión.

jueves, 13 de julio de 2023

INTERMEZZO 59. REFLEXIONES EN IMÁGENES ABSOLUTAS.

PREFACIO EXPLICATIVO...


La fotografía a la derecha data de junio del 2021, cuando cumplí 84 años y vivía en Morelia, en la Loma de Santa María.
Al verla en mi teléfono celular, que es mi cámara, decidí que ella sería el símbolo de mi senectud, sin darme más razones que mi voluntad. Sentí entonces que ella era la expresión precisa de mis ideas al llegar a ese momento de la vida, sin que tuviera yo palabras para hacerlo mejor. Es como la música absoluta, que expresa las ideas del músico que no se pueden traducir al verbo. Es la imagen gráfica de mis ideas de viejo, que quizá sólo yo entienda.

Desde entonces, tomo muchas fotografías, al  parecer "sin ton ni son", pero son mis ideas que algunas comparto con ustedes algunos jueves. Hoy es el caso con motivo de mis primeros 86 años en este mundo y el intermezzo de hoy consta de sólo fotografías; en ellas hay algo de lo que pienso.
                        















Atrapada en la telaraña, será alimento de las crías.









Estos zapatos han sido la mar de inspiradores.




                   


                                                                                     









Por ratos siento que mi cerebro está como el hemisferio derecho de la imagen, me ganan las emociones; pero luego cambia y queda como el hemisferio izquierdo, algo más ordenadito.
¡Ojalá así siga, alternando!




































¡Gracias a la vida...!    




lunes, 10 de julio de 2023

DE "LA ÚLTIMA CENA" DE LEONARDO DA VINCI.

Leonardo da Vinci
(1452 - 1519)










"La Última Cena", de Leonardo da Vinci, es una monumental pintura al temple y óleo que decora el refectorio (comedor) del antiguo convento de Santa Maria delle Grazie, en Milán. Le fue encomendada por su patrón de entonces, el duque Ludovico Sforza, y tardó algo más de tres años su realización, del 1495 al 1498.





Refectorio del convento dominico de
Santa Maria delle Grazie, Milán.
Estado actual. 


Yo sostengo que en el arte no hay "mejor ni peor", simplemente hay "me gusta o no me gusta" o "me gusta más qué o menos qué...", pero también sostengo que "La Última Cena" de Leonardo da Vinci es de las obras de arte verdaderamente mayores del arte universal, de todos los géneros y todos los tiempos. El original, visto "en vivo" o en fotografías bien hechas, puede decepcionar, pues se ve "como viejo y mal conservado" y lo es. El tiempo, el descuido, los intentos de pintar algo encima, malas restauraciones y la Segunda Guerra Mundial, casi la desaparecieron; pero ahí está, en su segunda mejor época, la actual, que sólo desmerece ante la de Ludovico Sforza.




Representa, como su nombre lo dice, la ceremonia excelsa del mundo cristiano, en la que Jesucristo instituyó el sacramento de la Comunión y con ello fundó la nueva religión. Pero lo que la hace de un simbolismo excepcional es qué representa el momento en que el Jefe les dice a los doce iniciados que en la cena está el que esa noche lo habrá de traicionar y entregar a sus enemigos, pero no les dice quién es. Leonardo quiso, de manera gráfica y magnífica, exponer los sentimientos de cada uno de los trece presentes.


Cuando Leonardo pintaba personajes ya muertos y de imagen desconocida, pasaba un buen tiempo, hasta de años, buscando modelos en las calles que pensaba él que representaban, más en lo anímico que en lo físico, a su personaje en capilla de ser pintado para la posteridad. Así fue con La Última Cena, pero siendo trece personajes, tardó años buscando y encontrando modelos.

Ahora bien, como médula o corazón de esta entrega, voy a transcribir unos párrafos de la novela o ensayo fantástico: Diálogos entre Leonardo y Steve Jobs: en algún lugar del Universo de Luigi Valdés. Steve Jobs fue un empresariodiseñador industrial, magnate empresarial, propietario de medios e inversor estadounidense, cofundador y presidente ejecutivo de Apple; murió en el 2011. Luigi Valdés los estima equivalentes intelectuales a través de los siglos y esta idea no es despreciable. Los párrafos que transcribo se refieren a una confesión que le hace Leonardo a Steve Jobs; parece ser cierta.


Dice Leonardo: "Te voy a platicar una historia acontecida cuando pintaba 'La Última Cena' para ilustrar mi teoría.

- Cuando decidí aceptar el reto de pintar el fresco de 'La Última Cena', le pedí a mis ayudantes que buscaran personas reales que me sirvieran como inspiración para cada uno de los personajes. Estos modelos humanos no sólo tenían que ser parecidos físicamente al apóstol, sino que deberían tener también algunos de sus rasgos emocionales. El primer personaje que pinté fue el de Cristo. Debíamos encontrar un rostro que mostrara una personalidad inocente, pacífica y al mismo tiempo bella; un rostro libre de cicatrices y de los rasgos duros que deja la intranquila vida del pecado. Unos ojos profundos, que reflejaran su pureza de espíritu. La búsqueda no fue sencilla. Antes bien, duró meses, y después de desechar decenas de aspirantes seleccioné a un joven de 19 años como modelo. Lo tuve sentado frente a mí por un espacio de seis meses, mirándolo a los ojos, analizando su rostro y sus facciones, hasta finalizar al personaje central de la obra.

"El mismo procedimiento lo llevé a cabo durante seis largos años, hasta que pinté once apóstoles. El último personaje fue Judas Iscariote, el apóstol que traicionó y entregó a Jesús por 30 monedas. Es el mismo hombre que aparece en el cuarto lugar, comenzando por la izquierda, de pelo y barba negros. La selección de este último modelo, tampoco fue tarea fácil. Estábamos buscando a un hombre con expresión dura y fría; con un rostro deformado por sentimientos negativos como la avaricia, la decepción, la envidia, la hipocresía, la traición y el delito. Una persona que, con nada más mirarla me diera la sensación de que sin la menor duda traicionaría a su mejor amigo. Otra vez decenas de aspirantes fueron rechazados, hasta que alguien me informó que en un calabozo de Roma, sentenciado a muerte, se encontraba un individuo con las características que buscábamos".

"Viajé a Roma para verlo con mis propios ojos. Pedí ver al condenado a la luz del sol y encontré a un hombre vacío. Sin vida. Un hombre cuyo cabello largo y maltratado tapaba parcialmente una cara en la que podían verse dos ojos llenos de rencor y furia. Sus rasgos faciales pintaban frustración y engaño. Un hombre que serviría a la perfección para modelar lo peor de un ser humano".

"Pidiendo algunos favores personales, logré llevármelo encadenado a Milán para usarlo como modelo del último personaje. Durante varios meses lo senté frente a mí en silencio, mirándolo a los ojos, tratando de descifrar su maldad y desdicha para poderlas plasmar en el fresco".

"Cuando finalicé con él, le pedí a los guardias que se lo llevaran de vuelta a Roma. Apenas se puso de pié me preguntó:
- Maestro, ¿acaso no me reconoces?
La pregunta me tomó por sorpresa y volví a mirarlo a los ojos. Después de unos instantes le aseguré:
- Nunca te había visto hasta que te saqué de ese calabozo en Roma.
Para mi desconcierto, ese prisionero se hincó, unió sus manos en señal de plegaria, levantó sus ojos al cielo y murmuró entre sollozos:
- ¡Oh Dios! ¡Tan bajo he caído que ni el mismo maestro me reconoce!
Entonces buscó mis ojos con los suyos y exclamó:
- ¡Mírame de nuevo! ... ¡Yo soy aquel joven que hace siete años elegiste para representar a Jesús!"









lunes, 3 de julio de 2023

DE LA NOVENA SINFONÍA DE BEETHOVEN.

Ludwig van Beethoven
1770 - 1827


La Novena Sinfonía de Beethoven es una obra programática cuyo ideal coincide con los más elevados de la época romántica: la libertad, la igualdad y la fraternidad, resumidos en la alegría del vivir entre los hombres. Beethoven los gritó con su instrumentación hasta entonces desconocida y con el uso, por vez primera en la historia de la sinfonía, de un gran coro mixto y un cuarteto de voces solistas. Completó la orquesta con la voz humana, cuyas cualidades dramáticas no pueden ser alcanzadas por instrumento alguno. Una vez más, como en el Prometeo de su Sinfonía Eroica, rompió todas las ataduras que lo ligaban a los convencionalismos formales y armónicos de la música y nos regaló con el cuarto movimiento más romántico que de las sinfonías se haya escrito.

Pero no son de menor mérito los tres movimientos primeros. El Allegro ma non troppo, un poco maestoso es una sonata colosal de claros tres temas y un fenomenal desarrollo. Hay quienes piensan que es el más grande de los trozos sinfónicos que se han escrito. El segundo, Molto vivace, es un Scherzo; en realidad una amalgama de la forma sonata, la fuga y el scherzo. La sonata la maneja con mucha libertad, y en ella se integra el manejo fugal de los temas. El tercer movimiento, Adagio molto e cantabile, es un verdadero lied de dos temas, variados cada uno en forma diferente. Es de gran intensidad emotiva, en parte por la fina ornamentación de los temas, en que las maderas hacen eco y comentan los motivos de las cuerdas.

El Final con coros es una cantata con el texto de la Oda a la Alegría de Friedrich Schiller, poema escrito cinco años antes de la Revolución Francesa. Es la expresión alemana de ese sentimiento universal de hermandad en el dichoso amanecer del romanticismo. Es también el corazón del final de la sinfonía, alrededor del cual Beethoven tejió una verdadera fantasía de tiempos, armonías y formas, con fugas, variaciones, corales, recitativos e incluso marchas militares. Es la afirmación sublime de su idealismo juvenil que gritaba: 

¡Os abrazo, millones de hombres!

¡Que el mundo entero se nos una en ese abrazo!



Todo esto, porque el pasado viernes 30 de junio, en la Sala Tlaqná de la ciudad de Xalapa, se ofreció un programa con la Novena Sinfonía de Beethoven por la Orquesta Sinfónica de Xalapa aumentada con la Camerata de la Facultad de Música de la Universidad Veracruzana. Estuvo el coro de la misma universidad y los solistas cantantes Graciela Morales, soprano, Teresa Fuentes, mezzosoprano, Nahúm Sáenz Castillo, tenor, y Jafet Maldonado Vargas, bajo-barítono. La dirección estuvo a cargo del maestro Martin Lebel, que es el titular  y que la dirigió de memoria, sin partitura a la vista.

Y no hay más que decir, porque sería quitarlo a la sinfonía. Sólo diré que resultó una buena velada, aunque siento que quedó a deber, por lo menos a mí.

lunes, 26 de junio de 2023

CISTICERCOSIS CEREBRAL.

La cisticercosis del sistema nervioso, mejor llamada Neurocisticercosis, es una enfermedad folclórica de los países eufemísticamente llamados “en desarrollo”, antes subdesarrollados y que en realidad son mugrosos, son cochinos; su comida está contaminada de heces fecales humanas. 

Mapamundi que muestra las áreas endémicas de la neurocisticercosis humana. En los de color negro, la prevalencia es alta. Conforme los grises se van aclarando, la prevalencia es menor. Los países en blanco están tan mal en lo social, en lo económico y en lo sanitario, que no alcanzan a reportar su prevalencia. Los cuadritos rayados en los EUA son áreas endémicas en ese país. Curiosamente son las ciudades de San Antonio, Chicago y Nueva York, que alojan una gran población de mexicanos. ¡Vaya distinción!

Ahora les diré cómo se consiguen estas distinciones.

Ejemplar característico de Taenia Solium
Se pueden apreciar los segmentos
consecutivos; se llaman proglótidos.
Ahí se alojan los úteros, cada uno de los 
cuales contiene hasta 15,000 huevecillos.


Todo empieza con la Solitaria, una lombriz plana, blanca y larga, muy antigua en la evolución y muy longeva, que vive tranquilamente en el intestino delgado de los humanos y sólo de ellos, sin hacer perjuicio alguno. Come de lo que transita por el intestino, pero es tan poco, que nunca se ha reportado un caso de desnutrición por la solitaria. Su nombre científico es Taenia solium. Se le llama solitaria porque sólo una habita en cada huésped; es hermafrodita, cada individuo aloja los dos sexos, se autofecunda y genera muchos miles de huevos al día, del orden de 50,000. Puede medir hasta dos metros.

Una Taenia solium puede arrojar diariamente dos o tres proglótidos con la materia fecal NORMAL de un individuo humano. Esos contienen unos 50,000 huevos fecundados y listos para iniciar un ciclo vital. Lo comentaremos partiendo de la imagen que continúa.

1. Vamos a partir de la imagen inferior central, el individuo humano con una solitaria adulta (1) que ya desprendió un proglótido cargado de miles de huevos fecundados y que saldrá al medio ambiente en la la siguiente evacuación fecal de ese sujeto. Si siguen la flecha azul se ve un proglótido, que parece un tallarín, y un huevo. Seguir la flecha roja y se encuentra un cerdo que come materia fecal humana (2) con los miles de huevos. Estos eclosionan, penetran la pared intestinal, pasan a la circulación sanguínea general y se retiran a madurar y convertirse en cisticercos en diversos tejidos del cuerpo del cerdo: cerebro, pulmones, hígado, corazón y más. Los cisticercos son formas larvarias de resistencia  y maduración de los huevos de la solitaria, que esperan la oportunidad de pasar al intestino de un hombre cuando este se coma al cerdo con cisticercos (4) y completar así su ciclo vital convirtiéndose en una Taenia solium adulta, única y contenta. El cerdo tuvo neurocisticercosis; el hombre tiene teniosis, es decir, una solitaria en su intestino (5 y 6).

2. Volvamos a la imagen inferior central, el individuo humano con una solitaria adulta que ya desprendió un proglótido cargado de miles de huevos fecundados y que saldrá al medio ambiente en la la siguiente evacuación fecal de ese sujeto. Pero ahora hay que seguir la flecha azul, al final de la cual, con el número 2, un humano ingiere alimentos contaminados con materia fecal que tiene huevos de Taenia solidum. El hombre se ha convertido en cerdo y los huevecillos ingeridos eclosionan, penetran la pared intestinal, pasan a la circulación sanguínea general y se retiran a madurar y convertirse en cisticercos en diversos tejidos del cuerpo, particularmente el cerebro. Ese hombre tiene ahora neurocisticercosis (4).

Y pueden ser muchos, hasta miles, o pocos, desde uno; evolucionar "bien", muriendo los cisticercos y calcificándose o "mal", creciendo hasta ejercer el papel de tumores, o provocando reacciones de encefalitis o meningitis en el sujeto enfermo, obstruir la circulación del líquido cefalorraquídeo y generar hidrocefalia y finalmente, por cualquiera de estos mecanismos o por varios juntos, morir.

Variantes anatomopatológicas de la
NEUROCISTICERCOSIS HUMANA

Como ustedes ven, esta es una enfermedad grave de los humanos que comen mierda humana con huevecillos de Taenia solium.

Ahora bien, así como hay varias formas anatomopatológicas de la neurocisticercosis, hay varias formas de presentación clínica. Hay quienes la tienen sin tener síntoma o signo clínico alguno y no les va a pasar nada malo en la vida por esos parásitos. Hay a quienes sólo les duele la cabeza sin gravedad o tienen crisis epilépticas controlables. Pero hay quienes cursan con cuadros de encefalitis, meningitis, hipertensión intracraneana y graves signos focales de daño encefálico por los cisticercos y mueren al fin. Esto no es raro, aunque ahora es menos frecuente que antes. Por supuesto que el tratamiento es diferente según el caso.

¡Lavarse las manos bien, antes de
comer y después de ir al baño!
Bien, daremos fin a esta entrada con el viejo proverbio que dice "es mejor prevenir que lamentar". ¿Cómo? Es el mejor modo para la mayoría de los mexicanos: "Lavarse bien las manos siempre después de ir al baño, a orinar o defecar, y lavarse bien las manos, también, antes de comer cualquier cosa y a cualquier hora" Y recuerden, el mayor riesgo para adquirir la neurocisticercosis es vivir bajo el mismo techo con alguien que tenga solitaria; es tener la fabriquita de cisticercos en casa.